27 de noviembre de 2012

El espíritu laico y el silencio de los corderos

Símbolo, dogma, sociedad. El Congreso de Librepensamiento de 1913 en Argentina y la política pastoral de las iglesias



La larva simboliza el cambio o metamorfosis, y la muerte como proceso simbólico que implica una nueva etapa y el paso a un estadio de mayor maduración.

"Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo (...)"
Cancionero litúrgico

La agente le relata aquella anécdota de su infancia cuando se levanta en plena noche al escuchar los gritos de los corderos destinados al matadero, y sin éxito, intenta salvar a uno, huyendo con él a cuestas. El asesino le pregunta si aún sigue escuchando esos lamentos, y si cree que salvando a otras personas logrará acallarlos.
Del argumento de El silencio de los corderos (1991).

Recuerdo que una vez un senador me preguntó cuando hablamos de la CIA en inglés, por qué nunca poníamos la palabra “la” delante. Y le pregunté: ¿Pone usted la palabra “él” delante de Dios?”
De El Buen Pastor (2006).

1
Peter Sellers era masón. La última película que protagonizó se llamaba "Desde el Jardín". Otra perspectiva de la metáfora de "El Jardín de las Delicias" de El Bosco, pero en su versión de extrema sencillez visual, aunque de un simbolismo también exquisito.
En la escena final, Peter Sellers se aleja del funeral y del séquito del viejo orden-poder, dándole la espalda. Siempre fue ajeno a este asunto. Involucrados estaban los otros. Se nos presenta así como un outsider con su espejo a cuestas que refleja todo a su paso, como al descuido.
Se va caminando despacio sobre las aguas del lago. Jesucristo despistado, o apenas un despistado idealizado por la mirada de aquellos otros, de ninguna manera puede situarse en el contexto de esa época en la que le toca actuar. Lo sencillo pareciera ser irreconocible y esquivo a ser clasificado, despertando sospechas y todo tipo de pasiones.
Lo cierto es que toda la película articula como un espejo distorsionado que aspira a aproximarse a la visión de un simple sujeto que encarna a un personaje atípico y de existencia casi imposible para cualquier sociedad actual, aunque pareciera revelarnos que siempre existe la posibilidad de la opción, la del libre albedrío, la de la no sumisión, pero en el aquí y en el ahora. Sin dolor excesivo, sin sacrificio y sin crucifixiones, claustros o telarañas.
Antes de seguir su camino, Peter Sellers hunde su paraguas -apoyo simbólico-, en el agua, para sacarlo después aludiendo a una renovación. Es el bautismo por el agua y un simbolismo de renacimiento.
Recuerdo otra escena con igual trasfondo, pero distinto significado, en la película "El Buen Pastor". Aquella donde el viejo espía es destruido por no adaptarse a su época. Es ahogado. Lo último en hundirse es su bastón -báculo o cayado-, emblema del Buen Pastor y símbolo de su autoridad como líder del rebaño. ¿Una velada oportunidad de redimirse ante los ojos del poder al cual le debe tributo, y con el cual no cumple?
La diferencia me resulta notoria en uno y otro de los ejemplos dados. En el último caso el simbolismo es manipulado y aplicado en un atmósfera sometedora y opresiva donde el individuo no tiene escapatoria, sujeto al vaivén decisorio de un poder siempre ajeno a su persona -simulacro de predestinación-, pero que vela sobre él ejerciendo una vigilancia rigurosa. El símbolo, su lenguaje y su mensaje implícito, es funcional y está al servicio exclusivo del todo, al conjunto orquestado para perpetuarse en el gobierno de los individuos. Se impone el sistema, la doctrina y la casta que lo maneja.
Paradoja de la letra muerta del dogma, que todo lo enturbia, y es atribuible alegóricamente al individuo que está imposibilitado de expresarse.
Michael Foucault se ocupó del tema del Buen Pastor en sus seminarios, describiendo extensamente a esta figura de liderazgo socio-político y religioso que conduce a sus ovejas.
Oficio vulgarizado e institucionalizado en Occidente por el dogma de la naciente Iglesia. Un proceso que se aceleró a partir de Constantino y la adopción oficial del cristianismo por Roma, y del Concilio de Nicea hacia el año 325 de la e. C.
Dice el evangelio (o buena nueva) de Juan, uno de los textos predilectos que los masones deístas colocan sobre el Ara:
"(...) ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo?, ¿podrá entrar de nuevo en el vientre materno para nacer? (...) Te aseguro que, si uno no nace de agua y Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios (...) De la carne nace la carne, del Espíritu nace el espíritu. No te extrañes si te he dicho que hay que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere; oyes su rumor pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu (...)".
Simbolismo que involucra una normativa inexorable, surgida como oposición a todo viejo orden o esquema; ley de la vida que exige que la rueda avance y se cumpla el proceso cíclico de renovación y muerte. Todo proceso iniciático nos somete a numerosas muertes en el transcurso de nuestra existencia. Las estructuras, cualesquiera sean, se desploman: solo perviven los ideales, principios y valores, priorizados por la nueva etapa de maduración. O, podría decirse, lo que va quedando de su progresiva decantación.
Una renovada fuerza moral, que es cosecha indispensable para cualquier nuevo inicio.
Este aprendizaje o experiencia no debidamente cumplimentada, es la situación ineludible que padece y enfrenta el dictador de la película El Buen Pastor, cuando la plaga de langosta, enviada por el poder que le acosa -en este caso simulado aquí por el sometimiento a un país extranjero, a lo de afuera, lo externo-, asola sus cultivos.
Ya nada le queda después de esto. Su semilla ha sido exterminada. Su espíritu languidecerá apegado al equívoco -pecado, error-, y tampoco ya le sirve a su entorno social, con todo lo que esto implica, porque nada le aporta.
Esta es la sentencia implacable y el precio a pagar por los detractores del orden establecido y omnipresente. No es de extrañar que esta película de espionaje y suspenso político haya sido revestida con los símbolos derivados de un sentido de la religiosidad nacida en el seno del imperio estadounidense; una visión de la religiosidad que en determinados momentos ha desatado acaloradas polémicas, entre las que se cuenta Harold Bloom y algunas críticas a su postulados (Revista Ñ, Clarín, 2/5/09):
“Soy de la opinión de que la religión americana que describe Bloom es una ideología de derecha (una civil religión, como la describe otro autor). Se trata de la ideología nacionalista de los que se han vuelto ricos y codiciosos. La obesidad no viene por leer la Biblia , ni es ella la que sustenta el fundamentalismo oportunista de Bush y su electorado.”
Cita Allec Mellor el siguiente discurso masónico de 1962, de connotaciones políticas e imbuido de ese espíritu mesiánico y tergiversado que suele caracterizar la prédica de los líderes del país del norte, prédica de púlpito y espada que supo dar origen al Ku Klux Klan, pero que no le es exclusivo, porque abarca un espectro tan amplio que involucra a naciones enteras que avasallan los derechos civiles de otros pueblos:
“A nosotros corresponde, Hermanos, reconocer que el comunismo, en cuanto tal, no puede formar buenos ciudadanos. Ninguna ideología sin Dios sabría producir una nación de hombres libres. Cuando los hombres olvidan a Dios, los tiranos forjan sus cadenas. Y si por el momento no vemos ningún peligro, volvamos nuestra mirada hacia Oriente, de donde viene la Luz y hacia Mediodía, a fin de mejor observar los tiempos. Allí se alza la sombra de Cuba, encadenada y con grilletes, que levanta sus ojos llenos de lágrimas y sus manos suplicantes, clamando en su desamparo: Oh, Señor, Dios mío… ¿no tenemos quien nos ayude? ¿no hay esperanza?"
Volviendo al texto del evangelio de Juan, puede ampliarse su interpretación: "¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Podrá acaso entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer de nuevo? En verdad, en verdad te digo: a menos que el hombre naciere del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”
Aquí se ve reflejada la potestad del pastor, la de “expulsar del rebaño a la oveja que, por su enfermedad o su escándalo, sea capaz de contaminar a todo el grupo. El poder religioso es, entonces, el poder pastoral”, en palabras de Foucault.
Sostienen Macionis y Plummer: “Mientras que los miembros de las sociedades de cazadores y recolectores solían pensar que el mundo estaba habitado por espíritus, los de las sociedades agrícolas practicaban el culto a los antepasados y solían pensar en la figura de Dios como el creador. Las sociedades de pastores dieron un paso más y pensaban que Dios intervenía directamente en el destino de la comunidad. La metáfora de Dios como el pastor de la comunidad (que era su rebaño) la comparten el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam, tres religiones que nacieron en Oriente Medio y a partir de las creencias religiosas de las sociedades de pastores.”
Nuevamente cito a Foucault y algunas de sus fundamentaciones para referirse a esta tipología del ejercicio del poder:
“Que el rey, el dios o el jefe sea un pastor con respecto a los hombres, vistos como un rebaño, es un tema que encontramos de manera muy frecuente en todo el Oriente mediterráneo (...) se designa efectivamente al rey, de una manera muy ritual, como el pastor de los hombres. En el momento de su coronación, en la ceremonia de su coronación (...) recibe las insignias del pastor. Se le pone en las manos un cayado y se lo declara, en efecto, pastor de los hombres.”
"Es un poder de tipo religioso que tiene su principio, su fundamento y su perfección en el poder que Dios ejerce sobre su pueblo.”
“El Buen pastor se pone a la cabeza y muestra la dirección que es preciso seguir.” 
“El pastor guía hacia la salvación, prescribe la ley y enseña la verdad.” 
El objetivo, para el poder pastoral, “es sin duda la salvación del rebaño. Y en ese sentido podemos decir, por supuesto, que no estamos muy alejados de lo que tradicionalmente se consideró como el objetivo del soberano, es decir, la salvación de la patria, que debe ser la "lex suprema" del ejercicio del poder.” (Nota: Foucault cita “la etimología tradicionalmente admitida por los pitagóricos, según la cual nomos, la ley, viene de nomeus, es decir, el pastor").
“El poder pastoral se manifiesta inicialmente por su celo, su dedicación, su aplicación indefinida.”
“El pastor es el que vela. Vela en el sentido, claro está, de vigilancia del mal que puede hacerse, pero sobre todo de las desventuras que pueden sobrevenir. El pastor velará por el rebaño y apartará el infortunio que pueda amenazar al más mínimo de sus animales. Velará por que las cosas sean lo mejor posible para cada uno de los integrantes del rebaño.” 
Por otro lado, sigue Foucault: “El pastor dirige todo el rebaño, pero sólo puede hacerlo bien con la condición de que ni una sola de las ovejas se le escape (...) el pastor debe tener los ojos puestos sobre todos y sobre cada uno, que va a ser precisamente el gran problema de las técnicas de poder en el pastorado cristiano y de las técnicas de poder, digamos, modernas, tal como se disponen en las tecnologías de la población (…)”
“La idea de un poder pastoral (…) se introdujo en el mundo occidental por conducto de la Iglesia cristiana. La Iglesia coaguló todos esos temas del poder pastoral en mecanismos precisos e instituciones definidas, y fue ella la que realmente organizó un poder pastoral a la vez específico y autónomo, implantó sus dispositivos dentro del Imperio Romano y organizó, en el corazón de este, un tipo de poder que, a mi entender, ninguna otra civilización había conocido.” 
“Esa forma de poder tan característica de Occidente, tan única en toda la historia de las civilizaciones, nació o al menos tomó su modelo en las majadas, en la política considerada como un asunto de rebaños.”
“(…) Un proceso por el cual una religión, una comunidad religiosa, se constituyó como Iglesia, es decir, como una institución con pretensiones de gobierno de los hombres en su vida cotidiana, so pretexto de conducirlos a la vida eterna en el otro mundo, y esto a escala no sólo de un grupo definido, no sólo de una ciudad o un Estado, sino de la humanidad en su conjunto. Una religión que pretende de ese modo alcanzar el gobierno cotidiano de los hombres en su vida real con el pretexto de su salvación y a escala de la humanidad: eso es la Iglesia , y no existe ningún otro ejemplo en la historia de las sociedades. Creo que con esta institucionalización de una religión como Iglesia se forma (...) un dispositivo de poder sin paralelo en ningún otro lugar, y que no dejó de desarrollarse y afinarse durante quince siglos, digamos desde el siglo II o III hasta el siglo XVIII. Ese poder pastoral, absolutamente ligado a la organización de una religión como Iglesia, la religión cristiana como Iglesia cristiana, sin duda sufrió considerables transformaciones a lo largo de esos quince siglos de historia. Es innegable que fue desplazado, dislocado, transformado, integrado a diversas formas, pero en el fondo jamás fue verdaderamente abolido. Y cuando señalo el siglo XVIII como final de la era pastoral, es verosímil que me equivoque una vez más, pues de hecho, en su tipología, su organización, su modo de funcionamiento, el poder pastoral que se ejerció como poder es a buen seguro algo de lo cual todavía no nos hemos liberado.”
La Reforma y la Contrarreforma, comenta Foucault, son grandes revueltas “en torno del derecho de ser gobernado y a saber cómo y por quién, tenían una conexión concreta con una profunda reorganización del poder pastoral.”
Quisiera terminar para no extenderme demasiado: “En el cristianismo el pastorado produjo todo un arte de conducir, dirigir, encauzar, guiar, llevar de la mano, manipular a los hombres, un arte de seguirlos y moverlos paso a paso, un arte cuya función es tomarlos a cargo colectiva e individualmente a lo largo de toda su vida y en cada momento de su existencia.”
“El Estado moderno nace cuando la gubernamentabilidad se convierte efectivamente en una práctica política calculada y meditada. La pastoral cristiana es, a mi juicio, el trasfondo de ese proceso, habida cuenta de que hay, por una parte, una distancia inmensa entre el tema hebreo del pastor y la pastoral cristiana, y que habrá, claro, otra diferencia no menos importante, no menos amplia, entre el gobierno, la dirección pastoral de los individuos y las comunidades y el desarrollo de las artes de gobernar, la especificación de un campo de intervención política a partir de los siglos XVI y XVII.” 
“Entre el poder pastoral de la Iglesia y el poder político habrá, desde luego, una serie de interferencias, apoyos, relevos (…) toda una serie de conflictos (…) de modo que el entrecruzamiento entre ambos será una realidad histórica concreta a través de Occidente.” 
Por último y a manera de conclusión: “El pastorado cristiano instaurará un tipo de relación de obediencia individual, exhaustiva, total y permanente.”
“El pastorado produce una innovación absoluta al introducir una estructura, una técnica, a la vez de poder, investigación y examen de sí y de los otros mediante la cual una verdad, verdad secreta, verdad de interioridad, verdad oculta del alma, será el elemento a través del cual se ejercerán el poder del pastor y la obediencia, se asegurará la relación de obediencia integral (...)"


2
Surge así la necesidad y vocación de empezar a implementar, digamos a partir de un camino lentamente transitado, el laicismo, y llegar a la mayor secularización posible de la sociedad. El laicismo desde el punto de vista masónico ha sido habitualmente mal interpretado, aún por los mismos masones y el caudal de librepensadores que integran la entidad. Algunos de estos desacuerdos y matices aún persisten. De postura anticlerical durante gran parte de su existencia, la Orden -sobre todo la vertiente latina, adogmática y liberal-, aboga actualmente por la exclusión del simbolismo invasivo y de la injerencia dogmática de las entidades religiosas en los espacios públicos compartidos -escuelas, tribunales, hospitales-, como asimismo en su pretendida influencia o ascendencia moral sobre los organismos del Estado a los cuales le compete exclusivamente el dictado de leyes o legislación sobre las cuestiones que atañen e involucran al colectivo social, y no simplemente a las razones de un sector institucional.
La situación expresada no implica una animadversión hacia las creencias personales practicadas en el ámbito de lo privado o en su debido contexto, sino una perspectiva más amplia de convivencia acorde a la diversidad
Este postulado que asumen las actuales asociaciones de librepensamiento apunta a delimitar el campo de acción de entidades nacidas e insertas en los social, cuyas ideas anquilosadas por el dogma pueden volverse nocivas para todo el conjunto.
Posicionamientos inflexibles de la Iglesia en torno a la homosexualidad, los anticonceptivos, el aborto, el divorcio, la eutanasia y/o la bioética, por citar algunos ejemplos; los reiterados casos de pedofilia destapados o su explícito apoyo a las dictaduras y políticas extremas le han desacreditado para justificarse -y ejercitarse- como grupo de presión.
Pero la disputa es muy vieja, y en los albores del siglo XX pueden constatarse, a través del testimonio escrito, enconados enfrentamientos entre la Iglesia y las asociaciones de librepensadores, ya mejor organizadas, creadas y/o sustentadas por los miembros de la Masonería. Un ejemplo claro para entrever el panorama lo constituye el CONGRESO DE LIBREPENSAMIENTO celebrado en 1913, con la participación masiva de las Logias, y en el cual se le dio cabida importante a la mujer y su posicionamiento y reclamos sociales. Otro antecedente lo constituye el Congreso de Librepensamiento de 1906, también celebrado en Buenos Aires.
Después de la reseña de este evento, en la que se podrá apreciar la magnitud de las adhesiones en su época, adjuntaré el mensaje vertido por el cardenal Bergoglio, casi cien años después, en una de sus alocuciones, y que deja vislumbrar la plena vigencia de la idea pastoral en la cual se posiciona la Iglesia de cara a la sociedad. 
Seguidamente, un texto que aborda el reclamo de los derechos de la mujer, leído en el ya citado Congreso, y el manifiesto apoyo brindado por los masones a la emancipación femenina, sus luchas y las oportunidades de participación que les brindó como sus pares. Los nombres ilustres se suceden en las listas. Desde fines del siglo XIX y principios del XX, como ya dije, en Argentina y la región y aún en toda Latinoamérica, la mujer tuvo el uso y el ejercicio de la palabra, apoyada por científicos, escritores e intelectuales vinculados a la Masonería. Si el varón masón las admitió a título individual como a sus iguales, no sucedió así con las Logias y la Masonería de vertiente anglosajona, que a nivel entidad de parámetros rígidos jamás las aceptó hasta la actualidad. 
El 5º Congreso Nacional del Libre Pensamiento se llevó a cabo en Luján, ciudad de la virgen, en la provincia de Buenos Aires, en el mes de julio de 1913, organizado por la Liga Nacional, sita en la calle Querandíes Nº 4228 de la capital, la cual contaba en aquella fecha con más de 24.000 afiliados desde su fundación en 1908. 
Para comprender la magnitud de tal evento basta con mencionar la participación activa de aproximadamente setenta y cinco Comités de librepensadores y Logias de distintas Obediencias provenientes de todo el país. 
El Comité Nacional de la Liga del L. P. para el ejercicio 1913-1915 quedará constituida, aparte de un equipo de mujeres entre las cuales se contaba Alicia Moreau de Justo, por los más notables intelectuales de la época, socialistas, demócratas progresistas y masones, varios de ellos legisladores, diputados y senadores nacionales. Lo componían: Dr. Eduardo L. Holmberg, Diputado Dr. Carlos Conforti, Diputado Dr. Víctor M. Pesenti, Diputado Dr. Rogelio Araya, Diputado Mario Bravo, Diputado Dr. Juan B. Justo, Diputado Dr. Alfredo Palacios, Diputado Dr. Nicolás Repetto, Diputado Dr. Lisandro de la Torre, Diputado Dr. Miguel Laurencena, Senador Dr. Enrique Del Valle Ibarlucea, Norberto del Real, Francisco Gicca, Vicente P. Cacuri, Antonio S. Frean, Gustavo de Pompeo, Dr. Francisco Barroetaveña, Vicente T. Sousa, Avellino Ribeiro, Juan O. Sandoval, Andrés Pinillo, Eusebio Vals, Teodoro Aleman, Ingeniero Ramón Rodríguez de Vicente, Arturo Barceló, Doctor Fernando de Andreis, Eugenio Pérez Choza, Dr. Pablo Cárdenas, Dr. Agustín Alvarez, Dr. Arturo Picinini, Dr. Rodolfo Rivarola, Martín Osís, Pedro Grande, Vicente Franco. 
Estipulaban las autoridades al empezar las actividades: 
"(...) Que los señores delegados, al formular proyectos, no traten únicamente de presentar hermosos proyectos, sino proyectos posibles, para que la obra de la liga no quede estéril, porque para hacer algo de positivo no basta proyectar mucho sino hacer algo que constituya un esfuerzo en pro de los ideales que sustentamos (...). 
(...) La Liga del Libre Pensamiento, desde la fecha del pasado Congreso hasta hoy, ha continuado sin desmayos una propaganda intensa, que ha dado resultados positivos, obligando a que la prensa del país se ocupe de nuestro movimiento popularizando la idea que pronto se debatirá en las Cámaras de la separación de la Iglesia y el Estado y la ley del divorcio, y haciendo que aún para los más incrédulos se haga paso la convicción de que la mayoría de los habitantes del país son liberales (...). 
(...) Desde diciembre de 1911 hasta hoy se han dado sesenta y dos conferencias, propiciadas por la Liga. Se volvieron a organizar varios Comités y algunos de ellos hoy, sea como sociedad de socorros mutuos, sea con fines de sociabilidad y diversiones, han alcanzado un notable progreso (...). 
(...) La liga ha seguido su programa de no hacer propaganda política directamente, pero sí ha recomendado a los candidatos que por sus ideas liberales se hacían recomendables en los distintos partidos, y hay Comités que han triunfado en las luchas políticas en sus propias localidades, llevando a los puestos públicos personas de reconocidas tendencias liberales (...)". 
En una posterior sesión los delegados presentan un estudio sobre la influencia de los jesuitas y después de una amplia discusión se aprueba su contenido. Expresaba el texto: 
"(...) La influencia que ejerce (la Compañía de Jesús) no es ni siquiera sospechada. 
Los estatutos de la Compañía de Jesús están en contraposición a todo sentimiento humano y noble como puede comprobarse por la lectura de los mismos. 
La influencia perniciosa de la Compañía sobre los pueblos se demuestra por las medidas de rigor que dictaron los gobiernos de todos los países civilizados, en distintas épocas, para poner coto a los desmanes de la misma; notándose que dichas expulsiones no fueron ordenadas por gobiernos liberales sino católicos en su mayoría. 
La reglamentación, las ideas y la organización medieval de la Compañía de Jesús la hacen incompatible con la democracia, el progreso y la emancipación de los pueblos. 
La Compañía trató de fundar con las Misiones Jesuíticas otros tantos Estados sustraídos del todo de cualquier tutelaje civil cerrándolos completamente a todo elemento progresista; verdaderos Estados eclesiásticos en los cuales había HOMBRES PASTORES y HOMBRES OVEJAS lo que no pudo durar porque en el ser humano la inteligencia dignifica y las tiranías pueden triunfar momentáneamente pero están condenadas a desaparecer. Las misiones religiosas desaparecieron en un mar de sangre. La misma guerra sangrienta del Paraguay está ligada a esta herencia de las misiones jesuíticas en las cuales se habían preparado las almas que sufrieron la tiranía (...). 
Que aceptando como concepto primordial del cristianismo la caridad y el amor, las máximas de la Compañía de Jesús están en abierta contradicción de la moral cristiana. 
Que allí donde se permitió su arraigo terminó la paz social y la paz religiosa porque favorece la división de casta en lo civil y hostiliza al clero y congregaciones en lo seglar, demostrando la historia que no hay en el mundo otra institución que haya sido más perniciosa y funesta. Lo afirman los hombres eminentes que educados en los colegios de jesuitas descubrieron los males que aportan; y es sabido que los que quedan bajo su dominio son verdaderos autómatas en sus manos. 
El Vaticano tuvo que reprimir los desmanes de la Compañía y Clemente XIV en 1773 lanzó la bula en la cual acusa a los jesuitas de conspirar contra la Iglesia y el Estado; de intrigar en política, de haber hecho chantaje a Clemente XIII; que la paz eclesiástica es incompatible con la vida de la Compañía; que el poder ilimitado del General es contrario a los fines de la religión; que anhelan la riqueza de manera que el voto de pobreza es una mentira en ellos porque la Compañía es riquísima; que han fomentado siempre la división en el mismo seno de la Iglesia; que la vida de los jesuitas es poco placentera ante Dios; que al profesar el iniciado se compromete en forma que se demuestran los fines indignos que persigue, terminando la bula que considera a los jesuitas verdaderos discípulos del demonio quien por medio de ellos engaña a los creyentes, y en fin que sus afiliados se ligan a la Compañía con muchos deberes no contrayendo esta ninguno para con ellos a más del derecho de poder expulsarlos cuando quiere. 
Disuelta la Compañía por la bula papal los afiliados siguieron secretamente sosteniéndola hasta que después de la Revolución Francesa al amparo del movimiento reaccionario que siguió pudo reconstituirse. 
Como desde su fundación (1540), hasta hoy no hay nación ni ciudad ni aldea adonde su influencia haya sido benéfica; como son los enterradores de toda libertad, enemigos acérrimos del liberalismo y de la misma Iglesia, y el mismo pontífice romano es un prisionero de la Compañía. 
La Liga Nacional del Librepensamiento pide a todos los liberales que inicien un movimiento para la supresión de la Orden y que se peticione ante el gobierno de la Nación para que se haga cumplir la Constitución en la parte pertinente, realizando el Comité Nacional debidamente autorizado por el Congreso, en la Capital Federal y en todo el país una manifestación conjunta para dicho pedido pidiendo otro tanto a las Ligas similares del mundo entero, porque considera que nuestro país (...) que ostenta el gorro frigio en su escudo, debe por el mismo símbolo no permitir que su peor enemigo viva en su seno.
El Vaticano debería hoy repetir la bula de Clemente XIV porque peligrosa hasta para la Iglesia es una Compañía que ostenta como lema: "Sean como son o no sean"". 
Entre otras proposiciones la Liga "presentó un proyecto tendiente a censar la opinión del país en lo que se refiere al sostenimiento del culto por el Estado, resolviendo que la Liga intensifique su propaganda en toda la República y se dirija al Gobierno Nacional reclamándole la supresión del artículo 2º de la Constitución Nacional". 
Se suceden los proyectos con postulados concretos y combativos de los cuales mencionaré los que me resultan más notables: "(...) Que todas las sociedades liberales del país procuren, por todos los medios a su alcance, que los empadronadores del censo nacional a decretarse, hagan constar en el padrón, en su presencia, la creencia religiosa que cada empadronado profese. Se aprueba". 
Se aprueba la constitución de un Comité Nacional de Mujeres, formado por Josefina Durbec, presidenta; Anita S. U. Gicca, secretaria; Vocales: Amelia C. de Andreis, Condesa de Saint Germain, Adelia Di Carlo, Carmen Pandolfini, Mercedes Gauna, Carolini Muzzilli y Alicia Moreau, autorizando a dicha comisión aumentar el Comité hasta el número de 20 vocales. 
"El V Congreso Nacional del Libre Pensamiento recomienda la formación de asociaciones de señoras y niñas en todas las localidades donde haya Comités del Libre Pensamiento para que visiten las escuelas de instrucción primaria fiscales y particulares, para fomentar la asistencia de los niños en edad escolar y proporcionar ropas y libros a los niños pobres; visiten también las cárceles para aliviar (...) la situación de los detenidos pobres y propagar en las mismas la implantación de los talleres de artes y oficios y de bibliotecas laicas, y en general, practicar la beneficencia bajo un régimen absolutamente laico". 
"(...) El V Congreso Nacional del Libre Pensamiento promoverá una agitación en el país para suprimir los nombres de santos y santas y otros relacionados con la religión Católica que actualmente tienen pueblos, departamentos y ciudades de la República y que se sustituyan con los de próceres, sabios y hombres eminentes del país y de la humanidad (...)". También aplicable a las calles. 
Se aprueba que, "por razones de salubridad pública, no debe permitirse el enterramiento de cadáveres en los templos católicos, pues es la muerte niveladora de todas las desigualdades de la vida"
"Que para intensificar la obra de propaganda se inicie una campaña particularmente dedicada a la emancipación de la mujer en la familia y el Estado"
"(...) El V Congreso Nacional del Libre Pensamiento se dirigirá a los Poderes Públicos solicitando que todos los profesores tengan títulos de competencia, como así mismo se evite que los profesores conviertan la enseñanza en cátedra de ideas personales, debiendo circunscribirse al desarrollo de los programas con un criterio científico". 
"(...) El V Congreso Nacional del L. P. debe tratar que los representantes liberales en las Cámaras pongan coto a los desmanes que tienen por teatro las cárceles de menores donde las monjas cometen tantas arbitrariedades y actos inhumanos (...) Que debe tratar por medio de artículos, folletos y conferencias se haga conocer las reglas crueles que rigen en los conventos de monjas, enclaustradas y semienclaustradas, pidiendo que el Gobierno intervenga en ellos para librar a muchas desgraciadas que en ellos gimen". 
"El V Congreso del L. P. reunido en Luján, inspirado por un espíritu de equidad y justicia, entiende que el Estado no debe ni puede tener religión oficial, porque resulta un contrasentido si se tiene en cuenta que este es un país esencialmente cosmopolita, cuya misma carta orgánica sostiene que se toleran todos los cultos (...) Por esos fundamentos resuelve dirigirse expresamente a los Diputados de filiación liberal incitándoles a que promuevan la pertinente reforma a la Constitución Nacional"
"La Liga Nacional del L. P. enviará circulares a todas las Logias de todos los Ritos, y a todos los Centros Liberales solicitando se adhieran y secunden el movimiento (...) La Liga dirigirá una nota a los Centros liberales y a todas las Logias del interior, pidiendo en obsequio del ideal común hagan propaganda desde la tribuna y desde la prensa, en pro de la separación del Estado y de la Iglesia (...) Los Centros y Logias de la Capital y del interior, organizarán, en momento oportuno y en un mismo día, manifestaciones públicas que exterioricen en la forma más amplia posible el anhelo del pueblo liberal de la República (...) Entendiendo el V Congreso Nacional del L. P. que en el asunto que se discute se comete un error al enunciarlo, resuelve que en lo sucesivo en vez de decir separación de la Iglesia del Estado, se dirá, separación del Estado de la Iglesia, porque en realidad, es el Estado quien necesita separarse de la Iglesia". 
Cien años después, y para mostrar la siempre vigente política pastoral de la Iglesia, las crónicas periodísticas (Clarín, 11/11/2008), reproducían el estado de ánimo que embargaba a la jerarquía eclesiástica, y su posicionamiento crítico de cara al interior de la institución, y a la metodología al uso en el enfrentamiento de las problemáticas sociales y políticas en las cuales no ha dejado de perder terreno en los últimos años, siéndole imposible desprenderse de la idea-concepto de pastoral, al involucrar o invocar, una y otra vez, lo que pretende se constituya en su ámbito de dominio; o sea, el todo, resultado de una experiencia social, cultural y política gestada en el transcurso de los siglos que la tuvieron como protagonista y artífice del destino de una importante parte de los pueblos y países en los que supo medrar. 
Tras lo que pareció una pugna interna por sacudir el poder establecido y avanzar sobre nuevas metas, posicionándose con renovadas influencias en los distintos sectores sociales, se dio a conocer el siguiente sermón de la cúpula episcopal, bajo el título "Mensaje firme pero conciliador de Bergoglio al plenario de obispos": 
"El presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio, abrió ayer el plenario de obispos con un mensaje en el que exhortó a sus pares a actuar con mucha calma frente a los desafíos que se le pueden presentar a la Iglesia. 
En la homilía de la misa de apertura, Bergoglio insistió en la necesidad de vivir “la gran virtud de la mansedumbre sacerdotal”. 
El llamado llegó luego de que el vicepresidente segundo de ese organismo, monseñor Agustín Radrizzani, declaró este fin de semana que “hay obispos que piden una presencia más dura, por así decir (al Episcopado), o una mayor influencia en los temas políticos y sociales”(…) “hay obispos que prefieren una personalidad con mayor puño, envergadura, fuerza.” 
“La virtud de la mansedumbre sacerdotal – dijo Bergoglio- es una actitud que congrega, que se hace acogedora, que atrae, pacifica, armoniza, deja crecer, sabe esperar los tiempos de Dios para cada uno. Actitud que se expresa en gestos de misericordia y se encarna en hombres con entraña de misericordia”. 
Pero aclaró que la “mansedumbre que le pide San Pablo al sacerdote no se confunde con una permisividad indolente que se transforma en laissez-faire soberano; no es la búsqueda de la paz a cualquier precio, pues el corazón irenista que procede así está lleno de ansiedades y miedo, es cobarde: tampoco se trata de timidez natural o temperamental que se acoquina en un aura de beatitud psicológica, no haciéndose cargo de las tormentas que debe enfrentar para defender al rebaño. Al contrario, la mansedumbre sacerdotal es fuerte, no negocia la verdad”
Y añadió: “La mansedumbre sacerdotal se forja y se manifiesta, fundamentalmente, en las contradicciones que debe soportar y sufrir el pastor y en la constancia con que las sobrelleva. Allí aparece su grandeza y fortaleza del alma, pues, con su corazón en tensión por las persecuciones de fuera y las angustias por dentro, descubre que cuando es débil entonces es fuerte”. 
Finalmente, Bergoglio destacó que “la mansedumbre sacerdotal expresa y acentúa aún más el trabajo de mediador propio del sacerdote (…) que se entrega a sí mismo para unir las partes, para consolidar el cuerpo de la Iglesia ”. Y concluyó que “el pastor manso (…) sabe de tener las manos alzadas, en alto, mientras dura la batalla de su pueblo y no tiene vergüenza de llorar en la presencia del Señor por la salvación de su gente”". 
Aunque el significado de la palabra iglesia fuera del contexto cristiano alude a la reunión pública o asamblea de personas convocadas para tratar algún asunto en común, se la suele identificar, a partir de la costumbre, con la edificación donde se practica el culto o el conjunto de prosélitos que aúnan los diversos credos cristianos. 
Pero existe una comunidad muy amplia, hoy y siempre, ávida por no estar sujeta a estos cánones, y de expresarse con libertad desde lo exclusivamente humano y sin ataduras a divinidad alguna y, aún menos, a sus mediadores en la tierra. Así, un derecho inalienable como el divorcio vincular, pregonado por los masones desde fines del siglo XIX y recién obtenido en el país a fines del XX, encontraba eco y era reclamado a viva voz en el Congreso de 1913 por Ernestina Molina. La Liga apelaba a la necesaria difusión de este proyecto de ley, al igual que diez años antes lo habían hecho en numerosas conferencias dadas en todo el país, el diputado y masón Carlos Olivera y el entonces Gran Maestre de un sector de la Masonería, Pablo Barrenechea. 
Decía la carta presentada por Ernestina Molina:
"En la imposibilidad de asistir a ese Congreso, como era mi deseo, por tener necesidad de ausentarme (...), mi deber y mi propio deseo me obliga a dirigirme a V. H. para autorizar así el sentimiento que me embarga al no poder asociarme personalmente a esa obra magna, tan meritoria como justa y haber tomado parte en ella haciendo oír mi voz, bastante autorizada, por cierto, pues sufro las consecuencias de la indisolubilidad del matrimonio y soy por lo tanto un ejemplo palpable de la injusticia de esa ley que se empeña en tener atados los cuerpos cuando las almas están desunidas ya. 
No hay arcano más hondo que el corazón humano, ahogar sus explosiones naturales e inevitables es preparar la ruina en que sucumbirá la moralidad de la familia y el bienestar social. 
Cuando el matrimonio llega a ser por cualquier causa un perpetuo tormento, la ley inquebrantable surge en nuestra mente como un monstruo opresor y bajo esa sensación de imposible germinan ideas de delitos que son la única salida de tan triste condición. 
La ley del divorcio es la ley más humana que pueden disfrutar los pueblos; pues suprimirá del vocabulario, la injusta designación de adúltera, que marca con un estigma de oprobio la frente de la mujer casada que se entrega por amor al hombre amado. Y dejará de empañar las páginas de la vida el hecho bochornoso, la aberración sin nombre, de la esposa que se entrega al marido por obligación, como las prostitutas, por dinero; sin amor, sin ilusión, sin deseo, con un hipo de asco en los labios y un mar de amarguras en el alma. 
Ay de las que como yo han sentido ese tormento del averno, de las que hemos maldecido una y mil veces la cadena matrimonial que nos prostituye y nos hace ver el cuarto de hora de la animalidad triunfante, como el más repugnante de los actos. 
El divorcio, no solo es necesario, sino indispensable; lo desean todas las víctimas de la ley actual, lo proclaman todas las conciencias". 
Uno de los discursos finales del Congreso estuvo a cargo del Doctor Nino Novelli. Sus palabras eran fiel reflejo del espíritu laico que reinaba en la sociedad de su tiempo, y justo es decirlo, en la región del Río de la Plata y América Latina. Decía: 
"Señoras y señores: 
Ya demasiado tiempo ha seguido desarrollando su principal influencia, ejercitando su aborrecido poder una religión que solo se funda sobre la crueldad, la inmoralidad y el absurdo. 
¿Cuál crueldad peor en efecto del pretender que para redimir a la humanidad de un pecado imaginario (el de Adán y Eva), debiera hacerse crucificar un hombre nacido tres mil años después? 
¿Cuál inmoralidad mayor de la de un Dios quien arroja en el mundo a sus criaturas dejándolos al arbitrio del tentador (según el dogma de la permisión divina) sin ningún apoyo y ninguna defensa y después, si ceden a la tentación las castiga con el eterno suplicio? 
¿Si un padre dejara a sus hijos intencionalmente con malas compañías y los castigara después cruelmente por haberse perdido, en qué concepto se debía tener a un tal padre? Y él sería solo un hombre con todas sus imperfecciones, mientras que Dios es la Eterna Justicia, la Suma Inteligencia, la Suprema Bondad. 
¿Cuál absurdo peor de que la palabra de Dios deba ser revelada exclusivamente a unos pocos, quienes se han hecho sus depositarios, y pretenden despóticamente hacer de ella un arma para tener bajo sus pies a los demás hombres? 
¿Y en dónde se halla una fórmula más hermosa, más perfecta de libre examen, que en la voz de la Ciencia, la cual con sus estudios escrupulosos y comprobados solo afirma lo que es matemáticamente cierto y redime a la humanidad de la ignorancia y de un montón de supersticiones que solo concurren a mantenerla esclava e infeliz? 
Esto, esto es el motivo por que la Iglesia ha siempre combatido y perseguido a la ciencia y a los sabios, porque poniendo en claro los fenómenos de la naturaleza ponían a los hombres en condición de pensar con su propia cabeza, y los emancipaba de sus engañosos preceptos, dirigidos a saciar sus inmundas famas, sus inmorales deseos. 
Esto es, ciudadanos de Luján, porqué hoy nos encontramos en esta plaza, frente a este monumento dedicado a una superstición monstruosa, y repetimos con voz fuerte la palabra Ciencia, contraponiéndola a la Religión: a la Religión que ata y cohibe, oponemos la Ciencia que libra los espíritus y ennoblece las conciencias; a la Religión que quiere rebaños mansos y embrutecidos de ovejas dispuestas a la tijera y el cuchillo del pastor, oponemos la Ciencia que produce hombres conscientes de su dignidad y dueños de su pensamiento; y afirmamos altamente que ese es el programa que debe tener la sociedad moderna para la verdadera emancipación de los pueblos. 
Por la Ciencia a la Verdad, por la Verdad a la Justicia, que es belleza y bondad. 
El camino es difícil y pesado, eso es cierto; no por eso hay que desalentarse, ciudadanos. 
Si en un tiempo apenas podía murmurarse la palabra de la ciencia al oído y en los sótanos, hoy ya tiene conquistado su puesto de frente a la eterna enemiga, y esta intenta en vano oponerse a la invasora marea que la ha de sumergir en sus olas bienhechoras para el mundo entero. 
Oíd, ciudadanos, la palabra que la Ciencia y la Razón os dirigen: 
Pueblo: eres chico porque estás arrodillado: levántate, y los grandes de la tierra serán polvo a tus pies".


El Gran Oriente Federal Argentino y la Sacristía:
sacudiendo misas y telarañas. 
De Alicia Moreau a la pesadilla de Ratzinger.
Una historia de la pastoral política del Episcopado.


La Dra. ALICIA MOREAU DE JUSTO en el centro de la fotografía, en su rol de presidente del Tercer Congreso de Acción Laica Argentina en 1949.
Este evento, organizado anualmente por la Liga Argentina de Cultura Laica, bajo la denominación de Jornadas laicas, y también por el Ateneo Liberal Argentino en su sede de la calle Sarmiento 1876, y bajo los auspicios del Gran Oriente Federal Argentino, contó ese año con un programa de conferencias con cuatro ejes principales:
1º -El Liberalismo como principio filosófico;
2º -Teocracia y Liberalismo;
3º -Laicización y Cultura; y
4º -Educación laica y enseñanza religiosa.
A la derecha el Hermano Agustín Alvarez, exponiendo sobre el tema "El espíritu laico en la democracia". Será el último Gran Maestre del Gran Oriente Federal Argentino (1935-1957), Obediencia liberal y adogmática y el primer Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones (1957 hasta la actualidad), esta última alineada con la Gran Logia Unida de Inglaterra.
Fuente de la Fotografía: Revista Masónica Verbum, Cuarta época, Año XV, Nº 25 y 26, Buenos Aires, noviembre y diciembre de 1949, página 655.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Philip K. Dick

De Bergoglio ya hablé en este artículo antes de que fuera Papa. Sobre Ratzinger leí un artículo del politólogo Jorge Castro (Clarín, 22/12/2012), titulado: "Ratzinger sueña una Iglesia nueva".
Decía el encabezado:
"Según la visión del autor, el Papa lidera una cruzada que pretende ubicar a la Iglesia como una protagonista de la globalización e imponerse como una autoridad política que enfrente problemáticas de todo el mundo".
Por otro lado, señalaba el analista:
"El núcleo del pensamiento de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI es la respuesta al "Dios ha muerto" de Friedrich Nietzche, que no significa que Dios no existe, sino que no está presente y que es irrelevante en el mundo de la modernidad y la técnica".
El ex Papa, sostiene en su texto el autor, considera que este progreso (...) "debe ser complementado por una autoridad política mundial y basarse inexorablemente en valores trascendentales, como única forma de asegurar su legitimidad". "La civilización moderna se funda en el progreso, que es mayor conocimiento, y por lo tanto, ampliación de la libertad; como tal, es sinónimo de poder". "El conocimiento es poder", dice Ratzinger.
(...)"Hay una razón de fines, del sentido último de las cosas, de carácter trascendental".
"Por eso, según Ratzinger, "no hay fe sin conciencia histórica". Una fe privada, ajena al desarrollo histórico, tiene todos los rasgos de la irracionalidad y de los saberes privados, pero no de la fe cristiana. El concepto fundamental de la fe cristiana es el de la Encarnación. La fe se hace Hombre, se encarna en la Historia, y la única historia que importa es la del presente".
"La visión de Ratzinger/Benedicto XVI (...) intenta colocar a la Iglesia en el corazón del presente (...)".
"La cuestión de la Iglesia hoy es (...) cómo fundar trascendentalmente la nueva autoridad política mundial".
El pretendido proyecto quizá fue excesivo para el veterano ex Inquisidor, que terminó renunciando.
La idea de la "fe y la encarnación" planteada en un contexto tan ambiguo excede mis capacidades irracionales (adquiridas a través de los años y de la penosa aplicación y ejercicio de mi espíritu crítico), siempre según el planteo teológico. Aunque reconozco mis limitaciones (entre otras, ser ateo), ya que no sé desde qué punto de vista abordar o analizar los párrafos citados, y sus posibles derivaciones, de ser concretados sus postulados por algún liderazgo religioso, si aludiendo a la profética frase de Luis XV: "Después de mí, el diluvio" (y fue así que Luis XVI perdió la cabeza y el reino), o, y esto sin ánimo de ser brutal, desde la perspectiva musical y la canción del grupo Los Tipitos: "(...) Dejé de sostener el techo y se me vino encima, como se me viene encima el vino al amanecer (...)".
En otro extenso artículo publicado por Isidoro Gilbert (Clarín, 12/1/2013), bajo el título "En el nombre del Padre", este sostenía, disipando o aumentando, según el caso, algunos temores de los legos:
"(...) La meta vaticana es ser un poder internacional y difundir "urbi et orbi" las actividades pastorales, políticas y económicas por los nuncios en cualquier país del mundo. "Son nada menos que 179 representaciones diplomáticas esparcidas por todos los rincones de la tierra". Se considera que la red diplomática del Pontífice "solo va por detrás de los Estados Unidos", deseo de "mantener una posición destacada en la escena geopolítica mundial". En 1900 había una veintena de nunciaturas y desde los 70 hasta Benedicto XVI se han convertido en 179 (...)".
"(...) Tanto despliegue diplomático no es proporcional a influencia. Según Jorge Castro, (...) Ratzinger pretende ubicar a la Iglesia como protagonista de la globalización e imponerse problemáticas de todo el mundo. Por lo que se ve, ha tenido más eco el "affaire" por un discurso que irritó a los musulmanes o sus admoniciones contra el divorcio, aborto o matrimonio gay, a contramano de las tendencias culturales del mundo globalizado. Eutanasia, aborto y matrimonio gay son, para el Papa, graves amenazas para la paz (...)".
"(...) Pese a algunos conflictos fronterizos, en Latinoamérica los Estados han preferido recurrir al Tribunal Internacional de La Haya antes que los buenos oficios del Papa como lo hicieron Argentina y Chile a finales de los 70. El escaso prestigio del Vaticano actual y el hecho de que el catolicismo está en retroceso en América Latina hace improbable que su diplomacia extendida juegue algún rol en los conflictos que afloran (...)".
Apenas dos meses después de publicados estos textos en la prensa, vino a desembarcar en el Vaticano un Papa de Latino América.
Leyendo también una nota sobre la despenalización del aborto en Uruguay, resulta encomiable la perdurable trayectoria laica de este último país en contraste con la vecina República Argentina, donde la Iglesia ha gozado de una mayor injerencia social y política a través del tiempo, hasta llegar al punto culminante de dar un Papa al mundo.
Si a principios del siglo XX, el diputado socialista y masón Alfredo Palacios instauró el juramento laico al asumir su banca, negándose a hacerlo sobre la Biblia, los presidentes uruguayos no lo hacen desde hace ya más de un siglo, sostiene la edición digital del diario El País (24/6/2013), y tanto en hospitales como en escuelas públicas no hay símbolos religiosos tales como crucifijos, ni existen los sacerdotes castrenses.
En Argentina, el laicismo -de la mano con el anticlericalismo y los masones-, se hizo presente de manera muy notable en el período 1870-1920 aproximadamente, y sus postulados reivindicados y enaltecidos nuevamente con el surgimiento del Gran Oriente Federal Argentino-G.O.F.A. (1935-1957), una Masonería de fuerte raigambre adogmática y liberal, estando sus filas engrosadas por los republicanos españoles en el exilio.
Con motivo de las elecciones legislativas llevadas a cabo en marzo de 1948, tanto la Curia como la Masonería liberal dieron a conocer al público documentos que, como instituciones plenamente insertas en lo social, revelaban sus respectivas preocupaciones e intereses. Con respecto a las normas señaladas por el Episcopado para dichas elecciones, replicaban los redactores de la revista Verbum (Cuarta época, Año XIII, Nº 7, diciembre de 1947):
"Suscrita por todos los miembros del episcopado nacional, se dio a conocer una pastoral en la que se señala el pensamiento de la jerarquía eclesiástica con respecto a las elecciones, que se efectuarán en marzo.
El texto del documento es el siguiente:
"Dentro de poco nuestros conciudadanos deberán expresar su voluntad en las elecciones.
Conocéis el pensamiento de la jerarquía católica de nuestra Nación sobre la materia, que desde hace años se os viene repitiendo.
Os lo volvemos a comunicar, exhortándoos con todo nuestro amor paternal, a que, depuestas miras y banderías personales, para el mayor bien de nuestra patria, observéis todas sus disposiciones.
Las disposiciones del Episcopado son las siguientes:
Los que tienen derecho a votar están obligados, por regla general, a ejercitar su derecho, siempre que no se interponga algún obstáculo de gravedad proporcional a la importancia de la elección. Porque la abstención se convertiría en complicidad y en responsabilidad ante Dios, siempre que ella pueda contribuir al triunfo de un candidato indigno o a la derrota de un candidato notablemente mejor.
Entre varios candidatos o listas aceptables, desde el punto de vista católico, se ha de votar por los que, en conciencia, parezcan más aptos para procurar el mayor bien de la religión y de la patria, aunque no pertenezcan al partido propio, porque el bien público (sic) es superior al bien del partido.
Cuando todos los candidatos o listas que se presenten, sean inaceptables desde el punto de vista católico, se ha de votar por los menos inaceptables, de cuya situación se puedan temer menos perjuicios para la religión y para la patria. En este caso se evitará el peligro de escándalo, sobre todo en el período de propaganda electoral, con oportunas reservas sobre el carácter circunstancial de la adhesión prestada, sin aprobar el programa total.
Ningún católico puede afiliarse a partidos o votar a candidatos que inscriban en sus programas los principios siguientes:
1º. La separación de la Iglesia y el Estado; 2º. La supresión de las disposiciones legales que reconocen los derechos de la religión y, particularmente, el juramento religioso y de las palabras que en nuestra Constitución invoca "la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia", porque tal supresión equivale a una profesión pública y positiva de ateísmo nacional; 3º. El laicismo escolar; 4º. El divorcio legal"".
Luego, y a través de su órgano de difusión oficial, los masones explicitaban su postura:
"Los cardenales, arzobispos y obispos de la República Argentina, dieron a conocer el 31 de diciembre del pasado año 1947, una carta pastoral colectiva, relacionada con las próximas elecciones generales. Los cardenales, arzobispos y obispos con jurisdicción, toman en esa carta pastoral su resolución política y la comunican, a título de mandato, a los fieles. El documento es de los que se prestan a los más sabrosos comentarios (...).
Diremos, previamente, que una carta pastoral, es el medio de ponerse en contacto con los católicos, los predicadores que los dirigen. Es, en rigor, la forma de cumplir por escrito, el deber del obispo, de llevar la predicación a todos los subordinados.
Para los obispos (...) el derecho al voto por regla general debe ejercitarse, salvo obstáculo de gravedad proporcional a la elección y a su importancia.
La abstención se convierte en complicidad cuando puede contribuir al triunfo de un candidato indigno o a la derrota de uno notablemente mejor.
La calificación de indignidad no nace según los señores prebendados de las condiciones morales del sujeto, de su honestidad personal, de su conducta familiar o social. La calificación de indignidad, nace de sus ideas. ¿Y cuáles son esas ideas indignas?
En la pastoral en cuestión, donoso documento que no tiene el diablo por donde deshecharlo (...), se enumeran ocasionalmente un número de ellas, condenadas y condenables. Son, a saber: la separación de la Iglesia y el Estado; la supresión de las disposiciones legales que reconocen el derecho religioso y particularmente el juramento, así como las palabras del preámbulo constitucional referentes a la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia; el laicismo escolar y el divorcio legal.
Sobre estos temas, un leve comentario. El referente a la Iglesia y el Estado, no lo haremos nosotros. Lo traeremos a colación, en palabras de un escritor católico argentino:
"Decayó la España, porque la religión enredada con la política, arroja a las sociedades fuera de los caminos de salud, confundiendo intereses radicalmente opuestos y sujetando la religión al vaivén estable de los odios y de las simpatías, de los fanatismos serviciales o adversos que crían (sic) las peripecias de los partidos y la brega de las pasiones mundanas". Y ahondando en la materia, el escritor aludido observa: "Ningún pueblo religioso, en el sentido genuino de la palabra, decae jamás, porque tiene un fúlgido raudal en que empaparse y su arranque religioso genera nobles entusiasmos y un personalismo vívido. Fueron inertes y estériles los pueblos jesuíticos del Paraguay porque, a la manera de los condenados del Evangelio, nacieron castrados por el comunismo levítico". Quien así opinaba era nada menos que José Manuel de Estrada.
No necesitamos hablar de cómo ese sentido independiente y lúcido, ha sido común entre escritores de línea ortodoxa (...) Estos pensadores son algo más desde el punto de vista de la inquisición doctrinal, aunque no lo sean de la llamada jerarquía, que los sostenedores de báculos que han puesto en sus manos, no el designio del pueblo católico sino la preferencia de una nominación nacida del más típico regalismo del poder.
El tema de la supresión del juramento apenas si merece disquisiciones mayores. La nación argentina está formada por los hombres de buena voluntad que quieran venir a habitarla, sin discriminación de razas, credos, o doctrinas y para el fin de ejercitar en ellas sus artes, sus conocimientos científicos, sus trabajos o sus industrias. Establecer la obligatoriedad del juramento para quienes no creen, no es asegurar la confesión de Dios, sino precipitar el daño moral del perjurio. Y esto debe preocupar, seriamente, a los espíritus rectos. Verdad es que en ciertas zonas no interesa lo hondo de la convicción, sino lo aparente de su forma externa (...).
Lo de laicismo escolar ya es, más que una recomendación, una burla. Contra toda medida de prudencia, se vuelve a poner en el tapete el tema. No se puede inferir a los suscribientes de la Pastoral la ofensa de que desconozcan la diferencia entre la enseñanza laica y la enseñanza religiosa. El laicismo no es la irreligiosidad, sino la neutralidad en una escuela que debe ser y que es, nacional y obligatoria. Es la natural consecuencia de la formación compleja de la masa humana que sirve de fundamento a la nacionalidad. Pero ahora, cuando con evidente violación de deberes inequívocos, se ha conseguido el voto de muchos no creyentes para derogar una legalidad tradicional, la nueva invocación es, o un temor de próxima pérdida de posiciones logradas, o un turbio regodeo fanático, de la más desdichada naturaleza.
Al final, se menciona como un atentado a todo proceso religioso, el divorcio legal. Queremos creer que se trata del divorcio vincular. El divorcio legal en cuanto a la vida en común y a la cohabitación, así como en relación al régimen de separación económica, existe y está sancionado en el Código Civil.
El señalamiento antecedente se hace para que sea bien conocida la posición política "beligerante" de la Iglesia Católica en la Argentina.
Añadiremos como colofón, unos comentarios sobre el procedimiento. ¿Cómo han de defender los católicos este depósito religioso?
No votando a los candidatos "indignos" o procurando el triunfo de un candidato notablemente mejor. Los señores obispos no vacilan en aplicar adjetivos de esta naturaleza: candidatos indignos. Para ello no tienen sino que poner en función, su piedad y su dulzura evangélicas.
Pero transigentes siempre, hacen una concesión. En la Pastoral se dice: "Cuando todos los candidatos o listas que se presenten sean inaceptables desde el punto de vista católico, se ha de votar por los menos inaceptables, de cuya actuación se pueden temer menores perjuicios para la religión y para la patria". "En este caso -se añade- se evitará el peligro de escándalo, sobre todo en el período de propaganda electoral con oportunas reservas sobre el carácter de la adhesión prestada, sin aprobar el programa total".
¿Maquiavelismo? No. Maquiavelo, en fin de cuentas, con sus errores y sus métodos, trató de forjar una unidad política italiana fortaleciendo al Príncipe. Lo mismo quiso hacer, con métodos similares en los que no se rehusaba la violencia, la simonía o el veneno, aquel César Borgia de tan caro aprecio para su padre, el papa Alejandro.
Este maquiavelismo no pasa de los límites de una vulgar hipocresía. Se aspira a dominar el mundo de la política y a entrar en ella a saco, como beligerante.
Se teme, no obstante, a la lucha descarada contra un movimiento en el que concurren fuerzas y circunstancias de carácter heterogéneo. Y para adularlo se exhibe un poderío y luego se da la orden de reserva por motivos de conveniencia o de interés, votando, pero no aprobando el programa.
Curiosa pastoral (...).
(...) Pero el hecho que de su texto se destaca es evidente. La Iglesia, beligerante, se sale de la vaina y emprende el camino de la política. Para influir en ella, no le agrada el sendero recto, sino que le seduce el vericueto y la trapacería. Ha olvidado que tras la imposición, viene el desencanto y este se nutre de las peripecias de los partidos y de las pasiones de los hombres. Y además que mezclarse en un fuego, es exponerse a ser víctima de él. Ciertamente que no se sentirá muy defendida con pastores que más que báculo usan cayado y con rectores que profesan en la orden de los procedimientos peligrosos".

Nota: José Manuel Estrada (1842-1894), fue un periodista y político argentino que se alineó con las ideas católicas y mantuvo fuertes enfrentamientos con legisladores pertenecientes a la Masonería, siendo opositor a las leyes de secularización social emitidas a fines del siglo XIX, tales como la del matrimonio civil o la escuela laica.