21 de octubre de 2012

La mano del masón que mece la cuna


Roque Pérez, como ícono de la cultura masónica argentina.

Descripción:
La guerra de los Supremos Consejos y Grandes Orientes en la controvertida Masonería fundacional argentina. Documentos antiguos y originales del período 1857 para contribuir al estudio histórico y crítico de la Masonería nacional. Las cartas patentes brasileñas y uruguayas. La correspondencia de Miguel Valencia y José Roque Pérez. La historia oculta entre bastidores.

Primera Parte
INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO

(...) hollywood no existe más
qué esperás?, sudamerica es así (...)
(...) superman nunca viene por acá
(...) nuestro héroe es de verdad
nacional, bien anónimo y mortal
(...) nunca más nuestro héroe volverá
se marchó, por la puerta de atrás (...)
Es la historia de cada día,
siempre el mismo guión
WESTERN, ATAQUE 77

"Es imposible abrir juicio sobre la vida de un hombre sin tomar en cuenta el medio ambiente en que ella se ha desarrollado, el momento histórico en que le ha tocado actuar, y las influencias que tal medio y tal época hayan podido ejercer sobre su vocación, sus ideas y su destino".
Agustín Alvarez

Julian Assange, fundador de Wikileaks:
"Nos enfrentamos contra el poder del viejo orden, contra su capacidad de silenciar a la gente, de infligirle miedo", dice Assange. "(...) Buscaba crear refugios contra el secretismo (...) Para él la historia del periodismo es la historia de las filtraciones. El periodismo de investigación, el noble arte que consiste en arrebatarle la información a los poderosos". Assange es un arrebatador. "La auténtica prueba de fuego para el periodismo solo llega cuando comienza el contraataque (...)".
Revista Ñ, Clarín, 2012.

Existe una película llamada La mano que mece la cuna y cuyo título está basado en el poema de William Ross Wallace que dice: "La mano que mece la cuna es la mano que conquista el mundo". Dudé en titular este artículo "La mano de todos los masones que mecen la cuna", un homenaje al libro de Bob Woodward y Carl Berstein sobre el caso Watergate, ya que el texto implica una investigación y una conspiración de poder de todos los involucrados en el entorno de Nixon. Pero me pareció una exageración.
Abordé el tema del nacimiento de la Masonería argentina, aunque muy superficialmente, en la conferencia titulada La rebelión de las Logias y otras crónicas masónicas.
Fue un nacimiento conflictivo. Los primeros cuerpos masónicos surgidos en suelo nacional fueron creados en el período 1857-1858, a partir de cartas patentes expedidas por la Masonería brasileña y uruguaya. Desde el principio se enfrentaron dos personalidades notables que se disputaron la dirección de la Orden: Miguel Valencia, bajo la esfera de influencia de la Masonería brasileña, y José Roque Pérez, imponiéndose este último junto a sus seguidores.
En los siguientes cien años nuevas crisis afectaron a la institución. En la década de 1870 hubo un nuevo quiebre, cuando otros tres masones de relieve, se enfrentaron: Nicanor Albarellos, D. María Cazón y Carlos Urien. Así, van sucediéndose las crisis al cabo de los años.
A partir del siglo XX van a surgir nuevas Obediencias, Grandes Logias u Orientes, alcanzando, algunas de estas estructuras, gran relevancia. Un ejemplo lo constituye el Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1902-1917) o, a partir de 1914, el Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, conducido por Francisco Gicca.
Luego, entre los años 1926 y 1932 surgió la llamada Gran Logia Nacional Argentina, en contraposición al bloque histórico, ya unificado, que provenía del siglo XIX y trabajaba en la calle Cangallo, asumiendo por histórico que numerosas Logias trabajaban en esta sede que databa de la década de 1870.
Esta escisión contó con el apoyo de unas cuarenta Logias, incluyendo las auspiciadas por los españoles en suelo argentino. En 1932 se establece un nuevo acuerdo de re-unificación nacional, a excepción de la Gran Logia Simbólica Provincial de Santa Fe bajo la conducción de Guerino Troilo, que llegó a tener diez Logias y 250 miembros, incluyendo mujeres. Trabajaba en el Rito de Menphis Misraim.
Este período se caracteriza por una gran tensión interna que eclosiona en 1935, provocando el cisma de mayor repercusión e influencia en la historia de la Masonería en el país. Nace así el Gran Oriente Federal Argentino - G.O.F.A. (1935-1957), entre acusaciones mutuas de irregularidad una, de corrupción e inercia la otra, esta última denominada Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Virgilio Lasca fue uno de los fundadores del G.O.F.A., Potencia adogmática y liberal, que eliminó de sus trabajos la Biblia y la figura del Gran Arquitecto. Por otro lado, en la Gran Logia orbitó, por espacio de veinte años, la influencia y personalidad de Fabián Onsari.
De la unión de estos dos cuerpos nacerá, en 1957, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Es un equívoco señalar el origen de esta Obediencia en el siglo XIX, ya que José Roque Pérez no la fundó como se da por supuesto, y a través de su historia la institución sufrió numerosos avatares y vaivenes internos, sin alcanzar nunca la unicidad en su estructura.
Un gran porcentaje de los conflictos institucionales desde el siglo XIX hasta la década de 1930, estuvieron signados por la disyuntiva presentada por la injerencia de los altos grados en las Logias simbólicas. Intentos por dirimir la situación se canalizaron a través de la creación de los ya mencionados Gran Oriente Argentino del Rito Azul y la Gran Logia Nacional Argentina. Señalaba el boletín oficial de esta última Potencia en 1928:

"Siguiendo el programa de organización progresista que nos hemos trazado desde la fundación de nuestra Gran Logia (...) En nuestra buena voluntad de llegar cuanto antes a la unión de la familia masónica en nuestra República (...) Desde nuestro primer paso, las primeras autoridades ejecutivas electas para dirigir nuestros destinos, escucharon con interés y con afecto las propuestas provenientes de los dirigentes de la Masonería de la calle Cangallo, esperando que con sinceridad y buena fe se llegaría a la unión de las fuerzas masónicas cobijadas por el Supremo Consejo 33 y Gran Oriente para la República Argentina.
Desgraciadamente aquellos Hermanos están aún encasillados en sus prejuicios, es decir, en no querer comprender los motivos fundamentales que han traído este movimiento renovador, cuyo soplo vivificante ha levantado el ánimo de los masones de esta tierra, dándoles nueva fe para luchar por la grandeza de la institución; no han comprendido todavía que los tiempos han cambiado, que las lecciones duras que nos ha dado la experiencia, nos demuestran palpablemente que para hacer obra es indispensable en forma imperiosa salir de los viejos moldes y dar a la Masonería simbólica, o sea, al pueblo masónico, el exclusivo gobierno de sus destinos, y dejar a los cuerpos dogmáticos su labor en el orden que nuestras reglamentaciones establecen para las gradaciones superiores.
(...) Esta última tentativa ha traído como consecuencia el convencimiento de que la obra de unión deberá hacerla directamente el pueblo, sin la intervención del Supremo Consejo 33, uniéndose francamente y prestando todo su apoyo a la agrupación que considere que llena más ampliamente sus aspiraciones y sostenga desinteresadamente sus principios, sin perjuicio de que siempre estaremos listos y muy dispuestos a llegar al tratado definitivo dentro del concepto expresado, de absoluta independencia y mutuo reconocimiento (...)".

En el transcurso de aquellos primeros cien años, desde 1857 hasta 1957, innumerables Obediencias fueron creadas. Fue un período en la cual ninguna prevaleció, pero cada una de ellas buscó su legitimidad entre las Potencias extranjeras, siempre dentro de un contexto muy confuso.
Conviene señalar lo que viene a constituirse en un hecho histórico insoslayable, y que atañe a la utilización y/o apropiación del nombre Masonería y a la muy actual sentencia judicial dictada al respecto, la cual reproduzco de la página de la Jurisdicción Argentina de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain-El Derecho Humano, Orden creada en Francia en 1893 y cuya Federación en suelo argentino fue establecida en 1916, convirtiéndose de esta manera en la Potencia más antigua del país, aunque no sus Logias:

"Nos es grato informar que luego de una ardua batalla legal, en la cual fuimos patrocinados por (...) especialista en Derecho Informático, hemos mantenido nuestro legítimo derecho a utilizar los nombres de dominio (...). La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones había interpuesto una demanda ante Nic Argentina para que nos retiraran nuestros nombres de dominio (...), pero la justicia ha prevalecido y continuaremos utilizando esos nombres, que por justo derecho nos corresponden".

Todo esto después de la presencia de un siglo de la Orden del Derecho Humano en el país.
Cabe destacar también la influencia durante el siglo XIX, y hoy ya no mencionada, del Gran Oriente de Francia en los países del Río de la Plata, siendo Logias fundacionales de la Orden Les Amis de la Patrie en Uruguay y La Amiga de los Náufragos en Argentina. Esta influencia fue notable entre los años 1820 y 1880, aproximadamente. Esta situación se vio reflejada en las páginas de las primeras publicaciones masónicas editadas con cierta periodicidad, por ejemplo, la Revista Masónica Americana (década de 1870) y La Acacia (década de 1880).
La situación cambia a fines del siglo XIX y principios del XX, haciéndose más notoria en La Cadena de Unión, que se editó hasta 1932. Aún cuando gana espacio la difusión de la Masonería anglosajona, esta publicación, dirigida por Santiago Greco y sucesora de la Revista Masónica de Salvador Ingenieros, todavía tendrá sus puertas abiertas a todas las posturas críticas hacia el interior de la Orden. Ya desaparecida La Cadena de Unión, y en las dos décadas posteriores, de 1930 hasta su desaparición en la década de 1950, gravitarán mayormente la revista Verbum, nacida en 1934 en el seno de la Logia Res Non Verba de la Gran Logia Filial Hispano-Argentina y que se convertirá, a partir de 1935, en el órgano de difusión oficial del Gran Oriente Federal Argentino.
Por el lado de la Masonería regular, llamada así por seguir los parámetros establecidos por la Gran Logia de Inglaterra, destacaron El nivel en los años 40 y, ya iniciados los años 50, la revista Símbolo, luego adoptada por la recién nacida Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, siendo editada hasta la actualidad. Estas dos últimas publicaciones son claramente deístas, y reproducían en sus páginas postulados como el de que la Masonería era un culto para propagar la creencia en Dios.
Por el contrario, otros órganos de prensa como el semanario Luz y Verdad, que pertenecía a la Logia Luz del Sud, no solo era anticlerical sino que también editaba folletines con títulos como Los crímenes de Dios. Pero en este caso hablamos de los años 1900-1903, donde imperaba otro espíritu: el de una Masonería más activa y que aún pugnaba por lograr nuevas leyes laicas como la del divorcio vincular.
Este es el espíritu que buscará recuperar el G.O.F.A., el de una Masonería activa que intentará revitalizar los ideales de la Institución y que se volcará a las problemáticas de su tiempo.
Cumplimentados los festejos por el 75º aniversario de la Orden, en 1933, y conseguida el año anterior, como ya dije, cierta unidad -aunque muy precaria- a través de un pacto, las tensiones no tardaron en aflorar y, hacia 1934, al celebrarse el Congreso Eucarístico en Buenos Aires, la situación se volverá irreversible. Las acusaciones de personalismo, corrupción y favoritismo hacia la Iglesia y de ejercitar posturas conciliatorias con ella, se vuelcan masivamente sobre la Gran Logia y sus dirigentes, entre otros, su Gran Maestre, Fabián Onsari.
Apuntaba la revista Verbum, al abordar estas cuestiones:

"En octubre del año 1934 se realizó en Buenos Aires un Congreso Eucarístico, cuyos móviles, propósitos y fines reaccionarios, son exactamente los contrarios por los que lucha y vive la Masonería de todo el mundo.Una Logia, resuelve un acto masónico en defensa del liberalismo, contrarrestando así la propaganda del clericalismo y a esos fines solicita y obtiene permiso para realizarlo en el templo de Cangallo.
A dos días de efectuarse ese acto, cuando ya habían sido repartidas las invitaciones, Onsari, el Gran Maestre, resuelve dejar sin efecto el permiso concedido con anterioridad. A dos días de la fecha fijada y a más de veinte de haberlo concedido...
Mientras tanto, desde las columnas del diario La Libertad, de Avellaneda, del que Onsari es propietario, y Venturino, el entonces Gran Tesorero de la Orden, empleado y amanuense de aquel, el Director, se hacía acalorada y devota propaganda en favor del Congreso de la Santa Eucaristía, colecta para mejor éxito del Congreso y se exhibía un escudo del mismo, de metro y medio de alto... 
(...) Onsari, el famoso Onsari de Avellaneda, el que desde su cargo de senador provincial en la provincia de Buenos Aires votaba subsidios a entidades religiosas, inauguraba templos y capillas católicas, casábase con toda publicidad y boato en una iglesia, hacía intensa propaganda en favor del Congreso Eucarístico desde las columnas de su diario, propiciaba colectas a esos fines, seguía y sigue presidiendo la Masonería de Cangallo (...).
Mientras tanto, esa Masonería es ya solo sombra de un pasado glorioso, sin expresiones, sin acción, como cosa moribunda estrangulada por una mano misteriosa... Hace algún tiempo una Logia de Salta resuelve abatir columnas y donar (...) todos sus bienes a la curia eclesiástica. Las cosas ya son claras: El enemigo está metido en la casa y lo terrible es que la dirige".

Con ideales ejercidos a través de posturas doctrinarias tan opuestas, y con el afán de imponerse a nivel nacional y continental (ambición que decayó al cabo de poco más de 20 años en procura de volver a fusionarse), el GOFA se mostró más ávido en pos de reconstruir el panorama histórico nacional desde una perspectiva más crítica y revisionista que fue diluyéndose con su desaparición. La Gran Logia, por el contrario, construyó por aquella época un esquema ideal que se ha mantenido hasta la actualidad pero que revela muchas grietas.
La historia también nos revela que la Orden jamás fue monolítica y que esta creció al amparo de sus desacuerdos y pugnas, y que dichas desavenencias estuvieron a punto de destruirla en distintas ocasiones.
Acusado de excesivamente documentalista, vuelvo una y otra vez a los archivos. Nada puede suplir el testimonio de primera mano y/o las crónicas de cada época. Cada uno podrá sacar sus propias conclusiones, pero sin olvidar que el paso de los años y la lejanía de los hechos actúa en desmedro de cualquier certeza y nubla el juicio. Así es como se ha devaluado la historia de la Masonería.
Hoy más que nunca es prioritario soslayar las cuestiones de fe ciega en los supuestos o en la necesidad de hacer encajar las piezas a la fuerza -a veces por intereses creados- y avanzar sobre la lectura apreciativa de los viejos papeles y documentos, siendo este el mejor anclaje para renovar el ímpetu y refundar la Orden.
A continuación expongo la controvertida posición del G.O.F.A. sobre la historia fundacional de la Masonería Argentina y que no se corresponde con el esquema ideal establecido. Estos textos están datados en el año 1936. También adjuntaré los documentos originales de 1857 que reflejan la disputa sostenida por las partes y un fragmento del discurso de Miguel Austin, cuya palabra representó al Supremo Consejo del grado 33 para la República Argentina durante los festejos del centenario de su creación, folleto editado en 1959.
Austin evita la excesiva controversia al evocar la figura de Roque Pérez, al igual que lo hiciera en 1950 Agustín Alvarez, aquel que fuera el último Gran Maestre del Gran Oriente Federal Argentino y el primer Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, nacida esta al calor de la fusión del G.O.F.A. con la Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. La palabra escrita, fiel testigo, asume la autoridad en estas crónicas.
Decía el hermano Miguel Austin en octubre de 1958, discurso publicado, como ya dije, en 1959, fijando la postura oficial del Supremo Consejo de aquella época:

"(...) El 11 de diciembre de 1857 se firmaba un acuerdo por el cual se daba término a deplorables desavenencias existentes, se designa al ilustre ciudadano doctor José Roque Pérez para que convoque a los Grandes Inspectores Generales del Grado 33 y se proceda al nombramiento de Dignatarios del Supremo Consejo y consecuentemente con ello, el 22 de abril de 1858, se procedió a su instalación provisoria o instancia, resolviéndose como primera medida gestionar ante el Supremo Consejo del Uruguay el debido reconocimiento y otorgamiento de la correspondiente carta magna, para lograr nuestra regularidad como potencia masónica, pedido que se lleva a cabo con fecha del 23 de julio de 1858 y que se perfecciona el 16 de octubre de 1859 con la ceremonia de la instalación definitiva, en cuya reunión se da entrada con todo el ceremonial de rigor al Gran Delegado Hermano Juan Madero, quien fue el plenipotenciario conductor de la carta patente por el cual el Gran Oriente del Uruguay -cuerpo regular- confería la competente autorización para instalarnos regularmente y hacernos conocer a partir de ese momento como potencia masónica soberana e independiente, en virtud del pedido antes mencionado y que llevaba las firmas del doctor José Roque Pérez como Gran Comendador y del doctor Pedro Díaz de Vivar, Gran Canciller Secretario. Esta autorización, que a la vez significaba un tratado de amistad y reconocimiento entre los cuerpos soberanos del Uruguay y Argentina, fue otorgada el 1º de septiembre de 1858 en la ciudad de Montevideo y estaba suscrito por Florentino Castellanos, Grado 33, Gran Maestre y Soberano Gran Comendador.
Con posterioridad a este hecho y casi de inmediato se produce el reconocimiento por parte del Gran Oriente del Brasil (...)".

Aún así, la primera carta patente expedida fue brasileña y le fue otorgada al grupo de Miguel Valencia. En la década de 1940, por otra parte, la Gran Logia de Chile y la Gran Logia de la Masonería Uruguaya, enmarcadas dentro de los cánones establecidos por la regularidad inglesa, serán las dos primeras potencias en reconocer al Gran Oriente Federal Argentino, obediencia liberal y adogmática, y con la cual proyectarán congresos de librepensamiento, siendo fundadoras, a partir del pacto de Montevideo suscrito por un total de 51 potencias en 1947, del primer bloque o Confederación que nucleaba a la Masonería latinoamericana, hasta la intervención e injerencia de la Gran Logia Unida de Inglaterra que provoca las primeras rupturas, quitándole el reconocimiento a la Gran Logia de la Masonería Uruguaya.
Por otro lado, en 1936, el G.O.F.A. exponía su versión de los sucesos y dejaba así sentada su postura, quedando esta actualmente soslayada por el paso de los años, el reordenamiento del panorama masónico de mediados del siglo XX y el desinterés en el estudio de la historia documentada. Estudio del cual se desprende que siempre estuvo presente y aún persiste, la mayor problemática que aqueja a la Masonería moderna desde el inicio mismo en que la institución se organizó en superestructuras o cuerpos corporativos llamados Grandes Logias.
Proclama en aquella fecha, la revista Verbum, que el primer Soberano Gran Comendador y Gran Maestre de la Masonería Argentina fue el Dr. Miguel Valencia.
Comienza la reseña con la descripción de los altos cuerpos en el Brasil.
Decía:

"Existía en el año 1854, en el entonces Imperio del Brasil, el "Gran Oriente do Brasil" y el "Gran Oriente Brasileiro", fundados respectivamente en 1822 y 1831 con sendos Supremos Consejos del grado 33, que se distinguieron por el nombre de la calle en que -en la ciudad de Río de Janeiro- estaban situados sus Templos: 1º - El Supremo Consejo del Grado 33 del Valle de Benedictinos, constituido el 16 de noviembre de 1829; y 2º - El Supremo Consejo del Grado 33 del Valle de Lavradío, formado el 12 de noviembre de 1832. Uniéronse estos Grandes Orientes y Supremos Consejos el 20 de mayo de 1872. Se separaron en el año 1874, y volvieron a unirse el 21 de diciembre de 1882, formando así el hoy "Grande Oriente Unido" y "Supremo Conselho do Brasil", con domicilio en la calle de Lavradío Nº 97, de Río de Janeiro. Hemos puntualizado estos detalles porque son indispensables conocerlos para determinar el origen de los Grandes Orientes y Supremos Consejos del grado 33, que, desde 1854, se fundaron en la República del Uruguay y después en la Argentina".

"En la República del Uruguay, el Grande Oriente y Supremo Consejo del grado 33, del Brasil, del Valle de Benedictinos (Río de Janeiro), constituyó un Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 del Uruguay, el 22 de enero de 1855. El otro Gran Oriente Brasileiro, del Valle de Lavradío, constituyó otro alto cuerpo (...) en septiembre de 1856"

"En la República Argentina, el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33, del Valle de Benedictinos, constituyó el Gran Oriente y Supremo Consejo de la Confederación Argentina, el 23 de junio de 1857, siendo su primer Gran Maestre y Soberano Gran Comendador, el Dr. Miguel Valencia. El Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de la República del Uruguay constituido por el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 del Brasil, Valle de Lavradío, constituyó el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de la República Argentina, el 13 de septiembre de 1858, siendo su primer Gran Maestre y Soberano Gran Comendador, el Dr. José Roque Pérez. Este segundo cuerpo masónico argentino, fue un grupo cismático, al que se fusionó el primero (...)".

"El clero contra la Masonería argentina.
La constitución política de la República Argentina, sancionada el 1º de mayo de 1853, establece en su artículo 2º que, el gobierno federal sostiene el culto católico, apostólico y romano; el clero de esta religión en la prensa, en los libros, en el púlpito y en el confesionario atacó violentamente la fundación de la Masonería argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
El obispo de Buenos Aires, Dr. Mariano José de Escalada y Bustillo Zeballos, escribió contra nuestra Institución su célebre pastoral del 18 de febrero de 1857. El hermano José María Ragón, en su Ritual del Compañero, París, 1860, pág. 68, bajo el título de Persecuciones sufridas por los Francmasones, recuerda el hecho expresando:
"Buenos Aires, 1858. El obispo desdeñando las luces del siglo, osa excomulgar a los francmasones, y cambiando su báculo pastoral por la tea revolucionaria del fanatismo perseguidor, excita -en plena cátedra- a las esposas de los masones a romper los lazos del matrimonio, a los hijos a desconocer la autoridad paterna, ordenando al servicio doméstico, a los amigos, a los parientes, a los vecinos de los masones a denunciar a los sacerdotes todas las personas afiliadas a la secta, bajo pena de ser ellos mismos excomulgados. En fin, olvidando la época, este prelado antisocial lanzó sus anatemas contra los propietarios y los habitantes de las casas donde se reunían los francmasones, declarando también estas casas manchadas"".

"Una carta del Dr. Miguel Valencia.
A la luz de todos estos antecedentes, el lector puede interpretar el contenido de la siguiente carta:
A L.´. G.´. D.´. G.´. A.´. D.´. U.´.
Al M.´. Pod.´. Sup.´. Cons.´. y Gr.´. Or.´. para la República Argentina:
S.´. S.´. S.´.
El muy querido e ilustre hermano Mariano Bilingurst me entregó la columna grabada por la Secretaría General del Santo Imperio invitándome a tomar parte en las deliberaciones del Supremo Consejo en los actuales momentos en que la Masonería de este Oriente opera una reacción propicia.
Yo estoy pronto, como obrero fiel a sus juramentos, a tomar una parte activa en la tarea que me anunciáis; pero me compete dejar aquí consignados los hechos que justificarían mi respeto y sumisión a la nueva autoridad nacida de la fusión de los dos Orientes.
Nuestra patria está bajo el imperio del terror y del fanatismo político y religioso.
El clero papista se encuentra altamente protegido y aún amparado por la Constitución.
No hay libertad mientras reine la intolerancia de una religión que tantas lágrimas ha hecho verter a la humanidad.
No puede haber orden ni paz mientras prevalezcan las preocupaciones.
Yo no debo precipitar ni anticipar los sucesos; pero profeso con verdad el amor a la libertad y a la democracia; y no contemporizaré jamás con la mentira.
La alianza del Estado con una religión es un error fatal a la democracia.
Es urgentísimo proclamar la libertad de conciencia.
Es un deber de conciencia levantar bien alto el estandarte de la democracia para que el mérito y las virtudes individuales sean únicamente los que rijan los destinos de la humanidad.
Nuestra misión como hijos de la verdadera luz ha de cumplirse, puesto que el Gran Arquitecto del Universo nos ha llamado bajo el más solemne juramento a levantar los templos a la virtud y a cavar mazmorras para los vicios.
Es un escándalo la indiferencia con que se ve difundir el fantasma de la religión por los ámbitos de la República.
Es una vergüenza para el masón, que se vea anatematizado por el jefe del catolicismo y que mienta cobardemente para no encontrarse privado de ciertos sacramentos de una iglesia detestable.
Es una irrisión mantener una religión natural, que proclama el Supremo Ser como nuestro único padre o creador, y profesar las creencias supersticiosas, intolerantes e inmorales del cristianismo.
Sí, altamente inmorales, lo repito; porque Dios en su infinita bondad y misericordia, lejos de castigar al justo, aplaza el castigo del culpable, y aún lo perdona, porque solo el criminal perece en el patíbulo, porque sin esta confianza en la divina justicia, sería un tormento la existencia y vendría a imperar el ateísmo.
Si estos propósitos son aceptables, si realmente se piensa en trabajar por la libertad, si hay esperanzas de salud para la patria y la humanidad, estoy decidido a unirme a vosotros; pero, si por desgracia, buscáis el bien en la contemporización y aplazáis la hora del trabajo, os ruego humildemente que me dejéis en mi amada soledad y que dispongáis del lugar que me tengáis reservado.
Pido reverente al Gran Arquitecto del Universo que ilumine vuestro camino; y que os dote del don de sabiduría para ser felices y contribuir a la felicidad de nuestros semejantes.
Oriente de Buenos Aires, a los 3 días del mes de septiembre de 1864 (E.´. V.´.).
Miguel Valencia".

"El Dr. Roque Pérez no es el primer Gran Maestre y Soberano Gran Comendador.
Está, pues, documentada la actitud del primer Soberano Gran Comendador de la Masonería Argentina, que fue el Dr. Miguel Valencia. Este observó -fiel a su juramento- la obligación de inculcar, por las palabras, por los actos, todos sus deberes a los hombres para llegar a obtener la completa posesión de sus derechos, juramento prestado sin ningún equívoco, sin ninguna reserva mental, sin esperanza de ser nunca dispensado ni relevado de todo o parte de los compromisos prestados, por ningún poder cualquiera que este sea".

"En el corredor de la sede de la Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado -calle Cangallo 1242- próximo a la entrada del despacho del Gran Maestre, existe una placa de bronce, desde el 1º de septiembre de 1933, que consagra una de las mayores injusticias, pues hace figurar como primer Gran Maestre y Soberano Gran Comendador al Dr. José Roque Pérez -1858/1933- cuando en realidad lo fue el Dr. Miguel Valencia en el año 1857, es decir, un año antes.
Suponemos que es un error involuntario, debido al desconocimiento de la historia de la Masonería argentina.
Por respeto al águila bicéfala, como símbolo de justicia, ese gravísimo error debe repararse, y nosotros desde estas modestas columnas, dejamos desagraviado al insigne masón, que mantuvo en alto la bandera de combate contra todo lo que significa oscurantismo".

Al respecto, Carlos Rodríguez Brito, en representación del Supremo Consejo del grado 33º para la República Argentina, sostenía en 1933 al celebrarse el 75º aniversario de la Masonería argentina, los siguientes postulados oficialistas:

"Contribuyeron a la constitución del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, las siete Logias que funcionaban en el año 1857, a saber: Unión del Plata, Confraternidad Argentina, Consuelo del Infortunio, Tolerancia, Regeneración, Lealtad y Constancia.
Además de estas Logias fundadoras del Gran Oriente Argentino, funcionaban en este Valle de la Capital Federal la Logia Excelsior 617 de la matrícula de la Gran Logia Unida de Inglaterra y la Logia L´Amie des Naufragès del Gran Oriente de Francia.
Posteriormente, breve tiempo después, funcionó una Logia bajo la dependencia del Gran Oriente de Italia y otra bajo los auspicios de la Gran Logia de Hamburgo. La Logia Unión del Plata, que surgió en 9 de marzo de 1856 es considerada Logia Madre y tenía carta patente del Gran Oriente del Uruguay y la Logia Confraternidad Argentina, como desmembración de la primera, inició sus trabajos en 25 de noviembre del citado año de 1856.
Imbuídos de entusiasmo masónico, dejaron constituido el Gran Oriente y Supremo Consejo en 11 de diciembre de 1857 quedando definitivamente instalado el 22 de abril de 1858 y su carta patente otorgada en 13 de septiembre de 1858 por el Gran Oriente del Uruguay.
(...) El primer Gran Maestre Soberano Comendador fue el Dr. José Roque Pérez grado 33º (...)".

Esta postura es sostenida por el Supremo Consejo del grado 33º para la República Argentina en el decreto Nº 467 del 1º de junio de 1933, y por el decreto Nº 488 de la Gran Logia de la Masonería Argentina del R.E.A.A., con fecha del 31 de mayo de 1933.
Poco tiempo antes, ya producida la escisión entre el G.O.F.A. y la Gran Logia, Verbum y los editores de la misma, anunciaban la creación del nuevo Supremo Consejo de la Masonería Federal Argentina, abordando las polémicas desatadas a partir de los siempre conflictivos puntos de vistas sobre la regularidad y los parámetros utilizados para establecer la misma.
Decían:

"Como es público y notorio dentro del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en la República Argentina, se ha producido una división. Del seno del Supremo Consejo del Grado 33, con asiento en la calle Cangallo 1242, se ha desprendido un triángulo formado por el Soberano Gran Comendador ad vitam, el Poderoso Hermano Dr. Aristóbulo Soldano, el decano de los miembros de ese cuerpo Poderoso Hermano escribano público Pedro Carpy, y el Poderoso Hermano Jorge Coen, que con ayuda de otros Soberanos Grandes Inspectores Generales, han constituido otro Supremo Consejo para la misma jurisdicción, que auspicia al Grande Oriente Federal Argentino, con el que ha celebrado un tratado de recíproco reconocimiento y amistad. Este nuevo Supremo Consejo tiene su sede en la calle Alsina 2028".

Para dejar asentada la regularidad de este nuevo cuerpo, el G.O.F.A. y Verbum apelarán a los antecedentes históricos y jurídicos aplicables al caso, es decir, al conflicto acaecido entre el Supremo Consejo de la Confederación Argentina de Valencia y el posterior y cismático Supremo Consejo para la República Argentina, el cual encabezará Roque Pérez a partir de 1858 y que terminará por imponerse, ingresando en el acervo tradicional como el cuerpo fundador de la Masonería argentina. Un dato destacable, y que ampliaré en la segunda parte de este artículo, es aquel que se cita a menudo sobre las siete Logias fundacionales de la Masonería nacional, pero de las cuales solo Unión del Plata apoyó al grupo de Roque Pérez, de un total de otras doce Logias que lo hicieron bajo la jurisdicción uruguaya, las cuales son mencionadas en los documentos originales y correspondencia de la época entre las partes involucradas. Se les sumarán Consuelo del Infortunio y Tolerancia. El resto apoyaba a Valencia, siendo según los documentos, las siguientes Logias: Confraternidad Argentina, Regeneración, Lealtad, Constancia, Verdad y la Gran Logia Central de la Comendaduría.
Señalaba Verbum:

"Como se constituyó el primer Supremo Consejo del Grado 33 en la Argentina.
El primer Supremo Consejo del Grado 33, fue el de la Confederación Argentina, constituido por el Supremo Consejo del Grado 33 del Brasil, del Valle de Benedictinos. En su Constitución del 27 de marzo de 1857 establecía lo siguiente:
Art. 9 -Cada Rito tiene su autoridad reguladora y su jerarquía, y es perfectamente distinto e independiente. Los actos de administración que emanan de sus jefes, solo son obligatorios para los masones de esa jurisdicción y Obediencia; pero la autoridad soberana de cualquier Rito no puede obligar a un masón a someterse a decretos que siendo contrarios a los principios fundamentales, violen las sabias máximas establecidas.
Art. 10 -Cada Rito, dentro de su jurisdicción territorial, tiene una autoridad soberana. Todo establecimiento tendiente a romper o a absorber esta autoridad, producirá un cisma, cuyas consecuencias recaerían en los culpables.
Art. 11 -Se entiende por jurisdicción territorial de un Rito, la extensión de un mismo estado político y de sus dependencias territoriales (...) La autoridad reconocida por cada Rito, únicamente tiene derecho de constituir masones, promulgar decretos en este Rito, y conferir los grados de su jerarquía. Los actos expedidos por una autoridad cismática son nulos y sin ningún efecto, porque solo tienden a dividir lo que el G.A.D.U. y la humanidad quieren ver unidos".

"Constitución del segundo Supremo Consejo.
El segundo Supremo Consejo del grado 33 para la República Argentina, nacido de un cisma producido en el primero, y constituido por el Supremo Consejo del Uruguay, procedente este del Supremo Consejo del Brasil, del Valle de Lavradío, copia en su Constitución del 1º de abril de 1859 y con la misma numeración los artículos dados precedentemente al pie de la letra.
No obstante, este segundo Supremo Consejo rompió la unidad y después absorbió la autoridad del primero. Los actos de esta autoridad cismática fueron válidos y tuvieron efectos, quedando así establecido, de hecho, en esta ocasión, que el derecho de rebeldía, reconocido por el artículo 10 mencionado, es admisible cuando se producen actos contrarios a los principios fundamentales o se violan las sabias máximas establecidas.
¿Quiénes fueron los culpables? ¿Sobre quiénes recayeron las consecuencias? ¿Sobre los buenos o los culpables? Solo sabemos que, cumpliéndose una vez más la inexorable ley de la lucha por la vida, triunfaron los más fuertes y más hábiles. No sabemos si el éxito correspondió a los más fieles y verdaderos masones escoceses".

"La palabra de Albert Pike.
Debemos destacar que fueron muy amantes de la beneficencia, y ante este modo de comprender la Masonería recordamos la palabra del general y doctor en derecho, Poderoso Hermano Albert Pike, que fue Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del grado 33º para la jurisdicción sur de los Estados Unidos de Norte América:
"Es verdad, es de desear que los masones comprendan lo que es la Francmasonería. Si fuera todo lo que se imaginan aún los mismos iniciados, sería difícil encontrar una asociación más caprichosa e incongruente. No es puramente una asociación filantrópica para proporcionar auxilios mutuos y dispensar a los necesitados los favores de la caridad. Tampoco es una sociedad de admiración recíproca, establecida con el fin de satisfacer la ambición y la vanidad de los que desean ocupar posiciones elavadas, usar insignias, joyas, epítetos sonoros y títulos retumbantes (...) No como credo de ningún hombre, de ningún partido o bandería (...)"". (Dic. Enciclop. de la Masonería, escrito y ordenado por L. Frau Abrines, Habana, t. I, art. Francmasonería, pág. 318).

"Sobre el concepto de la regularidad.
El adjetivo regular, del latín regularis, significa lo que es conforme a la regla.
Fundada la Gran Logia de Inglaterra en el año 1717, en sus sesión del 24 de junio, después de elegir el Gran Maestre y los Grandes Vigilantes, se pasó a deliberar sobre los diversos objetos de la orden del día: se decidió que el derecho de formarse en Logias, que hasta entonces había sido sin límite, no pertenecería en adelante más que a las reuniones de masones que obtuvieran confirmación de la Gran Logia y a los cuales se entregaría una patente constitucional (...) Se expresó el deseo de que con los antiguos estatutos y usos tradicionales de la cofradía, se formara un cuerpo de leyes generales que sirviese de regla y modelo a las Logias y del cual sus leyes particulares no debían separarse nunca. La Asamblea acogió este deseo con agrado, pero no tomó ninguna resolución para llegar a su realización inmediata (Hist. Pint. de la Francmasonería, por Francisco T. Bagué Clavel, Paris, 1844, pág. 97).
The Constitutions of Free-Masons, de 1723, contiene en la página 60 del original, en su apartado 2º del art. 8, lo siguiente:
Si algún número de masones decide formar una Logia sin Carta del Gran Maestre, las Logias regulares no los alentarán ni los reconocerán (...) ni aprobarán sus hechos. Antes bien, los tratarán como rebeldes, hasta que se sometan de la manera que el Gran Maestro en su prudencia ordene, y hasta que los apruebe por Carta lo que deberá notificarse a otras Logias, como es costumbre, antes de registrar una nueva en la lista de las Logias.
Esta es la priemera vez que aparece empleada la palabra regular en Masonería. En los Estatutos de la Orden Real de la Francmasonería en Francia, año 1773, cap. I, sección 1a., se dispone:
Art. I -El cuerpo de la Orden Real de la Francmasonería con el título distintivo de Cuerpos Masónicos de Francia, se componen únicamente de los masones regulares, reconocidos como tales por el Gran Oriente.
Art. III -El Gran Oriente de Francia reconocerá en adelante por Logias regulares aquellas que estén provistas de constituciones acordadas o renovadas por él, las cuales solo él tiene el derecho de expedir.
El hermano Claudio Antonio Thory, en su libro Historia de la Fundación del Gran Oriente de Francia, París, 1812, pag. 34, aclara el concepto de estos términos:
En esta época es que se oyó por primera vez hablar en Francia de masones regulares o de Logias regulares. Esta distinción habría sido imaginada por el partido cismático para separar los que se ponían bajo sus banderas, de las Logias de los masones que no lo querían, y que llamaban masones irregulares. El Gran Oriente ha publicado una carta a este respecto con el título de Carta sobre los masones regulares".
Se halla en esta carta el pasaje siguiente:
"Los masones rechazados continúan sus trabajos, el Gran Oriente se vió pues obligado a distinguir por un título particular la Logias de sus asociación. La palabra regular anunciaba el fin que se proponía el propósito de no componerse más que de masones exactos de cumplir sus deberes; fue en consecuencia, adoptado como el más apropiado para caracterizar a quienes debían formarlo. Una Logia regular es una Logia ligada al Gran Oriente, es decir, al cuerpo representativo de la Masonería en Francia, el único autorizado por el Serenísimo Gran Maestro para trabajar bajo sus auspicios, y el masón regular es el masón miembro de una Logia regular" (Estado del Gran Oriente de Francia, t. 3º, 4ª parte, pág. 89).

"La defensa del ideal masónico.
Según esta distinción, ambos Supremos Consejos pueden declararse a sí mismos regulares y establecer recíprocamente que el contrario es irregular, pero si atendemos al cumplimiento exacto de sus deberes, únicamente el Supremo Consejo del grado 33º de la Masonería Federal Argentina, con sede en la calle Alsina 2028, puede considerarse regular, porque combate por los Derechos del Hombre, que son sus deberes.
Como prueba corroborante de este aserto, transcribimos la parte pertinente de lo que es público y notorio en el ritual del grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para la jurisdicción sur de los Estados Unidos de Norte América, Supremo Consejo Madre:
"Será siempre preferible constituir un Supremo Consejo bajo los auspicios de otro Supremo Consejo ya existente o con los de la Confederación de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para aprovecharse de la experiencia lograda por estos cuerpos diligentes y para adquirir el elemento de buen éxito que constituye la unión estrecha de todos los Supremos Consejos del Rito. Un Supremo Consejo así constituido se llama regular porque es justo y regular para llevar al conocimiento de todos los masones el lugar en que se da batalla para que puedan honrar los muertos y recompensar a los combatientes. Sin embargo, todo Supremo Consejo, de cualquier manera que esté constituido, si logra fortalecerse y reunir bajo sus banderas a masones que infrinjan pérdidas reales a nuestros enemigos es legítimo, completamente legítimo"".

Cabe señalar que la carta reproducida de Miguel Valencia está fechada en 1864, como se puede apreciar. Fue la fecha en la que fue invitado a sumarse al Supremo Consejo vencedor. Esta versión está apoyada, como es evidente, en los documentos, y es avalada en 1872 por el editor y masón José Victory. Otros autores como Lappas o Corbière indican el año 1862. El G.O.F.A. la dató correctamente.
En un próximo capítulo, y luego de esta necesaria contextualización e interpretación, adjuntaré los ya prometidos documentos sobre el conflictivo nacimiento de la Masonería argentina, las respectivas proclamas y correspondencia.

Referencias

Gran Logia Nacional Argentina, boletín oficial, Año III, Nº 3, marzo de 1928.

Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Conmemoración de las Bodas de Diamante, 1858 -1º de septiembre- 1933, Gran Secretaría, Cangallo 1242, Buenos Aires, aproximadamente 35 páginas. Incluye copia fotográfica de la Carta Patente expedida por la Masonería Uruguaya.

Revista Masónica Argentina Verbum:
Año II, Nº 19, 1º de marzo de 1936, págs. 16-18;
Año II, Nº 20, 1º de abril de 1936, págs. 13-14;
Año II, Nº 21, 3 de mayo de 1936, págs. 19-21.

Supremo Consejo Grado XXXIII del R.E.A.y A. para la República Argentina. Conmemoración de su primer centenario, Buenos Aires, 1959, pág. 26 y ss.

Segunda parte
APÉNDICE DOCUMENTAL

Pablo de Santis (Revista Ñ), de la crónica Cuídate de los símbolos que no encienden: "En El Topo, Control (...), cabeza del servicio secreto inglés, sabe que uno de los cinco principales jefes es un traidor. A cada sospechoso le pone un sobrenombre (...). Pero deja a Smiley (...) sin sobrenombre. La moraleja eterna de los relatos de espionaje es que cualquiera puede ser un traidor. El Topo nos dice exactamente lo contrario: hay gente de la que no tiene sentido sospechar, hay gente que no traicionará jamás.
En El Topo, basada en la novela de John Le Carré, la peripecia es oscura y tal vez no entendamos del todo los mecanismos del espionaje, y la lógica de mensajes secretos y llamadas telefónicas a la madrugada, pero comprendemos la realidad psicológica de las criaturas que habitan el relato. Nadie se abraza, nadie expone sus emociones, pero a través de miradas y medias palabras descubrimos quienes son, cuánto valen".
"(...) Como escribió Borges, los actos son nuestro símbolo".

"La paz obtenida con la punta de la espada no es más que tregua".
Pierre Joseph Proudhon, filósofo, político y masón francés (1809-1865).

"Puedes estar viendo la tele y ver la Coca-Cola, y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola, y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola".
Andy Warhol.

Ya expuestos los antecedentes sobre el tema, y la necesaria contextualización de las épocas para situar los conflictos en su adecuada dimensión y consecuencias, se puede proceder a dar conocimiento de los papeles casi inéditos y/o prácticamente desconocidos sobre el proceso de gestación de los primeros Cuerpos Masónicos organizados en suelo nacional.
Estos documentos fueron rastreados y preservados por el editor y masón español José Victory, periodista de gran importancia e influencia en el Río de la Plata, y que estuviera entre los fundadores de la Logia La Verdadera Iniciación y de la Revista Masónica Americana.

DOCUMENTO Nº 1

Decía la Revista Masónica Americana en 1873:
"Transcribimos a continuación el discurso pronunciado (...) con motivo de haberse recibido la carta de reconocimiento del Supremo Consejo de la República Argentina en 1858 por el Supremo Consejo y Grande Oriente del Estado Oriental del Uruguay". Sostenían los editores de la revista la necesidad de recopilar estos materiales y preservarlos "con el objeto de reunir elementos en esta misma revista para que se pueda escribir más adelante la historia crítica de la Masonería Argentina (...).
Recordamos finalmente que una institución sin historia, es como un ciego sin lazarillo que lo guíe".

"Hermano Gran Maestre, Hermanos míos todos:
Cábeme el favor de dirigiros la palabra en el día más solemne que reconocerán los anales masónicos de este Valle.
En él se consagra nuestra emancipación por una Gran Carta de reconocimiento del Supremo Consejo y Grande Oriente de la República Oriental del Uruguay.
La emancipación es el acontecimiento más notable en la vida del hombre como en la vida de los pueblos, porque importa libertad e independencia, medios y elementos para hacerla efectiva y duradera. No la libertad que en manos profanas raya en licencia, sino la libertad conservadora de los derechos de todos. No la independencia que conduce a la arbitrariedad, sino la independencia con sujeción a la Ley común.
Este gran suceso lo debemos en su mayor parte a nuestro Ilustre Hermano Gran Comendador Fundador Gabriel Pérez, obrero perseverante y generoso, entusiasta y modesto.
Podemos decir en esta ocasión, de ese infatigable Hermano lo que Hiram Rey de Tiro decía a Salomón: "Bendito el señor Dios de Israel que hizo el cielo y la tierra, que ha dado a David un hijo sabio y entendido, y cuerdo y prudente, que ha labrado una casa para el señor".
Y yo me permitiré agregar por deber y gratitud: Bendito el señor Dios de Israel que ha dado al mundo una Potencia masónica tan ilustrada y sabia como el Supremo Consejo en el seno del Grande Oriente del Brasil, que reconociendo nuestra capacidad para regirnos se felicita de vernos elevarnos a su altura y dignidad.
Nuestros medios y elementos son los anillos importantes que forman hoy nuestra cadena masónica, circundando el Supremo Consejo y Grande Oriente de la República Oriental del Uruguay.
Del Taller Asilo de la Virtud surgió el Supremo Consejo después de las alternativas políticas por que pasó este desgraciado Valle y él se presentó lozano en sus creencias de veintiséis años atrás, fuerte en sus viejas columnas, y lisonjeada por el prospecto de regeneración de la Orden.
La Unión del Plata, representando la fraternidad en las dos orillas del caudaloso río que confunde en sus ondas los manantiales de las dos, influye por el dogma en el santo amor de sus hijos.
La Constante Amistad con las tradiciones en que se mecía ufana se levanta de nuevo, para consagrarse al cultivo del gran sentimiento que se confunde con la fraternidad.
La Perseverancia simboliza la fortaleza en el trabajo y sus esfuerzos generosos en la gloria y prosperidad del arte real.
La Decretos de la Providencia augura el porvenir que está reservado a la Masonería en nuestra regeneración social.
La Cristóbal Colón prueba que los verdaderos creyentes, bastándole el descubrimiento de otros mundos desconocidos al profano, propagarán la civilización y la luz.
La Restauración, reposando de las fatigas de otros tiempos, vuelve a sus decididos trabajos de reconstrucción y paz.
La Fe inspira creencias para propagar la verdad según el testimonio de la experiencia y de la razón.
La Esperanza vincula el porvenir masónico en su discusión por la Orden, fundándose en el actual presente de entusiasmo.
La Caridad excita la práctica de esta virtud, ídolo del hombre de corazón y base de nuestra recíproca asistencia.
La Unión y Filantropía, hermana en sus emblemas, los deberes voluntarios del profano y los obligatorios del hombre masón.
La Unión y Beneficencia levanta bien alto el fin principal de nuestra comunión.
Y, en fin, el Sol Oriental simboliza en último término el gran Valle, suelo privilegiado del Oriente, iluminado por los raudales de luz que esparce el Padre de la Naturaleza.
El Supremo Consejo y Gran  Oriente ha dicho, lo que Hiram Rey de Tiro escribía a Salomón: "Y nosotros sacaremos maderas del Líbano cuantas tu necesites, y te las llevaremos en flotas por el mar, hasta Joppe (o Jaffa), y tus las llevarás a Jerusalén..." Trece Logias simbólicas han llegado a Jerusalén. Con columnas tan fuertes, con obreros tan decididos, debemos esperar salud y regeneración, reconstrucción y felicidad para nosotros. Para el mundo masónico, unión, fraternidad, salud y felicidad.
El Supremo Consejo debe felicitarse en este día del resultado de sus modestos trabajos en beneficio de la Orden; pero la nueva época, que se descubre, le impone nuevos deberes desde que está al frente de esforzados obreros.
Difundir la instrucción, porque nuestra Orden principia con la simetría, y en su cuna desplegó la armonía sus poderosos encantos. Con ella se levantaron las artes, se civilizaron los pueblos y la filosofía disipó las bárbaras preocupaciones. Nosotros debemos esperar iguales resultados, porque somos fervorosos sectarios de la sublime Orden.
Sostener la unión de los obreros de la paz, de los libres masones, es predicar el ejercicio de una práctica necesaria en una república atribulada y desengañada por los descarríos de sus pasiones.
Y mirando para el porvenir al paso que vamos marchando llenos de fe y de esperanza, reunidos en fraternidad tantos hombres de nacionalidad y religión tan diversas, bien podemos decir con orgullo, que ningún pueblo del mundo representa la Orden Masónica de un modo más completo.
Esperemos interpretar bien su espíritu y sus tendencias; y sobre todo practicar las virtudes, para que se realice en este Valle la profecía de Ezequiel:
"Después de muchos días serás visitado: al fin de los años vendrás a la tierra que se ha salvado de la espada; y se ha recogido de muchos pueblos a los montes de Israel, que estuvieron mucho tiempo desiertos: esta ha sido sacada de los pueblos, y morarán todos en ella sin recelo".

DOCUMENTO Nº 2 

Sostenía Victory con respecto al documento publicado anteriormente, "(...) que se ha podido vislumbrar el espíritu que reinaba en la Institución cuando el actual Supremo poder fue reconocido por el del Uruguay (...)". Añadía después que se darían a conocer nuevos "(...) antecedentes sobre las grandes cuestiones a que dio lugar el solo hecho de fundarse la nueva Potencia que disputó y venció la jurisdicción de la que antes regía los destinos de la Orden bajo la presidencia del Ilustre Hermano Dr. D. Miguel Valencia (...)" y procede a dar conocimiento de la "(...) protesta de la Logia Confraternidad Argentina, contra las calificaciones inconvenientes que el Supremo Consejo del Uruguay se permitió estampar contra el Hermano Valencia (...)".
A continuación, el referido documento:

"Logia Confraternidad Argentina.
A.´.  L.´.  G.´. D.´.  G.´.  A.´.  D.´.  U.´.
Ordo ab Chao

Al Supremo Consejo del Uruguay.
S.´.  S.´.  S.´.

Sap.´. HH.´.

Preparábame a comunicaros nuestra feliz emancipación cuando he recibido de vuestra secretaría general tres ejemplares de un libelo infamatorio contra el Soberano Gran Comendador Miguel Valencia, calificándole de perjuro, de estar animado de una rara ambición, y de haber faltado a juramentos solemnes, fundando un Supremo Consejo.
Es muy de sentirse la ingratitud e irreverencia con que injuriáis a este antiguo masón, que tantos servicios ha prestado a la Orden. No merece el calificativo de perjuro el hermano fiel, el hermano que ama, venera y enseña la institución.
No merece el dictado de anarquista el hermano que busca un centro legítimo y nacional de autoridad, con arreglo a los estatutos y constituciones, que mandan establecer un Supremo Consejo en cada país o reino independiente.
No merece el nombre de sedicioso un hermano que franca y sinceramente os pidió autorización para preparar la emancipación masónica y de este hecho tengo evidencia plena, como igualmente de que sin vuestra incalificable negativa, no se habría recurrido al Supremo Consejo y Gran Oriente para el Imperio del Brasil.
Nos ha causado extrañeza que solo os ensañéis con este digno Hermano siendo notorio el reconocimiento de la suprema autoridad que inviste por las varias Logias del Círculo, de modo que es poco justificado no aconsejar el deber de sumisión a los Hermanos refractarios, que prefieren obedecer y pagar tributo al extranjero, antes que aceptar una Potencia amiga nacional.
¿No os toca al alma el cisma existente, y que una palabra vuestra haría desaparecer?
El Muy Poderoso Supremo Consejo de Buenos Aires está confederado con un Gran Oriente regular, como lo es el que preside el Gran Comendador Paulino José Soares de Souza, Vizconde del Uruguay. No es una Potencia ficticia como aseveráis, sino muy legítimamente establecida, y podéis cercioraros de ello, consultando el Calendario Masónico de Francia para 1856 y vuestra propia conciencia.
Respecto a la insólita pretensión de dominar a este Estado y a la Confederación Argentina, bien se deja advertir que no teméis el justo reproche de tan desleal ambición en conservar a todo trance vuestro Imperio en algunas de nuestras Logias. Estas provincias que llamáis vecinas, no son de vuestra jurisdicción; y desde que se levantó en ellas un Supremo Consejo debierais mostrar deferencia y abnegación.
El juramento masónico no tiene la latitud que le dais, ni importa un servilismo ciego, o la renuncia de la independencia.
El masón es un hombre libre, que ante todo, se debe a su patria. Ni es racional mantenerle siempre sometido a un poder y a intereses extraños.
Nunca nos convenceréis (...) al prometeros obediencia, renunciamos a la libertad, y quedamos súbditos y tributarios vuestros.
El juramento prestado es el de fidelidad a la Orden, y no parece sensato interpretarlo, o convertirlo en sumisión a personas, con quienes solo estamos ligados por los vínculos de la caridad y de la confraternidad para esperar que no olvidaréis la máxima de eterna justicia de proceder con nosotros, como querrías que procediesen con vosotros.
Esta Respetable Logia Confraternidad Argentina, que tengo el honor de presidir, siente sobremanera la falta de tolerancia y de amor fraternal en vuestros consejos; y deplora el anatema lanzado sin causa, ni autoridad, y contra todo precedente masónico, para deprimir y calumniar a nuestro Soberano Gran Comendador Miguel Valencia, a cuyo patriotismo y consagración debemos el beneficio de la independencia de este Oriente.
Quiera el Gran Arquitecto del Universo encaminaros por el sendero de la justicia y del amor de la humanidad, conservándoos en su santa guarda.
Oriente de Buenos Aires, a los 19 días de la 4ª Luna de Tamuz, año de la V.´. L.´. 5857 y de la E.´. P.´. Julio 11 de 1857.
El V.´. ILDEFONSO ISLA
Sob.´. Gr.´. Insp.´. Gen.´. Gr.´. 33
El Secret.´. JOSÉ MONTORO 
Cab.´. Kad.´. Gr.´. 30"

DOCUMENTO Nº 3

Decía Victory, a través de la Revista Masónica Americana:
"Damos a continuación la protesta del Supremo Consejo y Grande Oriente de Buenos Aires, contra el Supremo Consejo y Grande Oriente del Uruguay, por haber fundado aquí otro Supremo Consejo (en 1857) que poco tiempo después (1858) quedó definitivamente instalado como Supremo Consejo y Grande Oriente para la República Argentina, bajo cuyo título siguió y sigue funcionando todavía.
La popularidad que adquirió este al instalarse, produjo el pronto y total abatimiento de aquel, cuya protesta entregamos al juicio del historiador".

"A.´.  L.´.  G.´.  D.´.  G.´.  A.´.  D.´.  U.´.
Ordo ab Chao
A todos los Masones Regulares de los dos hemisferios
S.´.  E.´.  P.´.

Carísimos HH.´.

Proclamada la independencia de este Oriente con la regularización del Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la Confederación Argentina, en el Valle de Buenos Aires, era muy natural que todos se adhiriesen a la nueva Potencia masónica, dándole esa fuerza moral que solo puede resultar de la unión.
Contábamos con amigos y Hermanos decididos, pero algunos flaquearon eludidos por el error. Si no nos conservan simpatías, no han podido hacer inclinar las firmes columnas que sostienen nuestra emancipación.
Los trabajos de reorganización han continuado desde el 23 de junio último: y gracias al celo constante de los fieles Hermanos quedó muy pronto regularizado el Supremo Consejo y funcionando con las cinco Logias de su círculo, bajo el título distintivo de Confraternidad Argentina, Regeneración, Lealtad, Constancia, Verdad, y la Gran Logia Central de la Comendaduría.
Hemos marchado en perfecta legalidad, refrenando la impaciencia y calmando la irritación, sin desesperar de la unión. Dueños de nuestros derechos para proclamarnos independientes, dejamos abiertos nuestros templos a los masones prevenidos o mal aconsejados, y no nos intimidó el ver sueltos a los "tres malos compañeros". Aunque nos lanzaron anatemas aquí y en Montevideo, respondimos con humildad o guardamos el silencio de la resignación.
Perseveramos en el propósito de observar los dictados de la caridad, y enseñamos la tolerancia con la palabra y el ejemplo. Parecía mitigada la irritación que originó la emancipación masónica y dimos algunos pasos para restablecer la armonía.
Vanos esfuerzos. No habían depuesto los Hermanos disidentes los resentimientos; prevalecía la emulación y el menosprecio; había desaparecido la caridad; eran calumniados los motivos y desconocido el alto fin de la emancipación; y el Hermano fue declarado indigno de asociarse con los obreros consagrados a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.
A presencia de tales aberraciones, se conmovieron las columnas de la Masonería: era una cruel ironía la antigua divisa de la institución: faltó la igualdad; nos negaron la libertad, y fue repudiada la confraternidad. En tal conflicto no debíamos abdicar el poder, ni prescindir de la iniciativa, intimidados por el capricho y el error, y continuamos decididos a acreditar la institución.
Todo país o nación independiente tiene el derecho de poseer un Supremo Consejo bajo las bases indicadas en los Estatutos y Constituciones promulgadas en 1786 por Federico II de Prusia, el augusto reformador de la Orden.
Es insostenible el derecho que pretende apropiarse el Gran Oriente del Uruguay de dominar, por un tiempo indefinido, a los masones escoceses de nuestro país fuera de su demarcación política; así lo comprueba un artículo de nuestra Constitución del Rito Escocés.
No se diga que estamos vinculados por obligaciones solemnes, porque la independencia es un derecho inalienable. El juramento masónico no es a las personas sino a la Orden; y con tal que los masones se mantengan fieles a ella, pueden adherirse a otros Orientes, como es de su deber, a fin de no quedar irregulares, viviendo ausentes de su patria.
No puede ponerse en duda que no nos ligaba ningún compromiso con el Gran Oriente del Uruguay que postergase la emancipación masónica, habiendo dado los avisos de que tal era nuestro propósito. La negativa de ese Gran Oriente está comprobada por tres cartas escritas en febrero y a fines de marzo último por el Gran Secretario Bruno Mas de Ayala, y por el Gran Maestre Gabriel Pérez.
Persuadidos de la conveniencia y necesidad del establecimiento de un Supremo Consejo dimos los pasos necesarios para realizar tan fausto acontecimiento; y vencidas las dificultades, descubrimos que la negativa de ese derecho por parte de esa nueva potencia levantada en Montevideo, nos llevaba al sendero de la legalidad, aliándonos con el Supremo Consejo que preside nuestro muy Ilustre Hermano el Vizconde del Uruguay, por estar reconocido y confederado con los Orientes regulares de Europa, según las transcripciones del Calendario Masónico de Francia.
Hemos conquistado con la independencia, alianzas importantes y mayor regularidad; y hemos averiguado a no dudarlo, que el Gran Oriente del Uruguay no será reconocido, estando tachado de anómalo y revolucionario, habiendo sido además constituido en el Rito Escocés por un Gran Oriente del Rito Azul, como de notabilidad lo es, el de Lavradío.
Cuando esperábamos tolerancia y respeto, el Gran Oriente del Uruguay ha venido a aumentar las dificultades con los conflictos de la desunión. A pretexto de transigir diferencias, mandó una comisión de dos delegados, quienes solo se ocuparon de desprestigiar la institución: basta asegurar el hecho para hacer responsable de las consecuencias a los causantes de la crisis. ¿Cómo podía restablecerse la unión, si los comisionados traían la pretensión de derrocar la nueva Potencia, y de levantar otra, con los refractarios y disidentes, en la dificultad de conservar su preponderancia?
Apercibidos de que no es lícito dominar países extraños por medio de sociedades secretas, se apresuraron a abdicar el poder, incurriendo en la contradicción de reconocer y formar un Supremo Consejo cuando acababan de negarnos el derecho para establecer el que felizmente inauguramos y regularizamos el 23 de junio último. Era prematuro el primero, y ahora ellos mismos autorizan dos.
No debíamos aceptar ciegamente la mediación de esa titulada Potencia escocesa, viéndola egoísta o parcial y ocupada de dividir y anarquizar lo que el Gran Arquitecto del Universo quiere que esté unido. Todas sus tentativas pacíficas no pasaron de conversación, y terminaron reconociéndose impotentes para hacer el bien. Retirándose los delegados, después de haber dado el escándalo de violar las constituciones y los estatutos de la Orden, pasando breves constitutivos a dos Logias refractarias, elevando a los altos grados filosóficos a masones noveles e inexpertos.
Estos actos nulos y atentatorios son reprobados por todos los masones regulares. No tiene facultad un Gran Oriente de otro país para atropellar la independencia y las prerrogativas del Rito Escocés, siendo tan sabido el principio fundamental de que cesan los poderes de los Soberanos Grandes Inspectores Generales desde el establecimiento de un Supremo Consejo del Grado 33.
Ha procedido de una manera insólita el Gran Oriente del Uruguay, negando derechos constituidos y olvidando juramentos solemnes: ha fomentado esperanzas estériles, y ha incitado el brazo rebelde en vez de sujetarlo y desarmarlo. Todo el espíritu conciliador de que blasona, ha fracasado ante el egoísmo y la vanidad de sus mismos parciales. Veremos como justifican el atentado de amenazar con un proceso al Respetable Hermano que encabezó el movimiento de la emancipación; de dirigir planchas conminatorias y calumniosas a las Logias de ajena Obediencia y de otros Ritos, previniendo los ánimos y enajenando las voluntades.
Estos planes desacertados han desvirtuado la fe en la institución, e inutilizando la influencia benéfica que ejerce en la sociedad. Nuestros Hermanos nos tienen por sospechosos y prefieren separarse y formar bandería con los masones de Montevideo.
Las mismas Logias Excelsior y Amiga de los Náufragos que antes nos dispensaban amistad, han hecho causa común con los disidentes: debían consultar con sus Orientes, conservarse imparciales, recordar que trabajan en otros Ritos, y que no les compete juzgar y condenar a los masones escoceses por el ejercicio de un derecho perfecto, como el acto de proclamar la independencia de la Masonería en su propia patria.
Contra esos conatos hostiles nada hemos hecho en nuestra defensa. Los errores y las preocupaciones solo desaparecen ante las aspiraciones de la caridad y con la mayor ilustración que suele atesorar el tiempo y la experiencia; pero ha llegado el tiempo de protestar, como en efecto protestamos, contra la conducta antimasónica de esas dos Logias simbólicas del Rito Azul y de York, por haber repudiado las proposiciones fraternales y amistosas que les hicimos y por haber reprobado la existencia de este Supremo Consejo alentando así a nuestros inexpertos masones a conservarse entre los refractarios.
Protestamos contra la conducta hostil y atentatoria del Gran Oriente del Uruguay deprimiendo y despreciando al Supremo Consejo y Gran Oriente de Buenos Aires y negándose a dar aviso de orden para que las Logias disidentes nos presten obediencia. Protestamos igualmente por la usurpación de atribuciones en conferir altos grados contra todo antecedente masónico, y con la reprobadora intención de desacreditar a los que tuvieron el alto honor de dotar a nuestra patria con un Supremo Consejo del Grado 33.
Al formalizar esta protesta, debemos un tributo de gratitud a muchos de nuestros hermanos del Rito Azul y de York que han cooperado a nuestra emancipación, y que calmando la irritación, procuran restablecer la unión y la caridad.
No es un mal síntoma el haber desaparecido el tono procaz asumido al principio por el Gran Oriente del Uruguay, cuyos delegados reconocen la existencia de nuestro Supremo Consejo, y aunque han desplegado mucha parcialidad, reconocen que no les convenía una transacción, prefiriendo dejar la semilla de la discordia con el grave error de formar un segundo Poder Masónico de los elementos disidentes.
Lisonjéanos, en fin, la esperanza de que pronto hemos de ver restablecida la concordia. La existencia legítima de los cuerpos soberanos, solo puede justificarse en la Masonería por sus alianzas y reconocimientos. Los disidentes vegetarán más o menos tiempo, hasta que lleguen a persuadirse que han sido víctimas del error o de la marginalidad, y que será mirada con irrisión una Potencia levantada con la rebelión, y por las sugestiones de una autoridad anómala como la de Montevideo.
Reiteramos nuestras protestas y denunciamos a todos los masones de los dos hemisferios la conducta del Gran Oriente del Uruguay, en la persuasión de que prestamos un servicio a la Orden defendiendo la independencia del Rito Escocés, y denunciando a los falsos Hermanos para que los ilusos y mal aconsejados vuelvan a la senda del deber, y no olviden que en la unión está la fuerza, y que siempre ha de buscarse en el amor de la humanidad.
Dado en el Oriente de Buenos Aires el primer día del sexto mes de la Luna de Elul, año de la V.´. L.´. 5857 y de la era cristiana agosto 21 de 1857.
DEUS MEUMQUE JUS
Ildefonso Isla, gr.´. 33 
Alejandro Brown, gr.´. 33 
Esteban Señorans, gr.´. 33 
Luis Messine, gr.´. 33 
José Alvarez de Cunha, gr.´. 33 
Pedro Díaz de Vivar, Lugart.´. Gr.´. Com.´. 
Miguel Valencia, Sob.´. Gr.´. Com.´."

DOCUMENTO Nº 4

La siguiente es la última circular salida de la cancillería del Supremo Consejo de Buenos Aires, que fue expedida con fecha 9 de noviembre de 1857.

"A.´. L.´. G.´. D.´. G.´. A.´. D.´. U.´.
Ordo ab Chao

El M.´. Pod.´. Sup.´. Cons.´. de Buenos Aires
A todos los masones de los dos hemisferios
S.´. E.´. P.´.

Carísimos HH.´.

El despotismo y la anarquía habían imposibilitado la conservación de la Masonería en la mayor parte de las repúblicas de la América Meridional. Esta preciosa institución no podía arraigarse ni fructificar en la época ominosa de la dictadura levantada en el Río de la Plata; pero, una vez derrocada, algunos masones trabajaron en restablecer el imperio de la caridad, despertando el entusiasmo, hasta proclamar en este Oriente una Potencia Masónica confederada con el Supremo Consejo y Gran Oriente para el Imperio del Brasil de que es Soberano Gran Comendador el Exmo. Sr. Vizconde del Uruguay.
Esta alianza y reconocimiento nos puso en contacto con las Potencias confederadas al mismo Gran Oriente del Brasil; pero el espíritu de discordia y de emulación encontró pretexto para calumniar los motivos y perturbar los ánimos; y no ha faltado quien mirando de reojo a esta grande obra, crea fácil postrar lo que ha levantado el G.´. A.´. D.´. U.´. Con este objeto penetraron en el Templo de la calle de San Martín en la noche del viernes 6 de noviembre de 1857 E.´. P.´.; crucificaron en la pared con tres robustos clavos, el cuadro de los miembros fundadores del Supremo Consejo de Buenos Aires; intimidaron con armas de fuego a los Hermanos leales interesados en el decoro del templo y habrían causado males y desgracias irreparables sin la paciente resignación con que fueron tolerados tales extravíos.
El escándalo llegó sin embargo a su colmo; las calles y edificios adyacentes al templo estaban llenos de espectadores, atónitos de estas profanaciones. ¿Cuál era el motivo ostensible de tal conflicto? Importa proclamarlo en alta voz para vergüenza de los instigadores.
Los masones del Círculo de este Oriente marchaban en prosperidad. El Supremo Consejo estaba rodeado del respeto y la gratitud; tenía bajo sus auspicios cinco Logias simbólicas, además de la Gran Logia Central de la Comendaduría; y todos los trabajos tendían a consolidar la feliz emancipación; pero armóse la ignorancia y la mentira para derrocar la autoridad dogmática escollando en la firmeza y consagración de los buenos masones que tienen la conciencia del deber.
El Supremo Consejo puede asegurar que ha conjurado la tormenta y puesto a cubierto su existencia; habráse enervado su poder por la defección y la alevosía; pero renovará sus fuerzas, y cierto de sus derechos no le ha de faltar la protección del G.´. A.´. D.´. U.´., bajo cuyos auspicios fue inaugurado y regularizado.
Los manejos anárquicos de algunos miembros de las Logias Confraternidad Argentina, Regeneración y Lealtad han producido una especie de cisma perjudicial a la institución; está comprometido el crédito de todos los que han tomado parte en estos actos, y muy especialmente de aquellos que debiendo ser los más interesados en salvarla, aparecieron autorizando la discordia y fomentando los conflictos. Casi todos los miembros de las tres Logias mencionadas, han faltado a sus juramentos; se han separado de la autoridad tutelar que les dio existencia, y han hecho caer a esos talleres en un sueño profundo de que no despertarán sino reconociendo el error y volviendo a la senda del deber.
Las revoluciones armadas son un contra-sentido entre masones que se respetan, que practican la caridad, que conocen los estatutos y constituciones de la Orden, y que han recibido una educación moral.
Las revoluciones en Masonería pueden ser equiparadas a las luchas del genio del mal y de las tinieblas, contra el divino autor de la luz y de los mundos.
¿Qué es un masón? El hijo de la verdadera luz, el amigo de la verdad y de la moral, que debe amor y respeto y consagración al G.´. A.´. D.´. U.´.  y a los dignatarios que le representan y que nunca olvidan la caridad, la tolerancia y el amor a la humanidad.
Las revoluciones en Masonería son profundamente inmorales, porque falsifican los juramentos y las obligaciones, y porque entronizan la ignorancia y la mentira.
¿Qué títulos tiene ningún individuo para destruir a la autoridad suprema que le hizo el honor de investirle con el carácter y los títulos de miembro de la gran familia? El Supremo Consejo le favoreció con las prerrogativas y honores de masón, no para fines egoístas y criminales, sino para cultivar las virtudes morales de la caridad y de la beneficencia bajo la antigua divisa: Igualdad, Libertad, Confraternidad.
El Supremo Consejo no ha de ser destruido por sus criaturas; pueden estas rebelarse, fomentar odios y rencores, calumniar y perseguir a los que les hicieron el honor de llamarlos a su lado, y volver cuando más a la oscuridad de que no debieron salir. La existencia del Supremo Consejo no depende de las asechanzas de sus enemigos; ni la comprometen los que abjuran el carácter de masón para buscar prosélitos y detractores. Como ellos solo le deben la obligación solemne de defenderlo aún a costa de su sangre, merecerá siempre el anatema de los buenos ese conato de destrucción. Si ha tenido la desgracia de rodearse de falsos masones que desconocen su autoridad, los perjudicados son ellos mismos que abjuran su carácter y prerrogativas. El vacío que dejen muy pronto será llenado; y volverá a admirarse el milagro ocurrido después de la defección del 23 de junio último.
La institución es muy poderosa, como que tiene elementos inagotables de reproducción y de progreso. Los contrastes sirven para buscar el mejor acierto en la elección de las personas.
El Supremo Consejo para la Confederación Argentina en el Valle de Buenos Aires, siempre poderoso e invulnerable, cuenta con la adhesión y la alianza de los buenos y marchará a los destinos que le estén deparados, señalando a los falsos y a los perjuros para el escarmiento de la posteridad; reposa tranquilo, porque solo aspira al bien de la humanidad, porque reconoce la benéfica influencia de la Masonería en el orden social, y porque abriga bastante tolerancia y caridad para prepararse a la reconciliación. Conoce igualmente que muchos han sido arrastrados o eludidos; y no trepida en asegurar que conservará abiertos sus templos para los que sinceramente abdiquen los errores y quieran ponerse bajo los auspicios de la autoridad dogmática tan ligeramente desconocida.
Dado al Or.´. de Buenos Aires a los 20 días del 8º mes de la luna de Marhheschvan año de la V.´. L.´. 5857, y de la E.´. V.´. 9 de noviembre de 1857. 
Deus Meumque Jus 
Miguel Valencia Sob.´. Gr.´. Com.´. Fund.´.
Ildefonso Isla Lug.´. Ten.´. Adj.´. 
Julio Messini Gr.´. Canc.´. y Gr.´. Sec.´. del S.´. Imp.´."

DOCUMENTO Nº 5

Adjunto las Bases propuestas por el Hermano José Roque Perez para negociar la fusión entre ambos Supremos Consejos un mes antes de los sucesos de violencia descritos en el texto anterior.
El documento fue emitido en octubre 9 de 1857. Los documentos que le siguen, a excepción del último, que involucra el Tratado definitivo, también anteceden a los enfrentamientos armados y hechos de vandalismo.

"1º Después de constituidos nosotros en Poder Soberano, y después de reconocidos por Montevideo y el Brasil, unirnos con ustedes. Uds. irán con su carta y nosotros con la nuestra, admitiendo en el hecho el reconocimiento de dos Potencias legítimas en el Brasil.
2º Hecha esta unión, elegir entre todos los 33 el Gran Maestro, precisamente con exclusión de mi persona y de otros hermanos que han tenido parte en la oposición.
3º Comunicar a todas las Potencias esta unión y poner al Oriente nuevo el nombre de Oriente de La República Argentina.
4º Pedir a todas las Logias su sometimiento. En una palabra, tomar todos los medios de unión sin menoscabo del honor ni de los compromisos de cada parte, y sin faltar a sus respectivas obligaciones, de modo que se abran relaciones oficiales con todos los poderes masónicos sin dificultad alguna, entrando todos en la regularidad.
Si estas proposiciones no llenan el objeto, oiré cualesquiera que tendiendo al mismo fin, y que sacándonos del círculo vicioso de las sumisiones respectivas, entremos a la par a allanar desórdenes que han de degradarnos a nuestros ojos y a los de los demás. Quiero la igualdad, la lealtad y la franqueza, he ahí todo, y para esto no excluyo ningún medio legítimo.
Siempre vuestro sincero Hermano 
José Roque Perez"

DOCUMENTO Nº 6

Las siguientes constituyen las Modificaciones a las proposiciones del arreglo del Hermano Roque Perez, propuestas por los Hermanos Vivar, Brown y Señorans.

"1º Después que estén las Logias Unión del Plata, Consuelo del Infortunio y Tolerancia constituidas en Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado con un título que no sea el de Confederación Argentina o República Argentina y reconocidos por las Potencias de Montevideo y Brasil, formar la unión bajo las bases siguientes:
2º Con la Carta Magna y reconocimiento de ambos Consejos ya citados formaremos la Fusión reasumiendo los nombres de ambos Supremos Consejos en uno solo con el título distintivo de Oriente para la República Argentina en el Valle de Buenos Aires.
3º Hecha la Unión y formado el Supremo Consejo nuevo para la República Argentina, será Soberano Gran Comendador de él el Hermano Valencia; las demás dignidades serán elegidas por votación entre los grados 33 de ambos Círculos.
4º Quedarán reconocidos todos los grados que hayan dado ambos Círculos hasta la fecha, y quedará suspendida en ambos Círculos toda nueva concesión, formación de Logias, Capítulos, etc. hasta que llegada la Carta Magna que deben pedir las Logias Unión del Plata, Consuelo del Infortunio y Tolerancia, se forme el Supremo Consejo para la Confederación Argentina en el Valle de Buenos Aires.
5º Si por algún incidente los Hermanos de las Logias Unión del Plata, Consuelo del Infortunio y Tolerancia no obtuviesen su Carta Magna y reconocimiento del Rito Escocés Antiguo y Aceptado por Montevideo y el Brasil en el término de dos meses quedan obligados a unirse a nuestro Círculo al preciso término de los dos meses mencionados, ingresando los grados 33 de dicha Logia a nuestro Supremo Consejo, del que siempre será Gran Comendador el H.´. Valencia.
6º Desde la terminación del Tratado y mientras no lleguen las Cartas Magnas a las Logias Unión del Plata, Consuelo del Infortunio y Tolerancia quedarán abiertas las puertas de los Templos de ambos Círculos para todos los Hermanos de ellos en donde serán bien recibidos y cumplimentados.
7º Terminada la disidencia se comunicará a todos los Orientes del Rito para entrar en comunicación con ellos sometiéndose todas las Logias a la Obediencia del Supremo Consejo mencionado.
Vivar, Brown, Señorans".

DOCUMENTO Nº 7

Contra-proposiciones del Hermano Isla a las presentadas por el Hermano Perez.

"1º Después de constituidos ellos en Poder Soberano, reconocido por Montevideo y el Lavradío, admitir el hecho del reconocimiento y existencia de dos Poderes Masónicos en este Valle, declarándose enseguida la unión y relaciones fraternales de todos los masones en él; y para el acto de la fusión de ambas Potencias, esperar de las Europas el reconocimiento que a una u otra otorguen como Poder Masónico en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
2º Este artículo de las disposiciones del Hermano Perez, queda desde luego sin efecto, desde que según el anterior quedan de hecho reconocidas ambas Potencias como legítimas.
3º Sobre la comunicación de este arreglo a los Poderes Masónicos no creo haya inconveniente; pero en cuanto a la variación del nombre del Oriente nuestro que ya existe bajo una denominación determinada, es inadmisible el propuesto en las proposiciones del Hermano Perez atento a lo que se establece en el artículo 1º.
4º Pedir a todas las Logias su (...) a estas bases y lo demás que sigue en la cuarta proposición presentada por el Hermano Perez.
5º La Comendaduría que haya de entenderse sobre este arreglo la formarán los Hermanos Lafuente, Vivar y otro que se nombre.
Ildefonso Isla".

DOCUMENTO Nº 8

El último proyecto de arreglo llevado a término y emanado de la Potencia vencedora, firmado apenas veinte días después de profanada la sede del Supremo Consejo conducido por el Hermano Miguel Valencia.

"A.´. L.´. G.´. D.´. G.´. A.´. D.´. U.´.

Convenio celebrado para hacer cesar las deplorables desavenencias que han dividido en dos bandos a los masones del Valle de Buenos Aires.

Art. 1º Los grados 33 Supr.´. GG.´. IInsp.´. GG.´. Pedro Díaz de Vivar, Alejandro Brown, Esteban Señorans por una parte, Nicanor Albarellos, Fernando C. Cordero y José Roque Perez, por sí y en representación de los HH.´. Santiago Albarracín, Federico Toledo, Eustaquio Torres, y Antonio José Albes Pinto por la otra parte, en el deseo sincero de poner término a la división y desarmonía masónica, se reúnen para constituir una autoridad suprema única, formando el Supremo Consejo y Gran Oriente para la Confederación Argentina, sin faltar por este arreglo a sus respectivas posiciones para con las autoridades de que dependieron en el exterior y a sus relaciones masónicas con otras Potencias independientes, las que serán cultivadas cordialmente.
Art. 2º Se convocará a las Logias que han obedecido respectivamente a los contratantes y ellas por votación nominal designarán al Gran Maestre de la Orden, para que desempeñe sus funciones por el tiempo que las constituciones señalen para la duración de su gobierno; debiendo enseguida el Gran Maestro convocar al Supremo Consejo para el nombramiento ulterior de los Dignatarios del mismo.
Art. 3º Constituida así la autoridad masónica central, se hará saber a las Logias para que le presten obediencia, dándose en este caso el abrazo fraternal, y se comunicará enseguida tan fausto suceso a todas las Potencias masónicas.
Art. 4º Queda excluído de este arreglo el Hermano Miguel Valencia, en atención a su resistencia a todo convenio que pusiese término a tan fatal estado de cosas.
Art. 5º Los compromitentes por sí y sus respectivas Logias se obligan a no dividir por ningún motivo la autoridad ni a propender de modo alguno a la desunión, ni al quebrantamiento de las constituciones masónicas.
Art. 6º Es entendido que los Hermanos Vivar, Brown y Señorans por este arreglo no se desligan de modo alguno de sus relaciones oficiales con el Gran Oriente Brasilero que les ha prestado su reconocimiento.
Art. 7º Es entendido así mismo, que los Hermanos Albarellos, Cordero y Perez, por sí y sus representados, tampoco se desligan de sus relaciones oficiales con el Oriente del Uruguay de que dependen, ni de las Potencias amigas de él, cuyas buenas relaciones serán fielmente cultivadas.
Art. 8º Si los Hermanos Ildefonso Isla y Julio Messine grados 33, quieren adherirse a este arreglo, serán recibidos como miembros del Supremo Consejo y con igualdad de derecho a los firmantes de este convenio y fraternal arreglo.
Y para constancia firmamos dos de un tenor en el Valle de Buenos Aires, a  24 de noviembre de 1857 E.´. V.´.
Pedro D. de Vivar gr.´. 33 
Nicanor Albarellos gr.´. 33
Alejandro Brown gr.´. 33
José R. Perez gr.´. 33
Fernando C. Cordero gr.´. 33
Esteban Señorans gr.´. 33".

Referencias

Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 12, 30 de abril de 1873, págs. 358-361.

Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 13, 15 de mayo de 1873, págs. 393-396.

Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 14, 30 de mayo de 1873, págs. 419-425.

Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 15, 15 de junio de 1873, págs. 457-461.

Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 18, 30 de julio de 1873, págs. 570-574.

Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 22, 30 de septiembre de 1873, págs. 710-714.