20 de junio de 2013

Persecución a los masones de Barcelona en el siglo XIX


Portada original del tercer volumen recopilatorio de los ejemplares de la Revista Masónica Americana editada en el Río de la Plata. Las correcciones a lápiz indican que en realidad este es el último volumen de los tres editados: Vol. I, 1873; Vol. II, 1874; Vol. III, 1875. Suman aproximadamente 2800 páginas. La fundó el masón español José Victory y colaboró con él otro masón español, Pedro Piqueras. Victory y Suárez, cuyo nombre aparece en la portada, era hijo del primero. Al igual que la revista La Acacia (década de 1880), y la Revista Masónica (1896-1904) de Salvador Ingenieros, estos volúmenes aportan abundante información sobre la Masonería española del siglo XIX y el Gran Oriente de Francia. 

1

Los siguientes apuntes fueron extraídos del cuaderno de notas y diario personal del masón español José Victory.

José Victory nació en 1810 y murió en 1878. Tuvo que exiliarse en Sudamérica por cuestiones políticas, siendo activista del socialismo, masón fundador de la Logia "La Verdadera Iniciación" asentada en Uruguay y miembro de la Internacional de Trabajadores.

Ya en Buenos Aires fundó una imprenta en la cual publicaba varios periódicos y, sobre todo, la "Revista Masónica Americana".

En esta última revista, editada entre fines de 1872 y 1875, su director, Victory y Suárez, hijo, se hace eco extensamente de los disturbios acaecidos en 1875 entre la Iglesia y los grupos anticlericales, viéndose involucrados amplios sectores sociales, incluidos trabajadores y masones, y siendo procesados muchos de ellos hasta su sobreseimiento definitivo varios meses después del incendio del Colegio del Salvador, propiedad de los jesuitas, hecho que desencadenó el conflicto.

Cronista y editor de esta publicación fue el inmigrante español y masón Pedro Piqueras (1833-1885). Colabora ampliamente en estas actividades periodísticas, Victory y Suárez, hijo, también masón, gerente de los ferrocarriles y de la Sociedad Rural, uno de los fundadores del Club Liberal, propiciador del cooperativismo a nivel nacional y parte del gobierno de la Orden en el período en el que se impuso el llamado "Círculo de (Carlos) Urien", una etapa muy convulsionada de la Masonería argentina, caracterizada por múltiples disidencias y escisiones, que incluyó a otras dos notables personalidades: Daniel María Cazón y Nicanor Albarellos.

Señalaba José Victory, entre sus notas personales, sobre las persecuciones padecidas por la Masonería española en el año 1853:

"El día 18 de abril de 1853, a las 9 de la noche, la Policía prendió a 13 masones, constituidos en logia titulada "San Juan de España", al Oriente de Gracia, a media hora de la ciudad de Barcelona. Su presidente era francés, se llamaba Eybert.

En los días siguiente prendieron otros 13 masones en sus domicilios en Barcelona; los más eran miembros de aquella logia, los otros de la logia "Peninsular" de Barcelona.

El 31 de mayo prendieron al Venerable Vaillant y dos miembros más de la logia "La Sagesse" de Barcelona y de obediencia del Grande Oriente de Francia.

En este mismo día la Policía registró la casa del Venerable Victory (José) de la logia "Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad" de Jijón (sic), que residía (...) cerca de Barcelona, pero pudo escaparse para Marsella.

Días después se escaparon y refugiaron en Francia, 11 miembros de la logia "La Sagesse" y se pusieron al abrigo de las logias de Perpiñan, pero como eran franceses, al cabo de unos días, el Cónsul de su Nación obtuvo permiso para que regresaran y quedaron libres de persecución.

El 27 de junio la Comisión Militar dio su fallo y resultó condenado, el Venerable de la logia de Gracia, Eybert, a 7 años de prisión mayor y 12 miembros más a 4 años de prisión menor; los demás fueron puestos en libertad.

Dichos 13 hermanos fueron conducidos al presidio de San Pedro en Barcelona, el 8 de julio.

El 15 de agosto, la Reina de España, indultó a los masones franceses a petición del Emperador Napoleón 3º.

A principios de mayo había sido preso en Gijón el ex Venerable de la logia de allí, Cabrera (Joaquín) y puesto a disposición del tribunal de aquel pueblo y se siguió sumario en rebeldía, por estar ausente, al antiguo Venerable de honor Victory. El nuevo Venerable Sellier, fue preso y luego indultado, por ser francés, como los de Gracia.

El Tribunal Superior de Oviedo dio su fallo el 5 de diciembre y resultaron condenados a 9 años de prisión mayor Victory y Cabrera, por haber presidido sociedades secretas (masónicas), prohibidas por el Código Civil.

La aplicación de esa pena fue exigida por el Obispo de Barcelona don José Domingo Costa y Borrás, que en su mocedad, siendo cura, había sido rechazado de una logia donde quería entrar, creyendo que esa logia era jesuítica (...).

En aquella época, en la calle de San Juan, funcionaba una logia jesuítica que hacía la guerra a las logias masónicas e introducía la confusión entre los iniciados por la analogía de signos y ceremonias; su presidente era el Padre Llopis, ex comerciante quebrado de la Martinica y hecho fraile en tiempo de la guerra de los siete años; sus miembros para darse a conocer entre los masones, por los que eran jesuitas, se marcaban en la palma de la mano izquierda con lápiz una H con una cruz en el medio, la levantaban como por descuido y el que era de los suyos le conocía.

Cabrera fue indultado poco tiempo después, y Victory volvió a Barcelona al estallar la revolución de julio de 1854, que anuló todos aquellos procedimientos judiciales, producto de intrigas secretas de las tituladas logias católicas".

Victory

2

Ya vuelto a España, José Victory trabajará en su patria en la Logia La Verdadera Iniciación, creada por él y ejerciendo como Venerable, bajo los auspicios del Gran Oriente del Uruguay.

Habiendo quedado en Buenos Aires, y siendo director de la Revista Masónica Americana, Victory y Suárez, hijo, acompañado como cronista y editor por el español Pedro Piqueras, estos seguirán publicitando asiduamente los sucesos acaecidos por aquellos años a la Masonería española. En las crónicas recogidas se alternan la historia y las noticias de actualidad, ya sean persecuciones, disensiones internas y estadísticas de todo tipo.

Continuando con las notas sobre las persecuciones, en ellas se relataba:

"La masonería en España ha tomado un incremento estraordinario (sic) desde la revolución de 1868.

Garantida la libertad de cultos por la nueva Constitución, nuestros hermanos de aquella península han podido reunirse, reorganizarse y contar ya estas alturas con un Grande Oriente, tres revistas masónicas y más de sesenta corporaciones en que se trabaja para calmar la violencia del espíritu revolucionario, propagar las doctrinas que se desprenden de la moral universal y hacer todo el bien posible a la humanidad.

Al comprobar ese cuadro tan grato para todos los hermanos del mundo entero, nos vemos impulsados a reproducir algunos párrafos de la prensa de Barcelona del 22 de abril de 1853, al dar cuenta de la sorpresa por la policía, de una logia que trabajaba secretamente en el pueblo de Gracia.

Esa relación forma un contraste notable con la actualidad; entonces la masonería era perseguida por la ley, por las autoridades y por el pueblo fanático y hoy, está garantida por la Constitución, tiene por Gran Maestro al primer Ministro del reino (*) y tiene que tomar mil precauciones antes de admitir a tantos candidatos que aspiran a ingresar a sus talleres.

He ahí el célebre contraste a que nos referimos.

Fíjese el lector en la pobre idea que se tenía entonces de la masonería en España":

"Reunión fantasmagórica"

"El inspector de vijilancia (sic), auxiliado por algunos salvaguardias, descubrieron a las 3 de la madrugada de ayer, una reunión de trece individuos que tenía lugar en cierta población. La logia de imponentes adornos y signos desconocidos para nosotros era cuadrada: casi en su centro, una mesa de ocho pies de elevación cubierta con un tapete verde, sostenía una calavera de yeso y de forma humana. Detrás de tan significativo emblema, una vela amarilla despidiendo una opaca luz, la cual dibujaba al pavimento siniestras y misteriosas sombras. Doce individuos colocados en sus sillas poltronas, formaban un semicírculo; al estremo (sic) y bajo dosel, otro que por las señas, hacía las veces de presidente. Todos los concurrentes (en número de trece como se ha dicho) vestían túnica negra, máscara, grandes mandiles con cintas y lemas y ostentaban en su diestra un bien trabajado sable de madera. Cuando penetraron en la logia los dependientes de la autoridad a la voz de darse presos en nombre de nuestra reina, se levantaron e inclinaron la frente al suelo, quitáronse las máscaras y se redujeron sin obstinación a la voluntad del inspector de vigilancia. Ocupáronseles diferentes pliegos pero todos de signos ininteligibles por los que no están al corriente de la secta a que regularmente pertenecen.

Más tarde entraban por la puerta de Isabel II y fueron conducidos a la ex-gefatura (sic) política".

Es posible que en este punto los cronistas de la Revista Masónica retomaran el relato por su cuenta, dando su versión de los hechos, aunque es difícil saberlo porque el texto está redactado como un todo, sin entrecomillados ni separaciones a la vista.

"Podemos dar exacta relación, cuya verdad garantimos, del arresto de los trece individuos, reunidos en logia masónica en la Villa de Gracia. Sabedora la policía de que había una reunión misteriosa, cuyo objeto no era sabido, la sorprendió en la noche del 18 en la calle de la Vireyna (sic) casa núm. 2 piso 1º.

Había 13 individuos, once de ellos entre italianos y franceses, dos españoles; llevaban una banda azul y mandil, en el cual había pintados dos columnas, un compás, una escuadra, un ramo de olivo, y las iniciales M. J. y B. y tenía cada uno en la mano una espada de madera. El presidente estaba colocado debajo de un gran dosel azul, en la pared había un sol dorado, una luna plateada, un triángulo con rayos plateados también, y algunas estrellas alrededor del sol y de la luna. En la mesa del presidente se hallaban varios papeles, dos urnas de hoja de lata (sic) que serían para recibir los votos, una escribanía, un reloj de arena, una cajita con dos sellos, uno de estos con inscripción "San Juan de Gracia de Cataluña". Un poco separado del presidente estaba en otra mesa el que sería seguramente el secretario: había en la mesa de este diferentes papeles acondicionados dentro de carpetas. No es cierto que llevasen mascarilla dichos individuos. En otra pieza había un gran cuadro negro con una cabeza de cartón la que iluminada por dentro figuraba una calavera; encontrándose además tres martillos de madera pintados de negro, y otros efectos masónicos, de todo lo cual se apoderó el Sr. Comisario de vigilancia y sus dependientes con auxilio del Sr. Alcalde de Gracia, poniéndolo todo a disposición superior.

Con este verídico relato parece no queda duda de que era una Logia de Masonería. En Francia las luces del siglo han quitado ya la importancia a semejantes reuniones agenas (sic) a la política: y la circunstancia de que de 13 individuos solo dos son españoles, nos confirma en el concepto que ya formamos el primer día, de que la reunión sería obra y proyecto estrangero (sic) pues en el país aunque abundaron en otros tiempos logias (...), ahora la gente para ver comedias prefiere ir a los teatros".

Revista Masónica Americana, Año 1º, Nº 2, 30 de noviembre de 1872.

(*) La revolución del 68 significó la caída de Isabel II. El artículo se publicó con fecha del 30 de noviembre de 1872. En este período, desde junio de 1872, en que sucedió a Francisco Serrano y Domínguez, y hasta febrero de 1873, fue Presidente del Consejo de Ministros de España el masón Manuel Ruiz Zorrilla, Gran Maestre del Gran Oriente de España. Esta versión de la prensa española que se reproduce en la revista de Victory y Suárez complementa, desde la perspectiva opuesta, las anotaciones de su padre, José Victory, vertidas en sus apuntes personales, y en ocasión de las persecuciones de la época padecidas en carne propia.

3

"En 1815, cuando la Inquisición atravesaba su último período en España, no sintiéndose ya bastante fuerte para entregarse de nuevo a sus antiguas crueldades, dispuso no obstante que los francmasones que en el término de quince días no se delatasen a sí mismos, serían tratados con todo el rigor de las leyes. Más tarde, en 1825, fueron encerrados en inmundos calabozos cincuenta estudiantes, por el hecho de haber sido iniciados masones, y en el mes de octubre de ese mismo año fue que Calomarde (de Retascón y Arriá, Francisco Tadeo; 1773-1842; Ministro del rey Fernando VII), mandó a las autoridades que ahorcaran en el término de tercero día, a todo individuo que fuera preso en una logia masónica o fuera de ella, revestido de las insignias de la Sociedad. Poco tiempo después fue ahorcado un masón sastre. Al levantarlo para enterrarle, vieron que tenía fuertemente oprimida en una de sus crispadas manos, las firmas del diploma que había acreditado su cualidad de masón. No las había abandonado hasta morir para no perder a sus hermanos".

Revista Masónica Americana, Año 1º, Nº 12, 30 de abril de 1873.

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"(...) En el año 1819 fue sorprendida una logia en Murcia y sus miembros, personas todas distinguidas, perecieron en los tormentos que la Inquisición les hizo sufrir para obligarles a hacer revelaciones, excepto su Ven.´. (Venerable) el señor Romero Alpuente, ilustre abogado, que pudo resistirlos y fue libertado en 1820 por los liberales al proclamar la Constitución.

(...)

En el año 1828 el Marqués de Labrillana y el capitán Alvarez de Sotomayor, fueron condenados por la Chancillería de Granada, a morir ahorcados como culpables del enorme delito de ser masones y por no haberse delatado a sí mismos.

En 1823 por delación de un llamado Herrero, fue sorprendida una logia en Barcelona y sepultados los hermanos en inmundos calabozos. (...) Su Ven.´. (Venerable) fue ahorcado, dos hermanos condenados a cadena perpetua, otros a cadena temporal, logrando muchos escapar al estranjero (sic).

En 1853 fue sorprendida una logia en Gracia, cerca de Barcelona; muchos hermanos fueron presos, otros pudieron escapar, y algunos condenados padecieron privaciones y penas de todo género. Entre ellos, gracias a un escelente (sic) hermano que desempeñaba un elevado cargo en la Comisión militar que entendía en la causa, pudo escapar el Hermano José Victory, Cab.´. Kad.´. (Caballero Kadosch, grado 30 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado), contra el cual pidió el obispo Costa y Borrás, a la sazón en Barcelona, nueve años de presidio...

Aquel Hermano ha sido últimamente elejido (sic) Ven.´. (Venerable) de la logia Verdadera Iniciación, en Barcelona, de la Obediencia del Gran Oriente del Uruguay".

Revista Masónica Americana, Año 1º, Nº 10, 31 de marzo de 1873.

18 de junio de 2013

El Nivel


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Ilustración de tapa de la revista "El Nivel" (Buenos Aires, Argentina), que sirvió de base para la portada de mi libro Microhistoria masónica. Se publicó en la década de los años 1940. Esta tapa es una de las muy pocas excepciones en la que se utilizó color. En mi caso usé la versión del Año 2, febrero-marzo de 1944, ejemplares 11 y 12.

14 de junio de 2013

Lautaro en blanco y negro


General José de San Martín. Grabado, por R. Cooper, Londres, 1821

"El presente ensayo es un complemento más (...) y concurre a dar una conexión mayor al contorno general".
Juan Canter


Disposición del Triángulo base de la Logia Lautaro creada en Buenos Aires por San Martín, Alvear y Zapiola. Esta disposición fue aceptada y publicada por el Gran Oriente Federal Argentino-G.O.F.A. y por Augusto Barcia Trelles en su obra: San Martín, Venerable. Alvear, Orador, y Zapiola, Secretario.

Años después, Alcibíades Lappas, y luego Emilio J. Corbière, entre otros autores, le atribuyen la Veneratura a Alvear. Esto basándose en las encuestas de Bartolomé Mitre al ya muy anciano General Zapiola.

En esta cuestión no se pueden soslayar las disputas entre San Martín y Alvear, y la división de lealtades en las cuales este asunto derivó, concluyendo con la disolución de la primera Lautaro en 1815.

Al respecto, resulta interesante la carta del General uruguayo Enrique Martínez, muy allegado a todos ellos, que en una carta de 1853 deja constancia de que Pueyrredón fue rechazado varias veces de la Logia porteña, y que solo después del apoyo que le prestó San Martín para asumir como Director Supremo, Pueyrredón es aceptado en la nueva Logia reestructurada. La carta del General Martínez fue rescatada de los archivos uruguayos en 1912, que es la copia que actualmente tengo.

En la contratapa del primer volumen de su historia de La Masonería (1998), Emilio J. Corbière reproduce a todo color el cuadro que colgaba en el Templo mayor del Gran Oriente Federal Argentino-G.O.F.A. en 1936, calle Alsina 2028 (aún no se habían cambiado a la calle Sarmiento).

El cuadro representa a los componentes de la primera Logia Lautaro en 1812  y tenía 5 metros de largo por 3 de alto.

Preside San Martín, a su izquierda Alvear (Orador), y a su derecha (Secretario), no aparece Zapiola (mezclado entre los presentes), sino Bernardo de Monteagudo.

Dicho cuadro fue reproducido por la Revista Verbum en 1936, Año II, Nº 19, 1º de marzo de aquel año.

De este último ejemplar conservo el original que perteneció al investigador antimasónico Patricio J. Maguire en cuyos apuntes al margen (con lápiz), se pueden apreciar sus notas de consternación. Hasta su fallecimiento en 1993, sostuvo que San Martín no era masón. Todavía no sé si aquella confusión se debía a la mención de San Martín como masón, condición que le negaba invariablemente, o a la distribución de los miembros y dignatarios de la Logia, y, en este último caso, si conocía las discrepancias existentes entre los historiadores masónicos de las distintas vertientes. O sea, Barcia, "liberal", y Lappas, "regular".

Entre los otros miembros del cuadro, Verbum señala a: N. Rodríguez Peña, Manuel Dorrego, A. Balcarce, José Moldes, Manuel Moreno, Gervasio Posadas, J. Matías Zapiola y Tomás Guido.

Otros integrantes señalados eran: Ramón y Juan Larrea, Hipólito Vieytes, Antonio Alvarez Jonte, Vicente López y Planes, Toribio y Manuel Luzuriaga, Vicente Chilavert, Valentín Gómez, Julián Pérez (¿o Alvarez?), Prudencio Murguiondo, Ventura Vázquez, Salvador Cornet, Nicolás Herrera, Juan Zafrategui, Luis Iturribarría, Francisco Matheu, N. Fernández, Ramón E. Anchoris, Agustín Donado, Ramón Rojas, N. Conde, Francisco Ugarteche, Pedro Lezica y Manuel Pinto.

Para los festejos del Centenario de Mayo, la revista masónica La Cadena de Unión, en su ejemplar del Año XVIII, Época 2ª, Buenos Aires, Junio-Julio de 1910, publicará el ensayo "La organización masónica en la independencia americana", extenso artículo de Emilio Gouchón, uno de los Grandes Maestres de un sector de las diversas masonerías de la época.

El texto también es reproducido por la revista Caras y Caretas, pero en una edición ilustrada. Aquí se presenta la versión previa del cuadro de la Logia Lautaro trabajando en grado de aprendiz, pero con sutiles diferencias; por ejemplo, la distribución de las sombras en el recinto, la decoración de los mandiles que en esta primera versión se ven todos blancos y despojados de cualquier simbología y, destacándose en primer plano, la figura, ahora sí inconfundible, de Matías Zapiola, con sus rasgos mucho más nítidos y precisos.

Sin duda el ilustrador era muy hábil para captar detalles y seguir indicaciones o era simplemente masón, ya que en páginas posteriores dibuja con notable precisión a otros masones saludándose con el signo del grado de maestro.



Cuadro que colgaba en el Templo mayor del Gran Oriente Federal Argentino-G.O.F.A. en 1936, calle Alsina 2028 (aún no se habían cambiado a la calle Sarmiento). Versión que representa a los componentes de la primera Logia Lautaro en 1812 y tenía 5 metros de largo por 3 de alto. Revista Verbum en 1936, Año II, Nº 19, 1º de marzo.


Versión que representa a los componentes de la primera Logia Lautaro en 1812. Ejemplar original de la revista Caras y Caretas. 1910.

De la extensa lista de masones de la época citados por Gouchón (mucho más extensa de la citada por Verbum), entre estos menciona al General Enrique Martínez, que en una carta de 1853 sostenía, luego de la siguiente introducción de los directores del archivo histórico uruguayo (1):

LAS SOCIEDADES SECRETAS EN LA ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA

“El interesante documento que publicamos enseguida, tiene alto valor histórico por cuanto proviene del brigadier Enrique Martínez, actor de los hechos que relata. Además de consignar datos desconocidos acerca de las sociedades secretas en la época de la Independencia, rectifica algunas afirmaciones históricas que han sido repetidas por varios historiadores, y da la clave de hechos no bien explicados aún.

El general Martínez nos hace saber, por ejemplo, que Pueyrredón fue extraño a la Logia Lautaro y a la organización de las sociedades secretas hasta el día en que el Congreso de Tucumán lo eligió Director Supremo de las Provincias. También enuncia el prócer oriental el secreto de la conferencia celebrada en Córdoba entre San Martín y Pueyrredón en 1816, y en la cual aquél obtuvo que este se incorporara a la organización masónica”.

(...)

LA CARTA

"He tenido el gusto de recibir su carta última, del 18 del próximo pasado, y después de haberme impuesto bien de las dos indicaciones que me hace, le contestaré que veré si puedo reunir algunos documentos que me faciliten recuerdos para escribir algo del Ejército en los Andes en su formación y campaña, sobre Chile, porque del Perú mi memoria sobre la revolución del Callao dice bastante. La segunda indicación sobre las sociedades secretas manifestaré a usted lo que conozco bien.

Desde una época remota, existían Masones en el Río de la Plata, tanto que llamó la atención de la Corte de Madrid, e hizo encargos fuertes al Marqués de Sobre Monte (entonces Virrey) para perseguirlos, cuyas disposiciones se dictaron en los años 1804 y 1805; pero perteneciendo a ella el Secretario del Virreinato Gallegos, cruzó toda medida que se quiso dictar sobre la Sociedad, a tal extremo que unas noticias muy reservadas que daba Sobre Monte, respecto a ella, Gallegos sustrajo la nota. De modo que no habiendo llegado a manos de la Corte aquella, no pudo dictar medida alguna. Débese advertir que Sobre Monte no se atrevió a tomar ninguna medida, porque los avisos que había recibido, eran que, a la Sociedad pertenecían desde los Oidores hasta los últimos empleados, así civiles como militares, a más de la parte comercial (2). En este intermedio vino la invasión de los ingleses, y prisionero Beresford, se le trasladó a la guardia de Luján, y allí se hizo conocer por los signos masónicos del señor Don Saturnino Rodríguez Peña y en sus ratos de sociedad le indicó que su expedición no había tenido otro objeto que promover y proteger la independencia de esta parte de la América española.

Saturnino Rodríguez comunicó el pensamiento a Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes, a Castelli, Donado, Berutti, Manuel Belgrano y algunos otros. Todos esos Señores pertenecían a la Sociedad masónica, pero tratándose de la Independencia de América, formaron una sociedad separando a los españoles. Esta empezó sus trabajos haciendo fugar a Beresford, pues este les aseguró que la expedición que debía llegar a Montevideo serviría solo para proteger sus trabajos; mas esto no tuvo el resultado que se esperaba, así fue que derrotados los ingleses, y ocupado Montevideo por las tropas españolas Liniers persiguió a Saturnino Rodríguez Peña y el hermano de este, Nicolás, sin poder descubrir nada. La sociedad continuó sus trabajos y adelantaba en ellos cuando estalló el 1º de enero de 1809 la revolución que encabezaba Álzaga, con los españoles. Ella, su objeto ostensible era quitar a Liniers, pero su plan era separar esta parte de América, haciéndola una monarquía española, es decir, con monarca que fuese parte integrante de la española europea. La sociedad americana que comprendió era preciso luchar para no perder su posición, consiguió que los Masones se decidiesen a sostener a Liniers y fue disuelta la revolución, a más de la sociedad que la sostenía.

Desde ese momento la Sociedad Americana, fue preparando la revolución del año 1810, para lo que atrajo a su seno, la mayor parte de los jefes que mandaban cuerpo y todo siguió su dirección hasta el año 1812, en que llegaron de Europa San Martín, Alvear, Zapiola, Chilavert, que traían encargo de establecer la Sociedad de los Caballeros Racionales, cuya fundación había sido hecha en Santa Fe de Bogotá. Esta Sociedad tenía el solo objeto de promover la independencia de todas las secciones de la América española, y unirse de un modo fuerte para repeler la Europa, en caso de ataque. A esta sociedad (que en realidad en Buenos Aires se la conoce como Logia Lautaro) se incorporaron todos los Masones, y toda la parte civil, militar, eclesiástica y el comercio, y se ramificó con tal velocidad que ya nada se hacía en las provincias sin que fuese acuerdo de ella. Mas era preciso que sobreviniera un mal por pretensiones y así sucedió. Alvear quiso andar más adelante y pidió se le dejase hacer, después quiso también marchar al Perú y ese fue un tropiezo que trajo un desquicio, y la Sociedad suspendió sus trabajos, por haberse desbaratado. San Martín que era el Venerable, y no estaba en Buenos Aires (en aquel momento se hallaba en Mendoza), transmitió sus poderes y volvió a reorganizar a la Sociedad. Esta hizo que se reuniese el Congreso de Tucumán, y declarase la Independencia, y nombró a Pueyrredón, Director, más este no pertenecía a la Sociedad y en Buenos Aires no querían recibirlo. Entonces fue San Martín a Córdoba y en ese punto consiguió que Pueyrredón se incorporase a la Sociedad y fue reconocido. Es entonces que se ejecutaron inmensos trabajos para asegurar la independencia, y entre otros se hizo la expedición a Chile; pero sobrevino la revolución del año 20, y la Sociedad se concluyó, pero se conservó en Chile hasta la caída del Venerable O´Higgins. Terminado el año 1820 se reformó en Buenos Aires la Sociedad Carbonaria, y esta duró dirigiendo los destinos del país hasta que se concluyó la presidencia de Rivadavia. Después de esa época no he conocido más sociedad que la que se reunía en el Hospital de Caridad, y cuyos antecedentes y trabajo supongo que usted conoce mejor que yo.

He dicho a usted lo que conozco de las sociedades secretas, y por lo tanto la influencia que ellas han tenido en nuestros negocios de Independencia y demás. No es un trabajo como usted podría desearlo pero sí es una verdad sin reproche. Es de usted como siempre afectísimo seguro servidor que besa sus manos".

Enrique Martínez.

San Martín, Pueyrredón y los logistas cumplirán el Plan Maitland para obtener la independencia de América. Pero según Enrique De Gandía, influenciados por las ideas Napoleónicas (3).

San Martín actuó en las Logias españolas en 1811 y contribuyó a fundar la de Londres y las Lautarinas de Buenos Aires (1812), Mendoza (1814), Córdoba (1814), la del Ejército de los Andes (1816) y, por último, la de Lima.

BIBLIOGRAFÍA, NOTAS Y FUENTES CITADAS

(1) Revista Histórica publicada por el Archivo y Museo Histórico Nacional, Tomo V, 1er. Trimestre de 1912, Nº 15, páginas 255-259. La carta también fue reproducida por la revista Símbolo, Año XXIV, junio de 1970, Nos. 71 y 72, páginas 186-192, texto incluido en el artículo "San Martín, el hombre de las Logias", copia que presenta la particularidad de dirigirse a su destinario con el agregado de "Mi querido Hermano", referencia no mencionada en el documento dado a conocer en 1912.

En esta última nota también se reflexiona que: "Según la tradición la logia de los Caballeros Racionales fue iniciada en Cádiz. Pero dado que (...) por las cartas del General Carlos de Alvear, la logia gaditana tenía el Nº 3, la de Caracas el Nº 4, y la fundada en 1811, en Londres, el Nº 7, es posible que las Nros. 1 y 2 fuesen las de Bogotá (Colombia) y la de Filadelfia, respectivamente. Quedaría no obstante el interrogante cuáles eran las que poseyeron las Nros. 5 y 6. Posiblemente uno de esos números correspondiese a la de México".

(2) La noticia alude a la Logia "San Juan de Jerusalén de la felicidad de esta parte de América", mencionada por el historiador Juan Canter en sus numerosos estudios, entre los cuales se refiere a la causa fortuita por la cual se reveló su existencia, por un simple descuido. ("Sociedades secretas, políticas y literarias (1810-1815)", Buenos Aires, 1942 y Verbum, "El primer conocimiento de la Masonería en Buenos Aires", Cuarta época, Año XIII, N° 7, Buenos Aires, diciembre de 1947, páginas 372-373).

Canter también desestimó la existencia de la Logia Independencia. Sostenía en 1949: "Se continúa concediendo validez a la pretendida Logia Independencia, se insiste aún sobre el mito de la Sociedad de los Siete y se prosigue desconociendo la Logia masónica de Julián Alvarez" (Liberalis, N° 3, Buenos Aires, septiembre-octubre de 1949, páginas 27-32).

Canter fue muy crítico con respecto a historiadores masónicos como Zuñiga y Lazcano (colaboradores y cuasi editores adjuntos de la revista La Cadena de Unión, todo en un entorno ligado a la Masonería de vertiente anglosajona). Por lo expuesto en cuanto a datos y publicaciones, se desprende la cercanía de ideas de Canter con el punto de vista de otros investigadores del círculo allegado al Gran Oriente Federal Argentino.

(3) Enrique de Gandía, "La vida secreta de San Martín", Revista Todo es Historia, Nº 16 de agosto de 1968, páginas 8-19.

- Barcia, Augusto, "La Francmasonería en la Independencia de América: La obra de San Martín", Verbum, Cuarta época, Año XIII, N° 6, Buenos Aires, noviembre de 1947.

- Barcia, Augusto, "San Martín y Pueyrredón: La entrevista de Córdoba", Verbum, Cuarta época, Año XIV, N° 8, Buenos Aires, marzo de 1948. (En este artículo, Barcia cita erróneamente la pertenencia de Pueyrredón a la Logia, según lo que se desprende de los datos aportados en la carta del General Martínez).

- Canter, Juan, "Las sociedades secretas, políticas y literarias (1810-1815)", Buenos Aires,1942.

- Piccirilli, Ricardo, "San Martín y la Logia Lautaro", Museo Histórico Nacional, Serie II, N° XVI, 1958.

ANEXO


"La organización masónica en la independencia americana" de Emilio Gouchón. La Cadena de Unión, ejemplar original del Año XVIII, Época 2ª, Buenos Aires, Junio-Julio de 1910.


"La organización masónica en la independencia americana" de Emilio Gouchón. Original de la revista Caras y Caretas. 1910.


"La organización masónica en la independencia americana" de Emilio Gouchón. Original de la revista Caras y Caretas. 1910.


"La organización masónica en la independencia americana" de Emilio Gouchón. Original de la revista Caras y Caretas. 1910.


"La organización masónica en la independencia americana" de Emilio Gouchón. Original de la revista Caras y Caretas. 1910.

Ver también: El extraño caso de la Logia Lautaro y el señor San Martín