23 de junio de 2014

El símbolo y la lengua muerta: Masonería, Iglesia y sociedad

WGT Ediciones, Buenos Aires, 2014.


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Sinopsis

La adopción del símbolo por las élites y la paulatina transformación de aquel en dogma a través de diversas etapas y procesos históricos. La instrumentación del uso del poder, el secreto y la desinformación por medio del lenguaje simbólico.

Aspectos del enfrentamiento entre Masonería, sociedad secular e Iglesia. Sus implicaciones sociales, canalizadas por medio del laicismo y el sentido de la religiosidad en los distintos ámbitos de la cultura, el arte, los medios de difusión, la política y las instituciones.

En el apéndice documental se adjuntan las crónicas originales de 1872 sobre los funerales masónicos de Benito Juárez; la elección de Sarmiento como Gran Maestre en 1882; el anuncio público de 1928 sobre la pertenencia de Hipólito Yrigoyen a la Masonería, y la correspondencia de esta con Perón en 1944; extractos de la carta de Lugones al Congreso Anticlerical de 1900; y diversos papeles de archivo que abordan el conflicto entre Masonería e Iglesia en Argentina y Uruguay en el período de 1881 a 1959.

Fragmento del apéndice documental


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La foto corresponde a la Tenida especial en homenaje a Benito Juárez, defensor a ultranza del Estado laico, con asistencia de miembros de las Grandes Logias de Chile y Uruguay y del Gran Oriente Federal Argentino-G.O.F.A.
Revista Verbum, Cuarta época, Año XVI, Nº 29, Buenos Aires, mayo de 1950.

Crónicas sobre los funerales masónicos de Benito Juárez

Según la prensa
(7 de octubre de 1872)

Ocuparse actualmente de Benito Juárez como personaje histórico y estadista es una labor que excede las capacidades de cualquiera, al menos desde la perspectiva por la cual cualquier nuevo aporte que sume algo novedoso a las miles de páginas escritas sobre su persona, aparece como una tarea harto improbable.
Aún así creo que pueden resultar un valioso aporte a la memoria colectiva las crónicas contemporáneas, sobre sus funerales masónicos, extraídas de los originales publicados en la época: No es fácil seguir el olor del papel viejo. Saborear sus restos, es todavía más complicado.
Reflexioné durante algún tiempo sobre cuál sería el lugar apropiado para incluir estos textos. Opté por adjuntarlos en este apartado de sucesos españoles del siglo XIX (motivo de un próximo volumen). La elección no es el resultado de una decisión caprichosa, ya que también agregué la carta enviada en la ocasión al Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado con sede en Madrid, con la versión de los hechos presentados por el Representante del Gran Oriente de España en México, Ramón Brú.
Hacia fines de 1872 aparecían las siguientes noticias en la prensa internacional, describiendo la ceremonia llevada a cabo en el Teatro Iturbide de Querétaro, llamado, a partir de 1922, Teatro de la República:
"Este teatro (...), presentaba el aspecto más lúgubre que pueda imaginarse. En la mitad del patio se alzaba un catafalco aplomado sobrepuesto de una pirámide negra; el busto de Juárez miraba al norte, y a un lado un gigantesco esqueleto sostenía con su horrible y descarnada mano el nivel que estaba suspendido sobre la cabeza del busto como para indicar que la muerte nivela a todos los humanos.
Cuatro enormes candelabros de hierro sostenían lámparas mortuorias, cuya azulada llama proyectaba lúgubre luz sobre el catafalco, a cuya base se veían cuatro columnas truncadas sosteniendo bandejas con flores, con aromas y siemprevivas para los usos de la ceremonia. El patio estaba ocupado con sillones destinados a los hermanos de todas las logias; los palcos estaban todos adornados con negros cortinages (sic), salpicados de signos que como la estrella masónica, la llave, el mazo, el nivel, el compás, la escuadra y la plomada se miraban por todas partes.
El foro presentaba el aspecto de la logia preparada para los trabajos; la gran bambalina del telón de boca estaba forrada de negro, y el triángulo dorado, con (...) cometas se miraba en el centro; en la segunda bambalina se distinguía un gran letrero que decía lo siguiente:
A.´. T.´. D.´. L.´. V.´. Y.´. P.´. D.´. G.´. H.´., que quiere decir "Al triunfo de la verdad y progreso del género humano"; a la derecha e izquierda otras inscripciones sobre fondo negro con letras blancas, con la siguiente leyenda: "Deus meunque jus". "E pluribus unum".
En el fondo se alzaba un dosel blanco con adornos negros, rosetones de donde se destacaba la estrella con una letra G y el ojo de la Providencia, en significación de que la masonería está bajo su inmediata protección. A los lados del dosel estaban dos columnas de madera, una al norte, otra al sur: después dos banderas, una azul con un ancla, otra negra con figuras rojas: más adelante una bandera con el sol, otra con un águila mejicana (sic).
Dos doseles laterales con un sillón dorado y unas mesas de figura triangular destinadas al primero y segundo vigilante, y muchas columnas sosteniendo lujosos candelabros. Bajando del foro estaba un sillón vacío, y sobre sus brazos las insignias masónicas del H.´. (Hermano) Juárez. Los tres maestros de ceremonias seguían inmediatamente con sus tres espadas flamígeras.
Los sillones de la presidencia estaban ocupados por el señor Mateos, y a los lados los señores Vázquez y el representante del Gran Oriente de España. Los dos vijilantes (sic) eran los señores Obando y Alas, y los maestros de ceremonia los señores Triguero, Pérez y otra persona que no conocimos.
(...).
El presidente dio tres toques con su mazo y preguntó al primer vigilante cual era su deber, y este contestó:
-Ordenar a los maestros de ceremonia que inquieran si hay entre nosotros algunos estraños (sic).
Así se hizo, y los maestros de ceremonia fueron pidiendo el tocamiento y recibiendo de todos en el oído la palabra sagrada. Después el señor Mateos hizo un breve discurso encaminado a decir que los masones, así como los pueblos antiguos, habían formado a Juárez un juicio después de muerto, y que resultando de él que sus virtudes superaban a sus faltas, se le había honrado con aquel recuerdo a sus grandes hechos.
Enseguida hizo una peregrinación alrededor del túmulo seguido de toda la logia, arrojando uno tras de otro rosas, que según la fórmula tienden a evitar la corrupción. Después quemaron perfumes, arrojando un guante, y al último siemprevivas y más perfumes. Cada ceremonia iba acompañada de un ruido de tambores que iba apagándose y escuchándose poco a poco, imitando perfectamente el llanto, y los intermedios se cubrían con marchas fúnebres perfectamente ejecutadas.
El presidente preguntó varias veces dónde estaba el hermano Juárez, y como vieran sus insignias sobre el sillón, los maestros de ceremonia dedujeron que estaba muerto, y las guardaron en el interior del catafalco.
Concluidas las ceremonias, comenzaron las planchas (discursos). El señor don Andrés Vazquez habló a nombre del taller de Juárez haciendo una apología de su vida recordando que fue recibido masón el 15 de enero de 1847 en el salón del senado: que el año 54 obtuvo el grado 7º; que en el 62 obtuvo el 9º, el mayor al que puede llegarse, y que, por último, en el 71 fue nombrado gran inspector, desempeñando varias veces el puesto de Gran Maestre y de Venerable también.
Siguieron otros discursos y una poesía, y en seguida preguntó el presidente al primer vigilante ¿a qué hora debe cerrar la logia sus trabajos?
-A las doce contestó.
El señor Mateos dijo a los hermanos que se retiraran en paz, y que antes formaran la cadena eléctrica, tomándose de los brazos. La ceremonia concluyó a las once. El teatro estaba imponente; los palcos y el anfiteatro, ocupados por señoras, todas vestidas de negro, y la mayor parte con adornos y corbatas blancas; todo era duelo, todo era lúgubre; jamás habíamos visto al teatro presentar un aspecto más raro.
Unos niños de cuatro o cinco años, masones también, con su delantal y sus medallas, estaban sentados a los pies del catafalco; el mayor orden, la mayor solemnidad reinó en la ceremonia".

La versión de Brú
(30 de agosto de 1872)

"A.´. L.´. G.´. DEL G.´. A.´. DEL U.´. (A La Gloria Del Gran Arquitecto Del Universo).
Masonería Universal - Familia Española.
Deus Meunque Jus.
Al muy poderoso G.´. (Gran) Comend.´. (Comendador) y demás Ilust.´. (Ilustres) MMiemb.´. (Miembros) del Sup.´. (Supremo) Cons.´. (Consejo) del Rito Esc.´. (Escocés) Ant.´. (Antiguo) y Acep.´. (Aceptado) en Madrid.
Ciencia, Libertad, Trabajo, Fraternidad, Solidaridad.
Queridos hh.´. (hermanos):
Conforme os había anunciado, el Rito Nacional Mejicano (sic) celebró el 21 del corriente (agosto de 1872) las honras fúnebres en honor del ilustre patricio, nuestro muy querido h.´. (hermano) Benito Juárez, Gr.´.(Gran) Inspector General del gr.´. (grado) 33 y Miembro activo del Sup.´. (Supremo) Cons.´. (Consejo) del Gr.´. (Gran) Or.´. (Oriente) de España.
La ceremonia se celebró en el teatro de Iturbide, que presentaba el aspecto más lúgubre que pueda imaginarse. En la mitad del patio se alzaba un gran catafalco aplomado sobrepuesto de una pirámide negra, en la que posaba una magnífica y colosal águila, de cuyo pico se desprendían riquísimas colgaduras; el busto de Juárez miraba al norte, y a su lado un gigantesco esqueleto sostenía el nivel con la mano derecha suspendido sobre su cabeza; a sus pies estaba el reloj de arena; en los escalones del primer cuerpo del catafalco se veían varios louwetones de seis a ocho años de edad, los que presentaban las flores y demás durante la ceremonia: ocho enormes candelabros de fierro sostenían lámparas mortuorias, cuya azulada flama proyectaba una lúgubre luz sobre el monumento, en cuya base se veían cuatro columnas truncadas sosteniendo bandejas con siemprevivas, aromas y flores para los usos debidos.
El patio estaba convertido en una log.´. (logia) y se abrieron los trabajos en el gr.´. (grado) de aprendiz; los palcos y todo el teatro estaban cubiertos de negros y ricos cortinages (sic), salpicados de signos como la estrella masónica, la llave, el mazo, el nivel, el compás, la escuadra y la plomada. La gran bambalina del telón de boca estaba forrada de negro, y el triángulo dorado con tres bandas de cometas se miraban en el centro; en la segunda bambalina se distinguía un gran letrero que decía lo siguiente: A.´. T.´. D.´. L.´. V.´. Y.´. P.´. D.´. G.´. H.´. (Al triunfo de la verdad y progreso del género humano); a derecha e izquierda otras inscripciones sobre fondo negro y con letras blancas se leía: Deus meunque jus. E pluribus unum.
En el fondo se alzaba el riquísimo trono, con adornos negros; a los lados del dosel, estaban dos magníficas y ricas columnas, una al norte, otra al sur; después dos banderas, a la derecha la de la Orden, a la izquierda la de los inspectores generales y seguidamente la de los cuerpos de este Rito.
Dos doseles laterales con su sillón dorado, y unas mesas en forma triangular, destinadas al primero y segundo vigilante, y muchas columnas sosteniendo lujosamente candelabros.
En el Oriente se veía un sillón vacío cubierto de negro, y sobre sus brazos las insignias masónicas del h.´. (hermano) Juárez. Los seis maestros de ceremonia seguían inmediatamente, con sus espadas flamíjeras (sic). Los tres sillones del trono estaban ocupados por el Sup.´. (Supremo) Gr.´. (Gran) Luminar del Rito Mejicano (sic), quien me cedió su derecha como distinción a mi alto grado y como representante del Gr.´. (Gran) Or.´. (Oriente) de España, su izquierda la ocupaba el Gr.´. (Gran) Maestro de la Gr.´. (Gran) Log.´. (Logia) del Rito Esc.´. (Escocés) Ant.´. (Antiguo) y (...).
De ochocientos a mil masones de todos los Ritos, asistieron a estas honras, y a los tres golpes de mallete dados por el Sup.´. (Supremo) Gr.´. (Gran) Luminar se abrieron los trabajos y siguieron las ceremonias del ritual; después empezaron los discursos, por los oradores de todas las Llog.´. (Logias) distinguiéndose el que pronunció el orador del Tall.´. (Taller) en que trabajaba el h.´. (hermano) Juárez; tomé la palabra para dar el pésame en nombre de mi Oriente.
En lugar oculto estaba situada una magnífica orquesta que contribuía con sus marchas y piezas fúnebres a hacer más solemne y respetuoso este acto; una banda de tambores con cajas destempladas, colocadas también en lugar misterioso, marcaba con sus tristes y acompasados redobles las baterías que la liturgia demanda, a consecuencia de suprimirse estas por ser acto público.
La concurrencia profana que llenaba con esceso (sic) el local, se componía de lo más escogido y distinguido de la sociedad, contándose entre ella al actual Presidente de la República; el teatro presentaba un aspecto imponente y grave, pues toda la concurrencia estaba de riguroso luto, manifestando en su semblante el profundo respeto con que se veía nuestra triste ceremonia.
Sin tiempo para más, recibid el abrazo fraternal, y el ósculo de paz que os envío (...).
Or.´. (Oriente) de Méjico (sic), 30 de agosto de 1872 e.´. v.´. (era vulgar).
El Gr.´. (Gran) Repr.´. (Representante) del Gr.´. (Gran) Or.´. (Oriente) de España, Ramón Brú, gr.´. (grado) 33".

Referencias: Revista Masónica Americana, Año 1º, Núm. 5, Buenos Aires, 15 de enero de 1873.

14 de junio de 2014

La Pascua: Simbolismos de renacimiento en la planta de maíz


Hace varios años investigué los paneles de las ventanas de una iglesia protestante y sus simbolismos de renacimiento. De esta investigación surgió la conferencia Los masones y los templos del siglo XX.

De todos aquellos símbolos que salpicaban los vitrales, comento algunos aspectos de la Pascua, en este caso simbolizada por una planta de maíz.

Advierto que el tema transita entre la delicada línea que separa el espíritu crítico y la idea de religiosidad, asumida esta última como la apropiación y asimilación de los símbolos paganos a los dogmas en proceso de institucionalizarse dentro de las nacientes iglesias de la época, y para, finalmente, fijarlos sin discernimiento previo en el ideario de la comunidad.

Una fecha crucial se presenta hacia el año 325 d.C., con la celebración del Concilio de Nicea, y la aceptación del Cristianismo por parte de Constantino como religión oficial del Imperio Romano por aquella misma época.

Una decisión política que iba en detrimento del Mitraísmo (en el cual se involucraba el culto al sol) practicado por el ejército.

La palabra pascua significa paso: en este caso, el paso de la muerte a la vida a través de la resurrección, indicada por los cambios estacionales de la Madre Naturaleza.

La planta de maíz con forma de útero simboliza la fertilidad. “El estudio del útero (...) es también la ciencia de la génesis del mundo” señala Jung. La mazorca, con la forma de la vasija alquímica y el falo, contiene, y aquí cito nuevamente a Jung, “los preciosos frutos de la tierra, como símbolo creador y manifestación de Dios como principio de gestación y desarrollo”.

En la antigüedad las plantas sagradas eran el símbolo de la iniciación y la iniciación misma simbolizaba la resurrección o la vuelta a la vida y la inmortalidad del alma.

Se llama neófito, que significa recién nacido o nueva planta, a aquel que acaba de ser iniciado.

El símbolo de los neófitos también es el águila, ya que por el bautismo se elevan a una nueva vida. Sostiene Fulcanelli: “Hacer volar el águila significa (...) hacer salir la luz de la tumba y llevarla a la superficie”.

Dice el Diccionario Masónico que, cuando se inmolaba en la época de la resurrección anual el cordero pascual “es porque ese emblema representa el sol primaveral cuando a su paso por el signo de Aries”, que alude al punto vernal y está representado por el cordero, aunque de esto hace ya 2.000 años y el punto vernal ya no está en dicha constelación, “se convierte simbólicamente en el cordero reparador de los males del mundo, es decir, que viene a reparar los males producidos por el invierno”.

Agrega Lavagnini: “La pascua corresponde al equinoccio de primavera”, esto es en el hemisferio norte, “cuando ingresa el sol en Aries”, o sea, el signo de Agni o fuego, y el Agnus Dei o Cordero de Dios, “y se celebra (...) la pasión”, pascua o pasaje, “muerte y resurrección de Nuestro Señor, el Sol invicto, vencedor de los meses invernales (...)”. Entonces se encendía el fuego sagrado, símbolo del ascenso del sol y de la vida renovada de la naturaleza.

Con respecto a ideas tan difusas, como la ya mencionada inmortalidad del alma, o el Gran Arquitecto del Universo y su asociación deísta, y también el uso de la Biblia o Libro de la Ley Sagrada, incorporadas con o desde un trasfondo de religiosidad, han sido causa de serias disputas entre las diversas Masonerías existentes desde el siglo XVIII.

1 de junio de 2014

Aspectos de la Masonería

Artículo publicado en la edición de junio de 2014 del e-magazine de cultura Habemus Cultum, WGT Ediciones, Buenos Aires.

Ver en:


Resulta complejo definir y encasillar a la Masonería como institución. Hay muchas vertientes, y por la naturaleza misma de los miembros que la integran, se genera en estos un concepto propio.

De sus muchas características puede decirse que es una sociedad de pensamiento, cuyo énfasis está puesto en los aspectos morales e intelectuales, y en el desarrollo íntegro del ser humano.

Otros podrán agregar la espiritualidad, el aspecto esotérico con todas las derivaciones que involucra el vocablo y hasta el componente deísta, este último afianzado dentro de la Masonería que se guía por los parámetros establecidos por la Gran Logia Unida de Inglaterra, surgida en 1813.

Utiliza el lenguaje simbólico para transmitir sus enseñanzas, para lo cual adoptó las herramientas del oficio de los canteros o talladores de piedra de la edad media.

Con respecto al origen de la palabra masón (que significa albañil o constructor), o franc-masón (free, en inglés, o franc, en francés), los investigadores no se ponen de acuerdo.

Lo más probable es que el término haga alusión al paso franco a través de pueblos, fronteras y Estados, libre de todo tipo de trabas, y del cual se privilegiaban los masones por el hecho de estar al servicio de la iglesia, nobles y reyes.

A esta variante del compañerazgo se le puede asociar también con las llamadas guildas, o a las agrupaciones gremiales y sindicales que a través de la historia se fueron formando para protección de los individuos que las integraban. Como así también su trabajo y secretos profesionales.

Existieron en casi todas las culturas en diversas formas, a veces canalizadas a través de las castas u otras con mayor liberalidad (desde Egipto a Roma). Para ser breves, y situándonos en la edad media occidental (lo que supone una fecha más específica para ubicarnos), se puede decir que uno de sus aportes es la noción del mutualismo. 

Mutualismo (o ayuda mutua), protección del individuo y del grupo, de sus técnicas de trabajo y aprendizaje, gremialismo, etc., son características propias del compañerazgo (operativo), del que abrevará la posterior Masonería especulativa.

Pero la Masonería operativa, y la llamada actualmente especulativa, son cosas bien distintas.

Se puede decir que en 1598, Wiliam Schow, supervisor de obras del rey de Escocia, contribuyó a la reorganización de las Logias, estableciendo la obligatoriedad de llevar un registro de sus reuniones, soslayando, en cierta manera, la tradición oral imperante hasta ese momento. Esto constituyó un paso importante en la conservación de materiales escritos.

Con el tiempo la construcción en piedra decae, dándose prioridad en la construcción a otros materiales, como el ladrillo. Ya en el siglo XVII es más notorio el ingreso de los llamados masones aceptados, sobre todo aquellos caballeros notables reunidos en torno a la Sociedad Real de Londres; pero los masones aceptados fueron en principio los nobles o terratenientes, y hasta clérigos, que debían encargar sus obras a los obreros capacitados, siéndoles de utilidad, a la hora de contratarlos, conocer las señas por las cuales aquellos se reconocían.

En la segunda mitad del siglo XVII, convivían en las Logias anticuarios como Elías Ashmole o nobles como el conde de Moray que apenas pisaron las Logias una vez en su vida, junto a seguidores de movimientos ideológico-políticos como los rosacruces y/o científicos de todo tipo, como Isaac Newton. Junto a estos se destacó Cristopher Wren, personalidad muy culta y último de los Grandes Maestros de obra de la Corona británica antes del nacimiento de la Masonería especulativa en 1717, y que se ocupó de la reconstrucción de Londres luego del gran incendio que la asoló en la década de 1660.

Aclarada esta etapa de transición histórica, queda evidenciada la imposibilidad de contar con registros documentales detallados de todo este proceso evolutivo.

La Masonería especulativa surgida en 1717 con la creación de la Gran Logia de Londres es una entidad totalmente distinta, que utiliza el simbolismo de las herramientas de los antiguos canteros, pero que va más allá en su accionar social, intelectual e ideológico. Surgida al calor de las disputas dinásticas en Inglaterra entre los Estuardo y los recién llegados Hannover, y con un fondo de luchas de clase y de religión, entre católicos y protestantes, las Logias se constituyeron en nidos de conspiraciones.

La escasez documental es una problemática que se ajusta a los parámetros seguidos por la institución en su nacimiento a la modernidad en el siglo XVIII. Su naturaleza secretista influyó para que en sus primeros tiempos no se registraran sus reuniones, o que este registro fuera deficiente o que dicho material fuera ocultado y con el tiempo se extraviara. Las condenas papales empeoraron la situación.

En este contexto la mujer ni siquiera fue contemplada en las Constituciones de Anderson de 1723 (documento fundacional de la Masonería moderna), y su emancipación social todavía era impensable, si bien hoy está demostrado que la mujer integró grupos de trabajo y colaboró en la Masonería operativa. Una disposición general establecía: "Los esclavos, las mujeres, la gentes inmorales o deshonrosas no pueden ser admitidas, sí solamente los hombres de buena reputación".

En síntesis:

En la modernidad, en el siglo XVIII, surge la Masonería ahora llamada especulativa, reflexiva, no la del masón que opera o construye edificios o trabaja con la piedra. Todo este tipo de Masonería sufrió transformaciones a partir de los últimos 300 años.

Existen diversas Masonerías. Mencioné a la anglosajona, que para caracterizarla es básicamente deísta, ya que para ingresar exige creer en Dios, y este es un problema que enfrentan muchos masones.

Hay otro tipo que se llama liberal o adogmática, y se la encuadra bajo ese concepto porque apunta a la libertad absoluta de conciencia. Se admiten ateos, agnósticos y mujeres.

Esta última vertiente ha estado históricamente representada en el Gran Oriente de Francia y en la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain- El Derecho Humano (la primera Obediencia en la cual la mujer se inserta con plenitud en las Logias y en un plano de igualdad junto al hombre), nacidas en 1773 y 1893, respectivamente, y ambas de fuerte contenido social.

Puede decirse que la Masonería permite el acercamiento de personas que en otro momento de la vida no se hubieran conocido. Actualmente no es secretista, aunque jamás estuvo apartada de la sociedad, ni de los cambios operados en esta desde que la entidad surgió.