12 de febrero de 2026

El evangelio político de las religiones y otras propagandas

Charlton Heston en Soylent Green (1973), una sociedad marcada por la hambruna y el elitismo que se sostiene mediante el consumo de galletas producidas a partir de sus propios cadáveres.

Introducción 

La propaganda

La propaganda y la violencia son elementos característicos del terrorismo, utilizados para influir en la opinión pública y lograr objetivos políticos. La difusión de información manipulada y la desinformación son herramientas comunes en este contexto global de convivencia con las denominadas amenazas híbridas y los conflictos bélicos específicos, regionales y asimétricos. 

El consultor político Durán Barba (2017) afirma que "nuestra mente no solo recuerda lo que ve, sino que, a partir de los datos, crea nuevas imágenes que complementan su relato". Esta perspectiva es aprovechada por los creadores de estrategias propagandísticas actuales, como el storytelling, que persuade y captura emocionalmente, imponiendo temas en la audiencia a través de diversos mecanismos y técnicas psicológicas, influyendo en la conducta y promoviendo la acción. 

La propaganda consiste en difundir ideología para manipular la opinión pública y obtener control interno sobre la población, buscando cohesionar a las masas en torno a una idea común. Según Domenach (1955), "la propaganda opera siempre sobre un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un simple complejo de odios y prejuicios".

Los ejemplos y matices son inabarcables ante este panorama de intervenciones militares y difusión noticiosa intencionalmente falseada cuyo objetivo es sembrar la duda y dividir a la sociedad a través de distintas técnicas de persuasión. Diversos actores, incluyendo grupos de presión, instituciones, medios de comunicación y gobiernos, emplean mecanismos y herramientas geoestratégicas para influir en la opinión pública. 

La tecnología 

La tecnología desempeñó un papel crucial en la crisis y posterior Guerra del Golfo de 1990-1991, marcando un hito en las guerras de nueva generación posguerra fría. El despliegue mediático llevado a cabo por las cadenas televisivas sobre dicho conflicto, transmitiendo en vivo y en directo, constituyó un momento histórico crucial. Este evento y el desarrollo de las nuevas redes aceleraron el auge del terrorismo internacional, que busca puestas en escena espectaculares y golpes publicitarios. 

Un caso emblemático es el del pretendido Estado Islámico o ISIS, que ejerció un control brutal en las zonas bajo su dominio mediante la instauración de la Sharía y destacó por su despliegue mediático y propagandístico a través de las nuevas tecnologías de la comunicación y las redes informáticas. Como señala Sifuentes (2018), “Internet, el medio de comunicación por excelencia, tiene la capacidad de distorsionar la realidad y minar la confianza en las instituciones”. Chamorro (2015) sostiene que “el éxito del entramado propagandístico de ISIS se cimenta en el carácter viral de las redes virtuales”. 

La explosión de las redes sociales en internet ha transformado las formas de interacción entre las personas. El analfabetismo digital y la credulidad erosionan el espíritu crítico a la hora de interpretar la información. Como afirma Durán Barba, “Llegamos al siglo XXI con un pensamiento político anquilosado en las creencias”. Mussolini señaló casi un siglo antes que “el hombre moderno está asombrosamente dispuesto a creer”. 

El Diccionario de Oxford define la posverdad como “aquella que se refiere o denota circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menor influencia en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. 

La producción de propaganda y narrativas falsas se ve favorecida por la velocidad y capacidad de diseminación de las nuevas tecnologías. La situación se agrava con los aportes de la Inteligencia Artificial. Según el Reporte de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, la desinformación digital es uno de los mayores peligros del siglo XXI, ya que “se considera un riesgo para la seguridad global y un factor que busca desestabilizar a la democracia” (Sifuentes, 2018). 

Desde la segunda mitad del siglo XIX, el poder de la información se afianza y se constituye en un actor imprescindible utilizado a través del periodismo. Con la expansión del capitalismo y la revolución industrial, las innovaciones tecnológicas y el avance en todos los órdenes de la sociedad, la opinión pública demanda mayor información y surgen las Agencias de Noticias. 

En las últimas décadas, la incorporación de satélites, internet, telefonía celular, fibra óptica y computadoras ha dado lugar a las corporaciones mediáticas que aglutinan múltiples medios. Estos grupos son cuestionados por imponer su línea editorial y aportar información sesgada según sus intereses. 

Así, a través de la manipulación de la información, se pueden derribar o ensalzar gobiernos. Como cita Sifuentes, “Hoy en día la verdad es cualquier cosa que pueda atrapar la atención de la gente”. La historia muestra cómo sacar provecho de esto, y las falacias y mentiras han sido herramientas para alcanzar objetivos políticos o vender productos (Sifuentes, 2018).

Política y lawfare

Según Durán Barba (2025), la consultoría política ha suscitado un interés creciente en los últimos años, reviviendo antiguas leyendas sobre aquellos que supuestamente pueden influir en la fabricación de presidentes. Se les atribuyen poderes casi mágicos y se les tilda de ingenieros del caos. 

En Argentina y en América Latina, numerosos individuos afirman ejercer esta profesión, que ha tenido un impacto significativo en varios gobiernos. La experiencia acumulada ha permitido desarrollar nuevas técnicas de estudio y conducción de campañas políticas. Algunos sostienen que los candidatos pueden venderse como productos utilizando un buen marketing, pero Durán Barba considera que esta afirmación es absurda en la actualidad.

Para él, el éxito o la derrota de un grupo político dependen fundamentalmente de su líder, mientras que los consultores políticos son meros apoyos. El papel de estos consultores es objeto de especulación y fantasía, lo que genera discusiones y polémicas debido a su participación en el manejo del gobierno y la lucha ideológica. 

Un caso paradigmático es el de la empresa Cambridge Analítica, que entre 2013 y 2018 se especializó en recopilar y analizar datos para campañas publicitarias y políticas, ejerciendo una notable influencia sobre la opinión pública y los votantes. Sin embargo, enfrentó acusaciones criminales por la filtración y uso indebido de datos personales, violando las políticas de privacidad.

Investigaciones parlamentarias británicas revelaron que la compañía diseñó campañas de desprestigio en varios procesos electorales, incluida Argentina, y participó en la campaña para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Sus prácticas incluían la selección parcial y distorsionada de información, la difusión de noticias falsas y la manipulación psicológica de la audiencia, entre otras. 

El concepto de lawfare, o guerra jurídica, implica el uso abusivo o ilegal de instancias judiciales para desprestigiar o inhabilitar a opositores políticos o gobiernos, manteniendo una apariencia de legalidad. Sus características incluyen la instrumentalización de la justicia, la apariencia de legalidad, la persecución política, la influencia mediática, el debilitamiento de la democracia y el desgaste del oponente.

Las redes de información e influencia 

Las redes informales son omnipresentes en las sociedades y empresas, según Alvin Toffler (1990), quien destacó que estas estructuras facilitan la circulación de información y la influencia.

Toffler enfatizó que “existen redes de afinidad que frecuentemente obstaculizan el ascenso de mujeres dirigentes, mientras que veteranos de guerra, expolicías y exagentes del FBI aprovechan sus redes para acceder a puestos de seguridad en empresas después de su retiro. De igual manera, comunidades homosexuales, minorías étnicas y otros grupos desarrollan redes sólidas en sectores específicos. En esencia, las redes informales prosperan en sociedades complejas y se complementan con redes formales como la masonería, mormones y el Opus Dei”. 

Además, Macionis y Plummer (2000) señalaron que “la estructura informal puede beneficiar exclusivamente a ciertos grupos dentro de una organización, lo que puede perjudicar a la organización en su conjunto”. También advirtieron que “personas con intereses similares pueden coaligarse dentro de la organización para desviar el rumbo o cambiar los objetivos establecidos. Asimismo, los subordinados pueden debilitar la estructura formal”. 

El caso de los “Cinco de Cambridge” es un ejemplo paradigmático, donde espías ingleses reclutados por los soviéticos lograron ascender a altos cargos y causar graves daños a los servicios de inteligencia británicos.

Primera parte

Los emisores de propaganda

Jesús salió del Templo y dijo a sus discípulos: “¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará piedra sobre piedra, ya que todo será demolido”. Posteriormente, les advirtió sobre el engaño religioso de falsos profetas y cristos, guerras y rumores de guerras, hambrunas, pestilencias y desastres naturales, la tribulación y persecución de creyentes, la apostasía y el enfriamiento del amor debido a la multiplicación de la maldad, así como la predicación del evangelio a todas las naciones. Jesús señala que algunas de estas señales son solo el comienzo de los dolores, pero no el fin, según Mateo 24. 

I

El retorno de todos los tabúes: del incesto ideológico, los estigmas y otras sacristías

Dijo Simón de Montfort en plena cruzada contra los cátaros en 1209, y ante el problema de distinguir a los herejes de los que no lo eran: “Mátenlos a todos, Dios reconocerá a los suyos”. 

Cuenta Graham Greene en su libro Vías de escape: “Esto me recuerda otro almuerzo memorable en una suite del Dorchester, cuando Sam Zimbalist me preguntó si quería revisar la última parte de un guión que había preparado para otra versión de Ben Hur: “Lo que nos preocupa es que la acción decae después de la crucifixión”, dijo”.


 (Imagen generada por el autor a través de IA)

*

Con respecto a los emisores de propaganda, los ejemplos a través de la historia son múltiples, pero pueden destacarse tres: la Iglesia y las religiones, el régimen Nazi y la injerencia cultural, política y militar estadounidense en la Guerra Fría, sin descartar, por supuesto, la propaganda soviética que se ha diluido con el tiempo.  

Durante la Edad Antigua y la Edad Media la religión y el poder se complementaron para crear un lazo indisoluble de dominio sobre las estructuras políticas y sociales. Sintetizando, y con respecto a las llamadas religiones del libro, judaísmo, cristianismo e islam, señala Miguel Candelas (2020) que, aparte de su persistente rivalidad y hostilidad mutua, en sus vertientes fundamentalistas estas tres religiones coinciden en varios puntos, que son: “religión política, interpretación literal y estricta de los textos sagrados, demonización de la modernidad y del progreso, condena de la libertad de expresión y sexual, xenofobia, cultura patriarcal, odio a la diversidad y planteamiento marcial de la sociedad (ideal del monje-guerrero medieval)”.

Moisés fue un legislador notable para su tiempo, introduciendo ideas tan avanzadas como el monoteísmo que ya había intentado imponer Amenhotep IV en Egipto con escasa fortuna. Sostiene Fernando de Orbaneja (2008) que Moisés “aprovechó el Código de Hammurabi y las leyes egipcias, adaptándolas a la realidad en la que vivía y a la idiosincrasia de su pueblo. Además percibió que las tradiciones constituyen un factor de suma importancia en la unidad y en la identidad de los pueblos; por eso instituye una serie de tradiciones detallando sus prácticas con verdadera minuciosidad (...) Una serie de leyes vitales para la convivencia y la aplicación de la justicia”.

Para el sociólogo Vance Packard (1975), la doctrina judeo-cristiana engendró e impulsó con gran éxito la creencia de que Dios creó al hombre a su propia imagen y de aquí la consternación que despertó en el siglo XIX la teoría de la evolución de Darwin. Esta creencia de que solo el hombre contaba con el toque divino, y que el pueblo hebreo era el elegido de Dios por sobre todos los demás, contribuyó a difundir la idea de una deidad vengativa, apoyándose en el uso de antiguas escrituras y textos mitológicos como material propagandístico que luego fue recopilado en el Antiguo Testamento.

Con respecto al Antiguo Testamento, actualmente se desconoce el autor. Se supone que los textos fueron compilados durante el exilio de Babilonia, plagiados a las culturas mesopotámicas y, en última instancia, utilizados con fines de manipulación ideológica y política, contribuyendo a la unidad de los dos reinos de Judá e Israel. Por otro lado, zanjando las rivalidades teológicas de las distintas órdenes religiosas del país (Odifreddi, 2008). 

Ya desde el Génesis las Sagradas Escrituras están complicadas, con la mezcolanza de textos y versiones, los juegos de palabras y las fallidas o defectuosas traducciones de las viejas lenguas pero, señala Odifreddi: “Sea como fuere, la historia de Jahvé continúa, primero, haciendo procrear a Adán y Eva dos hijos varones, Caín y Abel, y luego haciendo procrear, a su vez, a Caín: un hecho que hasta un salvaje (…) reconoce que debe basarse en el incesto”. 

Para el historiador Pablo Allegritti (2005), “los jefes tribales se han servido de acciones encubiertas dentro de poderosas fraternidades étnicas o sociedades reguladoras”, y el antropólogo Maurice Godelier, apunta: “Los verdaderos actores de la historia saben que utilizan medios simbólicos pero saben también, que su poder por medio de símbolos, que su poder sobre los símbolos es un poder eficaz, real y no ilusorio. No es para ellos lo que nosotros llamamos poder simbólico.” 

Una sentencia muy acertada esta última, si se la extrapola y vincula (en un esfuerzo por relacionar, comprender y asimilar sucesos históricos), con el cristianismo (1) a partir de su adopción por el imperio romano de Constantino, de la instrumentación de los primeros Concilios a partir del de Nicea en 325 de la e. C., y la institucionalización del cada vez más acentuado dogma de la Iglesia y el clero (la fe católica, por ejemplo, fue condensada en el Credo niceno). 

Esta decisión conlleva un sentido y una intención de búsqueda de la unicidad dentro de la estructura política, social y militar del imperio, para lo cual el cristianismo en plena etapa de organización se apropiará del simbolismo pagano (desde el Sol Invictus hasta Lucifer o el portador de luz, mito asociado al planeta Venus y al ángel caído), y lo usufructuará para su mejor adaptación y supervivencia en su nueva realidad y estatus. 

Silenciado y manipulado el simbolismo subyacente, el secreto del éxito dogmático de los nuevos padres de la iglesia y de la pretendida espiritualidad de Occidente, no consiste en ocultar el símbolo o hacerlo esquivo a la vista, sino en no revelar su verdadero trasfondo, haciéndolo inaccesible al discernimiento de los otros. Por último, sostiene Godelier: “esta estructura doble del poder de reivindicarse en el interés de todos y en estar al servicio de algunos, esta doble estructura es más antigua que el Estado.”

Volviendo a la naciente Iglesia, esta acentuó la manipulación de su mensaje a partir del siglo II, desde el Obispo Irineo de Lyon (que escoge los evangelios que se sumarán al Antiguo Testamento constituyendo la Biblia actual, desechando otros escritos contemporáneos y aportando de esta manera una versión sesgada de los inicios del cristianismo) y su obra Contra las herejías, hasta el siglo XVIII, ya asentados los movimientos de Reforma y Contrarreforma.

En este lapso de varios siglos, el Papa Urbano II convocó a las Cruzadas y las justificó con su eslogan “Dios lo quiere”. Los cruzaron también actuaron para erradicar a los cátaros y valdenses y sirvieron a la Reconquista española. La persecución de las herejías dio paso a la cacería de brujas y hechiceros y a la publicación de tratados como El martillo de las brujas que aportó un sustento doctrinario al accionar de la Inquisición y a su aparato de terrorismo ideológico y de género, así como al uso sistemático de la tortura. Para Pizarroso (1990), la actividad de la Inquisición es propagandística, ya que “la utilización del secreto, de la incertidumbre, la publicidad de los castigos, la confesión y la retractación, etc., son claros instrumentos de acción psicológica”. 

Fue en 1215, durante el reinado de Inocencio III, cuando el Concilio de Letrán dictaminó oficialmente la doctrina de la transustanciación, es decir, que en la ceremonia de la consagración, el pan y el vino se convierten realmente en el cuerpo y sangre de Jesucristo. Esta técnica de suplantación utilizada por la Iglesia tiende a fijar y perpetuar una idea de lo que debe ser creído y aceptado como dogma. 

La excomunión asume mayor peso como herramienta de coerción, se mutila el espíritu crítico restringiendo el acceso a los pocos libros conservados en las bibliotecas de los claustros conventuales y prohibiendo las copias de otros, aunque un invento crucial de este período será el de la imprenta, que habilitará el acceso masivo a la lectura y a un mayor y libre discernimiento y que a su vez exigirá el desarrollo de nuevas variantes de la censura. 

La imprenta conllevó la consolidación de las lenguas vulgares o vernáculas a las cuales se tradujo la Biblia, contribuyendo a una mayor difusión de la Reforma, a la cual se contrapone el surgimiento de nuevas órdenes religiosas como la Compañía de Jesús. 

Se instituye el celibato como medida de protección económica para que la herencia de los frailes siga en poder del clero, y durante este extenso período de tiempo la Iglesia quedará signada por el culto, tráfico, fraude y comercio de reliquias y luego por la venta de indulgencias, otro factor que dará pie a la Reforma. 

Del seno de la Iglesia de Roma surgió también el término propaganda, cuando Gregorio XV creó en 1622 la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe, encargada de la difusión del catolicismo en los países no católicos. Otro de los innumerables ejemplos lo constituye la iconografía impulsada por el papa Gregorio Magno dedicada al Cristo crucificado, y todo el bagaje teórico de fondo que le acompaña para ilustrar a los analfabetos, dando origen al arte barroco. 

Ya al final de la Edad Media, con el surgimiento de la burguesía, el urbanismo y las ciudades estado, la propaganda seguirá un proceso de secularización vinculada a la política de los nuevos príncipes, la evolución de la tecnología militar, náutica y la cartografía. Dentro de los estamentos burocráticos, surgirán las estructuras diplomáticas.   

En pleno Renacimiento, obras como El Príncipe de estrategas políticos como Maquiavelo, pusieron en jaque las cuestiones éticas al plantear que se justifica el uso de cualquier medio, aún los inmorales, para asegurar la supervivencia y el poder en la consecución de los objetivos de los príncipes, que no en vano patrocinaban con su mecenazgo a los artistas, escritores y científicos, disputándose la élite del pensamiento. 

Entre los gobernantes o duces de las ciudades estados de la península itálica, los Médici fueron los más destacados exponentes, cultores de dicho mecenazgo para asegurarse valiosos aliados, de los vínculos velados por el secretismo donde se traficaba con la información y de amplias redes de clientelismo político. De esta familia, surgieron tres Papas, dos reinas y un poder que se extendió por más de trescientos años hasta su extinción.

Cabe mencionar a Rodrigo Borgia, elevado al papado como Alejandro VI, y su familia, que también fueron maestros del engaño, el espionaje y el crimen selectivo. En su tiempo, el Cardenal Richelieu, y luego Mazarino (a través del cultivo de la imagen pública del poder y las apariencias), supieron modelar con su astucia y grandes dotes intelectuales el mapa europeo a través de sus redes secretas de espionaje. 

El hábil político Talleyrand era sacerdote y la Orden Jesuita ocupó un sitial importante asesorando a los monarcas o asistiendo con el sacramento de la confesión a la nobleza, constituyéndose este último en un artilugio clave para la recogida de información. Mientras las sociedades secretas de tipo político proliferaban en la modernidad y extendían sus redes, su acérrima enemiga, la Orden Jesuita, fue abolida durante décadas, dejando un legado evangelizador todavía cuestionado en América Latina (2). 

Pero con el transcurso de los siglos el Vaticano conservó y nutrió una notable red de inteligencia en Europa y en el ámbito de las colonias españolas y portuguesas. En 1566 el Papa Pío V creó la Santa Alianza, que cambiaría su nombre en 1930 por el de La Entidad. 

Ya en el siglo XIX, aparte de destacados estrategas militares como Carl Von Clausewitz, en Occidente la Iglesia y los papados de Pío IX (instauración del culto mariano y la infalibilidad papal), y León XIII, seguían pautando con su doctrina y dogmas gran parte del accionar social de la época, a pesar de haber perdido su poder temporal en 1870, con la caída de Roma en manos de Garibaldi y Víctor Manuel II de Saboya. 

Cabe señalar que en pleno siglo XX el Pacto de Letrán (1929) firmado con Mussolini, devolvió a la Iglesia su condición de Estado independiente del Reino de Italia, y durante la Segunda Guerra las relaciones del Vaticano y el Tercer Reich estuvieron sujetas a un precario equilibrio, situación que al finalizar la contienda supuso para Pío XII (ex Nuncio Apostólico en Berlín y responsable de la firma del Concordato de Roma con la Alemania Nazi) acusaciones de antisemitismo, complicidad con el fascismo debido al silencio de la Santa Sede ante los horrores de la contienda y, finalmente, de facilitar el escape hacia Sudamérica a los criminales de guerra, proveyendo una de las tres vías de evasión nazi, conocida como la Ruta de los Conventos o Pasillo Vaticano que llegaba a Buenos Aires, y a través de la cual huyó Adolf Eichmann hasta su secuestro por el Mossad en 1960 en el transcurso de la Operación Garibaldi.

La excusa del Pontífice ante estas acusaciones fue la de estar atado por compromisos diplomáticos y de salvaguardar la vida de los fieles católicos dispersos en los territorios ocupados. Por otro lado, se ha sostenido que, a poco de morir Pío XII, el Kremlin y la KGB iniciaron una campaña de difamación contra su pontificado (Infobae, 2023). Por supuesto, hay que señalar también la incidencia que tuvo la acción pastoral de Juan Pablo II durante su reinado y su asociación con la CIA frente al otro gran régimen dictatorial, el comunismo, influyendo en la disolución final del bloque soviético. (3)

Por último, queda destacar la labor de Juan XXIII y su convocatoria al Concilio Vaticano II, que significó una mayor apertura de la Iglesia hacia el vulgo, y la elección del Papa Francisco, proveniente de América Latina, región que acusa la pérdida de fieles y el avance político de los telepredicadores y evangélicos, alineados con las ideologías de derecha. Entre los valores postulados por este pontífice destacan la concienciación sobre el medio ambiente, la paz y el diálogo interreligioso, la situación de los migrantes y refugiados y la opción por los pobres. 

En mayo de 2025 fue elegido el nuevo Pontífice con el nombre de León XIV, cuyo antecesor homónimo fue el autor de la encíclica Rerum Novarum que dio inicio, a fines del siglo XIX, a la Doctrina Social de la Iglesia al cuestionar las consecuencias de la Revolución Industrial sobre las clases trabajadoras. 

Notas

(1) Pablo de Tarso también lo intuyó y como notable propagandista que era para su época, decidió mejorar el guión y difundir el cristianismo por todo el imperio, alejándose de la prédica de Santiago y Pedro, líderes de la Iglesia de Jerusalén, netamente judaica.

(2) Sostiene la médica, periodista y anarco feminista española Belén de Sárraga en su libro El clericalismo en América (1915): 

“Roma, con sus turbas de frailes, dirigió la conquista. Necesitaba riquezas y a las tribus americanas se arrancaron; necesitaba siervos, y la catequización, por la violencia, se los dio”. 

“A los aborígenes (…) les legó (…) dos enfermedades endémicas: la tiranía política y la mentira religiosa”.

“No se trataba de moralizar ni de catequizar, sino de someter”.

(3) En la caída de la URSS resulta inevitable señalar también el apoyo y contribuciones de la CIA, vía Pakistán, a las rebeliones armadas islamistas en Asia Central.


Imagen de la película Juana de Arco, de Víctor Fleming (1948). 

El Papa Urbano II convocó a las Cruzadas y las justificó con su eslogan "Dios lo quiere". Los cruzados también actuaron para erradicar a los cátaros y valdenses y sirvieron a la Reconquista española. La persecución de las herejías dio paso a la cacería de brujas y hechiceros y a la publicación de tratados como El martillo de las brujas que aportó un sustento doctrinario al accionar de la Inquisición y a su aparato de terrorismo ideológico y de género, así como al uso sistemático de la tortura. Para Pizarroso (1990), la actividad de la Inquisición es propagandística, ya que "la utilización del secreto, de la incertidumbre, la publicidad de los castigos, la confesión y la retractación, etc., son claros instrumentos de acción psicológica".


Perfil (28/02/2020).

II
La maquinaria propagandística del régimen nazi

Se le atribuye al Mariscal Goering la siguiente frase: “Cuando oigo la palabra cultura, saco el revólver” y a Joseph Goebbels: “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

Imagen de la película Hans Westmar, de Franz Wenzler (1933). 

El régimen utilizó masivamente la prensa gráfica, la radio y el cine, por ejemplo, de Leni Rienfestahl, así como espectáculos multitudinarios especialmente ambientados (Congreso de Nüremberg, desfiles, despliegue de estandartes y banderas, antorchas, etc.), para provocar una fuerte experiencia guiada por el impacto emocional. Para Domenach (1955), "esta es la razón del éxito de la propaganda nazi en la masa alemana: el predominio de la imagen frente a la explicación (...)".

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Cuando Adolf Hitler asumió como Canciller de Alemania en 1933, se acentuó la represión de las SA o camisas pardas, grupo paramilitar nazi que actuó en la calle como policía auxiliar. El incendio del Reichstag justificó la persecución y prohibición del partido comunista al cual se le adjudicó el atentado. Toda esta falaz conspiración armada por los nazis, fue presentada y ampliamente publicitada por Goering a instancias de Hitler, en un documento llamado Decreto del incendio del Reichstag o Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y del Estado emitido por Hindenburg, a partir del cual se actuó literalmente sembrando el terror con la idea sugerida e implantada de evitar la desestabilización de la nación.

Ambos bloques (aliados y nazis) se acusaron mutuamente en la época de orquestar campañas de desinformación para desprestigiar a la otra parte. Con respecto a los judíos, menciona Sifuentes (2018): “Hitler acusó de un complot informativo a la comunidad judía internacional, por lo que de inmediato organizó un boicot contra tiendas y empresas pequeñas dirigidas por los miembros de esta religión: El judío nos está calumniando en el extranjero”, decían los carteles que portaban y difundían las tropas de las SA. Por último, señala Sifuentes: “Fue así que las teorías de conspiración del gobierno nazi y las noticias falsas iniciaron uno de los episodios más funestos en la historia de la humanidad”. 

Un trasfondo de graves implicaciones nos deja el análisis del mensaje de Goebbels del 10 de febrero de 1933 sobre los judíos. Aquí se vislumbran claramente las reglas o principios utilizados por la propaganda política señalados por Domenach (1955). Estos son: 

  • Principio de simplificación (impone una o pocas ideas).
  • Principio del enemigo único (demoniza al adversario elegido y lo culpa de todos los problemas y errores propios).
  • Principio de exageración y desfiguración (destruye al enemigo y exalta las propias fortalezas).
  • Principio de repetición orquestada (repetición constante de ideas elementales, adaptando el mensaje a las distintas audiencias y evitando la monotonía).
  • Principio de transfusión (emplea argumentos que calan en la población, explotando todo aquello que los une: nacionalismo, mitos, creencias o tradiciones).
  • Principio de unanimidad (persuade y contagia, obligando a la gente a pensar como los demás). 

En diversos ejemplos, el Ministro de Propaganda Goebbels, con elocuencia, sencillez y habilidad para tergiversar la realidad y ajustarla al propio interés del Partido, acusa al colectivo judío de victimizarse (esta será una constante y una etiqueta que padecerán los judíos a través de toda la historia), tornando esa supuesta actitud en indigna a través de un discurso que apela al estereotipo y al prejuicio.

Apela al mito extendido del judío responsable de todos los males desde la antigüedad y que involucra diversas variantes según la conveniencia. Desde la responsabilidad por la muerte de Cristo y su poder conspirativo, avaro y usurero, ligado a intereses financieros y capitalistas a nivel global, banqueros, grandes compañías o corporaciones.

Señala al judío como el dueño de la prensa o una parte influyente de esta capaz de desestabilizar (significativo de un poder velado, que va más allá de cualquier frontera), y del mensaje que guía a gran parte del mundo occidental aliado a sus intereses en contra del pueblo alemán, y lo responsabiliza de la situación imperante en Alemania, antes y después de la primera Gran Guerra, como el precursor de la misma y el máximo beneficiario después de su derrota. 

Se acusa al judío de que se victimiza al ser descubierta sorpresivamente su manipulación oculta, revelada por el nuevo régimen salvador.

Ese poder velado (siniestro, egoísta y conspiratorio), que se le adjudica al judío, es atribuible a su desarraigo territorial, a su falta de patria, a su vocación por usurpar el territorio ajeno en el cual no es digno de insertarse. No en vano Goebbels menciona al mundo, a la propia Alemania y los países allegados a sus fronteras (excluyendo al judío, que NO pertenece a nada, que es un desarraigado y por lo tanto carente de valores estables, o sea, una caricatura deshumanizada), y antepone de testigos a todos aquellos que oigan o quieran oír el mensaje. El régimen revelará, a través de la palabra (o "buena nueva") de su mesiánico líder, al culpable que deberá expiar todos los males: al judío codicioso, al judío usurpador, al judío deshumanizado asentado en numerosos países con la excusa de medrar y apropiarse de la riqueza de los otros. 

El nazismo construyó una mística propia que le sirvió de contrapeso para oponerse a toda la tradición judía. Jugó el papel de aquel que le abre los ojos al pueblo y las naciones sobre una velada amenaza judía. Anticipó el Holocausto, ya planificado. Enfatizó los eventos de magnitud que se avecinaban con el exterminio del pueblo judío al que la propaganda fue desgastando es un proceso de deshumanización que justificó y mitigó la culpa de los que sabían, percibían o intuían. Identificó al pueblo judío con una clase de sociedad cerrada, aislada e impermeable a que le afectaran los acontecimientos ajenos a ellos y a su propio interés. Las ratas de los campos de concentración de Spiegelman (Maus, 1986) son la imagen fijada en su época por el ideario Nazi. Nadie se preocupa por las ratas. Estas no hablan, solo traen peste. En este contexto, la voz de la disidencia, de la advertencia y la anticipación, fue acallada. La palabra sepultada del pueblo judío, significó la victoria de la doctrina nazi.

Un dato significativo es que varios de los dirigentes nazis fueron adictos al ocultismo, por ejemplo, Rudolf Hess, el lugarteniente de Hitler que huyó a Inglaterra en 1941, e integraba la Sociedad Thule, organización racista que obligaba a sus miembros a jurar que por sus venas no corría sangre negra ni judía. 

Uno de los intelectuales, e influyente ideólogo del Tercer Reich a través de sus libros, era Alfred Rosenberg, que a su vez captó la atención del jefe de la policía secreta del Estado o Gestapo, Heinrich Himmler, quien dotó de ceremonias, rituales y diversos símbolos vinculados al neopaganismo (runas y calaveras, entre otros) a las tropas SS, el cuerpo de élite al que también estaba adscripto Otto Rahn, autor de libros esotéricos. 

Otra entidad nefasta por las consecuencias de su accionar fue la Sociedad Ahnenerbe, abocada a las investigaciones sobre la raza y a la difusión de sus teorías en apoyo a las doctrinas de superioridad racial del partido nazi. Para ello también organizó expediciones arqueológicas y de antropología. 

El régimen utilizó masivamente la prensa gráfica, la radio y el cine de Leni Rienfestahl, así como espectáculos multitudinarios especialmente ambientados (Congreso de Nüremberg, desfiles, despliegue de estandartes y banderas, antorchas, etc.), para provocar una fuerte experiencia guiada por el impacto emocional. 

Sobre el pueblo, dice Hitler (Domenach, 1955): “Sus opiniones y sus actos son determinados mucho más por la impresión producida en sus sentidos que por la pura reflexión”. Para Domenach, “esta es la razón del éxito de la propaganda nazi en la masa alemana: el predominio de la imagen frente a la explicación, de lo sensible brutal a lo racional”. 

Una cuidada teatralización que algunas sociedades secretas también practican hacia el interior de sus logias con el mismo objetivo: impartir ideas y adoctrinar. 


Las historietas o cómics, profundamente insertos en la cultura popular estadounidense, contribuyeron con su relato a la difusión de la propaganda aliada durante la Segunda Guerra Mundial.

III
La injerencia cultural, política y militar estadounidense en la Guerra Fría

“Nos enfrentamos contra el poder del viejo orden, contra su capacidad de silenciar a la gente, de infligirle miedo”.
Julian Assange, fundador de WikiLeaks (Clarín, 2012).


Un cartel de propaganda soviética parodiando a la estatua de la libertad de Estados Unidos. Viste una túnica del Ku Klux Klan y en lugar de la antorcha sostiene un garrote que simboliza la intención de perseguir a los comunistas. El mensaje describe al país como un Estado policial, con mazmorras, tribunales de linchamiento, sin igualdad ni libertad de expresión popular, y dónde prima un sistema democrático fraudulento y prohibitivo. El mensaje escrito en el hacha alude a la Ley de Ayuda a los Refugiados o Ley de Migración de Emergencia promulgada en 1953 por el presidente Eisenhower. Esta ley prestó ayuda y permitió el ingreso de aquellos inmigrantes que huían de los países comunistas europeos.

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Después de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual Estados Unidos estableció campos de concentración para ciudadanos japoneses en su territorio, y en el período comprendido entre 1950 y 1975, el pueblo estadounidense experimentó una de sus etapas más oscuras en cuanto a la pérdida de privacidad en su vida cotidiana. Esto se debió a que las agencias de seguridad estatal invirtieron grandes sumas de dinero en desarrollar técnicas avanzadas de vigilancia y espionaje, así como métodos más eficaces para manipular y controlar a la ciudadanía, con el fin de identificar a individuos con ideas consideradas extremistas, como comunistas y opositores políticos. 

Detrás de su supuesto sistema democrático y respaldado por estructuras institucionales como la CIA y otras agencias de seguridad, Estados Unidos se convirtió gradualmente en un Estado policial, modelo que luego exportó a los países latinoamericanos.

Ya en la citada década de los cincuenta, se descubrió que en la radio, la televisión, el cine y hasta en los carteles luminosos, los publicistas insertaban y propagaban mensajes ocultos para influir en las personas, fenómeno conocido hoy como estimulación subliminal. 

En el ámbito de la manipulación política y la persuasión de las masas, según el sociólogo Vance Packard (1961), "la verdadera prueba consiste en manejar con eficacia a los ciudadanos de una sociedad libre que pueden votar para destituir a los funcionarios de sus cargos, o no respaldar las aspiraciones de un candidato".

Un punto culminante se alcanzó con el caso Watergate y las investigaciones de Bob Woodward y Carl Berstein, que reveló un escándalo de espionaje gubernamental sobre el Partido Demócrata y su posterior encubrimiento de cara a la opinión pública, conspiración que provocó la renuncia de Richard Nixon a la presidencia de Estados Unidos ante la posibilidad de ser juzgado por diversos delitos. Para Julián Assange, “la historia del periodismo es la historia de las filtraciones”. El periodismo de investigación es “el noble arte que consiste en arrebatarle la información a los poderosos”. 

El escándalo se repetirá con el caso Irán-Contra y la venta ilegal de armas a Irán (a pesar de los embargos), para subvencionar a la guerrilla anticomunista en Nicaragua.

Tras el fracaso de la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles en Cuba en 1962 y el asesinato de J. F. Kennedy en 1963, Lyndon B. Johnson asumió la presidencia de Estados Unidos, resultando electo mayoritariamente para el período comprendido entre 1964 y 1969. Su mandato se sustentó en un programa que expandía los derechos civiles, erradicando la segregación racial, otorgando el derecho al voto a los afroamericanos y legalizando la situación de los inmigrantes. No obstante, su política interna se vio afectada por el fracaso en la guerra de Indochina, cuya intensificación se basó en la teoría del dominó, según la cual si un país libre caía bajo el poder comunista, los países circundantes también sucumbirían. 

Robert McNamara, Secretario de Defensa en ese momento, fue uno de los principales defensores de esta postura, junto con otros asesores. Las consecuencias del hartazgo bélico y la deficiente comunicación gubernamental dieron lugar al denominado síndrome de Vietnam, una crisis social y de los ideales hegemónicos que Estados Unidos mantenía desde la Guerra de Corea, ocurrida entre 1950 y 1953.

Este descontento se intensificó considerablemente tras la controvertida filtración y publicación de los denominados documentos del Pentágono, archivos secretos que detallaban la participación militar de Estados Unidos en el sur de Asia desde 1945 hasta 1967. 

La derrota y la sensación de impotencia fueron de tal magnitud que el FBI se encargó de investigar y perseguir a los manifestantes en contra de la guerra. La recuperación de la confianza sería un proceso prolongado que se extendería hasta la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989), período marcado por el ascenso del fundamentalismo cristiano y de los telepredicadores con el apoyo de los medios de comunicación masiva, un influyente lobby "teocon", la exaltación del simbolismo patriótico y la posterior Guerra del Golfo (con transmisión en directo por parte de las cadenas televisivas, otro papel clave que jugaron los medios en apoyo de las políticas gubernamentales).

Durante el segundo período de la guerra de Vietnam (1955-1975), la CIA, junto con las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos y Vietnam del Sur, implementó tácticas previamente utilizadas por el ejército francés (y posteriormente en Argelia), aplicando las doctrinas contrainsurgentes descritas por Roger Trinquier en su libro La guerra moderna (1962). 

Estas tácticas incluían terrorismo, tortura, operaciones psicológicas, uso de equipos pequeños de soldados y grupos armados de la población civil, así como acciones políticas, económicas y militares destinadas a socavar el régimen gubernamental. 

En este contexto, Estados Unidos lanzó el Programa Phoenix, operativo oficialmente entre 1965 y 1972, enfocado en identificar y neutralizar a personas, organizaciones e infraestructura política vinculada o que apoyara al enemigo. La metodología del programa consistía en infiltración, captura, interrogatorios con tortura para obtener inteligencia, desapariciones forzadas, contraterrorismo y asesinatos selectivos. 

Estas técnicas también fueron adoptadas por dictaduras sudamericanas y Estados Unidos a través del Plan Cóndor (década de 1970), en el marco de la Guerra Fría y la Doctrina de Seguridad Nacional, con el objetivo de reprimir a opositores políticos y grupos disidentes.

En la década de 1970, dos destacados intelectuales, Ariel Dorfman de Chile y Armand Mattelart de Bélgica, denunciaron las tácticas de intervención colonialista estadounidense en su libro Para leer al Pato Donald, donde analizaron la literatura de masas y el mensaje implícito de dominación presente en las historietas de Disney publicadas en América Latina desde una perspectiva política. 

Tras el golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet con el apoyo de la CIA contra Salvador Allende, Dorfman se vio obligado a exiliarse, un ejemplo notable de las operaciones encubiertas ejecutadas por la agencia estadounidense a través de sus grupos de tareas. 

Con el tiempo, se ha vuelto evidente la infiltración cultural del cine de Hollywood impregnado de ideología. Este tema ha sido abordado por el periodista, escritor, filósofo y ex candidato presidencial esloveno Slavoj Zizek en libros, artículos y documentales destacados como La guía perversa de las ideologías

Sin embargo, fue Joseph Nye quien teorizó sobre la idea del poder blando, fundamentada en la comunicación y la influencia mediante los medios culturales e ideológicos, en contraste con el poder duro, que se basa en la coacción, las amenazas y el autoritarismo. Estos poderes no son mutuamente excluyentes, sino que se complementan entre sí, y Nye sugiere que, para su desarrollo, es esencial que se adapten a los contextos históricos y encuentren su oportunidad propicia. 

Otras obras de ficción notables para el análisis propagandístico son Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, publicada en 1953 durante la caza de brujas ideológica del senador McCarthy, y que describe una sociedad totalitaria donde impera la censura y un cuerpo de bomberos que, a semejanza de una policía secreta, incendia las bibliotecas. Convertida en una obra de culto, fue llevada al cine por Truffaut y puede ser ubicada al mismo nivel de 1984, de George Orwell, novela que introduce la figura del omnipresente Gran Hermano y su policía del pensamiento dedicada a la vigilancia masiva, la manipulación del lenguaje y la información, y la represión política y social. 

Otro ejemplo cinematográfico es la película Wag the Dog, en la que un servicio de inteligencia inventa una guerra con todos sus detalles para distraer y manipular al electorado de un país sacudido por escándalos, tarea que se canaliza y transmite a la opinión pública con un estilo periodístico en cuanto a relato e imágenes, y para lo cual se recurre a un afamado productor de cine. La obra constituye una sátira mordaz protagonizada por Robert De Niro.
 
Otra película destacada, muy bien ambientada en cuanto a escenarios, vestuario y complejidad de los personajes, titulada El Buen Pastor, dirigida y actuada por Robert De Niro en un breve papel como el General de División William Joseph Donovan, fundador de la OSS, aborda el nacimiento de la CIA en el seno de las fraternidades universitarias de Estados Unidos, los antecedentes de su gestación durante la Segunda Guerra Mundial y su participación en la mencionada invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

La Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), establecida por Donovan en 1942 para operar en escenarios extranjeros (Magreb, Europa meridional, Francia, Indochina), enfrentó la oposición del entonces poderoso FBI de J. Edgar Hoover. 

La OSS reclutaba personal en universidades de élite y entre artistas y personalidades de Hollywood, lo que llevó a que se le considerara un club social. Cuando la Agencia Central de Inteligencia asumió el control en 1947, implementando golpes de Estado y operaciones psicológicas de desinformación a través de grupos de tareas encubiertas (desde Centroamérica e Irán hasta el U2 y el proyecto MK Ultra sobre el uso de sueros y drogas como el LSD para controlar el comportamiento humano), Donovan y su protector, el expresidente y masón Franklin D. Roosevelt, ya no estaban presentes. Otro masón notable, Harry Truman, ocupaba la Casa Blanca.

Con el inicio de la Guerra Fría, el poder de la CIA se expandió significativamente a través de sus complejas operaciones encubiertas, convirtiéndose en una estructura cada vez más opresiva y alienante, incluso para sus propios integrantes. La película El Buen Pastor destaca por sus múltiples simbolismos masónicos, incluyendo referencias a la religión civil teorizada por Robert Bellah. 

En la escena final, el nuevo Director de la CIA le dice al jefe de contrainteligencia: “Recuerdo que una vez un senador me preguntó cuando hablamos de la CIA en inglés, por qué nunca poníamos la palabra “la” delante. Y le pregunté: ¿Pone usted la palabra “él” delante de Dios?”.

No sorprende que esta película de espionaje y suspenso político esté revestida de símbolos derivados de la religiosidad nacida en el seno del imperio estadounidense, un discurso impregnado de ese espíritu mesiánico, ultranacionalista y distorsionado que caracteriza la retórica de los líderes del país del norte vinculados a las clases WASP, es decir, blancos, anglosajones y protestantes. Esta retórica, que combina el púlpito y la espada, dio origen al Ku Klux Klan y otros grupos supremacistas que actualmente están en auge, aunque no se limita a ellos, ya que abarca un amplio espectro que incluye naciones enteras que vulneran los derechos civiles de otros pueblos. Un escenario que no es ajeno al nacimiento del moderno estado de Israel en 1948, de la mano del sionismo y el enfrentamiento con los pueblos árabes y palestino. 

En mayo de 2007, historiadores convocados por la CIA publicaron un informe en el que se refutan varios antecedentes históricos presentados en la película, señalando también omisiones e inexactitudes en cuanto a fechas y desarrollo de los hechos. Resulta curioso que fuera la CIA la que, en su informe, calificara a la película como una obra que sirve para despistar, confundir y desinformar a la opinión pública, un método característico de sus operaciones de campo.

Últimos años

Por último, se han constituido en un significativo escándalo las revelaciones del ex espía Edward Snowden (2013-2015) con respecto a la red de vigilancia ECHELON, implementada en perjuicio de la población mundial, una tarea ejercida por distintas agencias de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados estratégicos del proyecto “Cinco Ojos” (Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido), vinculados a través del acuerdo UKUSA (United Kingdom-United States). 

ECHELON es una compleja red de espionaje masivo e ilegal cuya misión es la interceptación de señales electrónicas (SIGINT o inteligencia de señales) de satélites, teléfonos, internet, etc., que, una vez capturadas, son analizadas y procesadas fuera del marco jurídico internacional establecido para la privacidad y protección de datos.

Otro gran impacto causó la filtración de documentos difundidos por WikiLeaks y publicados por medios masivos en 2010 sobre las guerras de Afganistán e Irak, la muerte de civiles en diversos incidentes y circunstancias jamás explicadas, el posible involucramiento de Pakistán e Irán en apoyo de los talibanes y el controvertido papel de las fuerzas armadas de Estados Unidos en dichos conflictos, así como la publicación de archivos sobre los presos de Guantánamo.

IV 
Las nuevas guerras 

“Puedes estar viendo la tele y ver la Coca-Cola, y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola, y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola” (Andy Warhol).

"La paja se quemará con el fuego que no se apaga" (Lucas 3, 16).


Tras los significativos ataques del integrismo islámico o yihadismo a principios de siglo en diversas ciudades alrededor del mundo, como Nueva York, Madrid y Londres, los organismos de seguridad y servicios de inteligencia occidentales han acelerado sus cambios y profundizado su colaboración, impulsados por el avance de las tecnologías de la información y la cultura digital. Sin embargo, esta mayor cooperación no ha sido correspondida por sus contrapartes, y en el marco de las denominadas guerras de información, potencias como Corea del Norte, Rusia, China e Irán han emergido como actores formidables en este ámbito. 

Según David Sanger (2018), los ciberataques son difíciles de detectar, fáciles de negar y selectivos, lo que los hace complejos de frenar, permitiendo así mantener intacta su capacidad para generar pánico, histeria colectiva y parálisis en el enemigo sin necesidad de desplegar tropas ni armamento convencional. Esta estrategia permite ejercer influencia y causar perjuicio sin incurrir en los costos asociados con el conflicto armado tradicional.

Por otro lado, los vaivenes políticos y económico-comerciales de algunos gobiernos en ejercicio, como el de la nueva administración Trump en Estados Unidos, implican un peligro para la integración y la coordinación adecuada de acciones con sus viejos aliados de la Unión Europea, por ejemplo, a partir de las serias disputas por cuestiones de índole geoestratégica como el de respetar o no los acuerdos nucleares firmados para el control armamentista de Irán y la renovada embestida de Israel contra esta potencia asiática y sus proxys; con Rusia por su injerencia y espionaje en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2016, la invasión de Ucrania o las ya mencionadas problemáticas vinculadas a las guerras comerciales y tecnológicas que repercuten a nivel global, sobre todo la iniciada con China y el nuevo mercado global del Sur o BRICS, impulsado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Este tipo de brechas ha sido ampliamente explotado desde el punto de vista de la propaganda terrorista y por adversarios como Rusia, tal como se ha evidenciado en el contexto internacional con motivo de su nueva avanzada para posicionarse como potencia renovada, estatus que había perdido en sus antiguas zonas de ocupación e influencia, Europa Central y Oriental, el Cáucaso y Asia Central. Al igual que otros países, sus intereses geopolíticos abarcan el petróleo, el gas y las rutas comerciales dentro de un contexto que también involucra conflictos étnicos y religiosos. Sin duda, el agua, los minerales y la industria alimentaria se constituyen en elementos clave de las ya establecidas guerras por los recursos naturales. Muchos predicen o dan por sentado el inicio de una nueva etapa de Guerra Fría. Es preocupante la injerencia en los asuntos internos, así como la peligrosa escalada de violencia ejercida por Estados Unidos sobre los países de América Latina, y la amenaza de China sobre Taiwán y zonas estratégicas del Pacífico meridional.

Apéndice uno


El retorno de la religión política, con la cruz de ceniza cristiana plasmada en la frente del Secretario de Estado de Estados Unidos, ya es más que explícito en el segundo gobierno de Trump. Durante una entrevista en la cadena Fox, habló sobre la guerra entre Ucrania y Rusia, lanzando también una severa advertencia al grupo islamista Hamás en Gaza. Poco después, Estados Unidos justifica y lanza, en apoyo de Israel, un ataque aéreo sobre el Estado teocrático de Irán, alegando el incumplimiento del acuerdo sobre armamentismo nuclear (Fox News, 2025). 

Otro suceso de mayor impacto lo constituyó el crimen del joven activista conservador Charlie Kirk, aliado muy cercano de Donald Trump, cuyas ideas políticas describe la CNN (2025) en uno de sus titulares: “Convirtió la participación juvenil en guerra cultural”, apoyando las deportaciones masivas impulsadas por Trump, la portación de armas, el rechazo al aborto, a los derechos de las personas trans y la inmigración. 

Señala el artículo: 

“Se convirtió en una de las voces más influyentes del movimiento conservador juvenil en Estados Unidos. Defendió ideas de derecha en debates universitarios y conferencias, convirtió las disputas culturales en un motor de movilización política y, en sus últimos años, adoptó un tono cada vez más religioso y apocalíptico al describir la política como una batalla espiritual y una lucha contra las fuerzas de la oscuridad. 

En la Conferencia de Acción Política Conservadora de 2020, elogió a Trump (...) por una referencia a un movimiento nacionalista cristiano que insta a los creyentes a ejercer influencia en el gobierno, los medios de comunicación, la educación, los negocios, las artes y el entretenimiento, la familia y la religión”.

El iluminismo oscuro

La ilustración oscura, también conocida como el movimiento neo reaccionario, es una corriente política de extrema derecha, antidemocrática y conservadora que aborda cuestiones como los roles de género, las relaciones raciales y la migración, rechazando todo tipo de progresismo al respecto. Rechaza el igualitarismo y apoya construcciones sociales y formas de gobierno basadas en las monarquías absolutas características del Antiguo Régimen y la Edad Media. 

Se opone al iluminismo del siglo XVIII que enfatizó el uso de la razón para disipar la ignorancia y combatir la tiranía. Este movimiento intelectual, cultural y filosófico propició las ideas de libertad, igualdad, justicia, progreso, tolerancia y la separación entre la Iglesia y el Estado, e influyó en la Revolución Francesa, así como en la Independencia de los Estados Unidos y las colonias españolas.

La ilustración oscura, por otro lado, está vinculada a aquellas élites que ostentan poder y a la cultura cibernética, y cuya visión plantea que “hay que avanzar hacia una sociedad gobernada por las corporaciones”, según Perfil (2024), bajo el liderazgo de un CEO o director ejecutivo. Aspiran a un gobierno autocrático, dado que la democracia es el resultado de un experimento fallido. El concepto de tecno feudalismo, sin ataduras ni condicionamientos estatales, no le es ajeno. 

Algunos de sus miembros reivindican la eugenesia. “Mientras que la Ilustración prometía libertad, emancipación, igualdad y solidaridad, la Ilustración Oscura ofrece servidumbre, jerarquía, opresión y crueldad”, sostiene Time (2025). Entre sus seguidores se cuentan asesores de Donald Trump, intelectuales y empresarios de Silicón Valley.


Imagen de la película Rollerball de 1975, protagonizada por James Caan, ambientada en un futuro distópico donde las corporaciones ejercen el poder global y la guerra ha sido suplantada por un deporte de alto riesgo denominado Rollerball, que constituye el principal entretenimiento y mecanismo de control social. Su enfoque es análogo al del iluminismo oscuro contemporáneo.


Imagen de Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932). 

La novela constituye una distopía que prevé el avance en tecnología reproductiva, cultivos humanos y control emocional mediante el sueño y fármacos que manipulan profundamente la sociedad articulándola en castas. La guerra y la pobreza han sido eliminadas, pero a costa de la deshumanización. Este gobierno que rige el orden mundial tiene como figura icónica a Henry Ford y su invención del montaje industrial. Según el autor, la droga suministrada por los líderes cura la melancolía y tiene todas las ventajas del cristianismo y del alcohol, sin ninguno de sus efectos secundarios.


Imagen de la película Fahrenheit 451 (temperatura a la que se quema el papel), de Ray Bradbury, publicada en 1953 durante las persecuciones ideológicas del senador McCarthy, y que describe una sociedad totalitaria donde impera la censura y cuyo cuerpo de bomberos, semejante a la estructura de una policía secreta, incendia las bibliotecas.


Imagen de la película 1984, de George Orwell, novela en la cual se introduce la figura del omnipresente Gran Hermano y su policía del pensamiento dedicada a la vigilancia masiva, a la manipulación del lenguaje y la información y a la represión política y social. 

Segunda parte

Sobre el fundamentalismo, el espíritu laico y el silencio de los corderos

                "Se investigó la conexión entre el terrorismo y la presión barométrica, las fases de la luna, el alcoholismo y la sequía, y se pusieron muy de moda las mediciones de los cráneos de los terroristas. También se asoció su exagerada violencia a las carencias vitamínicas".
Walter Laqueur, Una historia del terrorismo.
             
I
Del evangelio político a la paranoia del poder: sacudiendo misas y telarañas
            
“¿Quién se atreve a colocar la autoridad de Copérnico sobre la del Espíritu Santo?”
Calvino, citado por Bertrand Rusell en Religión y Ciencia.


Pat Robertson, en la portada de la revista Time del 17 de febrero de 1986.

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Desde fines del siglo XX se asiste a un retorno del fundamentalismo monoteísta, cuyo punto de inflexión puede situarse en la Guerra de los Seis Días (1967), donde los grupos ortodoxos judíos acentúan su influencia y poder en Israel, luego de su victoria contra la coalición árabe.

Esta fuerza de derecha, vinculada al nacionalismo conservador y sionista, compuesta por pequeñas minorías o partidos bisagra se nucleó en el partido Likut, que ha dominado la escena política israelí en las últimas décadas. El partido fue fundado por Menájem Beguin, antiguo líder del grupo terrorista Irgún u Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel, brazo armado del sionismo que a su vez derivó de otra organización militar de autodefensa llamada Haganá, que operó durante el Mandato Británico en Palestina (1920-1948), zona de la que fue despojado el Imperio Otomano luego de su derrota en la I Guerra Mundial y que ocupaba los actuales territorios de Jordania, Israel y Palestina. 

Esta aplastante victoria contra la coalición liderada por la República Árabe Unida (Egipto), Jordania, Irak y Siria, le aseguró a Israel la posesión de la Franja de Gaza (cedida al control de la Autoridad Nacional Palestina en 2005), la Península de Sinaí, los Altos del Golán, Cisjordania y la parte Este de Jerusalén (incluida la Ciudad Vieja y los restos del Templo), ratificándolo en su doctrina de pueblo elegido por Yahveh. 

Después de 1967 el Laborismo, como exponente del Estado laico, tras sucesivas derrotas electorales cede paulatinamente el poder a los grupos ortodoxos que influyen cada vez más en las políticas públicas, la agenda confesional y migran hacia los territorios conquistados estableciendo asentamientos de colonos y áreas religiosas observantes.

Como respuesta a este estatus de potencia ocupante se intensificó el nacionalismo palestino con la OLP y Fatah dentro del contexto de tensión de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética y su intervencionismo en la región. Por los Acuerdos de Camp David (1978) y el Tratado de Paz egipcio-israelí (1979), Sinaí es devuelto a Egipto en 1982. Pero la derrota árabe significó la pérdida de popularidad de Gamal Abdel Nasser que, junto al Partido Baaz (fuerte en Siria e Irak), son vistos como una amenaza secularizadora y provocan la reacción del Islam político que vendrá de la mano de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes. 

Según Miguel Candelas (2025), desde 1979 han caído varios regímenes comunistas, baazistas y socialistas en Oriente Medio, como Afganistán, Irak, Libia y Siria, sumándose el caso de Persia bajo el Sha Reza Pahlevi. Países como Argelia y Egipto experimentan una reislamización para atraer al islam político moderado y evitar la oposición fundamentalista. Desde la década de 1970, movimientos islamistas fundamentalistas surgieron y ganaron presencia pública mediante propaganda electoral y violencia política, aprovechando el declive de los movimientos panarabistas seculares tras sus derrotas contra Israel.

El ascenso del integrismo católico llegará con el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, los grupos neocatecumenales y la elección de Karol Wojtyla al papado como reacción al Concilio Vaticano II y el proceso de apertura y aggiornamento propiciado por sus antecesores con la voluntad de renovar y adaptar los postulados de la Iglesia al mundo actual, así como su ya señalada influencia en la disolución del bloque soviético, contando entre sus aliados a la CIA y al líder sindical y ultracatólico polaco Lech Walesa.

Con el advenimiento de Ronald Reagan a la Casa Blanca (1981-1989) proliferan las sectas fundamentalistas y los telepredicadores con apoyo de los medios masivos de comunicación, un fuerte lobby teocon y el liderazgo de Pat Robertson, que encarna a la Nueva Derecha Cristiana e intenta la candidatura presidencial por el Partido Republicano. Entre sus principios, impulsan la enseñanza obligatoria de la religión en las escuelas y ámbitos públicos, sostienen las doctrinas del creacionismo en detrimento del evolucionismo darwinista, y se manifiestan en contra del aborto y la manipulación genética.

Las ideas del politólogo Brzezinski (Consejero de Seguridad Nacional del gobierno de Carter) que en sus inicios sostuvo la teoría de la implicación pacífica y el equilibrio de poder en el tablero geopolítico mundial a través del vínculo económico entre Estados Unidos, Europa y Japón, a fin de socavar la influencia del bloque encabezado por la Unión Soviética, también inspiraron otras teorías como la del "caos constructivo" que en Medio Oriente provocaría la desestabilización y violencia en toda la región, en desmedro de las aspiraciones hegemónicas de las potencias locales (algunas laicas, otras teocráticas, con notables diferencias étnicas y sectarias). No dudó tampoco en apoyar el despliegue e intervención militar como justificación defensiva de Estados Unidos ante los ataques terroristas.

En su libro Entre dos edades. El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica (1970), plantea el avance del control de la población por una élite mediante la manipulación cibernética. Dice: 
 
"La era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales, por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano, archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades".

Los atentados del 11-S a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono habilitó al gobierno de George Bush hijo a declarar, a partir de una visión geoestratégica mesiánica de raigambre populista, la guerra total contra el terrorismo global y, en un viraje totalitario, anular garantías constitucionales y dictar la Ley Patriótica, constituyéndose una extensa y sofisticada red de espionaje electrónico, que reafirmó lo expuesto por Brzezinski y lo vaticinado por George Orwell en su obra 1984, novela en la cual se introduce la figura del omnipresente Gran Hermano y su policía del pensamiento dedicada a la vigilancia masiva, a la manipulación del lenguaje y la información y a la represión política y social. Situación que actualmente obliga a cuestionar la pretendida democratización de internet y las redes sociales.

A esta prédica de púlpito y espada que instrumentó Bush como renovado cruzado, revestida con los símbolos derivados de un sentido de la religiosidad (con antecedentes en el Ku Klux Klan y otros grupos adeptos al supremacismo blanco fundamentalista) y que exigió la fidelidad patriótica del pueblo norteamericano apelando a los mitos nacionalistas, exacerbando el odio y el prejuicio (campaña que incluyó la desinformación y el ocultamiento), se opondrá una mayor radicalización yihadista suní a partir del surgimiento del Estado Islámico.

Conclusión

Este retorno a la religión política se produce como reacción a los procesos de secularización y modernidad (Kepel), y a un neopaganismo exacerbado (Capanna) que traen aparejado el auge de las libertades individuales en detrimento de los valores tradicionales inherentes a la "tribu", la etnia, la patria, es decir, de la identidad cultural.

En el caso de los tres fundamentalismos monoteístas, estos coinciden en la cultura patriarcal, la xenofobia y el odio a la diversidad, en su condena a la libertad de expresión y sexual, en la interpretación literal y estricta de los textos sagrados y, por supuesto, en la demonización de la modernidad y del progreso.

En el caso de Georges Corm, este plantea el uso de lo religioso como recurso rentable para el control interno de la población así como, por otro lado, posibilita la expansión geopolítica de las ideologías.

Apéndice dos


Israel, antes y después de la Guerra de los Seis Días de 1967 (BBC).


Los atentados del 11-S a las Torres Gemelas y el Pentágono. Punto de inflexión que generó una escalada de violencia y una exacerbación del fundamentalismo religioso monoteísta.                                         (ABC, 11/09/2001).


Simulacro propagandístico de la ejecución de Trump y Netanyahu por Estado Islámico. (Clarín,13/12/2017).

En el período 2015-2019 Estado Islámico ocupó 88.000 kilómetros cuadrados de territorio que se extiende desde el oeste de Siria hasta el este de Irak, controlando a casi ocho millones de personas y generando miles de millones de dólares en ingresos por petróleo, extorsión, robo y secuestro (BBC).

Según advierte el Pentágono en un informe, actualmente Estado Islámico se está apoderando de franjas de África como lo hizo en Siria e Irak con tácticas muy violentas. Sus actividades abarcan ya 13 países, disputándole territorios a Al Qaeda (The Sun, 2020). Por otro lado, el Índice Global del Terrorismo, citado por Infobae (2025), sostiene que la región del Sahel (al sur del Sahara), se convirtió en el epicentro mundial del terrorismo, concentrando más del 50 por ciento de las muertes a nivel global provocadas por este flagelo.

Según el Observatorio Internacional del Terrorismo (España, 2025), han aumentado sustancialmente las operaciones antiyihadistas, con mayor diversidad de perfiles (mujeres, menores y extranjeros), y una notable reducción en la edad media de los detenidos radicalizados.

Señala el periodista Eric Schmitt que, para mediados de 2018, “ISIS ha perdido casi todo el territorio que tomó en 2014 en Irak y Siria. Muchos de los líderes de alto rango han sido abatidos, pero los funcionarios advierten que el grupo aún puede recurrir a las redes sociales en busca de adeptos para perpetrar ataques donde quiera que estén".

A través de internet, se puede acceder a las publicaciones y servicios de propaganda de estos grupos, incluso a manuales sobre cómo fabricar distintos tipos de artefactos de variada peligrosidad o aprender tácticas de ataque.

Los candidatos a ser captados para su radicalización pueden introducirse en la Deep Web y descargar literatura yihadista o los manuales indicados, que también pueden encontrarse en la Web visible o pública y, más aún, en la Darknet o red oscura. Distintos medios de comunicación, webs, foros de discusión y perfiles en redes sociales como YouTube, Facebook, X (antes Twitter), Telegram o incluso el chat de las consolas de videojuegos son ejemplos de herramientas útiles para estos grupos, así como la producción de documentales cuidados de muy alta calidad técnica sobre propaganda militar y ejecuciones.
 
Lo audiovisual sirve porque transmite el mensaje, fija y apuntala el dogma, cualquiera sea la forma que este adopte (integrismos religiosos, ideologías políticas o sociales, etc.). Aquí no hay símbolo que se pueda interpretar; la idea, y sobre todo la imagen, se impone, como en las ya mencionadas ejecuciones de prisioneros llevadas a cabo por ISIS o en la destrucción del patrimonio cultural histórico (sin olvidar el saqueo de reliquias en zonas conquistadas y luego traficadas en el mercado ilegal con el objetivo de obtener financiamiento para la causa); todo esto como símbolo de la victoria alcanzada, el acabamiento de la oposición por medio del terror y el nacimiento de un nuevo orden (Bartolomé, 2018).

Los terroristas utilizan la Darknet o red oscura dentro de la Internet profunda, que les proporciona privacidad y anonimato y donde está asegurado el secreto de la información que transmiten (ya que en los intercambios de mensajes no se revela la identidad de los usuarios, es decir, su dirección IP o número que identifica al dispositivo conectado) usando los servicios de mensajería instantánea y correo electrónico con los que estar en contacto sin que sus comunicaciones sean interceptadas por las fuerzas de seguridad, o sitios donde alojar una web propagandística o de adiestramiento mostrando tutoriales sobre, por ejemplo, como montar un explosivo casero, las mejores formas de pasar desapercibido y no ser detectados en la red (táctica a la que se denomina taqiyya), etc. Estos sitios pueden incluir bibliotecas virtuales con todo tipo de manuales. Además, están los famosos foros en los que debaten distintos temas y planes de acción. Facebook permite acceder a su red social a través del navegador TOR para que, de este modo, en países donde existe la censura informática, no tengan problemas sus usuarios en ingresar a dicha red.

Dentro de la Darknet utilizan seudónimos, que cambian con cada transacción, así como las URL o dirección de contacto. Entre sus actividades más extendidas se encuentran las extorsiones, por las cuales exigen el pago en moneda virtual y las redes de pederastia que incluyen maltratos y torturas y que una vez filmadas son expuestas en determinados enlaces web a los que solo se accede a través de un pago. Sostiene el investigador Pablo Allegritti (2017), que otra importante fuente de financiación para grupos como ISIS, Al Qaeda y Hezbolá, aparte del tráfico de drogas, personas y rescates por secuestros, proviene de la Deep Web y la Darknet. Dice: “El Estado Islámico es una fábrica de snuff-movies al servicio del terror”.

Otro aspecto de estas actividades ilícitas involucra el tráfico de armas y el uso de impresoras 3D capaces de fabricar armas y munición de fuego que después se venden en el mercado negro virtual. También se evidencia la conexión entre el crimen organizado y el terrorismo que utilizan la red para coordinar los embarques de drogas que cruzan el Atlántico desde Centroamérica, el Caribe y Sudamérica hacia África Occidental, donde otros grupos mafiosos o terroristas luego transportan esas drogas a través de la región del Sahel (al sur del desierto del Sahara), hacia Europa.


Javier Echevarría: pastor con olor a oveja es el título de la carta de despedida del vicario regional del Opus Dei para Paraguay, Argentina y Bolivia, ante la muerte del sucesor de Josemaría Escrivá de Balaguer (Infobae, 2016).


Los evangélicos apoyan jueces conservadores para la Corte Suprema con el objetivo de que dicten sentencias favorables a sus causas (BBC). 


Mormones y Testigos de Jehová, dos religiones nacidas en Estados Unidos durante el siglo XIX, conocidas por su acentuado proselitismo (Clarín, 2018).

II
Todos los hombres del Klan y el juicio del mono

“Tales problemas condujeron a los teólogos a creer que las sucias zorras y otras torpes bestias se habían generado espontáneamente del fango por la acción del sol (...)”.
Citado por Bertrand Russell en Religión y ciencia.

“Otra ocasión de intervención teológica para evitar la mitigación del sufrimiento humano fue el descubrimiento de los anestésicos. Simpson, en 1847, recomendaba su uso en el parto y se le recordó inmediatamente por el clero que Dios dijo a Eva: “Con dolor parirás a tus hijos” (Génesis 3, 16). ¿Cómo podría ella sufrir si estaba bajo la influencia del cloroformo? Simpson logró probar que no había daño en dar anestésicos a los hombres, porque Dios sumió a Adán en un profundo sueño cuando le extrajo su costilla”.
Citado por Bertrand Russell en Religión y ciencia.


Entre las organizaciones fraternales y religiones autóctonas estadounidenses y su representación en la cultura popular, se encuentra la sociedad secreta Ku Klux Klan, también denominada “el imperio invisible”, con sus caballeros y símbolos destinados a infundir temor (vestimentas, cruces incendiarias, banderas).

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Existe un vínculo persistente entre política, religión y fundamentalismo desde el siglo XIX (y aún antes, desde la Colonia), que atraviesa la sociedad estadounidense y se acentúa en el período de la “reconstrucción” (1865-1877) después de la Guerra Civil o de Secesión (1861-1865), desatada en torno a la controversia sobre la esclavitud. 

La película El nacimiento de una nación (1915), dirigida por D. W. Griffith, resulta polémica al respecto, dado que su versión histórica promueve el racismo, la esclavitud, la supremacía blanca y la violencia, así como exalta el accionar de la sociedad secreta del Ku Klux Klan y su oleada de asesinatos.

Nacido en el estado de Tennessee después de la guerra, esta película impulsó el resurgimiento de un segundo período del Klan de la mano de William J. Simmons, predicador de la Iglesia Metodista Episcopal hasta su expulsión. El Klan alcanzó su apogeo entre los años 1915 y 1930, aunque pervivió hasta 1944, con una notable relevancia política de sus miembros. 

Entre sus métodos de intimidación, aparte de la vestimenta y los crímenes, recurrían a la quema de cruces. Los nuevos miembros debían pagar una cuota por su iniciación y comprar los disfraces; al terminar la ceremonia, los organizadores del reclutamiento quemaban las citadas cruces, hacían una manifestación y entregaban una Biblia a un pastor protestante de la zona.

No aceptaban inmigrantes, judíos ni católicos. Su afiliación religiosa era un reflejo de la sociedad blanca protestante. Sus postulados coincidían con el movimiento político y nativista Know Nothing o Partido Americano, entre cuyos principios se sostenían la limitación a la inmigración, sobre todo de católicos; la exclusividad de los cargos públicos para los nacidos en Estados Unidos; un plazo de veintiún años para la concesión de la ciudadanía; el ejercicio de la docencia solo para los protestantes; la lectura diaria obligatoria de la Biblia en las escuelas públicas, y la limitación en la venta de alcohol. 

Como resultado, su influencia creció, ya que fue una salida para el patriotismo militante suscitado por la Primera Guerra Mundial y enfatizó el fundamentalismo en la religión. 

A principios del siglo XX, este auge del fundamentalismo estadounidense se nutrió de las Sagradas Escrituras y las posturas del creacionismo, y surgió en oposición a la teoría de la evolución darwinista, el marxismo, la revolución bolchevique, los comunistas y, en última instancia, a todo lo que implicara u oliera a modernismo, al cual se responsabilizaba del deterioro moral que socavaba los cimientos de la nación. En este punto, cabe recordar el Syllabus de Pío IX.

Con el apoyo explícito de notables políticos como William J. Bryan, tres veces candidato presidencial e impulsor de la Ley Butler, que prohibía la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas, se suscitaron intensas polémicas teológicas de alcance nacional y amplia difusión en la prensa. El punto álgido se alcanzó en 1925 durante el juicio al docente John Scopes, acusado de violar la mencionada Ley Butler, que consideraba ilegal en todo establecimiento educativo del Estado de Tennessee enseñar cualquier teoría que negara la historia de la divina creación del hombre tal como se explica en la Biblia y en su lugar se enseñara que el hombre desciende de un orden de animales inferiores.

Sostenía el creador de esta ley: 

"En primer lugar, la Biblia es la base sobre la que se construye nuestro gobierno estadounidense. El evolucionista que niega la historia bíblica de la creación y otros relatos bíblicos no puede ser cristiano. Va de la mano del Modernismo, hace de Jesucristo un faquir, despoja al cristianismo de su esperanza y socava los cimientos de nuestro gobierno".

En 1963, los jueces de la Suprema Corte dictaminaron en otro caso de notoriedad pública que “obligar a orar y llevar a cabo lecturas de la Biblia por ley es una violación de la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos”, ya que esta “prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al establecimiento oficial de una religión que impida la práctica libre de la misma”, etcétera.

A partir de la década de 1960, esta Nueva Derecha Cristiana recrudece sus ataques y asume una postura política más extrema contra la pornografía, la homosexualidad, las drogas, el feminismo, el aborto y la ideología de género. 

En aquel año, Pat Robertson fundó la Red de Radiodifusión Cristiana (CBN, por sus siglas en inglés). Esto se complementó en la década de 1980 con la presidencia de Ronald Reagan, liderada por predicadores practicantes del televangelismo y ejerciendo gran poder mediático también en las revistas, radios y periódicos, en los cuales compiten por audiencia difundiendo un mensaje de fanatismo y discriminación, prejuicio, sumisión a la autoridad y conservadurismo. 

Continuaba gravitando con su influencia el Reverendo Billy Graham, pero esta época supuso el apogeo de Pat Robertson y su imperio mediático.

Dijo el predicador y activista negro Malcolm X, miembro de la Nación del Islam: “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Fue asesinado en 1965, al igual que Martin Luther King y Bobby Kennedy unos años después.



Los panfletos que distribuían aluden a sus postulados, entre los cuales destacan la supremacía blanca, la religión cristiana protestante de su membresía y su calidad de nativos nacidos en Estados Unidos, fieles al clan, el gobierno, la constitución y la bandera (Piezas de historia. Administración de Archivos y Registros Nacionales de Estados Unidos).

Apéndice tres

El Buen Pastor y la visión apocalíptica de los profetas políticos

Discépolo deja su Biblia junto al calefón, pero se quema. Después, Tom Wolfe escribe La hoguera de las vanidades.
Mauricio J. Campos, del libro Retrato de Adán y Eva.


(Imagen generada por el autor a través de IA)

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Leones y corderos

A diferencia de las religiones tópicas, de tipo local, circunscritas a un determinado lugar, politeístas, animistas o paganas, y signadas por la predestinación, las religiones monoteístas son universalistas y están construidas sobre tres pilares ideológicos: la salvación, la ley y la observancia de esta última. Asimismo, son religiones proféticas, dado que se apoyan en sus libros sagrados inspirados en la palabra de Dios y en los profetas que difunden el mensaje revelado por la divinidad. 

Se las identifica en la tradición espiritual vinculada al patriarca Abraham (cuyo nombre significa “padre de muchos pueblos”), obviamente con sus diferencias teológicas. El relato del Antiguo Testamento (Génesis 22) señala que Dios, queriendo probar la obediencia de Abraham, le ordenó que sacrificara a su hijo Isaac en la montaña, pero después de atarlo al altar y levantar el cuchillo para matarlo, fue relevado de su misión al probar su lealtad y sujeción a la voluntad divina. En lugar de Isaac, fue sacrificado un cordero.

Según los sociólogos Macionis y Plummer (2000), la metáfora de Dios como el pastor de la comunidad que era su rebaño, la comparten el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam, tres religiones que nacieron en Oriente Medio y a partir de las creencias religiosas de las sociedades de pastores.

“El buen pastor se pone a la cabeza y muestra la dirección que es preciso seguir (…), guía hacia la salvación, prescribe la ley y enseña la verdad (…), nació o al menos tomó su modelo en las majadas, en la política considerada como un asunto de rebaños”, señala Michel Foucault (2006), que se ocupó del tema en sus seminarios, describiendo extensamente esta figura de liderazgo sociopolítico y religioso que conduce a sus ovejas, y continúa: “El poder pastoral se manifiesta inicialmente por su celo, su dedicación, su aplicación indefinida”. 

El pastor es el que vela, ejerce vigilancia sobre el mal y “dirige todo el rebaño, pero solo puede hacerlo bien con la condición de que ni una sola de las ovejas se le escape (...) el pastor debe tener los ojos puestos sobre todos y sobre cada uno, que va a ser precisamente el gran problema de las técnicas de poder en el pastorado cristiano y de las técnicas de poder modernas, tal como se disponen en las tecnologías de la población (…)”.

El cordero ilustrado y el arte de lo oscuro

Dice el veterano espía de la película El Buen Pastor a su discípulo, que viaja a Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial para aprender el "arte de lo oscuro", es decir, el espionaje: “Todo lo que parece claro está torcido. Todo lo que está torcido es claro. Atrapado en los reflejos, debe aprender a reconocer cuándo una mentira se disfraza de verdad y tratarla con eficiencia y sin apasionamiento” (Corintios 13, 12), y también: “(...) los distintos usos de la información, la desinformación, y cómo su uso, en definitiva, significa poder”. Un oficio, dice otro personaje, “que nos hace darnos vuelta para ver quién nos vigila”.

En otra escena, el viejo espía es destruido por no ajustarse a la ley y es ahogado. En plena oscuridad, y antes de ser asesinado por haber fallado (es homosexual y, por lo tanto, "diferente"), le dice al agente: “Salga de esto mientras pueda. Mientras siga creyendo”. Lo último en hundirse es su bastón, emblema del Buen Pastor y símbolo de su ya perdida autoridad como líder del rebaño, de la vigilancia y de su derecho a ejercerla. 

Aquí se ve reflejada la potestad del soberano, apunta Foucault sobre esta tipología del ejercicio del poder, la de “expulsar del rebaño a la oveja que, por su enfermedad o su escándalo, sea capaz de contaminar a todo el grupo”, y luego señala:  

“En el cristianismo, el pastorado produjo todo un arte de conducir, dirigir, encauzar, guiar, llevar de la mano, manipular a los hombres, un arte de seguirlos y moverlos paso a paso, un arte cuya función es tomarlos a cargo colectiva e individualmente a lo largo de toda su vida y en cada momento de su existencia. El pastorado cristiano instaurará un tipo de relación de obediencia individual, exhaustiva, total y permanente”.

El personaje principal encarna la vida de James Angleton, uno de los fundadores de la agencia y su jefe de contrainteligencia durante décadas. Dicho personaje es austero, lacónico y cultor del secretismo. Muy suspicaz e impredecible, su idealismo se diluye con los años, y su discreción está sujeta a un pasado doloroso y al ominoso clima de paranoia social de la época. 

Entre otros eventos que el protagonista trae a su memoria, están el recuerdo de su padre, quien se suicidó ante una posible acusación de traición a la patria, su paso por Yale y las sociedades secretas de élite (en este caso, “Los piratas”, émula de Skull & Bones, y semillero de líderes norteamericanos que ocupan sitiales destacados en todos los ámbitos a los que acceden), su ingreso al espionaje y el surgimiento de la Guerra Fría, así como su relación con los servicios ingleses y soviéticos y hasta los vínculos con la mafia. 

Con el paso de los años, su obsesión por el trabajo excluye a su familia, asumiendo el rol del Buen Pastor al que alude el título de la película, figura asociada a la pastoral de las iglesias cristianas y también a distintas órdenes esotéricas, a través de sus rituales o liturgias. Se constituye, según los masones, “en pastor celoso y vigilante, encargado de conducir e ilustrar a los hombres y de separar de su camino todo aquello que pudiera dividirlos”.

Según el sociólogo Vance Packard (1962), las órdenes fraternales, con sus secretos, rituales y vestimentas, alcanzaron su apogeo en Estados Unidos en las primeras décadas del siglo XX e hicieron una importante contribución a la democracia y abarcaron toda la amplitud del orden social estadounidense. Pero también aclara que las normas de sociabilidad de aquella época “se caracterizan por estar limitadas a la propia clase y por un cuidado en eludir o excluir a los que podrían ser considerados como de estatus inferior o diferente”. Luego cita: “Las iglesias protestantes tienden a ser iglesias de clase, y sus miembros provienen principalmente de un grupo de clase”.

Profetas políticos

Esta película de espionaje y suspenso político, que involucra a la CIA como institución icónica y emblema del mesianismo yanqui, se nutre del fundamentalismo evangélico estadounidense y del secretismo de dichas sociedades u órdenes fraternales de principios del siglo XX y sus rituales. 

El crítico Harold Bloom sostiene que los evangélicos norteamericanos son una secta y que adoran a tres figuras literarias: el Yahveh del Viejo Testamento, el Jesús según Marcos y el Alá del Corán, donde prevalece la acción sobre el relato. La religión americana que describe Bloom es una ideología de derecha, nacionalista, o también llamada “religión civil”, expresada a través de sus rituales patrióticos (Romanenghi, 2009). 

Esta religión pública, expresada por credos, símbolos y ritos sociopolíticos, es la última etapa evolutiva de la religión para Robert Bellah, donde prevalece un individualismo utilitarista basado en una experiencia religiosa propia, pero cuya raíz, según Cipriani (2004), es bíblica: “éxodo, pueblo elegido, tierra prometida, nueva Jerusalén, muerte por sacrificio y resurrección, elementos todos que fácilmente se superponen a los hechos históricos de la formación y el desarrollo de los Estados Unidos de América”. 

En otra instancia, Bellah llegó a definir la religión civil “como un recipiente vacío y roto”, dice Cipriani, y luego agrega: “Tal pesimismo está motivado, en realidad, por las contingencias del momento: por una parte, la guerra de Vietnam, y por otra, la crisis de legitimidad que siguió al caso Watergate”.

Hay una sacralización, por parte de estos líderes políticos laicos, de los símbolos extraídos de la historia nacional, asumidos como valores trascendentes y utilizados como basamento para la integración social y cultural. Son ideologías gubernamentales con sesgo profético, cuyo líder asume un rol sacerdotal e inspirador para su pueblo.

La patria exclusiva

La película refleja un marcado sentido de sacrificio por la patria y exclusión hacia los demás, impregnada de códigos y valores específicos, así como metáforas bíblicas, lo que coincide con el ideal mesiánico de pueblo elegido que ha caracterizado al judaísmo desde la destrucción del Segundo Templo de Salomón y la diáspora, enfatizando la preservación de la identidad étnica y cultural. Un ejemplo de esto es la recurrente frase “hay un extraño en nuestra casa”. También ilustra este punto el diálogo entre el jefe mafioso expulsado de Cuba y el agente de la CIA: 

- Mafioso: “Los italianos tenemos nuestras familias y la Iglesia, los irlandeses su patria, los judíos su tradición y los negros su música. ¿Y ustedes qué tienen?”. 
- Agente: “Los Estados Unidos de América. El resto de ustedes solo está de visita”.

El General Donovan, al reclutar personal para el servicio de inteligencia, advierte: “Nada de judíos ni negros y pocos católicos”. Y luego agrega: “Me preocupa que tanto poder termine en manos de unos pocos. Siempre a alguien le conviene crear enemigos, reales o ficticios. Lo imagino como los ojos y los oídos del país. No quiero que sea su alma”. Pero siempre se equivoca dice, en favor de la democracia.

Como en el Éxodo bíblico, una plaga de langostas enviada por el director de la CIA, Allen Dulles, asola los cultivos de Guatemala en 1954, previo al golpe de Estado orquestado por la agencia, y cuya propaganda presumía de contar con el apoyo popular. Fue una consecuencia de oponerse a los intereses regionales de la poderosa United Fruit Company, apodada “el pulpo”.

Las escenas se suceden con diálogos significativos: “Primero la Agencia, luego Dios”, y otro fragmento: “Este edificio no se construirá sin ti. Eres el alma y la vida de la CIA. Quién sabe, quizá tengas algún secreto mío en tu caja fuerte”. La frase “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8, 32) está grabada en mármol en el edificio, aunque para Foucault, el pastor no debe limitarse a enseñar la verdad, sino también dirigir la conciencia, destacando que la ley (nomos) está etimológicamente ligada al pastor (nomeus).

En resumen, el objetivo del poder pastoral es, sin duda, la salvación del rebaño, que coincide con el objetivo del soberano, es decir, la salvación de la patria, que debe ser la ley suprema en el ejercicio del poder.

En este contexto, el simbolismo se utiliza en un entorno opresivo y de dominación, donde el individuo carece de libertad y está imposibilitado para expresarse al estar sometido a la voluntad de un poder ajeno a su persona y controlado por un poder externo que ejerce un dominio riguroso sobre su vida, simbolizando un destino predeterminado, representado, entre otras alegorías, por el ojo omnipresente del billete de dólar.

El símbolo, su lenguaje y mensaje implícito están diseñados para servir funcionalmente al conjunto, con el objetivo de perpetuar el sistema de gobierno sobre los individuos. La estructura sistémica, la doctrina y la élite que la controla se imponen de manera dominante, y es esta versión consolidada y dogmática la que las élites presentan a la sociedad, a menudo bajo la apariencia de un gobierno político legítimo, lo que constituye un mero simulacro de una sociedad democrática y pluralista.

Religión política y secretismo

Según Elorza (1996), "las relaciones de autoridad y obediencia en el ámbito político entre seres humanos han estado casi siempre impregnadas de contenidos religiosos, bajo diversas formas". Existe una conexión intrínseca entre el orden político y la religión, afirma Elorza, ya que "prácticamente todas las formas políticas han presentado una carga variable de sacralidad". 

Sostiene que esta relación ha evolucionado de manera parcialmente lineal, transitando desde teocracias hacia formas progresivamente secularizadas, pero también de forma circular, en la medida en que los contenidos laicos y secularizados del Estado y los movimientos políticos experimentan una reincorporación de elementos religiosos, ya sea parcial o mediante la reconstrucción de credos político-religiosos.

En cuanto al secretismo que rodea a estas instituciones, Claude Giraud afirma en una entrevista (Pavón, 2008):

- Periodista: “¿Podemos decir que en Estados Unidos se hace del secreto una práctica religiosa?”. 
- Giraud: “Sí, totalmente. Estados Unidos se caracteriza por poseer un conjunto considerable de instituciones religiosas e instituciones de manipulación del secreto. Como las iglesias fueron las instituciones más importantes del Estado-nación, existe una dimensión religiosa del secreto que implica una sumisión a la autoridad, a algo superior que no podemos comprender.  
- Periodista: “Y el secreto también puede ser utilizado como herramienta para el control social”. 
- Giraud: “Sí. Un medio de control social asombroso. Hay muchas sectas en Estados Unidos y Europa. Y cuando miramos las organizaciones sectarias o también las organizaciones que apuntan efectivamente a que los individuos que ingresaron no puedan salir, el secreto es un medio de control social absolutamente notable”. Estas organizaciones “instrumentalizan a la persona; todas las acciones y pensamientos son controlados a través de esa idea de tener en común un secreto”.

Según Giraud, todos los códigos de comunicación humana implican el uso del secreto, es decir, la palabra silenciada o escondida. Giraud examina cómo esta práctica desempeña un papel fundamental en las campañas políticas, como las de Estados Unidos (Pavón, 2008).


La iniciación de Homero Simpson representa una sátira de las organizaciones fraternales, simbolizada por su juramento de lealtad a la Orden de los Magios con la mano sobre el Volumen de la Ley Sagrada. Pedro Picapiedra y Pablo Mármol formaban parte de la Logia de los Búfalos Mojados.

De acuerdo con ciertos pasajes de la declaración emitida por la Gran Logia de Massachusetts y la correspondencia de la Gran Logia Unida de Inglaterra, que generaron polémica entre distintas órdenes a mediados del siglo XX, la francmasonería:

"Es de naturaleza religiosa porque promueve el monoteísmo; el volumen de la Ley Sagrada está siempre abierto sobre los altares cuando una logia está en sesión; el respeto a Dios está constantemente presente en sus ceremonias, y se imparten lecciones de moralidad a sus hermanos". 

"Se caracteriza por ser docente porque instruye, a través de sus ritos y ceremonias ritualísticas, en un sistema de moral y fraternidad basado en la Sacra Ley". 

"La auténtica masonería es un sistema de moralidad, un culto destinado a preservar y difundir la creencia en la existencia de Dios (...) Por lo tanto, para ingresar en la verdadera y original Masonería, un hombre debe cumplir con estas condiciones: creer en Dios y profesar una religión monoteísta con un Libro de la Ley Sagrada". 

"La Sagrada Biblia no es un libro exclusivo de la Iglesia Católica. Es un libro de la Religión Cristiana que contiene toda la historia masónica registrada en sus páginas. La Biblia es el Libro de la Ley Sagrada que debe estar presente y abierto en toda logia masónica en un país cristiano. Dado que es el libro que contiene la historia masónica de la cual se derivan todas las palabras secretas masónicas, es obligatorio tenerlo presente y abierto en la Logia" (El Nivel, Año II, Buenos Aires, mayo de 1944, N° 14).


Iniciación masónica de Franklin D. Roosevelt, gobernador del Estado de Nueva York, en el Rito Escocés, Albany, el 28 de febrero de 1929. Posteriormente, ejerció como presidente de los Estados Unidos desde 1933 hasta su fallecimiento en 1945 (Administración de Archivos y Registros Nacionales de Estados Unidos).


Harry S. Truman, quien se desempeñó como Presidente de los Estados Unidos desde 1945 hasta 1953, luciendo un delantal masónico (Administración Nacional de Archivos y Registros de Estados Unidos).

III
Matar al cordero infiel: la rebelión de la pequeña yihad

“Resulta más sencillo para los no occidentales, en particular si son musulmanes, descubrir hoy al Diablo en el Gran Canciller de Occidente, que se erige como Sumo Juez, emperador y empresario del planeta, colonizador del sistema solar. De ahí que los líderes religiosos islamistas, por ejemplo, el ayatolá Jomeini, hayan denominado a los Estados Unidos de Norteamérica, el mayor imperio, “Gran Satán”. El presidente Bush, a su vez, llamó Satanás al dirigente de Al Qaeda que celebró los atentados terroristas suicidas del 11 de septiembre.
Años antes era el comunismo soviético el que representaba la política del Diablo. Eso fue olvidado tras la caída del muro de Berlín, primera parte del derrumbe del comunismo soviético. Hasta entonces, Satanás era un correligionario de Lenin, que solía ir tocado con un gorro de visón donde brillaba la insignia de una estrella roja, y pasaba revista a los misiles balísticos intercontinentales en la plaza Roja de Moscú”.
Simón Pieters, Diabolus. Las mil caras del diablo a través de la historia.


El ayatolá Ruholá Jomeini, máxima autoridad religiosa chií y líder político-espiritual de la Revolución Islámica de 1979 que derrocó al gobierno laico del sha de Persia, Reza Pahlevi, afirmó que “esta es una guerra entre el islam y la blasfemia”. Considerado fundador de la República Islámica de Irán, ocupó el cargo de líder supremo del país hasta su fallecimiento en 1989. La mayoría de los chiíes profesan la creencia en doce imanes sucesores de Mahoma, descendientes del profeta a través de su hija Fátima y su yerno Alí, a quienes consideran líderes espirituales y políticos legítimos e infalibles del islam. Los duodecimanos creen en la supervivencia del último imán, quien, cual mesías, regresará al final de los tiempos para establecer la justicia en la tierra, y profesan esta doctrina como religión estatal de Irán.

Durante el mandato de Jomeini, surgió Hezbolá o Partido de Dios, una organización chií que constituye una fuerza política y militar significativa en Líbano. Desempeñó un papel crucial en la guerra civil siria al lado del régimen de Bashar al-Asad, junto con Rusia e Irán. Además, se ha convertido en una de las organizaciones con mayor presencia en América Latina, vinculada al crimen organizado y las narco-guerrillas, y cuenta con una amplia difusión ideológica. La organización sufrió un duro golpe tras la muerte de su líder histórico, el clérigo libanés Hasán Nasralá (1960-2024), ocurrida después de un ataque aéreo israelí en Beirut.

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Perturba tu casa y heredarás el viento (Proverbios 11, 29)

“Puede verse también en la Biblia cómo Dios bajaba a la Tierra a conversar con los hombres, en los tiempos primitivos, les daba consejos y les aplicaba castigos inverosímiles. Al profeta Ezequiel le ordenó que se comiera un libro sagrado, y el profeta se lo comió (3, 1-2 de las profecías de Ezequiel), y también le ordenó que en expiación de los enormes pecados del pueblo de Israel, comiera todas las mañanas excrementos humanos; y como el profeta se quejara de la crueldad del castigo, lo autorizó a que los reemplazara con estiércol de buey” (4, 12-15). A Ezequiel se lo asocia con el profeta islámico Dhul Kifl, “poseedor del pliego”.
Según Claude Giraud (2004), el Libro carece de significado sin la enseñanza del imán, quien imparte tanto el aspecto exotérico del texto sagrado para los musulmanes, es decir, los sometidos, como el esoterismo del libro para aquellos iniciados en los secretos de la religión, los hombres de lo esotérico y los adeptos de los imanes; en resumen, los chiítas.   

Surgido del desierto y de tribus dedicadas al pastoreo y el comercio, en un contexto de religiones politeístas y clanes belicosos situados en la periferia de los imperios, el Islam es concebido por Mahoma a partir de sus contactos con judíos y cristianos practicantes de religiones monoteístas y proféticas. 

Para el Islam, Mahoma es el último de los profetas (o también mensajero) y Dios o Alá le dictó el Corán, que es su libro sagrado. Existen otros profetas como Abraham, Noé, Job, Jonás, Jacob, José, David, Salomón, Moisés y Jesús, así como también sus libros revelados. Esta profesión de fe es uno de los cinco pilares, junto a la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación, en los cuales deben creer los fieles musulmanes. 

Por otro lado, la palabra musulmán implica “sometimiento” y la Umma se constituye en la comunidad de creyentes. Otro de los principios clave es la tolerancia, y es la razón por la que el actual terrorismo yihadista contraría al Corán al no respetar a las otras religiones del libro: es la pequeña yihad o guerra contra los infieles, pero que en otra época señalaba a los paganos politeístas o yahilía (ignorantes), término que el fundamentalismo islámico utiliza hoy para estigmatizar a los gobiernos arabo-musulmanes laicos y a los apóstatas. La gran yihad indica el esfuerzo interno de cada creyente por mejorar. 

Resultado de su fallida prédica, Mahoma huye a Medina en el año 622 d.C. en la llamada “hégira” (éxodo o exilio), fecha de inicio del calendario islámico. Retorna a La Meca en el año 630 d.C., pero ya como conquistador político-miliar, consagrando la Kaaba al Islam. Mahoma muere en el año 632 dejando unificadas a las tribus de la península arábiga. La sucesión fue conflictiva, pero con los siguientes cuatro Califas el Islam inicia su expansión en el mundo, se fija la doctrina en el Corán y se compilan los “hadices” (dichos y hechos ejemplares del profeta).

Con la sucesión surge la división que actualmente persiste entre suníes, chiíes y otra rama minoritaria, los jariyíes. Enfrentados en una guerra civil, los chiíes son derrotados y se establecen en Persia (actual Irán). Reclaman el Califato para los descendientes del profeta, línea sucesoria que, desaparecida su familia, recae en los “imanes”, y estos se constituyen en un clero jerarquizado con la potestad de dictar jurisprudencia. 

Para la tradición ortodoxa suní, el Califa se elige por medio del arbitraje (los Omeyas lo harán hereditario), el imán únicamente dirige la oración y no existe un clero jerarquizado. La ley, para estos últimos, está fijada en el Corán y los “hadices” y es inamovible. También son iconoclastas, al revés que los chiíes.

En su etapa de mayor expansión con el Califato Omeya, el Islam abarcó la península arábiga, parte del Imperio Bizantino (Siria, Palestina y Egipto), Asia central, parte de la India, el norte de África, la península ibérica y el sur de Francia, influyendo en el Mediterráneo, Europa central y el sudeste asiático (actualmente Indonesia cuenta con la mayor cantidad de musulmanes en el mundo). El imperio se extendía desde Portugal hasta Pakistán y las fronteras con China, impulsando el comercio, la cultura y los adelantos técnicos, aunque esta época también se caracterizó por el abuso en el cobro de tributos y en el desinterés por la conversión de los pueblos conquistados.

Un mapa del terror: del Viejo de la Montaña a Bin Laden y Jomeini

Declaró el Vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos del gobierno afgano: “La construcción de nuestro país está basada sobre la Sharía (ley coránica), y quien reniega del Islam merece la muerte”.

En el siglo XI d.C. (1090-1275) surge dentro del propio Islam chií la secta de los Asesinos, cuyos miembros se dedicaban a los asesinatos políticos y religiosos cumpliendo con obediencia ciega su cometido. Con base en la fortaleza elevada de Alamut (Persia), en el apogeo de su poder se expandieron a Siria y toda la región, tejiendo una red de castillos inexpugnables. Fueron destruidos por la invasión de los mongoles. Mataban por encargo de cualquier facción que les pudiera pagar y consumían drogas como el hachís para estimular su éxtasis religioso y espíritu combativo, convencidos de que existía para ellos un paraíso si morían en el transcurso de su misión.

Los mismos musulmanes los consideraban herejes peligrosos y temibles, al igual que los cruzados. Aquí se puede ver más de un punto de coincidencia con los sicarios (de “sica”, espada corta o daga) de la secta judía de los zelotes y aún más, con el mundo actual, no solo por el uso de las drogas, la taqiyya u ocultamiento de su identidad y el adiestramiento al que eran sometidos utilizando técnicas de lavado de cerebro como vehículo para ejecutar actos de autosacrificio suicida en consecución de sus objetivos, sino también en la metodología mercenaria utilizada también hoy por los carteles del narcoterrorismo y bandas criminales.

Cualquier medio ha sido válido a través de la historia para subvertir el orden establecido y causar daño. Fue el propio Bin Laden quien declaró en una entrevista realizada por la revista Time, que la adquisición de todo tipo de armas, incluidas las químicas y nucleares, era un deber religioso para un musulmán.

Los venenos fueron utilizados de distintas formas y en todas las épocas para el asesinato y/o para emponzoñar las armas, así como los cuerpos lanzados en catapultas hacia el interior de las fortalezas y castillos de la Edad Media actuaron como armas biológicas para llevar la peste a los sitiados. 

La ascendencia de la actual oleada fundamentalista religiosa de la cual el yihadismo es su peor exponente, sobre todo en la evolucionada variante del ataque suicida y las doctrinas del sirio-español Mustafá Setmarian, puede situarse en el surgimiento de la OLP u Organización para la Liberación de Palestina, creada por Yasir Arafat en 1964 como reacción al nacimiento del Estado de Israel. Una época caracterizada por el secuestro de aviones, destinada a captar la atención pública y forzar decisiones políticas de los gobiernos. 

Con los años, y en una incesante escalada de violencia se produjeron hechos significativos como sucesivas guerras (Seis días, en 1967, y Yom Kipur, en 1973), el secuestro y asesinato de los atletas israelíes en las Olimpíadas de Múnich en 1972 (y su contraparte, la caza a los miembros de Septiembre Negro), hasta desembocar en el peor atentado ocurrido hasta la fecha, es decir, el ataque a las llamadas Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en 2001, ejecutado por órdenes de Osama Bin Laden, líder de la red Al-Qaeda nacida en Afganistán en 1989.

En ese lapso se producen la Revolución Islámica en Irán con la instauración de un gobierno teocrático bajo el liderazgo del Ayatolá Jomeini (1979-1989), así como la invasión soviética de Afganistán (1979-1989) y las guerras Irán-Irak (1980-1988) y del Golfo (1990-1991).

Cabe destacar que el principal intelectual chií de la Revolución Islámica iraní fue el sociólogo e historiador de las religiones Alí Shariati, censurado, encarcelado y perseguido hasta el exilio por su militancia político-nacionalista contra el régimen dictatorial pro británico y occidental de Reza Pahleví (Sah de Persia). Si bien fue idealizado por la Revolución de 1979, Shariati estaba muy influenciado por los movimientos de liberación vinculados a la descolonización, y disentía con Jomeini con respecto a la idea de un gobierno liderado por los “ulemas” (doctores en las disciplinas religiosas y jurídicas musulmanas). 

Su ideología de izquierda se opone al capitalismo deshumanizante, pero también a las teocracias, sistemas a los que considera opresores y que esclavizan a las personas privándolas de su identidad cultural y religiosa. Propugna una renovación Islámico-laica, a partir de la cual los teólogos musulmanes predicarán un discurso político más igualitario y en equilibrio con las aportaciones de la modernidad, sin aislarse del mundo ni la geopolítica real. 

El triunfo de la Revolución Islámica significó la caída de la última dinastía persa, y la ruptura de los vínculos con Gran Bretaña, ligados a la explotación del petróleo a través de la Compañía Anglo-India (luego British Petroleum). 

Entre los conflictos de mayor repercusión de esta época, se encuentra la toma de rehenes de la embajada estadounidense en Teherán, que le costó la reelección presidencial a Jimmy Carter.

En 2009 se produjo una oleada de protestas, motivadas por múltiples causas (vinculadas a los regímenes de gobierno, las libertades civiles y la mejora en la calidad de vida), y donde las redes sociales jugaron un rol crucial como instrumento de dicha movilización, ante las denuncias de fraude en las elecciones presidenciales de aquel año. La protesta, centrada en las principales ciudades y clase media (aunque el espectro de población que abarcaba era amplio, incluidas las mujeres), reclamaban reivindicaciones políticas vinculadas al voto. 

El clamor reformista fracasó y también la posibilidad de acceder a una mayor apertura democrática, continuando en el poder, después de una dura represión y mayor censura, el gobierno de los Ayatolás. 

Esta movilización se constituyó en el antecedente de las próximas revoluciones en Oriente Medio y el norte de África englobadas bajo la denominación de Primavera Árabe. 

Con los años los problemas económicos derivados de las sanciones internacionales y una creciente corrupción se han acentuado, provocando nuevos disturbios contra el régimen clerical en el poder desde la Revolución Islámica de 1979. 

Actualmente Irán mantiene relaciones comerciales con China y Rusia, y cercanía por diversos intereses, con Afganistán, Líbano, Siria y Turquía. Se disputan con Arabia Saudita (suní), la posición de potencia hegemónica en la región y combate a los grupos terroristas Estado Islámico y Al-Qaeda, el cual ha establecido su base en Yemen.
 
Luego de un período de gobierno moderado, los conservadores han recuperado el poder en Irán a través de las urnas con el aval del actual Ayatolá y Líder Supremo del Consejo de Guardianes, quien conserva la potestad de vetar las decisiones de los otros dos poderes: el Ejecutivo y el Legislativo. Señaló después del triunfo electoral que “la gran ganadora de las elecciones (…) es la nación iraní porque se ha levantado otra vez frente a la propaganda de la prensa mercenaria del enemigo” (AFP y Télam, 2021).

Un contrapeso para el Islam político lo constituye el partido Baaz Árabe Socialista, que se identifica con el socialismo árabe: esto es el nacionalismo y el panarabismo (la unidad árabe, pero en un contexto secular). 

Crítico con el intervencionismo de las potencias occidentales y cualquier control extranjero, se rebela contra los excesos del capitalismo sin ser marxista y su ideología laica se opone al fundamentalismo islámico de otros partidos como Hezbolá (chií) en el Líbano o Hamás en Palestina, a los Hermanos Musulmanes (panislamismo suní), a las monarquías absolutistas como la existente en Arabia Saudita y las teocracias. También está enfrentado al sionismo y el Estado de Israel. Actualmente en declive, integró gobiernos en Irak (Sadam Husein), Egipto (Gamal Abdel Nasser) y en Siria, hasta la caída del régimen de Bashar al-Asad en 2024. 

Superada la conflictiva década de 1990, las crisis del Golfo Pérsico y el ataque del 11-S, se intensifica la guerra global contra el terrorismo. Iniciada la invasión de Afganistán por Estados Unidos y la nueva guerra contra Sadam Husein en 2003, surgirá la resistencia a la invasión a partir del grupo al-Qaeda en Irak liderado a su vez por el Jordano Abu Mussab al-Zarqawi, muerto en 2006.

En estos años cobra aún mayor fuerza la figura del ya citado Mustafá Setmarian, que alcanzó uno de sus puntos culminantes cuando conoció y se vinculó a Bin Laden en Afganistán en los inicios de al-Qaeda, y a los que luego criticó por sus estrategias. Su perfil lo señala como un experimentado instructor, un experto en guerras de guerrillas, editor, periodista y autor de varios libros. 

En 2004 publicó el volumen Llamada a la resistencia islámica global. A través de su obra-guía, Mustafá Setmarian se volvió el más influyente ideólogo de las técnicas que utiliza el yihadismo actual, dándole un nuevo impulso. 

Renovó su estrategia y las tácticas operacionales, planteando el desarrollo de una nueva fase de la yihad que implica el diseño, planificación y ejecución del acto terrorista por individuos solitarios y pequeños grupos autónomos (o células) según sus propias capacidades, sin conexión entre ellos y desvinculados de liderazgos jerárquicos, actuando en una amplia diversidad de frentes para desmoralizar y desgastar al enemigo, confrontando a través de una guerra de guerrillas y ejerciendo el control de zonas o territorios para establecer un estado islámico y un nuevo Califato bajo la ley de la Sharía. 

Las ideas de Mustafá Setmarian suponen una mayor flexibilización de las aplicaciones terroristas, de su modus operandi y de sus pautas de organización y actuación. Entre otras razones, porque las redes de terroristas tienen una capacidad organizativa más flexible, o sea, una ausencia de estructuras rígidas que las vuelven más fácilmente manejables, con el agravante de estar unidas por sistemas informáticos y de telecomunicaciones, de los cuales son especialistas. 

En 2011, Bin Laden es ejecutado en Pakistán por un grupo de tareas de los Estados Unidos. Con los años, en 2013, y separado de Al-Qaeda y su nuevo líder Ayman al-Zawahiri por cuestiones ideológicas, surge el Estado Islámico, ISIS o Daesh, bajo el mando de su autoproclamado Califa (cuyo significado en árabe es “el que guía”) Abu Bakr al-Bagdadi que obtiene la lealtad de, entre otras organizaciones, la temible Boko Haram africana. A raíz de sus recientes derrotas militares en Siria e Irak, puede decirse que hay un nuevo cambio de estrategia por parte del Estado Islámico, adoptando un modelo de terrorismo urbano de bajo costo o low cost

En octubre de 2019, y con una situación más agravada, se anunció la muerte de su fundador y líder, el mencionado al-Baghdadi, quien después de eludir la captura por casi una década al adoptar extremas medidas de seguridad, detonó un chaleco suicida para evitar su aprehensión por fuerzas militares estadounidenses. 

En síntesis, desde la segunda década del siglo XXI y a través de los postulados doctrinarios de Mustafá Setmarian, se aprecia una evolución notoria en las estrategias, técnicas y tácticas operacionales de los integristas islámicos. Pero no se trata de una simple evolución. La nueva yihad pergeñada por Mustafá Setmarian ha roto con viejos patrones organizativos (selló el pasado de Al-Qaeda, hasta su actual revitalización, contexto en el cual disputa con Estado Islámico amplias franjas territoriales de África), instaurando un nuevo paradigma o modelo a seguir.

Nuevos aspectos se han vuelto relevantes en el diseño y ejecución del acto terrorista y en la misión última, como ya se explicó al tratar sus doctrinas. Se asiste a una nueva etapa u oleada signada por el acceso a la cultura digital, la multiplicidad de objetivos en distintos frentes, aún entre su propia población, y lo impredecible del terrorismo suicida en ascenso, obligando con esto a los gobiernos que los combaten a redefinir y priorizar sus políticas de defensa, prevención hacia el interior de sus propias fronteras e intervencionismo armado.


El Islam en el mundo. En verde, suníes; en rojo, chiíes y, en azul, jariyíes (La Voz del Árabe, 27/03/2025).


Mapa del extremismo islámico en África (2021). Fuentes: CIA, Universidad de Standford y otras (CNN).


Mapa del extremismo islámico en Asia (2021). Fuentes: CIA, Universidad de Standford y otras (CNN).

IV
Sobre estas ovejas construiré mi Iglesia: la cruzada secreta de los papas en América Latina

"Estos cristianos tienen como dios a un cadáver clavado en un árbol". 
(Personaje de la serie Vikingos).


Juan Pablo II, el Papa viajero que influyó en la disolución del bloque soviético. En esta fotografía se presenta encarnando la figura del Buen Pastor portando su vara o cayado, símbolo del ejercicio del poder que une el cielo y la tierra.

De la colonia al laicismo masónico

“Se sostenía antiguamente por los teólogos que el embrión macho adquiría el alma en el cuarto día y la hembra en el octavo. Ahora, la opinión más prestigiosa es que en el cuarto día para ambos sexos”.
Citado por Bertrand Russell en Religión y Ciencia.

A lo largo de su historia, la Iglesia de Roma se ha configurado como una sociedad secreta que selecciona a su máximo líder, el Papa, mediante un proceso de elección denominado cónclave, es decir, "bajo llave" y con un grupo selecto de obispos supervisores. Estos supervisores, denominados episcopos por su función de supervisión (de epi, encima, y skopeo, mirar), ejercen una función crucial. La cúpula directiva vigila y guía, mientras que el líder espiritual o Buen Pastor “se pone a la cabeza y muestra la dirección que es preciso seguir” según Foucault.

En la entrevista titulada La Iglesia tiene cada vez menos secretos (Clarín, 2009), el decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina responde a la pregunta “¿Qué genera más interés, el misterio o su revelación?”: “El secreto se percibe como una forma de poder autoritario. Incluso cuando el cura, durante la misa, pronuncia algunas oraciones en voz baja, algunas personas se muestran molestas: ¿Por qué tiene que reservarse esas cosas para sí mismo?”.

Surge así la necesidad y vocación de empezar a implementar, a partir de un camino lentamente transitado, el laicismo, y llegar a la mayor secularización posible de la sociedad. 

Desde fines del siglo XIX, este proceso se hizo evidente en algunos países de la región, ya que con la inmigración europea ingresaron ideas socialistas y anarquistas. En Argentina, por ejemplo, con la aprobación de la Ley 1.420 de educación gratuita, obligatoria y laica, la secularización de los cementerios y el surgimiento de los Registros Civiles, así como sucesivos proyectos de ley de divorcio. 

La Iglesia sostenía en aquella etapa: “No se respira sino una atmósfera de indiferencia religiosa”, o con respecto al tipo de vida y pérdida de fe del inmigrante: “Cosa extraña y verdaderamente sensible, la mayor parte de ellos, desde que llega a América, ya no oye misa, ya no se confiesa ni comulga; en América ya no hay para ellos ni Dios ni religión” (Ruibal, 1987). 

En 1895, el país contaba con 1.190 sacerdotes, de los cuales el 60 por ciento eran extranjeros. Se estima que había un sacerdote por cada 3.390 habitantes (Ruibal, 1987). 

La Iglesia intentó crear un partido confesional, la Unión Católica, pero no tuvo aceptación entre los votantes. Ante el fracaso político, la curia dio un giro hacia lo social y, a través del sacerdote alemán Grote, creó los Círculos de Obreros, de los cuales dice: 

“Los Círculos de Obreros lograron conquistar buena cantidad de adhesiones de médicos, farmacéuticos, abogados e ingenieros quienes, como socios protectores o bienhechores de la obra, realizaban un apostolado esencialmente cristiano. Nuestra decisión de abrir las puertas no solo a los obreros sino también a los intelectuales, además de resultar modernísima, nos daba la doble ventaja de adoctrinar en la solución cristiana de la cuestión social a esos elementos dirigentes y enriquecer a la masa obrera con las iniciativas y gestión competente e ilustrada de los intelectuales” (Ruibal, 1987).

Los círculos de obreros lograron gran difusión. En 1896, la Federación que los nucleaba en todo el país contaba con 17 círculos, 4.000 afiliados y 10 escuelas diurnas y nocturnas. En 1912, existían 70 círculos con 22.939 socios y 21 edificios propios (Ruibal, 1987).

El laicismo aboga actualmente por la exclusión del simbolismo invasivo y de la injerencia dogmática de las entidades religiosas en los espacios públicos compartidos (escuelas, tribunales, hospitales), así como también por la limitación de su pretendida influencia moral sobre los organismos del Estado, a los cuales les compete exclusivamente dictar leyes o legislar sobre cuestiones que atañen e involucran al colectivo social, y no simplemente a las razones de un sector institucional. Entidades religiosas como la Iglesia Católica exigen leyes jurídicas de excepcionalidad y privilegio en Estados democráticos. Esta situación no implica animadversión hacia las creencias personales practicadas en el ámbito privado o en su debido contexto, sino una perspectiva más amplia de convivencia acorde a la diversidad. Este postulado, asumido por las actuales asociaciones de librepensamiento, apunta a delimitar el campo de acción de entidades nacidas e insertas en lo social, cuyas ideas anquilosadas por el dogma pueden volverse nocivas para todo el conjunto.

La Iglesia Católica ha enfrentado críticas y controversias en torno a varios temas, lo que ha llevado a una pérdida de credibilidad para algunos. Los posicionamientos inflexibles sobre la homosexualidad, los anticonceptivos, el aborto, el divorcio, la eutanasia y la bioética, junto con los reiterados casos de pedofilia destapados y su explícito apoyo a dictaduras y políticas extremas, así como los escándalos de grupos integristas surgidos en su seno, como el Opus Dei o Los Legionarios de Cristo, la han desacreditado para justificarse y actuar como grupo de presión.

Existe una comunidad muy amplia, ávida por no estar sujeta a estos cánones y por expresarse con libertad desde lo exclusivamente humano, sin ataduras a divinidad alguna y, aún menos, a sus mediadores en la tierra.

Pero la disputa es muy vieja, y en los albores del siglo XX pueden constatarse, a través del testimonio escrito, enconados enfrentamientos entre la Iglesia y las asociaciones de librepensadores. 

Un ejemplo claro para entrever el panorama lo constituye el V Congreso Nacional de Librepensamiento celebrado en 1913, con la participación masiva de la masonería, y en el cual se dio cabida importante a la mujer, su posicionamiento y sus reclamos sociales. La Liga Nacional contaba en aquella fecha con más de 24 mil afiliados desde su fundación en 1908. 

Al empezar las actividades, las autoridades estipulaban: 

“La Liga del Libre Pensamiento (…) ha continuado sin desmayo una propaganda intensa, que ha dado resultados positivos, obligando a que la prensa del país se ocupe de nuestro movimiento, popularizando la idea que pronto se debatirá en las Cámaras sobre la separación de la Iglesia y el Estado y la ley del divorcio (...)”.

En una posterior sesión, los delegados presentan un estudio sobre la influencia de los jesuitas y, después de una amplia discusión, se solicita su expulsión: 

“La reglamentación, las ideas y la organización medieval de la Compañía de Jesús la hacen incompatible con la democracia, el progreso y la emancipación de los pueblos”. 

“La Compañía trató de fundar, con las Misiones Jesuíticas, otros tantos Estados sustraídos de cualquier tutelaje civil, cerrándolos completamente a todo elemento progresista; verdaderos Estados eclesiásticos en los cuales había HOMBRES PASTORES Y HOMBRES OVEJAS”.

Entre otras proposiciones, la Liga presentó un proyecto tendiente a censar la opinión del país en lo que se refiere al sostenimiento del culto por el Estado, resolviendo que la Liga intensifique su propaganda en toda la República y se dirija al Gobierno Nacional, reclamándole la supresión del artículo 2° de la Constitución Nacional, que sostiene el Culto Católico Apostólico Romano: 

“El V Congreso del Libre Pensamiento, reunido en Luján (ciudad de la virgen), inspirado por un espíritu de equidad y justicia, entiende que el Estado no debe ni puede tener religión oficial, porque resulta un contrasentido si se tiene en cuenta que este es un país esencialmente cosmopolita, cuya misma carta orgánica sostiene que se toleran todos los cultos (...) Por esos fundamentos, resuelve dirigirse expresamente a los Diputados de filiación liberal, incitándolos a que promuevan la pertinente reforma a la Constitución Nacional”.

Se aprueba que, por razones de salubridad pública, no debe permitirse el enterramiento de cadáveres en los templos católicos, pues es la muerte niveladora de todas las desigualdades de la vida, y que para intensificar la obra de propaganda, se inicie una campaña particularmente dedicada a la emancipación de la mujer en la familia y el Estado.

Se concluye: 

“¿Qué absurdo peor que la palabra de Dios deba ser revelada exclusivamente a unos pocos, que se han hecho sus depositarios, y pretendan despóticamente hacer de ella un arma para tener bajo sus pies a los demás hombres? Este es el motivo por el que la Iglesia siempre ha combatido y perseguido a la ciencia y a los sabios, porque poniendo en claro los fenómenos de la naturaleza ponen a los hombres en condición de pensar con su propia cabeza, y los emancipa de sus engañosos preceptos. Repetimos con voz fuerte la palabra Ciencia, contraponiéndola a la Religión: a la Religión que ata y cohíbe, oponemos la Ciencia que libera los espíritus y ennoblece las conciencias; a la Religión que quiere rebaños mansos y embrutecidos de ovejas dispuestas a la tijera y el cuchillo del pastor, oponemos la Ciencia que produce hombres conscientes de su dignidad y dueños de su pensamiento, redime a la humanidad de la ignorancia y de un montón de supersticiones que solo concurren a mantenerla esclava e infeliz.”

En síntesis, durante los últimos ciento setenta años, la Iglesia rechazó toda nueva normativa que se opusiera a su doctrina, entre las que se incluyen las siguientes leyes (Infobae, 2019):

  • La libertad de cultos (1853). Queda establecida en la Constitución de aquel año. Aunque también se dispuso que el gobierno federal está obligado a sostener el culto católico apostólico romano.
  • La Ley 1.420 (1884). Establece la educación común, gratuita y obligatoria. De naturaleza laica, prohíbe la educación religiosa en las escuelas públicas.
  • El matrimonio civil (1888). Esta ley incluye a los inmigrantes, a los practicantes de otras religiones o de ninguna. De esta manera, despoja a la Iglesia del monopolio del matrimonio celebrado bajo sus preceptos.
  • El voto femenino (1947). Estableció la igualdad de derechos políticos entre varones y mujeres.
  • La patria potestad compartida (1985). Reconoce la igualdad de derechos de varones y mujeres sobre sus hijos, así como la equiparación de derechos de estos últimos, sin distinción de haber sido concebidos dentro o fuera del matrimonio.
  • El divorcio vincular (1987).
  • La educación sexual integral (2006). Estableció un programa de enseñanza con un “abordaje integral de la sexualidad con perspectiva de género”. La Iglesia se opuso defendiendo “una concepción de la sexualidad destinada a la reproducción y negando la identidad de género como una construcción cultural”.
  • El matrimonio igualitario (2010). Reconoció la diversidad sexual y su derecho a constituirse en familia, en igualdad de condiciones que las familias heterosexuales, incluida la adopción.
  • La legalización del aborto (2020). Ampliamente discutida en el Congreso de la Nación y ante el cuestionamiento del Vaticano, el gobierno insistió en que el Estado argentino es laico y dicta leyes civiles. El gobierno actual sostiene que la cuestión del aborto incumbe a la salud pública, más allá de las doctrinas y valores de la Iglesia y las convicciones personales. Se incluye un artículo que ampara la libertad de conciencia de los trabajadores de la salud que, por sus creencias, se nieguen a realizar un aborto. La legislación previa penalizaba el aborto como un delito, aunque se producían unos 370.000 al año, con la muerte de decenas de mujeres (Dinatale, 2020).
Actualmente, existe una puja impulsada por distintas organizaciones para derogar leyes y decretos vinculados al sostenimiento del clero, al otorgamiento de privilegios y salarios en funciones de autoridad en diversas instituciones estatales y, entre otros, a decretos como el expedido en 1943 por el expresidente general Ramírez, que reconoce con el grado de Generala del Ejército a la Santísima Virgen María. 

Para terminar, sostiene Lucrecia Teixido (2018): “Las cuestiones que hacen a la vida privada corresponden al ámbito de la conciencia y cada uno actúa en función de sus convicciones o creencias. (…) Son libertades individuales que el artículo 19 de la Constitución Nacional sanciona y que el Estado debe garantizar”.

Los obispos contraatacan

“San Agustín se confesaba ignorante respecto a la razón de Dios para crear moscas. Lutero resolvió más atrevidamente que habían sido creadas por el diablo, para distraerle a él cuando escribía nuevos libros. Esta última opinión es ciertamente plausible”.
Citado por Bertrand Russell en Religión y Ciencia.

Con motivo de las elecciones legislativas de 1948, la Curia dio a conocer al público una Carta Pastoral que revelaba sus preocupaciones e intereses. El Episcopado señalaba, entre otras disposiciones, que la abstención se “convertiría en complicidad y en responsabilidad ante Dios”, siempre que ella pudiera contribuir al triunfo de un candidato indigno, instando a votar por los que parecieran más aptos y aceptables, y “de cuya situación se puedan temer menos perjuicios para la religión y para la patria”.

Por otra parte, ningún católico podía afiliarse a partidos ni votar por candidatos que defendieran en sus programas los siguientes principios: la separación entre la Iglesia y el Estado; la eliminación de las disposiciones legales que reconocen el derecho religioso y, en particular, el juramento, así como las palabras del preámbulo constitucional relativas a la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, “porque tal eliminación equivale a una profesión pública y positiva de ateísmo nacional”; la laicidad escolar y el divorcio vincular.

Luego, y a través de su órgano de difusión oficial, los masones explicitaban su postura: “Los cardenales, arzobispos y obispos con jurisdicción toman, en esa carta pastoral, su resolución política y la comunican, a título de mandato, a los fieles”, y concluyen: “Fueron inertes y estériles los pueblos jesuíticos porque, a la manera de los condenados del Evangelio, nacieron castrados por el comunismo levítico”. 

Con respecto al tema de la supresión del juramento, señalan que “la nación argentina está formada por hombres de buena voluntad que quieran venir a habitarla, sin discriminación de razas, credos o doctrinas”, y que “establecer la obligatoriedad del juramento para quienes no creen no es asegurar la confesión de Dios, sino precipitar el daño moral del perjurio”. 

De la educación, dicen: “El laicismo no es la irreligiosidad, sino la neutralidad en una escuela que debe ser, y que es, nacional y obligatoria. Es la natural consecuencia de la formación compleja de la masa humana que sirve de fundamento a la nacionalidad”. Esta invocación del clero es “un temor de próxima pérdida de posiciones logradas”, y concluyen que la Curia aspira a dominar el mundo de la política.

Sesenta años después, y para mostrar la siempre vigente política pastoral de la Iglesia, las crónicas periodísticas reproducían el estado de ánimo que embargaba a la jerarquía eclesiástica y su posicionamiento crítico de cara al interior de la institución y a la metodología en uso para enfrentar las problemáticas sociales y políticas en las cuales no ha dejado de perder terreno en los últimos años. Siendo imposible desprenderse de la idea-concepto de pastoral al involucrar o invocar una y otra vez lo que pretende constituir en su ámbito de dominio, es decir, “el todo”, resultado de una experiencia social, cultural y política desarrollada a lo largo de los siglos en los que fue protagonista y moldeadora del destino de numerosos pueblos y países donde ejerció su influencia.

Tras lo que pareció una pugna interna por sacudir el poder establecido y avanzar hacia nuevas metas, posicionándose con renovadas influencias en los distintos sectores sociales, se dio a conocer el siguiente sermón de la cúpula episcopal, bajo el título Mensaje firme pero conciliador de Bergoglio al plenario de obispos (Clarín, 2008):

"El presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio, abrió ayer el plenario de obispos con un mensaje en el que exhortó a sus pares a actuar con mucha calma frente a los desafíos que se le pueden presentar a la Iglesia", e insistió en la necesidad de vivir "la gran virtud de la mansedumbre sacerdotal".

Opositores a Bergoglio dentro de la Iglesia señalaron que "hay obispos que piden una presencia más dura" del Episcopado, "o una mayor influencia en los temas políticos y sociales" (...), "hay obispos que prefieren una personalidad con mayor puño, envergadura, fuerza".

A lo que Bergoglio respondió: "La virtud de la mansedumbre sacerdotal es una actitud que congrega", pero aclaró que la "mansedumbre que le pide San Pablo al sacerdote no se confunde con una permisividad indolente (...) no es la búsqueda de la paz a cualquier precio, pues el corazón que procede así está lleno de ansiedades y miedo, es cobarde. Al contrario, la mansedumbre sacerdotal se hace cargo de las tormentas que debe enfrentar para defender al rebaño (...) es fuerte, no negocia la verdad". Y añadió: "La mansedumbre sacerdotal se forja y se manifiesta en las contradicciones que debe soportar y sufrir el pastor y en la constancia con que las sobrelleva (...) en tensión por las persecuciones de fuera y las angustias por dentro". 

Finalmente, Bergoglio destacó que "la mansedumbre sacerdotal expresa y acentúa aún más el trabajo de mediador propio del sacerdote (...) que se entrega a sí mismo para unir las partes, para consolidar el cuerpo de la Iglesia". Y concluyó que "el pastor manso (...) sabe de tener las manos alzadas, en alto, mientras dura la batalla de su pueblo y no tiene vergüenza de llorar en la presencia del Señor por la salvación de su gente".

Las pesadillas geopolíticas de Ratzinger

Adso: ¿Creéis que este lugar está alejado de la mano de Dios? Guillermo: ¿Conoces algún lugar donde Dios se sienta cómodo?
Umberto Eco en El nombre de la rosa.

Decía el encabezado de un artículo periodístico titulado Ratzinger sueña una Iglesia nueva (Castro, 2012): “Según la visión del autor, el Papa lidera una cruzada que pretende ubicar a la Iglesia como protagonista de la globalización y erigirse como una autoridad política que enfrente problemáticas de todo el mundo.”

El ex Papa, según sostiene Jorge Castro en su artículo (2012), considera que esta gobernabilidad y ejercicio efectivo del poder “deben ser complementados por una autoridad política mundial y basarse inexorablemente en valores trascendentales, como única forma de asegurar su legitimidad.”

Para Isidoro Gilbert (2013): “La meta vaticana es ser un poder internacional y difundir “urbi et orbi” las actividades pastorales, políticas y económicas a través de los nuncios en cualquier país del mundo. Son nada menos que 179 representaciones diplomáticas esparcidas por todos los rincones de la tierra. Se considera que la red diplomática del Pontífice solo va por detrás de los Estados Unidos, en su deseo de mantener una posición destacada en la escena geopolítica mundial. En 1900 había una veintena de nunciaturas y desde los 70 hasta Benedicto XVI se han convertido en 179.”

“Tanto despliegue diplomático no es proporcional a la influencia”, dice Gilbert, y añade que Ratzinger “ha suscitado mayor repercusión con discursos que irritan a los musulmanes o sus admoniciones contra el divorcio, el aborto o el matrimonio gay, a contramano de las tendencias culturales del mundo globalizado. La eutanasia, el aborto y el matrimonio gay son, para el Papa, graves amenazas para la paz”. “El escaso prestigio actual del Vaticano y el hecho de que el catolicismo está en retroceso en América Latina hacen improbable que su diplomacia extendida juegue algún rol en los conflictos que afloran”.

Dos meses después de publicarse estos textos en la prensa, Ratzinger se convierte en el segundo Papa de la historia en renunciar, después de Celestino V, y llega al Vaticano un Papa de América Latina: el ya citado Jorge Bergoglio, más inclinado a las problemáticas sociales, y que en su mensaje a la 109ª Conferencia Internacional del Trabajo cambia de tono y pone el énfasis en “la falta de protección social de los trabajadores de la economía informal”, señalando, en plena etapa de pandemia, que “muchos migrantes y trabajadores vulnerables, junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a programas nacionales de promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento y atención, así como de los planes de protección financiera y de los servicios psicosociales”. “Es uno de los tantos casos de esta filosofía del descarte a la que nos hemos habituado a imponer en nuestras sociedades” (Télam, 2021).

En el capítulo tercero de la encíclica Laudato Si, y en el apartado sobre tecnología: creatividad y poder, Francisco sostiene: 

"La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada. Somos los herederos de dos siglos de enormes olas de cambio: el motor a vapor, el ferrocarril, el telégrafo, la electricidad, el automóvil, el avión, las industrias químicas, la medicina moderna, la informática y, más recientemente, la revolución digital, la robótica, las biotecnologías y las nanotecnologías (...) No podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder (…)".

"Se tiende a creer que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores, como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico. El hecho es que el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia. Cada época tiende a desarrollar una escasa autoconciencia de sus propios límites. Por eso es posible que hoy la humanidad no advierta la seriedad de los desafíos que se presentan, y la posibilidad de que el hombre utilice mal el poder crece constantemente cuando no está sometido a norma alguna reguladora de la libertad, sino únicamente a los supuestos imperativos de la utilidad y de la seguridad".

"El ser humano no es plenamente autónomo. Su libertad se enferma cuando se entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del egoísmo, de la violencia. En ese sentido, está desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta una ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación".


De la Pampa al Vaticano: Los evangélicos y el sueño interrumpido de los Papas

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick

La Doctrina del presidente Monroe (1823) está sintetizada en la frase “América para los americanos”. La difusión de las religiones evangélicas se constituye en una forma de introducir los valores estadounidenses en América Latina y el Caribe, emulando la conquista espiritual de los jesuitas de la colonia española. Una versión de renovada cruzada para desplazar a la “teología de la liberación” católica, que a mediados del siglo XX, sobre todo en las décadas de 1960-1970, se torna nociva para los intereses de Estados Unidos al identificarse con las ideas subversivas y populares de la izquierda política en la región.

En 1984 el cardenal y en aquel entonces Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, Joseph Ratzinger, expresaba su opinión sobre esta ideología a través de la carta titulada Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación. Advertía “sobre las desviaciones y los riesgos de desviación que implican ciertas formas de teología de la liberación que recurren, de modo insuficientemente crítico a conceptos tomados de diversas corrientes del pensamiento marxista” (Videla, 1987).  

En los próximos años, proliferan las sectas fundamentalistas y los telepredicadores con apoyo de los medios masivos de comunicación, con el advenimiento de Ronald Reagan a la Casa Blanca, el impulso de la Doctrina de la Seguridad Nacional y la implantación de las dictaduras.

Ya desde el año 1929, el Congreso Evangélico Hispanoamericano reunido en La Habana había trazado un plan de expansión, pero es en las últimas décadas cuando consiguen una mayor inserción en los estratos más pobres, excluidos y marginados, así como en las clases medias urbanas, con un mensaje que apela a la emocionalidad y ritos más asequibles que la Iglesia Católica, dándose en paralelo el ascenso en el escenario político, y cobrando fuerza en América Central, Colombia, México, Brasil, Chile, Perú y siendo notable su intervención en el “golpe blando” a la institucionalidad boliviana de 2019.

Los escándalos de pedofilia que envuelven al clero católico, la búsqueda de una conexión más personal con Dios y la prédica del llamado “Evangelio de la prosperidad”, han posicionado a la denominación de los pentecostales como la rama de mayor crecimiento, otorgándole también mayor poder al voto conservador. Estos creyentes son más practicantes que los católicos y cuentan experiencias vinculadas al Espíritu Santo y sus dones, por ejemplo, la sanidad divina de enfermedades o lesiones, hablar en lenguas o la profecía. Otros, en un porcentaje elevado, sostienen haber experimentado o presenciado un exorcismo. 

También están muy extendidos los sincretismos asociados a prácticas de cultos afro e indígenas, así como a creencias en conjuros, brujería, reencarnación y ceremonias de ofrendas a los espíritus.

Según Pablo Capanna (1986), "la secularización de Occidente no constituía un punto de llegada; una vez cumplido su ciclo, resurgen las raíces profundas del paganismo ancestral, y la magia se conjuga con la técnica. Vivimos en la era de la computadora que elabora horóscopos y del astronauta con amuletos". Desde una óptica eclesial conservadora, afirma que la "cosmovisión secular está experimentando un vuelco hacia las fuentes paganas" (...) "Una sociedad cimentada en la racionalidad y la eficiencia técnica es, paradójicamente, una de las más supersticiosas, crédulas y mágicas de la historia", donde se ensalza lo oculto, lo exótico y la fascinación por lo maligno.

La modernidad, señala Capanna, en su trayectoria desde sus orígenes hasta su culminación en la sociedad tecnológica de masas, presenta un proyecto de vida eminentemente secular que carece de incentivos espirituales capaces de conferir un sentido pleno a la existencia. En consecuencia, la sociedad se siente atraída por el misterio y se sumerge indiscriminadamente en sucedáneos de lo Absoluto, supersticiones y espiritualidades varias, sin lograr discernir entre lo auténtico y lo espurio, entre Dios y las fuerzas diabólicas. 

De este modo, en pleno apogeo de la racionalidad exacerbada, retrocede a un nivel espiritual primitivo. Sin embargo, a diferencia del hombre primitivo, que aún mantenía un contacto con la naturaleza que lo maravillaba y podía divinizar elementos naturales, el hombre contemporáneo ha perdido la capacidad de idolatrar su propia obra, sobre la cual ha perdido control. La fe en la técnica se ha desvanecido. Este avance del racionalismo ha erosionado las bases de la Cristiandad y ha destruido las metáforas que sustentaban el lenguaje religioso tradicional, llevándolo a un vacío de contenido. 

En este contexto, desde la perspectiva de Capanna, no es casual que se produzca un resurgimiento de la magia, la cual promete ofrecer medios para dominar el poder divino y ponerlo al servicio humano, en contraste con la actitud religiosa de aceptación. Se destaca la necesidad de un mediador que interceda correctamente por nosotros en la interpretación del mensaje. Se critica a las religiones seculares políticas por justificarse solo a través de la fuerza y el poder de la publicidad, lo que provoca el encantamiento de la opinión pública. Finalmente, se sugiere que puede ser más fácil evangelizar a quienes tienen conciencia del misterio que a los ateos instalados en su humanismo secular.

Capanna también critica las distorsiones de la religiosidad popular. Para otros analistas (Rubén Dri, Clarín), la crisis de la religión no es tal desde el punto de vista devocional y de las manifestaciones de la fe que profesan las personas. La crisis se da en las estructuras y jerarquías eclesiásticas, donde las expresiones religiosas populares han socavado el poder institucional de las Iglesias. 

Actualmente fermenta una cultura “poscristiana”, dice Roberto Bosca (2018), “donde florecen nuevas corrientes de matriz orientalista o cultos populares como San La Muerte. No solo porque se rompió el antiguo monopolio confesional, sino porque los valores tradicionales de anclaje religioso han sido completamente secularizados”. 

Para Quetglas y Tonelli (2018), “las sociedades plurales modernas están compuestas por diversas minorías de creyentes activos que profesan diferentes religiones, junto a no creyentes, y también agnósticos y ateos que han encontrado en el Estado Democrático de Derecho y Laico el modus vivendi para que cada uno y cada cual pueda optar por el modo de vida acorde a sus valores, pero sin invadir la esfera de creencias del otro”. Esta laicidad permite a los ciudadanos “optar por la intensidad de su vínculo religioso, liberándolo de una religiosidad impuesta autoritariamente”, y es que esta “confusión de las esferas religiosa y política ha constituido una fuente de conflictos de alta intensidad durante siglos”.

Según el Anuario Estadístico de la Iglesia de 2010, citado por Europa Laica (La religión global, 2013), el cristianismo contaba hasta esa fecha con 2.200 millones de fieles y el Islam con 1.600 millones (mayoritariamente en Asia, el Magreb y Oriente Próximo). 

Entre los cristianos, los católicos son mayoría con 1.100 millones; cien años antes, en 1910, eran 290 millones. En la zona del África subsahariana, donde más han crecido, actualmente viven 171 millones (con el 21,9 por ciento de sacerdotes junto con Asia). Sin embargo, es en América donde se nuclea el 47 por ciento del total (con el 30 por ciento de sacerdotes). 

En contraste, en Europa ha descendido la feligresía, pero concentra el 47 por ciento de los sacerdotes y, sobre un total de 120 miembros que integran el Colegio Cardenalicio, aporta 53 electores (de los cuales 21 son italianos), es decir, el 44 por ciento. América solo aporta 19 electores. 

Dentro del espacio latinoamericano, la Iglesia cuenta con el 40 por ciento de sus fieles, unos 425 millones de católicos. Pero el panorama le resulta alarmante al Vaticano si se tiene en cuenta que, en el período de 1970-2014, sus fieles descendieron del 92 al 69 por ciento y, por otro lado, los evangélicos crecieron del 4 al 19 por ciento. En este contexto, Bergoglio asumió el gobierno del Vaticano. 

Para revertir la situación, actualmente se prepara una nueva Constitución Apostólica que modifica aspectos de la Curia romana, organismo de gobierno de la Santa Sede y la Iglesia Católica que asiste al Papa. Está compuesta por “dicasterios” (equivalentes a un ministerio) que ejercen funciones legislativas, ejecutivas y judiciales bajo la autoridad del pontífice “para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores” (Decreto conciliar Christus Dominus, sobre la función pastoral de los Obispos en la Iglesia). 

La Iglesia Católica cuenta con su propio ordenamiento jurídico contenido en el denominado Derecho Canónico, cuyas fuentes normativas provienen de los acuerdos conciliares. Dentro de este contexto legal, la Constitución Apostólica es la norma de más alto nivel publicada por el Obispo de Roma. Se la promulga a través de un documento de vital relevancia llamado Bula pontificia. 

La reforma constitucional de la Curia, canalizada a través del texto de la nueva Carta Magna, llamada Prediquen el Evangelio, incluye legislación contra la pederastia y, entre otros puntos clave, la creación de un dicasterio dedicado a la evangelización. Otro dato revelador es que el Consejo asesor, compuesto por siete cardenales, está presidido por un centroamericano, y se incorpora también un prelado africano. Dos regiones que el Vaticano disputa a las religiones evangélicas protestantes. 

Finalmente, y según el Anuario Estadístico de la Iglesia de 2024, los católicos ascienden a 1.389 millones en el mundo y superan los 222 millones en África. En el Cónclave de 2025, del cual surgió León XIV, los cardenales electores fueron 133, distribuidos de la siguiente manera: América del Norte y Centro, 20 (14,8 %); América del Sur, 17 (12,5 %); Italia, 17; resto de Europa, 36 (1 ausente, en total 27,6 %); Asia, 23; Oceanía, 4 (en total 20 %); África, 18 (1 ausente, 13,3 %). 

De los 133 cardenales que votaron, 108 fueron creados por Francisco, 20 por Benedicto XVI y 5 por Juan Pablo II.

Prospectiva 

Según algunas proyecciones publicadas por el periódico La Voz (2015), sobre la expansión de las religiones para el período 2010-2050, aproximadamente en la actualidad el 31,4 por ciento de la población mundial es cristiana. Le siguen los fieles del Islam, con un 23,2 por ciento. La tercera fuerza de creyentes es, precisamente, la de los no adherentes a ninguna religión, con un 16,4 por ciento. Luego aparecen los hindúes, con un 15 por ciento, y los budistas, con un 7,1 por ciento, entre otros. 

El artículo, basado en el informe El futuro de las religiones en el mundo: proyecciones de crecimiento de la población 2010-2050 del Centro de Investigación Pew, estima que la tasa de crecimiento del Islam será del 73 por ciento en este período y la de los cristianos apenas alcanzará la mitad. 

Para el año 2070, se calcula que los musulmanes van a superar a los cristianos, dada su alta tasa de fertilidad, mayor que la de los otros grupos. En Europa ya constituyen el 10 por ciento de la población, con un alto índice de activismo e inserción política. Un avance estratégico y posible infiltración del Islam político sobre los estamentos de poder que preocupa. 

En 2050, la India tendrá la mayor cantidad de musulmanes del mundo, superando a Indonesia. Cuatro de cada 10 cristianos del mundo vivirán en el África subsahariana. La población irreligiosa irá en descenso y los otros grupos, como budistas, hindúes y judíos, mantendrán su población de fieles estable, aunque cabe la posibilidad de que la guerra, las hambrunas, las epidemias, los conflictos políticos, las nuevas tecnologías y otros imprevistos alteren las cifras en algunas regiones, según La Voz (2015).


Así se expresaba el diario Página 12 ante la elección del nuevo Papa (Portada del jueves 14 de marzo de 2013).

Por otro lado, con el título A DIOS en su portada, el mismo periódico despedía al Papa Francisco en su edición del 22 de abril de 2025, y agregaba: “La muerte de Francisco, el papa argentino y latinoamericano que supo mostrar el rostro más humano de la Iglesia, deja una huella en el escenario internacional más allá de los límites del catolicismo. Convertido desde el inicio de su papado en un líder incómodo para los poderosos, se proyectó como un estadista comprometido con la paz, la ecología y, sobre todo, los derechos de los postergados”.


Desde el siglo XVIII, la masonería ha sido ampliamente condenada por la Iglesia en diversos documentos. Aun así, se expresaba un sector de la masonería italiana: “Nuestra Comunión desea rendir homenaje a la visión del Papa Francisco, cuya obra está marcada por una profunda resonancia con los principios de la masonería”. 

Dice InfoVaticana (23/04/2025): “según el Gran Maestro (…), supo superar las divisiones, las ideologías, el pensamiento único para construir una humanidad unida en la diversidad”, entre otros conceptos. 

Señala Infobae (2017), que al asumir como Papa, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones lo definió como un “hombre de vida austera y consagrada a sus devociones”, aunque el artículo, titulado La masonería, la bestia negra del papa Francisco: el conflicto detrás de su rechazo al embajador libanés, aclara después que “Jorge Mario Bergoglio es profundamente hostil a la masonería” y que los detestaba como lobby. Sobre la infiltración de los masones en el Vaticano, el sacerdote Charles Murr publicó el libro Asesinato en grado 33 (2022), una crónica basada en su experiencia personal y la investigación del Cardenal Gagnon durante los papados de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.   


De presuntas castas al imperio espiritual de la derecha. Religión y política (Perfil, 05/07/2025).

Milei, miembro de la organización judaica Jabad Lubovitch con sede en Nueva York, participó en la inauguración del templo Portal del Cielo y de la Convención Mundial de Invasión del Amor de Dios, una extensa red con miles de seguidores liderada por pastores evangélicos y cuyo principal apóstol y padre espiritual reside en Miami, bendijo a Trump y promueve una agenda ultraconservadora. Una aceitada maquinaria religiosa, mediática y política que se repite en América Latina. 

Según Ariel Goldstein: “Milei se legitima como líder espiritual, no solo político. Busca apoyo en sectores religiosos y conservadores, al igual que Bolsonaro y Trump”. “La batalla espiritual acompaña la batalla cultural”, dice; y sostiene: “Las iglesias evangélicas ofrecen contención, redes, promesas de prosperidad y millones de votos. No son solo templos: son estructuras de poder”.

El mensaje del presidente puso el énfasis en la exclusión de la justicia social de la agenda de gobierno, basado en su interpretación personal de las Sagradas Escrituras y en el rol del Estado, visto este último como la representación del maligno (falso Dios) en la tierra, donde cada vez que interviene hay más pobreza, calamidades y miseria. Sostuvo que la justicia social es un pecado capital y un virus que destruye a las personas con la envidia. 

Expresó que “la moral retorcida de la izquierda, por su naturaleza anticapitalista, ha tergiversado los valores y principios judeocristianos que hicieron grande a Occidente” y que, sus “ideas nefastas se transmiten como parásitos, instalándose en la mente de millones de seres humanos gracias a décadas de esfuerzo propagandístico por parte de políticos, empresarios, sindicatos y otros integrantes de la casta” (Infobae, 2025).

Por último, señala Ariel Goldstein: “Los autoritarios reciclan insultos con palabras nuevas. El truco es el mismo: deshumanizar para dominar. Y la democracia muere si compramos ese discurso”.

Apéndice: Mapas de la religión
(clicar en las fotos para ampliar)


Fuente: statista.com/Centro de Investigación PEW


Fuente: Latinobarómetro/AFP


Fuente: Centro de Investigación PEW


Fuente: elordenmundial.com/Centro de Investigación PEW


Fuente: elordenmundial.com/Centro de Investigación PEW


El cristianismo en el mundo. Fuente: elordenmundial.com


Distribución de las religiones en el mundo. Fuente: Europa Protestante.

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