4 de noviembre de 2009

La mujer y la Masonería en el siglo XIX: La Sociedad "Hermanas de los Pobres"




Portada de la Revista Mensual de la Sociedad "Hermanas de los Pobres" (1890). 

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“En el seno de la Logia masónica Luz del Sud, en esa asociación cuyo norte fue siempre levantar el imperio de la razón abatiendo el de los abusos falsamente apoyados en la santidad de la religión, nació la filantrópica Sociedad "Hermanas de los Pobres" basada en principios de caridad práctica y emancipándose de falsas fórmulas religiosas que nada producen en bien de la humanidad”.

“Los hombres progresistas y los filántropos vieron en ella un principio de decadencia en el fanatismo de la mujer de este pueblo que se hermanaba para correr en auxilio del menesteroso”...

Lo sostenía La Luz, publicada desde el 31 de julio de 1888, revista mensual editada por la Sociedad “Hermanas de los Pobres”, nacida a su vez el 6 de enero de 1888. Ejemplar nº 6, de diciembre de 1888.

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La Sociedad “Hermanas de los Pobres” fue fundada en Buenos Aires en el año 1880 por iniciativa del Gran Maestre Manuel H. Langenheim. Era una entidad auxiliar de la Masonería que se ocupaba de tareas de beneficencia. Estaba integrada por esposas y hermanas de masones. Su primera presidenta fue la esposa del Gran Maestre, la señora Josefa Escalada y López Camelo de Langenheim.

La Sociedad se constituyó en Tandil (pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires), como ya se dijo, el 6 de enero de 1888, con el auspicio de la Logia Luz del Sud Nº 39. Su objetivo fue el de ayudar a los necesitados, pobres y enfermos.

Fue su Presidenta Honoraria Fundadora la señora Josefa M. de Venegas.

Presidenta Efectiva: Margarita P. de Aranda.

Vicepresidenta: Alejandrina D. de Cavenago.

Tesorera-Contadora: Ana J. de Bronsted.

Protesorera-Contadora: Carolina M.de Colle.

Depositaria: Petrona C. de Etcheverry.

Inspectora General: Anastasia de Soulá y María Ansolabeherry.

Secretaria: María Benavidez.

Prosecretaria: Emilia Dabondi.

Existían también comisiones seccionales (Norte, Sur, Este y Oeste) con sus respectivas autoridades.

Según el artículo “Res, non verba”, publicado en La Luz, año 1, Nº4, pág. 1, octubre de 1888, se reunían todos los domingos en el local de la Logia, a la vuelta del templo parroquial cuya construcción también fue auspiciada por masones.

La entidad colaboraba con el Asilo "San Juan", primer hospital del pueblo que fue fundado en 1880 por la Logia Luz del Sud y cuya atención era gratuita y abarcaba también una amplia zona de la campaña.

Los ingresos de las "Hermanas de los Pobres" estaban compuestos de donaciones, cuotas de asociados, el tronco de beneficiencia e intereses de depósitos bancarios.

Las erogaciones estaban relacionadas con compras de pan, leche, carne, artículos de tienda, almacén, asistencia médica, cuidados de enfermos, mantenimiento de huérfanos, servicios de carruaje para recoger ropa y otros traslados, medicamentos, pasajes a otras localidades, etc. Había otros gastos menores relacionados con repartición de circulares, impresiones varias, etc.


Autoridades y comisiones. 1890.


Movimiento de caja de la entidad. 

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Varias fueron las publicaciones que tuvo la masonería de Tandil, surgidas durante la época de su apogeo: La Liga del Sud, en 1887; La Luz, desde el 31 de julio de 1888, revista mensual editada por la Sociedad “Hermanas de los Pobres”.

De 1888, es El Deber.

En noviembre de 1889 aparece la Revista Mensual de la Sociedad “Hermanas de los Pobres” que desde el 1 de febrero de 1890, se convierte en Revista Trimestral.

El 1º de mayo de 1900 nace el semanario Luz y Verdad, que le dedica a la entidad el siguiente artículo:

La Sociedad "Hermanas de los Pobres"

"Con este cierto y significativo nombre, el Tandil tuvo en su seno una filantrópica asociación. Hoy que ha venido a nuestra memoria el recuerdo de sus cuantiosos beneficios, vamos a tener el placer de dedicarle unas breves palabras.

La misión de aquellas damas generosas, no era otra que proteger y auxiliar al desvalido; trabajar incesantemente por aliviar sus males, cubrir sus miserias, calmar sus dolencias, mitigar su hambre y su sed.

Donde la miseria tendía su lúgubre manto, una mano caritativa, una hermana de los pobres, golpeaba la puerta de esa mísera vivienda para alcanzar al necesitado lo que le hacía falta.

Aún nos parece verlas, volviendo a sus hogares después de su tarea ordinaria, con el semblante risueño, la conciencia tranquila y el alma llena de júbilo, porque ese día habían aliviado muchos males, habían practicado obras de caridad!

¡Cuánto desinterés encerraban esos trabajos! ¡Qué bellos corazones los de esas matronas y señoritas que solo deseaban el bienestar de los desgraciados, sin otra recompensa que la satisfacción del deber cumplido!

Sin embargo, ya no existe esa sociedad, y con ella han perdido mucho los pobres; pues no exagero al decir que jamás un menesteroso llamó a las puertas de esa sociedad implorando una limosna, sin haber sido debidamente atendido.

Ellas no preguntaban la procedencia, sexo, edad o religión del que demandaba ayuda, solo se fijaban que era un desgraciado, un pobre, el que pedía un socorro en casa de una de las hermanas, y lo servían porque era para ellas como el amo que impartía órdenes a sus criados.

En fin. Durante el tiempo que esa benemérita asociación se sostuvo, supo cumplir en todas sus partes la misión que generosamente se impuso. Y el día que ese núcleo de damas bien intencionadas se vieron imposibilitadas para seguir adelante con su honrosa tarea, se encontraron con que en el balance, la sociedad no era dueña ni de una miserable silla! Nos diréis, amados lectores, ¿por qué siendo una sociedad de fines tan filantrópicos, se encontró tan sumamente pobre a su disolución?

No es un enigma indescifrable; es sencillamente lo siguiente: No estamos acostumbrados a proteger sociedades o congregaciones que no den resultados pecuniarios bastante satisfactorios a los “desinteresados protectores”. Eso es todo.

La Sociedad “Hermanas de los Pobres”, no explotó nunca el vocablo “caridad” para lucrar con él; no explotó tampoco las necesidades de un desgraciado para acarrearse un beneficio particular...!

Las nobles damas de la Sociedad “Hermanas de los Pobres”, jamás publicaron en diarios ni revistas el nombre del desgraciado a quién socorrían! ¡Ah! Es que esas nobles damas entendían y practicaban la caridad tal como la ordenaba Jesucristo. “Hacían bien, sin mirar a quién, cuidando de que su mano izquierda no supiera lo que hacía su derecha”, y fue así como jamás abochornaron al pobre que socorrían.

¡Sabían como sabemos nosotros que hay cierta caridad, que ni enaltece al que la hace y sonroja al que la recibe!"

LUZ Y VERDAD
Año 1, 22 de mayo de 1900 – Número 4

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En el ejemplar nº 105 del semanario, año III , del 1º de mayo de 1902 , “edición especial con motivo de su segundo aniversario”, se publican los “ideales de Luz y Verdad”, donde se hace referencia explícita al papel que se espera de la mujer en la sociedad:

SEPARACIÓN DE LA IGLESIA Y EL ESTADO.

ERECCIÓN DE UN MONUMENTO A BERNARDINO RIVADAVIA.

SANCIÓN DEL PROYECTO DE DIVORCIO PRESENTADO AL HONORABLE CONGRESO DE LA NACIÓN POR EL DIPUTADO SR. CARLOS OLIVERA.

EDUCACIÓN CIENTÍFICA E INTEGRAL A LA MUJER, PARA HACERLA MADRE E INSTITUTRIZ.

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La importancia de la inserción masónica en el pueblo de Tandil puede dilucidarse a través de las listas de socios de la Sociedad “Hermanas de los Pobres”, que se constituye en un documento clave.
A continuación, las cifras y datos poblacionales para el período 1870-1910.

Año y Habitantes

1870 ......................................5.093
1875 ......................................6.198
1880 ......................................8.337
1885 ....................................10.410
1890 ....................................12.253
1895 ....................................14.982
1900 ....................................18.840
1905 ....................................23.001
1910 ....................................28.660

En 1870 el pueblo tenía 5.093 habitantes. En 1890, 12.253 y, en 1900, 18.840. Las listas de la Sociedad Hermanas de los Pobres de 1890/91 incluyen según los ejemplares, entre 208 y 216 nombres. De los socios protectores, que suman 53, el autor Jorge N. Ferrari menciona que 43 de ellos eran masones. La fiesta de 1903, celebrada por el aniversario de la logia, reunió a más de 300 personas. La conferencia de ese mismo año, del diputado Carlos Olivera y Pablo Barrenechea, Gran Maestre este último de un sector de la Masonería de la época, en apoyo del proyecto de ley de divorcio, convocó a 1200 personas y 45 masones.

Bibliografía, notas y fuentes citadas.

Barrientos, José P., Historia del periodismo de Tandil (introducción, notas e investigaciones ampliatorias y actualización 1956/1974, Daniel E. Pérez).

Castelnuovo, Juan Roque, La historia que parece cuento, El Eco de Tandil, 12 de marzo de 1999.

Ferrari, Jorge N., Tandil en la medalla, Tandil, 1973. Editado con el patrocinio de la Comisión Ejecutiva Coordinadora del Sesquicentenario de Tandil.

Nueva Era, Bodas de Oro, 1919-1969.

Semanario Luz y Verdad, 1900-1903.



Listado completo de los socios de la entidad en 1890. Entre ellos, el apellido Chapar, la principal familia perjudicada en la matanza de extranjeros de 1872, instigada por la clase conservadora criolla y ejecutada por el curandero mesiánico Gerónimo Solané, apodado Tata Dios.