9 de abril de 2026

Geopolítica de la violencia urbana, criminal y terrorista



Geopolítica de la violencia.
(Imagen: idea del autor generada con IA).

I
El imaginario social de la violencia


Operativo antidrogas en una favela brasileña.

“No se puede limpiar el mundo con las manos sucias”. 
Raymond Shaw, personaje de la película El embajador del miedo (2004).

La seguridad objetiva y la seguridad subjetiva

Siendo la seguridad un bien jurídico (valor humano protegido por la ley), y viviendo en una sociedad de riesgo, donde las personas son pasibles de ser víctimas, hay dos posibles abordajes del tema con sus respectivas diferencias:

La seguridad objetiva, que se apoya en la elaboración de un índice de actos delictivos, expresado en cifras exactas, y compuesto con datos medibles (encuestas, registros de denuncias e ingresos en fiscalías) que aportan un panorama real de la criminalidad (una imagen de certeza sobre los niveles de seguridad o inseguridad de la zona relevada), contribuyendo a crear mapas del delito, con el objetivo, entre otros, de identificar perfiles de víctimas y victimarios, de diseñar políticas criminales y estrategias preventivas. Las encuestas de victimización son cruciales para determinar las cifras ocultas del delito.

La seguridad subjetiva, por otro lado, está basada en la percepción del delito y las amenazas, generada a partir de los sentimientos propios que pesan sobre el individuo y la sociedad. NO está sustentada en datos o cifras comprobables, sino en la sensación de tranquilidad y/o desasosiego, según el contexto social y las diversas influencias (prejuicios, desconfianza, información distorsionada), ante la posibilidad de convertirse en víctima o sufrir un daño.

La violencia y el temor a ser víctima

El término violencia en sentido estricto indica el uso excesivo de la fuerza o abuso del poder, a nivel físico y/o psicológico, de un agresor, con la intención de imponer situaciones a otros (coaccionar), doblegar la voluntad de la víctima y provocar un daño. Esta concepción resulta medible, permite identificar eventos, actores (agresores/víctimas), y asignar culpas y responsabilidades, conveniente desde la perspectiva policial y judicial.

En un sentido más amplio, puede decirse que la violencia está ligada al entorno cotidiano, el colectivo social y la cultura en general. Cuenta también con raíces históricas que pueden apreciarse en estructuras de dominación impuestas, por ejemplo, en lo político, racial o patriarcal. La manifestación de la violencia en tan diversos contextos implica, desde esta perspectiva, una relación social y un sometimiento o negación del “otro”, visto como un objeto a explotar, ignorar, estigmatizar, etc. Una situación que se presenta compleja para el diseño de políticas públicas y la solución de problemas de fondo.

En la ya mencionada sociedad del riesgo, donde la violencia en sus distintas expresiones yace en estado latente, siempre a punto de manifestarse en algún conflicto, prima la desconfianza hacia las distintas instituciones (policiales, judiciales, penitenciarias), y el miedo hacia el entorno y el semejante (“el otro”). Alejada de las probabilidades sustentadas a través del estudio y evaluación de distintas variables, esta percepción de la amenaza inminente sobre la propia persona, sus bienes, etcétera, y el conflicto emocional que trae aparejado, contribuyen a generar una cultura del miedo. Se impone la preocupación y ansiedad por una situación de violencia NO consumada, donde se enquista y persiste la idea exagerada de convertirse en víctima.

El sentimiento de inseguridad

Sobre la ya mencionada cultura del miedo convergen diversos factores, siendo el de mayor peso la influencia de los medios masivos de comunicación y su agenda (o línea editorial), con el objetivo de movilizar a la opinión pública. Puede decirse que el sentimiento de inseguridad, nicho muy lucrativo para explotar en los últimos años, es una CONSTRUCCIÓN SOCIAL, impulsada por una agenda interesada en ampliar y distorsionar la incidencia de delitos aislados y explotar casos de alto impacto, exagerando la ola de violencia, generando pánico en la población y afectando a todo el colectivo social.
 
Esta manipulación de la información, seleccionada según intereses creados (entre otros, el aumento de audiencia), y con capacidad de excluir o darle mayor o menor relevancia a las noticias, desencadena cambios de hábitos perjudiciales para el desarrollo pleno de la vida de las personas, sometiéndolas al aislamiento de su entorno y estados de ánimos variables, instalándose el malestar, la hostilidad (ira, indignación), el humor volátil y la discriminación. 

En síntesis, la sensación de impotencia y vulnerabilidad que surge en el individuo (sentimiento de inseguridad) disminuye su calidad de vida y lo incita a la violencia cotidiana (por ejemplo, en los casos de justicia por mano propia), y se extiende e impulsa el consenso social masivo, que exige medidas cada vez más extremas como, por ejemplo, políticas más punitivas.

Las consecuencias psicosociales del miedo

Las consecuencias del miedo al delito y todo lo asociado al peligro (aún sin conexión con hechos reales o concretos), incluyen, aparte de la ya mencionada exigencia en soluciones cada vez más punitivas, “mano dura” o endurecimiento de penas, otras situaciones aparejadas a la idea de que cualquiera está expuesto a ser víctima, en cualquier momento, sin poder preverlo ni evitarlo.

A la mayor participación ciudadana impulsada por el Estado en los últimos años (foros vecinales), se suma la injerencia de los grupos de presión con intereses políticos y territoriales (votos) y la construcción de un relato tergiversado desde los medios masivos de comunicación, con el objetivo de explotar el rol más activo de la población, estimulando las manifestaciones de disconformidad con el sistema institucional.

Se manipula la queja contra las políticas públicas, una legislación que se señala como permisiva e ineficaz y un accionar deficiente de las fuerzas de seguridad. Se alienta una radicalización de las posturas (intolerancia), se profundiza la fragmentación y segregación urbana, la jerarquización de la ciudadanía y la inequidad.

Se estigmatiza a las clases sociales pobres y sin voz para legitimar sus reclamos y necesidades, excluyendo también a los jóvenes de estos sectores populares, vistos como un grave factor de riesgo, identificados con la vagancia, las pandillas y el fenómeno narco.

La sociedad se desinteresa por los grupos marginales y condiciona el accionar del Estado para que prescinda de su obligación de garantizar los derechos de toda la ciudadanía, desestimando las políticas inclusivas y apelando a la represión.

Por otro lado, dentro de los espacios de participación ciudadana (foros y consejos vecinales), no se debaten políticas de fondo, sino temas coyunturales y casos puntuales de violencia que refuerzan el temor al delito y el sentimiento de inseguridad. Según las experiencias, se observa una baja participación vecinal, una escasa representatividad y cohesión social, así como la incapacidad de ampliar la convocatoria.


Militante de izquierda con un mortero casero, en los incidentes entre manifestantes y la policía, en protesta por la reforma de la ley previsional de 2017 (Reuters/La Nación, edición del 11 de agosto de 2021).

Las crisis sociales pueden desencadenar actos de terrorismo de baja intensidad, caracterizados por actos violentos perpetrados por individuos o pequeños grupos que emplean armas caseras, artefactos explosivos improvisados o tácticas simples, frecuentemente planificados sin una estructura organizativa compleja. Este fenómeno se basa en la utilización de materiales cotidianos y armas de fabricación casera para infundir terror.
II
Terrorismo

Militantes de Hamás o Resistencia Islámica pro Palestina en la Franja de Gaza.

"El objetivo principal de la guerra moderna es el control de una población, y el terrorismo constituye entonces el arma más apropiada para ello, ya que va dirigido directamente a sus habitantes. En la calle, en el trabajo, en sus casas, los ciudadanos viven, bajo el terrorismo, en una constante amenaza de morir violentamente. 
Lo que caracteriza al terrorismo y le hace aparecer como un arma de extraordinaria fortaleza, es la matanza que generalmente provoca entre la gente indefensa" (Coronel Roger Trinquier, La guerra moderna,1962).

Breves antecedentes

Sobre el terrorismo de origen divino y confesional, en el Antiguo Testamento hay continuas citas y referencias a la ira de Dios. Una característica común a las tres religiones monoteístas y salvíficas. “La idea de un Dios único, majestuoso y amedrentador, puede servir para interpretar y entender ciertos tipos de sociedades patriarcales y monárquicas antiguas. También en las religiones primitivas, en las que se señala la existencia de imágenes amedrentadoras y horribles de las divinidades” (Caro Baroja, Julio). Para el historiador Pablo Allegritti (Las redes secretas del poder, 2009), “los jefes tribales se han servido de acciones encubiertas dentro de poderosas fraternidades étnicas o sociedades reguladoras”.

En el judaísmo destacan los zelotes, facción nacionalista opositora a la ocupación romana que utilizaba como vehículo de lucha el asesinato y unas dagas o espadas cortas llamadas “sicas”. Su rebelión está vinculada a la destrucción de la fortaleza de Masada. Según el Diccionario de Religiones (Royston Pike, 1960), “hacia la época de Cristo, esta secta judía formaba el ala izquierda de los fariseos; sostenían que el reino del Mesías debería ser establecido por la fuerza”.

En el islam, existe el concepto de la pequeña yihad, es decir, la lucha contra los apóstatas o yahiliya (paganismo). Hacia los siglos X y XIII cobra notoriedad la denominada secta de los asesinos, sicarios y mercenarios consumidores de hachís y que ocupaban amplias zonas de Siria e Irak, así como más tarde la sociedad secreta de los thugs o estranguladores en la India.

Sostiene el Diccionario de Religiones con respecto a los asesinos:

“Asesinos” (árabe, hashashin, “el que toma haxix”). “Sociedad secreta surgida dentro de una secta del Islam, que fue fundada en Persia hacia 1090. El rasgo más destacado de esta sociedad era el asesinato de sus enemigos a manos de hombres fanatizados por medio del haxix (estupefaciente hecho de cáñamo); así, sembraron el terror en Siria y Persia”.

“El jefe supremo era el llamado Viejo de la Montaña, a cuyas órdenes estaban los grandes priores o gobernadores provinciales, los priores o misioneros, los iniciados y los fedais o devotos, que no estaban instruidos en los misterios y eran los encargados de llevar a cabo los asesinatos. El último escalón de la jerarquía lo ocupaban los novicios y la masa del pueblo. 

El último Viejo de la Montaña fue derrotado por los mongoles, que destruyeron sus castillos y su secta y lo condenaron a muerte en unión de doce mil de sus seguidores (1256). La secta subsistió en Siria, pero por último fue dispersada por las tropas del sultán mameluco de Egipto”. 

Señala el Diccionario de Religiones con respecto a los thugs:

“Confederación o fraternidad de asesinos profesionales que floreció en la India por espacio de varios siglos hasta que fue finalmente destruida por el gobernador general de la fuerza colonial británica entre 1828 y 1835. 
Los thugs eran adoradores fanáticos de la gran diosa Kali (la mujer negra, diosa hindú de la muerte y la destrucción, manchada de sangre con una cadena de cráneos en su cuello y cintura y cadáveres colgando de sus orejas. Danza sobre el cuerpo de un muerto; pero también es diosa de la creación y la fecundidad). 
Sus crímenes eran realizados como un deber religioso, ofreciendo a la diosa una parte considerable del botín. Ordinariamente viajaban en cuadrillas de diez, cien o aún de doscientos; el método de asesinato que preferían era la estrangulación con un pañuelo o con una cuerda. Después de despojar el cadáver, le daban sepultura religiosa”.

Años después, sostenía Walter Laqueur (Una historia del terrorismo, 2003), que el ineficaz terrorismo indio era una mezcla de tradiciones propias e influencias occidentales y que “los jóvenes patriotas eran hindúes ortodoxos que despreciaban a los políticos reformistas que, según decían, violaban los principios religiosos”. En sus manifiestos amenazaban con derramar en la tierra la sangre de sus enemigos, no solo británicos sino también musulmanes.

“Normalmente el robo y la pertenencia a bandas de ladrones se consideraban crímenes, pero se justificaba la destrucción —en consecución— del bien más elevado: se trataba de una obra de mérito religioso. 

El asesinato de extranjeros no era pecado sino jagna, un sacrifico ceremonial. 

Las bombas debían confeccionarse en secreto y había que importar del extranjero las armas de fuego, para que las personas de Occidente vendiesen por dinero su propia patria”.

Los líderes invocaban a la diosa Kali en los discursos patrióticos: “somos todos hindúes e idólatras” y no se avergonzaban por decirlo. Comparaban las bombas a las fórmulas sagradas, a la magia y a los amuletos. Estos líderes y sus discípulos se opusieron al pacifismo y al elemento universalista (al que consideraban una comedia) de la religión hindú. Uno de ellos asesinó a Gandhi en 1948.

Con respecto al Cristianismo, hay una oposición con el paganismo y las doctrinas alternativas o heréticas, una estrategia propagandística de Pablo de Tarso para la conversión y luego una absorción de dicho paganismo a partir del Concilio de Nicea y la adopción oficial de la fe cristiana como religión del Imperio Romano.

Luego, la doctrina de la Iglesia da origen a la Inquisición, al terrorismo ideológico, a la persecución de la divergencia (por ejemplo, los cátaros y albigenses), o la caza de brujas. 

Durante la Contrarreforma surge el concepto de propaganda para contrarrestar las ideas de Lutero y otros reformistas. Resultan relevantes los seminarios de Michel Foucault sobre la figura político-religiosa del Buen Pastor y su vinculación con algunas sociedades secretas. Estas divergencias dieron origen a numerosas guerras y a matanzas como la de San Bartolomé en Francia (1572), durante la cual fueron masacrados varios miles de hugonotes.

Con respecto al terrorismo político, es posible mencionar la Revolución Francesa y destacar el período jacobino (septiembre de 1793 hasta julio de 1794), el uso de la guillotina, la creación del Culto a la Razón patrocinado por el Estado, destinado a reemplazar al catolicismo (clero y crucifijos), y la caída de Robespierre (aquí se puede trazar un paralelismo con regímenes contemporáneos como los implantados por Hitler, Stalin, Mao, Franco o Mussolini, por ejemplo). 

En 1807 surge en Nápoles otro grupo insurrecto, los carbonarios. En su versión italiana era una secta política y religiosa que tenía por objeto la independencia de Italia y la reforma de la Iglesia. Cita Walter Laqueur parte de su juramento:

“La cruz ha de servir para crucificar al tirano que nos persigue y perturba nuestras sagradas operaciones. La corona de espinas ha de servirnos para perforar su cabeza. El cordón simboliza la soga con la que hemos de llevarlo al patíbulo: la escalera le ayudará a subir hasta él. Las hojas son clavos con los que perforar sus manos y sus pies. La piqueta se hundirá en su pecho y derramará la impura sangre que corre por sus venas. El hacha separará del cuerpo su cabeza, como a un lobo que trastorna nuestras pacíficas labores. La sal evitará la corrupción de su cabeza, para que pueda perdurar en calidad de monumento a la eterna infamia de los déspotas”.

Otros autores también señalan el período crucial de 1867-1868 de la Restauración Meiji contra el Shogunato (gobierno militar de los señores feudales) en Japón. También la pos Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) y el surgimiento del Ku Klux Klan. El investigador David Rapaport (Las cuatro oleadas del terrorismo moderno, 2004) va a fijar una cronología de oleadas terroristas a partir del anarquismo a fines del siglo XIX.

Evolución histórica del terrorismo en oleadas 

  • Anarquistas y nacionalistas del siglo XIX: surgió en Rusia hacia fines del siglo XIX en la época despótica de los zares y se extendió rápidamente. Su acción propagandística destacaba por el uso del telégrafo, los panfletos y periódicos, así como también por el uso de explosivos. 
  • Terrorismo anticolonial en el siglo XX: surgió a principios del siglo XX. Destaca en aquella época el Ejército Republicano Irlandés o IRA fundado por Michael Collins, y ya en la décadas de 1940-1950, la guerrilla liderada por Ho Chi Minh y surgida de la alianza entre comunistas y nacionalistas en el contexto de la guerra de Indochina con el objetivo de independizarse de Francia.
  • Ideologías de izquierda y etnoseparatistas: surgió en las décadas de 1960 y 1970. Aquí se encuadran las diversas guerrillas latinoamericanas (FARC, Sendero Luminoso, Montoneros, Tupamaros), grupos como la OLP (1964) o Septiembre Negro (1970) en Medio Oriente y, ya en Europa, ETA o País Vasco y Libertad (1958-2018), Baader-Meinhof o Fracción del Ejército Rojo en Alemania (1970-1998) y las Brigadas Rojas italianas (1969- 1987).
  • Terrorismo religioso y fundamentalista: de la cual el yihadismo es su peor exponente, sobre todo en la evolucionada variante del ataque suicida. Puede situarse la ascendencia de esta tipología terrorista en el surgimiento de los movimientos islamistas del siglo XIX y, más actualmente, en la OLP u Organización para la Liberación de Palestina, creada por Yasir Arafat en 1964 como reacción al nacimiento del Estado de Israel. Otros: Sociedad de los Hermanos Musulmanes, Hamás, Hezbolá (chií, Irán), Al-Qaeda y Estado Islámico.

Ideas asistemáticas 

"Se señaló que unos cuantos terroristas de la época padecían epilepsia, tuberculosis y otras enfermedades. Lombroso vio un vínculo entre el lanzamiento de bombas y la pelagra y otras carencias vitamínicas presentes en las personas del sur de Europa que se alimentaban a base de maíz. 

Otros detectaron un vínculo con la sobreexcitación nerviosa general de la época, que también se manifestaba en un individualismo exagerado y en la difusión de una literatura decadente. 

Se investigó la conexión entre el terrorismo y la presión barométrica, las fases de la luna, el alcoholismo y la sequía, y se pusieron muy de moda las mediciones de los cráneos de los terroristas” (Walter Laqueur, Una historia del terrorismo).

El caso japonés

Dentro de la categoría religiosa/fundamentalista podría incluirse también a la secta apocalíptica Verdad Suprema, creada en los años 80 por un líder japonés “iluminado” y que llegó a contar en su apogeo con decenas de miles de miembros, exigiendo de estos altos estándares de vida social, profesional y económica.

Esta organización espiritual y religiosa mezclaba creencias hindúes, budistas y proféticas de extracción cristiana. Este culto apocalíptico, según BBC News (2016), “se volvió más violento, secuestrando, hiriendo y matando a sus rivales, incluso utilizando agentes químicos y biológicos en algunos ataques”. Ejemplo de esto, lo constituye el ataque al metro de Tokyo llevado a cabo en 1995, cuando varios miembros del grupo liberaron gas nervioso sarín provocando la muerte de 12 personas y varios cientos de heridos. También existieron otros intentos fallidos de ataque.

Varios de sus miembros fueron condenados a muerte. Actualmente esta secta está dispersa en pequeñas agrupaciones, aunque siguen siendo considerados peligrosos y continúan bajo estricta vigilancia.

Conclusión y características

No existe una definición consensuada sobre el terrorismo, pero este se caracteriza por llevar a cabo actos violentos con la intención de producir daños humanos y materiales sin distinción de categorías, ejecutados por grupos, individuos y Estados que hacen uso sistemático del terror y su propaganda para impactar en el imaginario colectivo, intimidar a la sociedad y forzar reacciones políticas en pos de sus objetivos, que abarcan un amplio espectro de creencias, ideologías o doctrinas.

  • Objetivo: violencia política: El terrorismo busca influir en las decisiones políticas a través del miedo y la violencia. 
  • Ideología extrema: Los grupos terroristas creen firmemente en una ideología que justifica el uso de la violencia como medio para alcanzar sus objetivos.
  • Ataques indiscriminados a civiles: Los ataques terroristas buscan causar miedo y daño, sin importar quiénes sean las víctimas.
  • Impacto psicológico o propaganda: Los actos terroristas buscan sembrar el terror y la incertidumbre en la población y afectar la estabilidad y seguridad del Estado.


Gráfico del autor. Clicar en la imagen para ampliar.

El terrorismo global islamista pos Guerra Fría, apoyado en las innovaciones de la cultura digital,  presenta una estructura difusa, adeptos masivos, extrema violencia, conflictos asimétricos y objetivos trasnacionales. 

III
Crimen organizado transnacional


Miembros del Comando Vermelho en Brasil.

"El abuso de drogas es una de las fuerzas más viciosas y corrosivas que atacan los cimientos de la sociedad estadounidense actual. Es la mayor causa de crimen y un despiadado destructor de vidas humanas. Debemos luchar con todos los recursos a nuestro alcance. Esta administración ha declarado una guerra mundial total contra la amenaza de las drogas" (Richard Nixon, en el año de creación de la DEA, 1973).

Breves antecedentes

Desde la antigüedad ha existido un modelo de delito constante y tradicional vinculado al robo, la violación, la extorsión, el saqueo, el asesinato y otros ilícitos. Al respecto, resulta estéril la tarea de intentar vincular la actividad delictiva de algunos grupos aislados o de actuación circunstancial en la historia al, sin duda, actual concepto (surgido en las primeras décadas del siglo XX) de crimen organizado.

En el período que se extiende entre 1830 y 1860, y durante las llamadas Guerras del Opio, con el intervencionismo de Gran Bretaña y Francia, China sufre una grave crisis social producto de la introducción de la droga proveniente desde la India, y que permitió a los británicos paliar el déficit comercial que tenía con el país asiático. Al igual que sucedió con Japón, las potencias occidentales obligaron a la apertura de los puertos chinos al comercio y es en este período que se produce la anexión de Hong Kong en 1842.

Al margen de organizaciones como la Yakuza y las Tríadas, el concepto moderno de crimen organizado se empieza a gestar a principios del siglo XX en Estados Unidos con la promulgación de leyes prohibitivas contra el opio y los narcóticos (Ley Harrison), la Ley Seca (1919) y el afianzamiento del contrabando, el surgimiento del FBI y la controvertida figura de J. Edgar Hoover.

En los años 40 surge la Cosa Nostra, organización criminal vinculada a la mafia ítaloamericana y se consolida el poder de las cinco familias del crimen de Nueva York: los Bonanno, los Colombo, los Gambino, los Genovese y los Lucchese. En los años 60 se produce un incremento en el tráfico de drogas.

Otros puntos de inflexión lo constituyen la ley RICO (1970) de chantaje civil, influencia y organizaciones corruptas y la creación de la DEA en 1973.

Durante las décadas del 70 y 80 aumentan su poder e influencia los grandes carteles de la droga en Colombia (Cali y Medellín, este último encabezado por Pablo Escobar) y, en México, Félix Gallardo, el cartel de Guadalajara y sus sucesores (los carteles de Tijuana, Sinaloa, Juárez y del Golfo).

En la posguerra fría, eclosionan de forma violenta la mafia rusa y las de los países balcánicos, surgidas en un contexto de Estados fallidos y de un nuevo proceso de globalización, en el que la ciberdelincuencia juega un papel crucial. Con el ciberdelito han surgido nuevas modalidades delictivas y se han perfeccionado otras. El crimen organizado alcanza su punto más alto en sus operaciones a nivel transnacional, expandiendo sus redes y creciendo en versatilidad.

Tatuajes, ritos de sangre, códigos de silencio, juramentos de lealtad al grupo, a los santos o la deidad son el sello de identidad y secretismo de las mafias y organizaciones criminales. En las últimas décadas se ha extendido en el ámbito de la narcocultura el culto a la Santa Muerte, una especie de espiritualidad asociada al estilo de vida y las muertes brutales a las que están sujetos los miembros de estos grupos criminales, incluidos rituales y prácticas extremas de canibalismo entre bandas rivales, como se ha dado el caso entre algunos carteles mexicanos. Constituye un aditamento sectario que transgrede la moral imperante en la sociedad y el Estado al cual le disputan territorialidad y espacios de poder.

Conclusión y características 

El crimen organizado se caracteriza por la comisión de delitos graves, tales como la trata de personas, el tráfico de armas, drogas y tabaco, el blanqueo de capitales, la pornografía infantil, el secuestro, la extorsión y la minería ilegal, entre otros.

Diversos organismos internacionales, como Interpol, la Organización de las Naciones Unidas (en particular, la Convención de Palermo o Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, 2003) y la Unión Europea, han establecido indicadores comunes que permiten definir a una organización criminal. Entre dichos indicadores se destacan: la participación o colaboración de al menos tres personas; la realización de actividades ilícitas o la comisión de delitos graves de manera sostenida en el tiempo; la búsqueda de beneficios de índole social, material y económica, así como la obtención de poder; la existencia de una estructura organizativa con división de funciones y asignación de roles específicos; la presencia de un orden jerárquico, junto con mecanismos de disciplina y control interno; la capacidad para operar a nivel transnacional; la utilización de estructuras comerciales o empresariales como fachada; el empleo de la violencia, la coacción y otros métodos de intimidación; y la capacidad de influir en diversos ámbitos mediante actos de corrupción y operaciones vinculadas al blanqueo de capitales o lavado de activos.



Gráfico del autor. Clicar en la imagen para ampliar.

La evolución y actualidad del narcoterrorismo pos Guerra Fría se caracteriza por el despojo de las ideologías en pos de intereses económicos, el surgimiento de organizaciones híbridas y la capacidad de innovación y adaptabilidad.


Operativo antidrogas en Brasil.


Publicado por DW

La corrupción y la violencia extrema ocasionan el colapso de las diversas estructuras estatales, desde los sistemas penitenciarios y forenses hasta las morgues.

IV
Relación entre terrorismo, narcotráfico y crimen organizado transnacional

El terrorismo se diferencia por su carga ideológica y meta política de conquistar el poder, características de las cuales está exento el crimen organizado tradicional cuyo objetivo fundamental es el lucro económico. Por el contrario, el terrorismo se involucra en actividades delictivas para el financiamiento de sus causas.

Coinciden el narcotráfico y el terrorismo en que desafían y debilitan la autoridad del Estado y sus leyes. Dañan las instituciones democráticas y el estado de derecho.

Estos fenómenos se revitalizan constantemente y nuevas estructuras y organizaciones híbridas han surgido en una realidad de crisis económica global y escasez presupuestaria para enfrentarlas.



Pandilleros de Haití. 

29 de marzo de 2026

El símbolo y la lengua muerta

  Hacia una espiritualidad laica               

Nota de advertencia: Este breve artículo no aspira a ser exhaustivo ni agotar el tema, sino explorar la adopción del símbolo por las élites y su progresiva transformación en dogma a lo largo de diversas etapas y procesos históricos, abordando la instrumentalización del poder, el secreto y la desinformación a través del lenguaje simbólico, así como esclarecer distintos aspectos de la confrontación entre la sociedad laica y las diversas Iglesias, junto con sus implicaciones sociales canalizadas mediante el laicismo y la religiosidad en diferentes ámbitos de la cultura, los medios de comunicación, la política y las instituciones.


Geopolítica de las religiones 
(Imagen: idea del autor generada con IA).

 “¿Quién se atreve a colocar la autoridad de Copérnico sobre la del Espíritu Santo?” 
Calvino, citado por Bertrand Russell en Religión y Ciencia.

Introducción

La religión política, los fundamentalismos religiosos y la actual primacía de las redes sociales, la posverdad y las fake news son formas de violencia depredadora. 

Según Michael Foucault (Seguridad, territorio, población), entre el poder pastoral de la Iglesia y el poder político existirán, sin duda, una serie de interferencias, apoyos y relevos, así como una serie de conflictos, lo que hace que el entrecruzamiento entre ambos constituya una realidad histórica concreta a lo largo de Occidente. El pastorado cristiano creó una relación de obediencia total y permanente inspirada en prácticas de pastoreo, aplicada a la política como asunto de rebaños.

Finalmente, Maurice Godelier (Poder y lenguaje) argumenta que la estructura dual del poder, que se reivindica en beneficio de todos pero sirve a intereses particulares, posee una antigüedad mayor que la del Estado. Los actores reales de la historia son conscientes de que emplean medios simbólicos y saben que su capacidad de acción a través de símbolos, y su influencia sobre estos, constituye un poder efectivo y tangible, no ilusorio. En el futuro desarrollo de la humanidad, cuando cesen los conflictos, desaparecerán dos realidades interconectadas: la religión y el Estado, mediante la desacralización de las relaciones sociales. (1)

Claude Giraud (Historia del secreto) destaca en una entrevista que, dado que las instituciones más importantes del Estado-nación fueron históricamente las iglesias, existe una dimensión religiosa del secreto que conlleva una sumisión a la autoridad y a algo superior incomprensible, lo que genera sospecha y se convierte en un instrumento de control social.

Lisandro de la Torre (Obras. Tomo III. Temas filosóficos) sostiene que el Estado debe ser neutral, ya que las teocracias y la influencia clerical en la enseñanza y la justicia son perjudiciales. (2)

En el caso de Georges Corm, este plantea el uso de lo religioso como recurso rentable para el control interno de la población así como, por otro lado, posibilita la expansión geopolítica de las ideologías.
Se plantea el uso de lo religioso como recurso para el control interno de la población y la expansión ideológica.
El laicismo aboga por la exclusión del simbolismo invasivo y de la injerencia dogmática de las entidades religiosas en los espacios públicos compartidos (escuelas, tribunales, hospitales), así como también por la limitación de su pretendida influencia moral sobre los organismos del Estado, a los cuales les compete exclusivamente dictar leyes o legislar sobre cuestiones que atañen e involucran al colectivo social.
1
¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo?
(Evangelio de Juan 3, 4)

Lenguas muertas

Actualmente, la palabra hablada o escrita, como herramienta insustituible y vehículo de expresión, posee una eficacia y alcance superiores a cualquier acto y lenguaje gestual o simbólico. Sin perjuicio de estos últimos —cuyo ámbito de aplicación puede limitarse a contextos específicos como aquellos que reproducen ritos de paso—, la universalidad de su papel está amenazada debido al exceso de información que opaca lo esencial de una cultura inherente a la humanidad, quebrada por la superpoblación y las tecnologías de medios de comunicación masivos, el uso indebido y abuso de la información, la desinformación y la propaganda de todo tipo. Cada acto, gesto o palabra influye en la configuración de nuestro entorno, generando resultados o consecuencias a veces fallidos.

La dura realidad muestra su impacto visual y caótico, caracterizado por la velocidad y lo efímero. Esta práctica se convierte en un hábito, lo que dificulta el aprendizaje que requiere tiempo y reflexión. No se profundiza más allá de lo superficial debido a que el pensamiento crítico se encuentra adormecido, o quizás nunca ha sido estimulado. Esto constituye el dominio de la posverdad, definida por el Diccionario Oxford como circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones emocionales y las creencias personales en la formación de la opinión pública.

Empleada por las iglesias, la palabra tiende a fijar y perpetuar una idea de lo que debe ser creído y aceptado como dogma. Aquí no hay símbolo que pueda ser interpretado, la idea se impone. (3)

Según Joseph Campbell (Tu eres eso. Las metáforas religiosas y su interpretación), en sistemas religiosos tradicionales, la imaginería y rituales son presentados de manera autoritaria y se espera que el individuo experimente los sentidos y sentimientos deseados.

Es necesario revitalizar la palabra —que se manifiesta como un reflejo siempre incompleto y falible de uno mismo—, como parte integral y complemento del todo que nos envuelve (“En el principio era el Verbo”, afirma el Evangelio de Juan), para evitar caer en el ritualismo vacío de lo cotidiano, que puede convertirse en una práctica irreflexiva. 

En definitiva, cada individuo se reinventa a lo largo de su vida, transformando su existencia en su recurso más valioso.
Empleada por las iglesias, la palabra tiende a fijar y perpetuar una idea de lo que debe ser creído y aceptado como dogma.
En sistemas religiosos tradicionales, la imaginería y rituales son presentados de manera autoritaria.
Iniciación

La palabra iniciación deriva de initiae y/o initium, términos que se refieren al inicio o comienzo, así como de inire, que significa ingresar o ir dentro. Otros citan la palabra initiatio como sinónimo de comienzo o entrada. 

En un contexto más sencillo, la ceremonia de iniciación es aquella mediante la cual se admite al candidato en una entidad, grupo o sociedad, como ocurre en los ritos de paso característicos de pueblos no industrializados, cuya presencia es hoy escasa.

La iniciación, revestida de símbolos derivados de una profunda religiosidad, se vincula al concepto de religare: reunir o volver a unir lo que el proceso de encarnación separó. Se trata de una cuestión de fe, pero también se relaciona con el vocablo releyere, que implica volver a leer y reinterpretar lo previamente escrito para reflexionar y valorar racionalmente.

El lenguaje simbólico, dirigido a sociedades iniciáticas que trascienden más allá de culturas y grupos sociales específicos, implica una normativa inexorable que emerge como una forma de oposición a cualquier viejo orden establecido o esquema rígido, reflejando así la ley fundamental de la vida que demanda el avance continuo y cumplimiento del proceso cíclico de renovación y muerte.

Todo proceso iniciático nos somete a múltiples transiciones significativas a lo largo de nuestra existencia, donde las estructuras establecidas se desintegran, y solo perduran los ideales, principios y valores fundamentales que son esenciales para la nueva etapa de crecimiento. 

Esto puede interpretarse como el resultado de una progresiva depuración de nuestra esencia, lo que algunos llaman la evolución del neófito (que significa “nueva planta”, o recién plantado). La consolidación de una renovada fuerza moral se convierte así en el logro crucial para cualquier nuevo comienzo.

La falta de consolidación de este aprendizaje o experiencia deja al iniciado vulnerable a factores externos, lo profano y las incertidumbres de la vida diaria. Revertir lo aprendido exige un riguroso y constante proceso de deconstrucción y reconstrucción en el ámbito existencial.
La iniciación implica reinterpretar lo previamente establecido para reflexionar y valorar racionalmente.
Simbolismo 

En el plano simbólico, según el Diccionario Masónico de Lorenzo Frau Abrines, cabe aquí la alegoría del masón que también perdió su palabra y la busca: “la pérdida de la palabra fue efecto del otoño, en el que el sol, al perder su potencia, condena a la Naturaleza al mutismo; la palabra recobrada anuncia una próxima primavera”.

De acuerdo con Carl Jung en El hombre y sus símbolos, se denomina símbolo a un término, nombre o imagen que, a pesar de ser familiar en la vida cotidiana, posee connotaciones y asociaciones culturales y emocionales adicionales más allá de su significado convencional y evidente.

Maurice Godelier (Poder y lenguaje) destaca en un estudio antropológico clásico:

“Nos encontramos con un uso cifrado de la lengua, de una lengua cifrada para ser más preciso. ¿Por qué el uso metafórico de una parte del léxico? 

En el centro de ese uso del lenguaje, hay una representación, hay una “teoría”, no sólo una manera de hablar, sino una manera de pensar, una manera de plantear los problemas de interpretar el mundo. 

En los momentos importantes, claves de la vida de un hombre o de una mujer, hay un aprendizaje, en el transcurso de rituales complejos, de mitos y de saberes secretos. 

Aprende al mismo tiempo sus reglas de conducta. Se le enseña una moral y al mismo tiempo se le explica el fondo oculto de las cosas, a través de la narración de los mitos sobre el origen del hombre, del origen de los astros, el rol de los dioses y de los seres sobrenaturales en su vida. 

Es importante notar que los jóvenes iniciados tienen que estar mudos delante de sus mayores en el curso de las ceremonias, ellos no tienen el derecho a la palabra. Deben escuchar y dejarse imprimir en ellos las leyes de su sociedad. 

Las grandes revelaciones se hacen en un contexto dramático sobre el plano gestual, sobre el plano simbólico”. 

Según Royston Pike (Diccionario de religiones), la parte más importante de las ceremonias es la instrucción en la ley tribal. En las tradiciones esotéricas, se culmina con una comida sacramental que se considera la puerta de entrada a la inmortalidad.

El símbolo posee connotaciones y asociaciones culturales y emocionales adicionales más allá de su significado convencional y evidente.

La parte más importante de las ceremonias es la instrucción.

 

Las nuevas tentaciones
(Imagen: idea del autor generada con IA).

En su obra La desaparición de los rituales, el filósofo coreano Byung Chul Han reflexiona acerca de cómo la pérdida de rituales simbólicos en la sociedad contemporánea impacta nuestra capacidad para formar comunidades y preservar nuestra identidad. Según Han, los rituales son acciones que generan comunidad sin requerir comunicación explícita, y su desaparición conlleva una pérdida de significado y sentido de pertenencia. 
(Ref. De las no-cosas a la cruz, la filosofía de Byung Chul Han, Diario Perfil, 2024). 

2
Préstame tus oídos
(Apocalipsis 2, 7)

Muertes

Desde que adquirió conciencia, el ser humano intentó plasmar la muerte en sus pinturas rupestres o, por el contrario, evadirla —con el miedo implícito—, creando una cosmogonía propia y exclusiva, porque quizás esta surgió paralelamente a la noción de propiedad privada. 

Una simple proyección, dado que la muerte iguala a todos sin discriminar, pero su apropiación y manipulación a través del terror por parte de las élites la convirtió en liderazgos teocráticos, religiones institucionalizadas y en una industria próspera para los ejércitos.

Por otro lado, el lenguaje y el símbolo se conjugaron para impulsar al hombre hacia adelante, cargado de ideas, a lo largo de las épocas, acumulando conocimiento pese a la debilidad física, que fue compensada por la creciente fuerza del pensamiento y el desarrollo de herramientas prácticas, demostrando una notable capacidad de aprendizaje y habilidades en constante evolución, lo que permitió una simbiosis entre el individuo y la sociedad. 

Los ritos de paso fueron esenciales para representar la maduración interna de los iniciados, contribuyendo así a consolidar las estructuras sociales.

Aquellos ritos ya caducaron, salvo algunas excepciones. Según René Guénon, la masonería moderna ha tomado su relevo en ciertos aspectos.

Johannes Maringer considera la "prehistoria como la infancia de la conciencia religiosa y el despertar del pensamiento simbólico".

Según Jean Clottes y David Lewis-Williams, los artistas prehistóricos utilizaban las irregularidades de la roca para liberar a los animales que supuestamente habitaban detrás de ella. No era solo una cuestión de caza mágica. El arte paleolítico constituye la primera manifestación de una estructura religiosa compleja destinada a conferir significado al vacío y a la muerte mediante la representación visual.
Los ritos de paso fueron esenciales para representar la maduración interna de los iniciados, contribuyendo así a consolidar las estructuras sociales.
Desbastar la piedra

Según palabras atribuidas a Jesús, quien de existir fue uno de los muchos Mesías de su tiempo, se dice o se le hace decir: “Tú eres Pedro (derivado de petra, roca, y petros, piedra), y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”. 

Desbastar la piedra implica ir más allá de raspar lo superficial, como se sugiere en la metáfora masónica; sin embargo, esta nueva postura adoptada requiere elección y discernimiento. Una decisión de tal naturaleza, para ajustarse a los parámetros de lo moralmente correcto para quien la toma, conlleva adoptar decisiones con conocimiento de causa, evaluar consecuencias, considerar sus orígenes y tener la capacidad de rectificar el rumbo.

El acróstico V. I. T. R. I. O. L. de los masones se traduce en “Visita el interior de la tierra. Rectificando, encontrarás la piedra escondida”, lo cual constituye un postulado masónico que invita a la introspección y búsqueda interior para descubrir verdades profundas.
El postulado masónico invita a la introspección y búsqueda interior para descubrir verdades profundas.
Los masones 

La etimología de la palabra masón (que significa albañil o constructor), o francmasón (free en inglés o franc en francés), es objeto de debate entre los investigadores. Quizá haga alusión al uso de la piedra franca. Este tipo de piedra arenisca o arcillosa, de origen sedimentario, se extraía de canteras y se utilizaba como material de construcción y artesanía debido a su facilidad para ser manipulada, cortada y tallada. Algunos sostienen que deriva de la palabra germánica makjo, que significa preparar la arcilla para la construcción (al igual que Adán se refiere a tierra o arcilla); otros argumentan que proviene del latín medieval machio y/o su plural mationes o machiones, llamados así por las máquinas sobre las que se apoyaban, es decir, los andamios. 

La hipótesis más plausible sugiere que el término alude al paso franco a través de pueblos, fronteras y estados, libre de obstáculos, del que disfrutaban los masones por servir a la Iglesia, nobles y reyes. Los masones aceptados (ajenos al gremio) eran inicialmente nobles, terratenientes y clérigos que necesitaban encargar obras a obreros capacitados, siendo útil para ellos conocer las señas de reconocimiento entre estos.

La masonería especulativa que emergió en 1717 constituye una entidad completamente diferente, que utiliza el simbolismo de las herramientas de los antiguos canteros, pero se extiende más allá en su impacto social, intelectual e ideológico. Pero no en vano destaqué algunas metáforas bíblicas, dado que la masonería moderna se nutrió de ellas para construir las leyendas de sus grados en distintos ritos. (4)
La masonería moderna se nutrió de las metáforas bíblicas y la tradición judeo-cristiana para construir las leyendas de sus grados en distintos ritos. 
Doctrinas y traducciones

Estas posturas doctrinales o ideológicas insertas en la nueva entidad pueden darnos o revelar un símil u otra faceta del aspecto simbólico, como dice la catedrática Elaine Pagels en Los Evangelios gnósticos, al referirse al autor del Génesis: (5)

El autor utiliza un juego de palabras arameo-hebreo para equiparar la serpiente con el instructor (serpiente, hewya; instruir, yarah). Otras crónicas añaden un juego de palabras con otros sentidos que incluye a Eva (Hawah, vida): en vez de tentar a Adán, Eva le da vida y le instruye. Después del día de descanso, Dios envió a Eva como instructora para que criase a Adán. Cuando Eva vio a Adán abatido, sintió lástima de él y dijo: “Adán, vive; levántate sobre la tierra” (o también arcilla, significado de Adán). Inmediatamente su palabra se convirtió en hecho. Porque cuando Adán se levantó, abrió los ojos de inmediato. Al verla, dijo: “Serás llamada la madre de los vivos, porque eres tú quien me dio vida”.

Según Laurence Gardner, ex miembro de la Gran Logia Unida de Inglaterra y autor de La sombra de Salomón, en hebreo la mujer se denomina Issa o ishá (hombre-ella) y Eva era conocida como Hawah; sin embargo, señala Gardner, la raíz verbal del nombre era hayah (vivir). De esta manera, a Eva se le otorgó el título de Dama de la Vida y se la vinculó con el mito sumerio de la diosa Nin-ti. La palabra sumeria Nin significa mujer y ti tiene un significado relacionado con dar vida, aunque existe una particularidad, ya que utilizada en otro sentido, tisignifica costilla. En los mitos mesopotámicos Nin-ti fue creada para sanar la costilla de otro dios. 

Existe una conexión bíblica inevitable con Eva, descrita en el Génesis como la madre de todos los vivientes (Génesis 3, 20) y creada a partir de una costilla de Adán. La tradición sumeria ofrece una explicación mitológica del hecho de que Eva fuera formada de la costilla y no de otra parte del cuerpo, una sutileza lingüística o juego de palabras que se pierde en la traducción hebrea. El relato de Nin-ti es un ejemplo de cómo los autores bíblicos reutilizaron elementos de la mitología sumeria para servir a una nueva teología monoteísta. (6)

Después de todo, somos polvo y al polvo volveremos (Génesis 3, 19). ¿Qué profetiza este simbolismo?, tal vez que se vuelve al mismo punto de origen, la tierra (útero o matriz; caverna y/o cámara de reflexión en sentido iniciático), en la cual se penetra nuevamente.
El memento mori clásico enfatiza la brevedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte, mientras que el bíblico destaca la rendición de cuentas ante Dios y la esperanza en la resurrección.
3
El viento sopla donde quiere
(Evangelio de Juan 3, 8).

Renacimientos 

Suelo revisitar aquel texto del Evangelio de Juan que dice:
"(...) ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo?, ¿podrá entrar de nuevo en el vientre materno para nacer? (...) Te aseguro que, si uno no nace de agua y Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios (...) De la carne nace la carne, del Espíritu nace el espíritu. No te extrañes si te he dicho que hay que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere; oyes su rumor pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu (...)". 
Según las alegorías bíblicas, Dios sopló e insufló vida. Ese espíritu o ruah (aire), no es otra cosa que el principio femenino de la triada creadora, según los hebreos.

Del Gabinete de Reflexión, útero o matriz que invita al despojo y al proceso iniciático, se llega a los viajes del Aprendiz y a la vida.

Desde el nacimiento, los signos, toques y palabras fomentan el silencio y la reflexión, y hasta el paso del Aprendiz es similar al paso medido y deliberado del albañil en su andamio. El resto es aprendizaje continuo, respetando la riqueza y la diversidad de la que se nutre la logia.
El aprendizaje es continuo, respetando la riqueza y la diversidad de la que se nutre la logia.
Últimos ritos

El Maestro persiste en actuar y producir, construir, influir y moldear su entorno sin exigir ni imponer su voluntad a los demás. A pesar de enfrentar experiencias difíciles, continúa en su búsqueda del conocimiento y cualquier manifestación que se revele como esencialmente humana y espiritual.

"El viento sopla donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va", dice el Evangelio de Juan citado previamente. De manera similar, Facundo Cabral expresaba en una de sus canciones: "No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir", refiriéndose por último a su identidad. Una identidad efímera y transitoria que inevitablemente se desvanece cuando nos sobrevienen todas las muertes juntas. El maestro masón aborda esta cuestión y erige su ideal en los intervalos de espera.
El maestro persiste en la búsqueda del conocimiento sin exigir ni imponer su voluntad a los demás.


La muerte iniciática
(Imagen: idea del autor generada con IA).

En la muerte iniciática o simbólica, el conocimiento superficial debe ser consumido por las llamas para revelar la verdad profunda, lo cual se relaciona con el concepto de desbastar la piedra bruta como proceso de trabajo interior, la Pascua (7) y también con el acrónimo INRI "Igne Natura Renovatur Integra", que significa que por el fuego se renueva íntegramente la naturaleza. De acuerdo con diversas fuentes y traducciones, las iniciales INRI de estas cuatro palabras se refieren a los cuatro elementos fundamentales de la creación: agua, fuego, aire y tierra. (8)

El gallo representa la conciencia vigilante que emerge del caos, alerta frente al avance de las tinieblas, actuando como guardián del umbral que custodia el paso hacia una nueva etapa de mayor madurez y desarrollo. 

Según el Diccionario Masónico, el aire, el fuego y el agua representan tres compañeros que abandonan al hombre en el momento de su muerte; el cuarto elemento, es decir, la tierra, constituye su punto de partida original, asemejándose al extremo de una punta de compás abierta que, tras describir una revolución circular (el círculo simboliza la vida humana), retorna al punto inicial (la tierra, o matriz), en el cual se integra nuevamente.
La conciencia vigila y custodia el paso hacia una nueva etapa de mayor madurez.
Notas 

(1) El laicismo aboga actualmente por la exclusión del simbolismo invasivo y de la injerencia dogmática de las entidades religiosas en los espacios públicos compartidos (escuelas, tribunales, hospitales), así como también por la limitación de su pretendida influencia moral sobre los organismos del Estado, a los cuales les compete exclusivamente dictar leyes o legislar sobre cuestiones que atañen e involucran al colectivo social, y no simplemente a las razones de un sector institucional. Existen entidades religiosas que exigen leyes jurídicas de excepcionalidad y privilegio en Estados democráticos. Esta situación no implica animadversión hacia las creencias personales practicadas en el ámbito privado o en su debido contexto, sino una perspectiva más amplia de convivencia acorde a la diversidad. Este postulado, asumido por las actuales asociaciones de librepensamiento, apunta a delimitar el campo de acción de entidades nacidas e insertas en lo social, cuyas ideas anquilosadas por el dogma pueden volverse nocivas para todo el conjunto.

(2) Dice Lisandro de la Torre (1937):
"La predicción del fin del mundo y la descripción del infierno forman parte del sistema de conceptos terroríficos de que se vale el dogma religioso en contra de la ciencia. El Evangelio es categórico al respecto y anuncia el fin inmediato del mundo. 
Pasó el primer siglo de la era cristiana y han pasado 1937 años y no ha ocurrido lo anunciado por Jesús. Luego la revelación es una fuente objetable de conocimientos. Pasaron los dioses del Olimpo, pasaron los Ibis sagrados del Nilo, pasaron Osiris y el buey Apis, pasaron los mitos del paganismo nórdico que intenta restaurar el señor Hitler, y no hay razón para que no pase mañana cualquier otro culto, fundado como los anteriores, en revelaciones anticientíficas".

(3) Sostiene el semanario masónico Luz y Verdad que no debería calificarse de irreligioso a quien, al romper con tradiciones arraigadas, manifiesta su disconformidad con el dogma eclesiástico por no satisfacer las aspiraciones de su mente y pensamiento, lo que lo conduce a una investigación serena y un examen crítico del pasado para descubrir la causa verdadera y única; porque, ¿quién estableció el dogma como verdad única y explicación exclusiva de lo que despierta la curiosidad tanto de sabios como de profanos?

Fue la Iglesia.

"El ángel caído, el purgatorio y el limbo; el paraíso, las glorias celestiales y las recompensas divinas; la resurrección de Cristo-Dios y la Trinidad Romana; en fin, todos los dogmas proclamados por la Iglesia Católica, producen con eficiencia creencias supersticiosas, trayendo a los espíritus débiles o ignorantes dudas y temores que convierten su vida en una verdadera infelicidad, y en la que cada palabra aparece como deshonrosa si no lleva el sello religioso, y cada acto como un delito si no está caracterizado por el misticismo y la contemplación".

(4) Con el tiempo, diversas logias masónicas eliminaron la Biblia del altar, la invocación al Gran Arquitecto del Universo y la creencia en la inmortalidad del alma.

Al respecto, sostenían los masones del Gran Oriente Federal Argentino (GOFA) en sus estudios críticos: 
"La Biblia, también llamada entre los masones 'Libro de la Ley Sagrada' o 'Volumen de la Ley Sagrada', fue y será la manzana de la discordia dentro de la Orden, que impide la universalización de nuestra noble institución por falta de conocimiento cabal acerca de la época en que se introdujo como uno de los útiles de los talleres. 

Tal circunstancia mantiene un cisma internacional entre potencias de tronco inglés y las que soportan su influencia, por una parte, frente al Gran Oriente de Francia y las del grupo latino, por otra".

La masonería anglosajona de la época exponía sus principios de manera contradictoria. Decía que la francmasonería:

"Es religiosa, porque enseña el monoteísmo; el volumen de la ley sagrada está abierto sobre sus altares en cualquier momento que una logia está en sesión; el respeto a Dios está siempre presente en sus ceremoniales, y a sus hermanos se le dirigen constantemente lecciones de moralidad.

Enseña y sostiene el culto de Dios, de la verdad y de la justicia, fraternidad y filantropía, y una inteligente y ordenada libertad civil, religiosa e intelectual.

Es de carácter docente porque enseña por medio de sus ritos y ceremonias ritualísticas un sistema de moral y fraternidad basado en la sacra ley. 

La masonería verdadera es un sistema de moralidad, un culto, para conservar y difundir la creencia en la existencia de Dios.

Así, para ingresar a la masonería verdadera y original un hombre tiene que conformarse a estas condiciones: de tener la creencia en Dios y tener una religión monoteísta con un Libro de la Ley Sagrada.

La sagrada Biblia no es un libro de la Iglesia Católica. Es un libro de la religión cristiana que contiene toda la historia masónica anotada en sus páginas. La Biblia es el libro de la ley sagrada que es obligatorio tener abierto en toda logia masónica en un país cristiano. Como es el libro de la historia masónica del cual se han extraído todas las palabras secretas masónicas, debe ser obligatorio tenerlo presente y abierto en la logia".

Del manifiesto de los Supremos Consejos del Rito Escocés reunidos en Lausana en 1875, se desprenden las siguientes declaraciones: que la francmasonería proclama la existencia de un principio creador bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo; que no impone límites a la investigación de la verdad y, con el fin de garantizar a todos esa libertad, exige tolerancia. Como organización, está abierta a los hombres de todas las nacionalidades, razas y creencias; prohíbe en sus talleres toda discusión política y religiosa, y acoge en su seno a toda persona, cualesquiera sean sus opiniones al respecto, siempre que sea hombre libre y de buenas costumbres. Dicta que la misión de la masonería es luchar contra la ignorancia y que, como institución, se constituye en una escuela mutua cuyo programa se resume en obedecer las leyes del país, vivir honradamente, practicar la justicia, amar a los semejantes y trabajar por el bien de la humanidad, persiguiendo su emancipación progresiva y pacífica.

Con respecto a la religión, la masonería señala: "Cultivad vuestra religión sin obstáculos, seguid los dictados de vuestra conciencia; la francmasonería no es una religión, no tiene culto; por ello desea la instrucción laica, quedando toda su doctrina contenida en la siguiente prescripción: ama a tu prójimo". 

Con respecto a la patria, dice: "Sé un servidor fiel, nada tienes que explicarnos; el amor a la patria es compatible con la práctica de todas las virtudes". 

Desde la perspectiva antimasónica, monseñor José María Caro afirma en El misterio de la masonería: "La masonería, finalmente, dice que se propone establecer en el mundo una religión nueva, universal, y tiene todo lo que pueda desearse en materia de ritos y ceremonias relativos a un culto religioso. Es, pues, también, una religión".

(5) Hoy se sabe que no fue Moisés el autor de los libros del Pentateuco, sino que fueron textos plagiados repetidamente de los pueblos mesopotámicos, y compilaciones usadas luego del exilio de Babilonia, con fines de manipulación política en última instancia.

(6) Moisés fue un legislador notable para su tiempo, introduciendo ideas tan avanzadas como el monoteísmo que ya había intentado imponer Amenhotep IV en Egipto con escasa fortuna. Sostiene Fernando de Orbaneja (La Biblia al desnudo) que Moisés “aprovechó el Código de Hammurabi y las leyes egipcias, adaptándolas a la realidad en la que vivía y a la idiosincrasia de su pueblo. Además percibió que las tradiciones constituyen un factor de suma importancia en la unidad y en la identidad de los pueblos; por eso instituye una serie de tradiciones detallando sus prácticas con verdadera minuciosidad. Una serie de leyes vitales para la convivencia y la aplicación de la justicia”.

Para el sociólogo Vance Packard (Los moldeadores de hombres), la doctrina judeo-cristiana engendró e impulsó con gran éxito la creencia de que Dios creó al hombre a su propia imagen y de aquí la consternación que despertó en el siglo XIX la teoría de la evolución de Darwin. Esta creencia de que solo el hombre contaba con el toque divino, y que el pueblo hebreo era el elegido de Dios por sobre todos los demás, contribuyó a difundir la idea de una deidad vengativa, apoyándose en el uso de antiguas escrituras y textos mitológicos como material propagandístico que luego fue recopilado en el Antiguo Testamento.

Con respecto al Antiguo Testamento, actualmente se desconoce el autor. Se supone que los textos fueron compilados durante el exilio de Babilonia, plagiados a las culturas mesopotámicas y, en última instancia, utilizados con fines de manipulación ideológica y política, contribuyendo a la unidad de los dos reinos de Judá e Israel. Por otro lado, zanjando las rivalidades teológicas de las distintas órdenes religiosas del país (Odifreddi, Por qué no podemos ser cristianos). 

Ya desde el Génesis las Sagradas Escrituras están complicadas, con la mezcolanza de textos y versiones, los juegos de palabras y las fallidas o defectuosas traducciones de las viejas lenguas pero, señala Odifreddi: “Sea como fuere, la historia de Jahvé continúa, primero, haciendo procrear a Adán y Eva dos hijos varones, Caín y Abel, y luego haciendo procrear, a su vez, a Caín: un hecho que hasta un salvaje reconoce que debe basarse en el incesto”.
Moisés introdujo el monoteísmo y percibió que las tradiciones constituyen un factor de suma importancia en la unidad y en la identidad de los pueblos.

Robert Graves en Los mitos hebreos sostiene que los gobernantes que implementan cambios significativos en las instituciones nacionales deben adaptar la constitución religiosa existente, lo que inevitablemente implica la manipulación o reelaboración completa de los mitos fundacionales.

En el caso de Judea, un estado tapón entre Egipto y Asiria, era crucial inculcar una disciplina religiosa más rigurosa y entrenar a la gente en el manejo de las armas para preservar su independencia.

Un grupo de profetas lideraba la promoción de un monoteísmo autoritario, denunciando la adoración de diosas cananeas y proscribiendo ritos considerados paganos. 

La posterior transmisión de la corona davídica llevó a todos los desterrados en Babilonia a adoptar esta perspectiva y se reflejó en la reconstrucción del templo de Yahvéh.

La gobernabilidad exigió la manipulación de los mitos fundacionales. Un grupo de profetas impulsaba un monoteísmo autoritario, denunciando la adoración de diosas cananeas y proscribiendo ritos considerados paganos. Los exiliados de Babilonia adoptaron esta perspectiva. 

(7) Un momento crucial se produjo alrededor del año 325 d.C., cuando el Concilio de Nicea y la aceptación del cristianismo por Constantino como religión oficial del Imperio Romano tuvieron un impacto adverso en el mitraísmo, un culto solar practicado por el ejército, cuyo simbolismo fue posteriormente adoptado.

La palabra Pascua se refiere específicamente al tránsito de la muerte a la vida a través de la resurrección, simbolizado por los cambios estacionales de la naturaleza, y se representa con una planta de maíz en algunas iglesias. Esta planta, con forma uterina, simboliza la fertilidad y, según Jung, el estudio del útero es también el estudio del origen del mundo. La mazorca, similar a la vasija alquímica y al falo, contiene los valiosos frutos de la tierra, simbolizando la creación y la manifestación de Dios como principio de gestación y desarrollo. 

En la antigüedad, las plantas sagradas representaban la iniciación, simbolizando la resurrección y la inmortalidad del alma, y un neófito, que significa recién nacido o nueva planta, es alguien que ha sido iniciado recientemente. El águila es también un símbolo de los neófitos, ya que mediante el bautismo se elevan a una nueva vida, y según Fulcanelli, "hacer volar el águila" significa liberar la luz de la tumba y llevarla a la superficie.

El Diccionario Masónico sostiene que la inmolación del cordero pascual durante la resurrección anual simboliza el sol primaveral en el signo de Aries, que representa el punto vernal, y aunque han pasado 2.000 años y el punto vernal ya no está en dicha constelación, simbólicamente se convierte en el cordero que repara los males del mundo. 

Lavagnini agrega que la Pascua corresponde al equinoccio de primavera en el hemisferio norte, cuando el sol ingresa en Aries (el signo de Agni), simbolizando el fuego y el Cordero de Dios (Agnus Dei), y se celebra la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, el Sol invicto que vence a los meses invernales, encendiendo el fuego sagrado que simboliza el ascenso del sol y la renovación de la naturaleza.
La Pascua coincide con el equinoccio de primavera en el hemisferio norte, con el ascenso del sol y la renovación de la naturaleza, simbolizando que el Sol invicto supera los meses invernales.
(8) Los alquimistas empleaban una variante distinta para designar los tres principios esenciales de su obra: azufre (el principio masculino o creador, simbolizado por el Sol y asociado al Padre), sal (el principio femenino o generador, vinculado a la Luna y a la Madre) y mercurio (el resultado o producto, interpretado como el reparador de su especie o nuevo Creador, equivalente al Hijo). 

En ilustraciones de tratados alquímicos, Jesucristo es representado como Anthropos, símbolo de transformación interior y reconciliación de opuestos, así como de la obra completa, erguido sobre el orbe terrestre y rodeado por el tetramorfo integrado por cuatro seres: el hombre, el león, el toro y el águila, asociados con los evangelistas y los elementos de la creación, apoyado sobre dos ruedas que simbolizan el Antiguo y el Nuevo Testamento.


Anthropos
(Imagen: idea del autor generada con IA).

Bibliografía
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