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La hoguera ideológica y otras cenizas
Blog de investigación sobre masonería, crimen organizado transnacional, fenomenología terrorista y guerra cognitiva. El autor fue premiado con la Faja de Honor de la Sociedad de Escritores de la provincia de Buenos Aires por sus libros de ensayo 'Los masones y la Biblia: entre el púlpito y el patíbulo' (período 2014-2016) y 'La mujer masón' (bienio 2017-2018).
14 de abril de 2026
Estados de terror
9 de abril de 2026
Geopolítica de la violencia
“No se puede limpiar el mundo con las manos sucias”.
Raymond Shaw, personaje de la película El embajador del miedo (2004).
Terrorismo
Militantes de Hamás o Resistencia Islámica pro Palestina en la Franja de Gaza.
"El objetivo principal de la guerra moderna es el control de una población, y el terrorismo constituye entonces el arma más apropiada para ello, ya que va dirigido directamente a sus habitantes. En la calle, en el trabajo, en sus casas, los ciudadanos viven, bajo el terrorismo, en una constante amenaza de morir violentamente.
Lo que caracteriza al terrorismo y le hace aparecer como un arma de extraordinaria fortaleza, es la matanza que generalmente provoca entre la gente indefensa" (Coronel Roger Trinquier, La guerra moderna,1962).
Breves antecedentes
Sobre el terrorismo de origen divino y confesional, en el Antiguo Testamento hay continuas citas y referencias a la ira de Dios. Una característica común a las tres religiones monoteístas y salvíficas. “La idea de un Dios único, majestuoso y amedrentador, puede servir para interpretar y entender ciertos tipos de sociedades patriarcales y monárquicas antiguas. También en las religiones primitivas, en las que se señala la existencia de imágenes amedrentadoras y horribles de las divinidades” (Caro Baroja, Julio). Para el historiador Pablo Allegritti (Las redes secretas del poder, 2009), “los jefes tribales se han servido de acciones encubiertas dentro de poderosas fraternidades étnicas o sociedades reguladoras”.
En el judaísmo destacan los zelotes, facción nacionalista opositora a la ocupación romana que utilizaba como vehículo de lucha el asesinato y unas dagas o espadas cortas llamadas “sicas”. Su rebelión está vinculada a la destrucción de la fortaleza de Masada. Según el Diccionario de Religiones (Royston Pike, 1960), “hacia la época de Cristo, esta secta judía formaba el ala izquierda de los fariseos; sostenían que el reino del Mesías debería ser establecido por la fuerza”.
En el islam, existe el concepto de la pequeña yihad, es decir, la lucha contra los apóstatas o yahiliya (paganismo). Hacia los siglos X y XIII cobra notoriedad la denominada secta de los asesinos, sicarios y mercenarios consumidores de hachís y que ocupaban amplias zonas de Siria e Irak, así como más tarde la sociedad secreta de los thugs o estranguladores en la India.
Sostiene el Diccionario de Religiones con respecto a los asesinos:
“Asesinos” (árabe, hashashin, “el que toma haxix”). “Sociedad secreta surgida dentro de una secta del Islam, que fue fundada en Persia hacia 1090. El rasgo más destacado de esta sociedad era el asesinato de sus enemigos a manos de hombres fanatizados por medio del haxix (estupefaciente hecho de cáñamo); así, sembraron el terror en Siria y Persia”.
“El jefe supremo era el llamado Viejo de la Montaña, a cuyas órdenes estaban los grandes priores o gobernadores provinciales, los priores o misioneros, los iniciados y los fedais o devotos, que no estaban instruidos en los misterios y eran los encargados de llevar a cabo los asesinatos. El último escalón de la jerarquía lo ocupaban los novicios y la masa del pueblo.
El último Viejo de la Montaña fue derrotado por los mongoles, que destruyeron sus castillos y su secta y lo condenaron a muerte en unión de doce mil de sus seguidores (1256). La secta subsistió en Siria, pero por último fue dispersada por las tropas del sultán mameluco de Egipto”.
Señala el Diccionario de Religiones con respecto a los thugs:
“Confederación o fraternidad de asesinos profesionales que floreció en la India por espacio de varios siglos hasta que fue finalmente destruida por el gobernador general de la fuerza colonial británica entre 1828 y 1835.
Los thugs eran adoradores fanáticos de la gran diosa Kali (la mujer negra, diosa hindú de la muerte y la destrucción, manchada de sangre con una cadena de cráneos en su cuello y cintura y cadáveres colgando de sus orejas. Danza sobre el cuerpo de un muerto; pero también es diosa de la creación y la fecundidad).
Sus crímenes eran realizados como un deber religioso, ofreciendo a la diosa una parte considerable del botín. Ordinariamente viajaban en cuadrillas de diez, cien o aún de doscientos; el método de asesinato que preferían era la estrangulación con un pañuelo o con una cuerda. Después de despojar el cadáver, le daban sepultura religiosa”.
Años después, sostenía Walter Laqueur (Una historia del terrorismo, 2003), que el ineficaz terrorismo indio era una mezcla de tradiciones propias e influencias occidentales y que “los jóvenes patriotas eran hindúes ortodoxos que despreciaban a los políticos reformistas que, según decían, violaban los principios religiosos”. En sus manifiestos amenazaban con derramar en la tierra la sangre de sus enemigos, no solo británicos sino también musulmanes.
“Normalmente el robo y la pertenencia a bandas de ladrones se consideraban crímenes, pero se justificaba la destrucción —en consecución— del bien más elevado: se trataba de una obra de mérito religioso.
El asesinato de extranjeros no era pecado sino jagna, un sacrifico ceremonial.
Las bombas debían confeccionarse en secreto y había que importar del extranjero las armas de fuego, para que las personas de Occidente vendiesen por dinero su propia patria”.
Los líderes invocaban a la diosa Kali en los discursos patrióticos: “somos todos hindúes e idólatras” y no se avergonzaban por decirlo. Comparaban las bombas a las fórmulas sagradas, a la magia y a los amuletos. Estos líderes y sus discípulos se opusieron al pacifismo y al elemento universalista (al que consideraban una comedia) de la religión hindú. Uno de ellos asesinó a Gandhi en 1948.
Con respecto al Cristianismo, hay una oposición con el paganismo y las doctrinas alternativas o heréticas, una estrategia propagandística de Pablo de Tarso para la conversión y luego una absorción de dicho paganismo a partir del Concilio de Nicea y la adopción oficial de la fe cristiana como religión del Imperio Romano.
Luego, la doctrina de la Iglesia da origen a la Inquisición, al terrorismo ideológico, a la persecución de la divergencia (por ejemplo, los cátaros y albigenses), o la caza de brujas.
Durante la Contrarreforma surge el concepto de propaganda para contrarrestar las ideas de Lutero y otros reformistas. Resultan relevantes los seminarios de Michel Foucault sobre la figura político-religiosa del Buen Pastor y su vinculación con algunas sociedades secretas. Estas divergencias dieron origen a numerosas guerras y a matanzas como la de San Bartolomé en Francia (1572), durante la cual fueron masacrados varios miles de hugonotes.
Con respecto al terrorismo político, es posible mencionar la Revolución Francesa y destacar el período jacobino (septiembre de 1793 hasta julio de 1794), el uso de la guillotina, la creación del Culto a la Razón patrocinado por el Estado, destinado a reemplazar al catolicismo (clero y crucifijos), y la caída de Robespierre (aquí se puede trazar un paralelismo con regímenes contemporáneos como los implantados por Hitler, Stalin, Mao, Franco o Mussolini, por ejemplo).
En 1807 surge en Nápoles otro grupo insurrecto, los carbonarios. En su versión italiana era una secta política y religiosa que tenía por objeto la independencia de Italia y la reforma de la Iglesia. Cita Walter Laqueur parte de su juramento:
“La cruz ha de servir para crucificar al tirano que nos persigue y perturba nuestras sagradas operaciones. La corona de espinas ha de servirnos para perforar su cabeza. El cordón simboliza la soga con la que hemos de llevarlo al patíbulo: la escalera le ayudará a subir hasta él. Las hojas son clavos con los que perforar sus manos y sus pies. La piqueta se hundirá en su pecho y derramará la impura sangre que corre por sus venas. El hacha separará del cuerpo su cabeza, como a un lobo que trastorna nuestras pacíficas labores. La sal evitará la corrupción de su cabeza, para que pueda perdurar en calidad de monumento a la eterna infamia de los déspotas”.
Otros autores también señalan el período crucial de 1867-1868 de la Restauración Meiji contra el Shogunato (gobierno militar de los señores feudales) en Japón. También la pos Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) y el surgimiento del Ku Klux Klan. El investigador David Rapaport (Las cuatro oleadas del terrorismo moderno, 2004) va a fijar una cronología de oleadas terroristas a partir del anarquismo a fines del siglo XIX.
Evolución histórica del terrorismo en oleadas
- Anarquistas y nacionalistas del siglo XIX: surgió en Rusia hacia fines del siglo XIX en la época despótica de los zares y se extendió rápidamente. Su acción propagandística destacaba por el uso del telégrafo, los panfletos y periódicos, así como también por el uso de explosivos.
- Terrorismo anticolonial en el siglo XX: surgió a principios del siglo XX. Destaca en aquella época el Ejército Republicano Irlandés o IRA fundado por Michael Collins, y ya en la décadas de 1940-1950, la guerrilla liderada por Ho Chi Minh y surgida de la alianza entre comunistas y nacionalistas en el contexto de la guerra de Indochina con el objetivo de independizarse de Francia.
- Ideologías de izquierda y etnoseparatistas: surgió en las décadas de 1960 y 1970. Aquí se encuadran las diversas guerrillas latinoamericanas (FARC, Sendero Luminoso, Montoneros, Tupamaros), grupos como la OLP (1964) o Septiembre Negro (1970) en Medio Oriente y, ya en Europa, ETA o País Vasco y Libertad (1958-2018), Baader-Meinhof o Fracción del Ejército Rojo en Alemania (1970-1998) y las Brigadas Rojas italianas (1969- 1987).
- Terrorismo religioso y fundamentalista: de la cual el yihadismo es su peor exponente, sobre todo en la evolucionada variante del ataque suicida. Puede situarse la ascendencia de esta tipología terrorista en el surgimiento de los movimientos islamistas del siglo XIX y, más actualmente, en la OLP u Organización para la Liberación de Palestina, creada por Yasir Arafat en 1964 como reacción al nacimiento del Estado de Israel. Otros: Sociedad de los Hermanos Musulmanes, Hamás, Hezbolá (chií, Irán), Al-Qaeda y Estado Islámico.
Ideas asistemáticas
"Se señaló que unos cuantos terroristas de la época padecían epilepsia, tuberculosis y otras enfermedades. Lombroso vio un vínculo entre el lanzamiento de bombas y la pelagra y otras carencias vitamínicas presentes en las personas del sur de Europa que se alimentaban a base de maíz.
Otros detectaron un vínculo con la sobreexcitación nerviosa general de la época, que también se manifestaba en un individualismo exagerado y en la difusión de una literatura decadente.
Se investigó la conexión entre el terrorismo y la presión barométrica, las fases de la luna, el alcoholismo y la sequía, y se pusieron muy de moda las mediciones de los cráneos de los terroristas” (Walter Laqueur, Una historia del terrorismo).
El caso japonés
Dentro de la categoría religiosa/fundamentalista podría incluirse también a la secta apocalíptica Verdad Suprema, creada en los años 80 por un líder japonés “iluminado” y que llegó a contar en su apogeo con decenas de miles de miembros, exigiendo de estos altos estándares de vida social, profesional y económica.
Esta organización espiritual y religiosa mezclaba creencias hindúes, budistas y proféticas de extracción cristiana. Este culto apocalíptico, según BBC News (2016), “se volvió más violento, secuestrando, hiriendo y matando a sus rivales, incluso utilizando agentes químicos y biológicos en algunos ataques”. Ejemplo de esto, lo constituye el ataque al metro de Tokyo llevado a cabo en 1995, cuando varios miembros del grupo liberaron gas nervioso sarín provocando la muerte de 12 personas y varios cientos de heridos. También existieron otros intentos fallidos de ataque.
Varios de sus miembros fueron condenados a muerte. Actualmente esta secta está dispersa en pequeñas agrupaciones, aunque siguen siendo considerados peligrosos y continúan bajo estricta vigilancia.
Conclusión y características
No existe una definición consensuada sobre el terrorismo, pero este se caracteriza por llevar a cabo actos violentos con la intención de producir daños humanos y materiales sin distinción de categorías, ejecutados por grupos, individuos y Estados que hacen uso sistemático del terror y su propaganda para impactar en el imaginario colectivo, intimidar a la sociedad y forzar reacciones políticas en pos de sus objetivos, que abarcan un amplio espectro de creencias, ideologías o doctrinas.
- Objetivo: violencia política: El terrorismo busca influir en las decisiones políticas a través del miedo y la violencia.
- Ideología extrema: Los grupos terroristas creen firmemente en una ideología que justifica el uso de la violencia como medio para alcanzar sus objetivos.
- Ataques indiscriminados a civiles: Los ataques terroristas buscan causar miedo y daño, sin importar quiénes sean las víctimas.
- Impacto psicológico o propaganda: Los actos terroristas buscan sembrar el terror y la incertidumbre en la población y afectar la estabilidad y seguridad del Estado.
"El abuso de drogas es una de las fuerzas más viciosas y corrosivas que atacan los cimientos de la sociedad estadounidense actual. Es la mayor causa de crimen y un despiadado destructor de vidas humanas. Debemos luchar con todos los recursos a nuestro alcance. Esta administración ha declarado una guerra mundial total contra la amenaza de las drogas" (Richard Nixon, en el año de creación de la DEA, 1973).
Al margen de organizaciones como la Yakuza y las Tríadas, el concepto moderno de crimen organizado se empieza a gestar a principios del siglo XX en Estados Unidos con la promulgación de leyes prohibitivas contra el opio y los narcóticos (Ley Harrison), la Ley Seca (1919) y el afianzamiento del contrabando, el surgimiento del FBI y la controvertida figura de J. Edgar Hoover.
En los años 40 surge la Cosa Nostra, organización criminal vinculada a la mafia ítaloamericana y se consolida el poder de las cinco familias del crimen de Nueva York: los Bonanno, los Colombo, los Gambino, los Genovese y los Lucchese. En los años 60 se produce un incremento en el tráfico de drogas.
Otros puntos de inflexión lo constituyen la ley RICO (1970) de chantaje civil, influencia y organizaciones corruptas y la creación de la DEA en 1973.
Durante las décadas del 70 y 80 aumentan su poder e influencia los grandes carteles de la droga en Colombia (Cali y Medellín, este último encabezado por Pablo Escobar) y, en México, Félix Gallardo, el cartel de Guadalajara y sus sucesores (los carteles de Tijuana, Sinaloa, Juárez y del Golfo).
En la posguerra fría, eclosionan de forma violenta la mafia rusa y las de los países balcánicos, surgidas en un contexto de Estados fallidos y de un nuevo proceso de globalización, en el que la ciberdelincuencia juega un papel crucial. Con el ciberdelito han surgido nuevas modalidades delictivas y se han perfeccionado otras. El crimen organizado alcanza su punto más alto en sus operaciones a nivel transnacional, expandiendo sus redes y creciendo en versatilidad.
Tatuajes, ritos de sangre, códigos de silencio, juramentos de lealtad al grupo, a los santos o la deidad son el sello de identidad y secretismo de las mafias y organizaciones criminales. En las últimas décadas se ha extendido en el ámbito de la narcocultura el culto a la Santa Muerte, una especie de espiritualidad asociada al estilo de vida y las muertes brutales a las que están sujetos los miembros de estos grupos criminales, incluidos rituales y prácticas extremas de canibalismo entre bandas rivales, como se ha dado el caso entre algunos carteles mexicanos. Constituye un aditamento sectario que transgrede la moral imperante en la sociedad y el Estado al cual le disputan territorialidad y espacios de poder.
Conclusión y características
El crimen organizado se caracteriza por la comisión de delitos graves, tales como la trata de personas, el tráfico de armas, drogas y tabaco, el blanqueo de capitales, la pornografía infantil, el secuestro, la extorsión y la minería ilegal, entre otros.
Diversos organismos internacionales, como Interpol, la Organización de las Naciones Unidas (en particular, la Convención de Palermo o Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, 2003) y la Unión Europea, han establecido indicadores comunes que permiten definir a una organización criminal. Entre dichos indicadores se destacan: la participación o colaboración de al menos tres personas; la realización de actividades ilícitas o la comisión de delitos graves de manera sostenida en el tiempo; la búsqueda de beneficios de índole social, material y económica, así como la obtención de poder; la existencia de una estructura organizativa con división de funciones y asignación de roles específicos; la presencia de un orden jerárquico, junto con mecanismos de disciplina y control interno; la capacidad para operar a nivel transnacional; la utilización de estructuras comerciales o empresariales como fachada; el empleo de la violencia, la coacción y otros métodos de intimidación; y la capacidad de influir en diversos ámbitos mediante actos de corrupción y operaciones vinculadas al blanqueo de capitales o lavado de activos.
El terrorismo se diferencia por su carga ideológica y meta política de conquistar el poder, características de las cuales está exento el crimen organizado tradicional cuyo objetivo fundamental es el lucro económico. Por el contrario, el terrorismo se involucra en actividades delictivas para el financiamiento de sus causas.
Coinciden el narcotráfico y el terrorismo en que desafían y debilitan la autoridad del Estado y sus leyes. Dañan las instituciones democráticas y el estado de derecho.
Estos fenómenos se revitalizan constantemente y nuevas estructuras y organizaciones híbridas han surgido en una realidad de crisis económica global y escasez presupuestaria para enfrentarlas.
29 de marzo de 2026
El símbolo y la lengua muerta
Hacia una espiritualidad laica
Se plantea el uso de lo religioso como recurso para el control interno de la población y la expansión ideológica.
El laicismo aboga por la exclusión del simbolismo invasivo y de la injerencia dogmática de las entidades religiosas en los espacios públicos compartidos (escuelas, tribunales, hospitales), así como también por la limitación de su pretendida influencia moral sobre los organismos del Estado, a los cuales les compete exclusivamente dictar leyes o legislar sobre cuestiones que atañen e involucran al colectivo social.
Empleada por las iglesias, la palabra tiende a fijar y perpetuar una idea de lo que debe ser creído y aceptado como dogma.
En sistemas religiosos tradicionales, la imaginería y rituales son presentados de manera autoritaria.
La iniciación implica reinterpretar lo previamente establecido para reflexionar y valorar racionalmente.
“Nos encontramos con un uso cifrado de la lengua, de una lengua cifrada para ser más preciso. ¿Por qué el uso metafórico de una parte del léxico?En el centro de ese uso del lenguaje, hay una representación, hay una “teoría”, no sólo una manera de hablar, sino una manera de pensar, una manera de plantear los problemas de interpretar el mundo.En los momentos importantes, claves de la vida de un hombre o de una mujer, hay un aprendizaje, en el transcurso de rituales complejos, de mitos y de saberes secretos.Aprende al mismo tiempo sus reglas de conducta. Se le enseña una moral y al mismo tiempo se le explica el fondo oculto de las cosas, a través de la narración de los mitos sobre el origen del hombre, del origen de los astros, el rol de los dioses y de los seres sobrenaturales en su vida.Es importante notar que los jóvenes iniciados tienen que estar mudos delante de sus mayores en el curso de las ceremonias, ellos no tienen el derecho a la palabra. Deben escuchar y dejarse imprimir en ellos las leyes de su sociedad.Las grandes revelaciones se hacen en un contexto dramático sobre el plano gestual, sobre el plano simbólico”.
Según Royston Pike (Diccionario de religiones), la parte más importante de las ceremonias es la instrucción en la ley tribal. En las tradiciones esotéricas, se culmina con una comida sacramental que se considera la puerta de entrada a la inmortalidad.
El símbolo posee connotaciones y asociaciones culturales y emocionales adicionales más allá de su significado convencional y evidente.
La parte más importante de las ceremonias es la instrucción.
Johannes Maringer considera la "prehistoria como la infancia de la conciencia religiosa y el despertar del pensamiento simbólico".
Según Jean Clottes y David Lewis-Williams, los artistas prehistóricos utilizaban las irregularidades de la roca para liberar a los animales que supuestamente habitaban detrás de ella. No era solo una cuestión de caza mágica. El arte paleolítico constituye la primera manifestación de una estructura religiosa compleja destinada a conferir significado al vacío y a la muerte mediante la representación visual.
Los ritos de paso fueron esenciales para representar la maduración interna de los iniciados, contribuyendo así a consolidar las estructuras sociales.
El postulado masónico invita a la introspección y búsqueda interior para descubrir verdades profundas.
La masonería moderna se nutrió de las metáforas bíblicas y la tradición judeo-cristiana para construir las leyendas de sus grados en distintos ritos.
El memento mori clásico enfatiza la brevedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte, mientras que el bíblico destaca la rendición de cuentas ante Dios y la esperanza en la resurrección.
"(...) ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo?, ¿podrá entrar de nuevo en el vientre materno para nacer? (...) Te aseguro que, si uno no nace de agua y Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios (...) De la carne nace la carne, del Espíritu nace el espíritu. No te extrañes si te he dicho que hay que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere; oyes su rumor pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu (...)".
El aprendizaje es continuo, respetando la riqueza y la diversidad de la que se nutre la logia.
El maestro persiste en la búsqueda del conocimiento sin exigir ni imponer su voluntad a los demás.
La conciencia vigila y custodia el paso hacia una nueva etapa de mayor madurez.
"La predicción del fin del mundo y la descripción del infierno forman parte del sistema de conceptos terroríficos de que se vale el dogma religioso en contra de la ciencia. El Evangelio es categórico al respecto y anuncia el fin inmediato del mundo.
Pasó el primer siglo de la era cristiana y han pasado 1937 años y no ha ocurrido lo anunciado por Jesús. Luego la revelación es una fuente objetable de conocimientos. Pasaron los dioses del Olimpo, pasaron los Ibis sagrados del Nilo, pasaron Osiris y el buey Apis, pasaron los mitos del paganismo nórdico que intenta restaurar el señor Hitler, y no hay razón para que no pase mañana cualquier otro culto, fundado como los anteriores, en revelaciones anticientíficas".
(3) Sostiene el semanario masónico Luz y Verdad que no debería calificarse de irreligioso a quien, al romper con tradiciones arraigadas, manifiesta su disconformidad con el dogma eclesiástico por no satisfacer las aspiraciones de su mente y pensamiento, lo que lo conduce a una investigación serena y un examen crítico del pasado para descubrir la causa verdadera y única; porque, ¿quién estableció el dogma como verdad única y explicación exclusiva de lo que despierta la curiosidad tanto de sabios como de profanos?
Fue la Iglesia.
"El ángel caído, el purgatorio y el limbo; el paraíso, las glorias celestiales y las recompensas divinas; la resurrección de Cristo-Dios y la Trinidad Romana; en fin, todos los dogmas proclamados por la Iglesia Católica, producen con eficiencia creencias supersticiosas, trayendo a los espíritus débiles o ignorantes dudas y temores que convierten su vida en una verdadera infelicidad, y en la que cada palabra aparece como deshonrosa si no lleva el sello religioso, y cada acto como un delito si no está caracterizado por el misticismo y la contemplación".
"La Biblia, también llamada entre los masones 'Libro de la Ley Sagrada' o 'Volumen de la Ley Sagrada', fue y será la manzana de la discordia dentro de la Orden, que impide la universalización de nuestra noble institución por falta de conocimiento cabal acerca de la época en que se introdujo como uno de los útiles de los talleres.
Tal circunstancia mantiene un cisma internacional entre potencias de tronco inglés y las que soportan su influencia, por una parte, frente al Gran Oriente de Francia y las del grupo latino, por otra".
La masonería anglosajona de la época exponía sus principios de manera contradictoria. Decía que la francmasonería:
"Es religiosa, porque enseña el monoteísmo; el volumen de la ley sagrada está abierto sobre sus altares en cualquier momento que una logia está en sesión; el respeto a Dios está siempre presente en sus ceremoniales, y a sus hermanos se le dirigen constantemente lecciones de moralidad.
Enseña y sostiene el culto de Dios, de la verdad y de la justicia, fraternidad y filantropía, y una inteligente y ordenada libertad civil, religiosa e intelectual.
Es de carácter docente porque enseña por medio de sus ritos y ceremonias ritualísticas un sistema de moral y fraternidad basado en la sacra ley.
La masonería verdadera es un sistema de moralidad, un culto, para conservar y difundir la creencia en la existencia de Dios.
Así, para ingresar a la masonería verdadera y original un hombre tiene que conformarse a estas condiciones: de tener la creencia en Dios y tener una religión monoteísta con un Libro de la Ley Sagrada.
La sagrada Biblia no es un libro de la Iglesia Católica. Es un libro de la religión cristiana que contiene toda la historia masónica anotada en sus páginas. La Biblia es el libro de la ley sagrada que es obligatorio tener abierto en toda logia masónica en un país cristiano. Como es el libro de la historia masónica del cual se han extraído todas las palabras secretas masónicas, debe ser obligatorio tenerlo presente y abierto en la logia".
Del manifiesto de los Supremos Consejos del Rito Escocés reunidos en Lausana en 1875, se desprenden las siguientes declaraciones: que la francmasonería proclama la existencia de un principio creador bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo; que no impone límites a la investigación de la verdad y, con el fin de garantizar a todos esa libertad, exige tolerancia. Como organización, está abierta a los hombres de todas las nacionalidades, razas y creencias; prohíbe en sus talleres toda discusión política y religiosa, y acoge en su seno a toda persona, cualesquiera sean sus opiniones al respecto, siempre que sea hombre libre y de buenas costumbres. Dicta que la misión de la masonería es luchar contra la ignorancia y que, como institución, se constituye en una escuela mutua cuyo programa se resume en obedecer las leyes del país, vivir honradamente, practicar la justicia, amar a los semejantes y trabajar por el bien de la humanidad, persiguiendo su emancipación progresiva y pacífica.
Con respecto a la religión, la masonería señala: "Cultivad vuestra religión sin obstáculos, seguid los dictados de vuestra conciencia; la francmasonería no es una religión, no tiene culto; por ello desea la instrucción laica, quedando toda su doctrina contenida en la siguiente prescripción: ama a tu prójimo".
Con respecto a la patria, dice: "Sé un servidor fiel, nada tienes que explicarnos; el amor a la patria es compatible con la práctica de todas las virtudes".
Desde la perspectiva antimasónica, monseñor José María Caro afirma en El misterio de la masonería: "La masonería, finalmente, dice que se propone establecer en el mundo una religión nueva, universal, y tiene todo lo que pueda desearse en materia de ritos y ceremonias relativos a un culto religioso. Es, pues, también, una religión".
Moisés introdujo el monoteísmo y percibió que las tradiciones constituyen un factor de suma importancia en la unidad y en la identidad de los pueblos.
La gobernabilidad exigió la manipulación de los mitos fundacionales. Un grupo de profetas impulsaba un monoteísmo autoritario, denunciando la adoración de diosas cananeas y proscribiendo ritos considerados paganos. Los exiliados de Babilonia adoptaron esta perspectiva.
La Pascua coincide con el equinoccio de primavera en el hemisferio norte, con el ascenso del sol y la renovación de la naturaleza, simbolizando que el Sol invicto supera los meses invernales.
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