10 de enero de 2026

Rebelión en las logias: un siglo de disputas internas y cuestionamientos públicos


Portada de la revista Leo Plan, con la investigación de Hugo A. Brown, Buenos Aires, Año XXIX, 3 de junio de 1964, N° 715, págs. 42-47.

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"Hollywood no existe más / qué esperás?, Sudamérica es así / Superman nunca viene por acá / nuestro héroe es de verdad / nacional, bien anónimo y mortal / nunca más nuestro héroe volverá / se marchó, por la puerta de atrás / Es la historia de cada día, / siempre el mismo guión"

Western, Ataque 77

Nacimiento disruptivo

Los primeros cuerpos masónicos surgidos en suelo nacional fueron creados en el período 1857-1858, a partir de cartas patentes expedidas por la masonería brasileña y uruguaya. Desde el principio se enfrentaron dos personalidades notables que se disputaron la dirección de la Orden: Miguel Valencia, bajo la esfera de influencia de la masonería brasileña, y José Roque Pérez, imponiéndose este último junto a sus seguidores.

Desde las logias que integraban el circulo de Miguel Valencia y su inminente desintegración, se desprende el siguiente y último comunicado del 9 de noviembre de 1857 (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 18, 30 de julio de 1873, págs. 570-574). 

Sostenía:

"(...) Con este objeto penetraron en el templo de la calle San Martín en la noche del viernes 6 de noviembre de 1857 era profana; crucificaron en la pared con tres robustos clavos el cuadro de los miembros fundadores del Supremo Consejo de Buenos Aires; intimidaron con armas de fuego a los hermanos leales interesados en el decoro del templo y habrían causado males y desgracias irreparables sin la paciente resignación con que fueron tolerados tales extravíos.

El escándalo llegó sin embargo a su colmo; las calles y edificios adyacentes al templo estaban llenos de espectadores, atónitos de estas profanaciones (...)".

"Los manejos anárquicos de algunos miembros de las logias Confraternidad Argentina, Regeneración y Lealtad han producido una especie de cisma perjudicial a la institución; está comprometido el crédito de todos los que han tomado parte en estos actos, y muy especialmente de aquellos que debiendo ser los más interesados en salvarla, aparecieron autorizando la discordia y fomentando los conflictos. Casi todos los miembros de las tres logias mencionadas, han faltado a sus juramentos; se han separado de la autoridad tutelar que les dio existencia (...)".

Sostenía la revista Verbum en 1936 que, en la República Argentina, el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de Brasil del Valle (o sede) de Benedictinos, constituyó el Gran Oriente y Supremo Consejo de la Confederación Argentina, el 23 de junio de 1857, siendo su primer Gran Maestro y Soberano Gran Comendador, el Dr. Miguel Valencia. El Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de la República del Uruguay constituido a su vez por el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de Brasil del Valle de Lavradío, constituyó el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de la República Argentina, el 1º de septiembre de 1858, siendo su primer Gran Maestro y Soberano Gran Comendador, el Dr. José Roque Pérez. "Este segundo cuerpo masónico argentino fue un grupo cismático, al que se fusionó el primero". (1)

Fue un nacimiento conflictivo y en los siguientes cien años nuevas crisis y vaivenes internos afectaron a la institución, impidiéndole alcanzar la aspirada unicidad en su estructura. 

Durante la década de 1870, se produjeron nuevos cismas cuando cuatro destacados masones se enfrentaron: Nicanor Albarellos, Daniel María Cazón, Carlos Urien y Álvaro Barros. La postulación de Cazón fue rechazada en favor de la de Albarellos en 1873, lo que generó disidencia; posteriormente, la candidatura de Barros fue superada por la de Urien en 1875, lo que desencadenó un nuevo conflicto (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 30 de diciembre de 1875, Núm. 22 y 23, pág. 739).

El anexo documental adjunto incluye la carta del Soberano Comendador y Gran Maestro Nicanor Albarellos dirigida a la Gran Logia Unida de Inglaterra, en la que expresa su protesta por la conducta considerada inapropiada del Gran Maestro Provincial del Distrito Sur, debido a su contacto con el grupo disidente liderado por Daniel María Cazón. Además, se incluye la correspondencia sostenida con Albert Pike y el Supremo Consejo Sur de Estados Unidos.

Un nuevo escándalo surgió en 1888 cuando el Gran Maestro en ejercicio, José Fernández, renunció junto con la totalidad del poder ejecutivo de la Orden debido a ciertas reformas incluidas en su programa de gobierno, específicamente el arreglo definitivo con las potencias masónicas extranjeras de Francia, Alemania e Italia que desde hacía años autorizaban en este territorio la existencia de logias y corporaciones ajenas a la jurisdicción masónica argentina.

El conflicto se intensificó debido al tratado con la Gran Logia Unida de Inglaterra, firmado y ratificado formalmente en 1861.

Dicho tratado estipulaba en su artículo 4 que la Gran Logia Provincial de Inglaterra, ya establecida en el país, no solo podía continuar funcionando, sino que también estaba autorizada a crear logias adicionales en el territorio según su criterio. 

Al adherirse el Ejecutivo a las cláusulas expresas del tratado, es decir, al actuar conforme a lo establecido por el derecho masónico y profano, así como a la propia conciencia (según la postura asumida por Fernández), y al excluir a la Logia Provincial inglesa de la lista de logias italianas, francesas y alemanas objeto de la reclamación, se desencadenó en el Gran Oriente una protesta generalizada contra las intenciones del Ejecutivo. 

En este contexto, según José Fernández, respetar el tratado existente era un deber masónico; de lo contrario, implicaría infringir los principios básicos de la jurisprudencia y la tradición jurídica establecidas entre naciones civilizadas y cultas (Manifiesto del Poder Ejecutivo de la Orden al pueblo masónico, Buenos Aires, 1888, 17 páginas).

A partir del siglo XX van a surgir nuevas Obediencias, Grandes Logias u Orientes, alcanzando, algunas de estas estructuras, gran relevancia. Fue un período en el cual ninguna prevaleció, pero cada una de ellas buscó su legitimidad entre las Potencias extranjeras, siempre dentro de un contexto muy confuso. Un ejemplo lo constituye el Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1902-1917).

Luego, entre los años 1926 y 1932 surgió la llamada Gran Logia Nacional Argentina (2), en contraposición al bloque histórico que provenía del siglo XIX y trabajaba en la calle Cangallo, asumiendo por histórico que numerosas logias trabajaban en esta sede que databa de la década de 1870. Esta escisión contó con el apoyo de unas cuarenta logias, incluyendo las auspiciadas por los españoles en suelo argentino.

En 1932 se establece un nuevo acuerdo de reunificación nacional, a excepción de la Gran Logia Simbólica Provincial de Santa Fe bajo la conducción de, entre otros, Guerino Troilo, que llegó a tener diez logias y 250 miembros, incluyendo mujeres y distintos Ritos.

Este período se caracteriza por una gran tensión interna que eclosiona en 1935, provocando el cisma de mayor repercusión e influencia en la historia de la masonería del país. Nace así el Gran Oriente Federal Argentino-GOFA (1935-1957), entre acusaciones mutuas de irregularidad una, de corrupción e inercia la otra, esta última denominada Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (1932-1957).

Virgilio Lasca fue uno de los fundadores del GOFA, Potencia adogmática y liberal, que eliminó de sus trabajos la Biblia y la figura del Gran Arquitecto. Por otro lado, en la Gran Logia orbitó, por espacio de veinte años, la influencia y personalidad de Fabián Onsari, quien sostenía en junio de 1936: "Recibí la Orden en 1928 con 35 logias y 700 hermanos; la entrego con 74 logias y 1.600 hermanos". De la unión de estos dos cuerpos nacerá, en 1957, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

Un gran porcentaje de los conflictos institucionales desde el siglo XIX hasta la década de 1930, estuvieron signados por la disyuntiva presentada por la injerencia de los altos grados en las logias simbólicas. Intentos por dirimir la cuestión se canalizaron a través de la creación de los ya mencionados Gran Oriente Argentino del Rito Azul y la Gran Logia Nacional Argentina. Señalaba el boletín oficial de esta última Potencia (Año III, Nº 3, agosto de 1928 e. v., pág.7):

"(...) Los tiempos han cambiado, las lecciones duras que nos ha dado la experiencia, nos demuestran palpablemente que para hacer obra es indispensable en forma imperiosa salir de los viejos moldes y dar a la masonería simbólica, o sea, al pueblo masónico, el exclusivo gobierno de sus destinos, y dejar a los cuerpos dogmáticos su labor en el orden que nuestras reglamentaciones establecen para las gradaciones superiores".

Nuevas rupturas 

En 1902 se da a publicidad un opúsculo con el nombre de Lautarín. Una publicación atípica y poco conocida. Contiene una comedia redactada bajo el título Los renegados. El folleto cuenta con apenas 16 páginas y es una sátira brutal contra el Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1902-1917), creado en julio de aquel año y cuya sede fue establecida en la calle Reconquista N° 20 de la ciudad de Buenos Aires.

Creo que poco se sabe que lo integró, aparte de notables figuras públicas como el Almirante Howard o el periodista del diario La Prensa Manuel Elicabe, ambos Grandes Maestros, el historiador Antonio R. Zuñiga, autor de un texto sobre las sociedades secretas en el período de la independencia y asesor-colaborador, junto a otro notable escritor e historiador sobre la misma temática, en este caso Martín Lazcano, de la revista La Cadena de Unión, editada entre 1904 y 1932, y sucesora de la revista de Salvador Ingenieros, padre de José Ingenieros y de destacada actuación en ambas orillas del Río de la Plata. El Rito Azul era tan prestigioso que Santiago Greco, editor de La Cadena de Unión, sacaba un gran caudal de información de este en su revista, pese a ser casi un órgano oficial del Gran Oriente adversario.

El nombre de esta Potencia alude a la Masonería Simbólica y a los tres grados en los cuales trabajaba exclusivamente (Aprendiz, Compañero y Maestro), desestimando los grados filosóficos y su habitual injerencia en el simbolismo. La Obediencia surgió en contraposición a los altos grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y así quedó señalado en el artículo cuarto de sus reglamentos.

Con respecto a esta disputa, en el transcurso de la ceremonia de exaltación, el Orador de la logia señalaba al nuevo maestro, luego de ser instruido (Mayo, 1988):

"Los supuestos altos grados no son sino inútiles republicaciones de la maestría, o composiciones en las cuales el ridículo marcha con lo absurdo. Las doctrinas más desacreditadas son las que se enseñan bajo el velo de extravagantes alegorías: la teosofía, la magia y la alquimia; en una palabra, todas las ciencias ocultas que son en efecto tan ocultas, que los mismos que las profesan no pueden definirlas. Esto es en cuanto a los grados que llaman filosóficos, pues, por lo que hace a los históricos, no podéis figuraros hasta dónde llegan las aserciones falsas y los anacronismos que contiene. Ciertamente, si revelan alguna cosa, no es otra, a no dudarlo, que la ignorancia crasa de sus autores.

También debo advertiros que es necesario atribuir la creación de la mayoría de estos grados a los secretos enemigos de la Francmasonería. La Rosacruz, entre otras, es obra de la sociedad de los jesuitas, introducida en el tiempo en que tuvieron acceso a las logias. El Kadosch templario y casi todos los demás elementos caballerescos han sido inventados como resorte oculto de interés político, oponiéndose diametralmente a las doctrinas fundamentales de nuestra institución. Los grados herméticos no han tenido por motivo más que un vergonzoso comercio (...).

Después de todo lo que os ha revelado nuestro digno Venerable, y después de lo que acabo de manifestaros, solo me resta advertiros que nos hallamos en el caso de trabajar para que desaparezcan de la Francmasonería semejantes innovaciones que la desfiguran y deshonran, y que entorpecen su marcha con inmensos perjuicios de progreso social (...) Manos a la obra, repito, uníos con aquellos Hermanos que quieren volver a la Francmasonería, a su simplicidad y pureza primitivas (...)".

Algunos autores (Mayo, 1988) señalan que la disputa tuvo su posible origen en la renovación de las autoridades del Gran Oriente Argentino durante junio de aquel año, elección que recayó en la fórmula compuesta por Pablo Barrenechea y Luis María Arzac como Gran Maestro y Vice Gran Maestro respectivamente, en oposición a la dupla integrada por Emilio Gouchón y Fabián Panelo. Al respecto, varios integrantes de la asamblea solicitaron la anulación del sufragio, dado que Barrenechea solo obtuvo el voto de 39 logias sobre un total de 98. Entre aquellos que protestaron, había miembros de la logia Obediencia a la Ley N° 13, de la cual era Venerable o Presidente el mismo Barrenechea. Sin duda, y por todo lo ya expresado, el cisma excedió las razones de las disputas personales.

Para evitar la ruptura se propuso como mediador entre las partes al General Bartolomé Mitre, que aceptó la tarea aunque tardíamente, ya que el 8 de julio los delegados de las logias disidentes dictaron la Constitución y Estatutos Generales de la nueva Obediencia.

Varios de los personajes de la obra Lautarín son identificables, como el prestigioso masón Narciso Terrón o Belín Sarmiento, este último nieto del ex Presidente Domingo Faustino Sarmiento (educador, autor de Facundo y Gran Maestro de la masonería). Belín Sarmiento será luego uno de los fundadores del Gran Oriente Argentino del Rito Confederado. 

Paradójicamente, y a través de un decreto expedido por la mano de Emilio Gouchón, este último Gran Oriente será reconocido en 1909 como potencia regular paralela a la del Gran Oriente para la República Argentina de la calle Cangallo (Boletín Oficial, Año 53, N° 23, enero de 1910, pág. 5), estableciendo entre algunas condiciones que ninguno de los dos Orientes "admitirá en su seno logias que pretendan, en su carácter de tales, pasar de un Rito a otro, sea cual fuere la causa que las impulse a efectuar el cambio". El Supremo Consejo vinculado a Cangallo se reservaba el derecho de arbitraje ante cualquier conflicto.

El panfleto está redactado en formato de comedia y sin duda emanó del seno del Gran Oriente de la calle Cangallo, el cual se menciona en reiteradas ocasiones, y cuyos miembros se burlaban de la escisión provocada por este grupo fundador de la nueva Obediencia y de las razones de su apartamiento. 

Por otra parte, entre 1876 y 1882, funcionó en el país una Gran Logia del Rito Azul (Mayo, 1988), la cual contaba con 12 logias y era presidida por Daniel María Cazón, uno de los cuatro Grandes Maestros, junto a Carlos Urien, Nicanor Albarellos y Álvaro Barros, que protagonizaron a principios de la década de 1870, con la creación de entidades rivales, la peor crisis masónica del siglo XIX, descontando, por supuesto, el conflictivo nacimiento de los primeros cuerpos colegiados en el período 1857-1858, que involucró el ya mencionado enfrentamiento entre los dos Supremos Consejos y Grandes Orientes de Miguel Valencia y Roque Pérez, imponiéndose este último. 

Cabe destacar también que el opúsculo menciona a la Gran Logia Nacional, otra entidad escindida del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina en 1898, y con la cual se disputaban la representación de los altos grados del Rito Escocés. Esta ruptura duró poco tiempo.

El alcance y eficacia del folleto podría cuestionarse desde una perspectiva actual ya que apenas tres años después de haber iniciado sus actividades, el Gran Oriente Argentino del Rito Azul contaba con 103 Logias y Triángulos. En el balance del tercer ejercicio administrativo (1904-1905), declaraba el Vicealmirante y Gran Maestro Enrique G. Howard: "En este lapso de tiempo se fundaron e instalaron 32 logias y triángulos, y por lo tanto contamos hoy con 103 en pleno desarrollo de actividad. Durante el mismo período el número de iniciados, afiliados y regularizados, ascendió a 589". Este es el detalle: Iniciaciones, 444. Afiliaciones: 100. Regularizaciones: 45. Suspendidos, radiados o expulsados: 46. Fallecidos: 12.

Por su parte, en el período 1905-1906, el Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, con sede en la calle Cangallo, declaraba unas 90 Logias. Hacia 1859 se calcula la existencia de unos 900 masones en la Argentina y, en 1906, aproximadamente unos 1.500. En 1964, la ya constituida Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones declaraba contar con 40.000 miembros activos (revista Leo Plan, op. cit., pág. 46).

No coincido con el autor Emilio Corbière que consideraba la existencia y pluralidad de Obediencias masónicas que coexistían en aquellos años como simples desgajamientos de un pretendido tronco tradicional, ya que la masonería argentina jamás fue monolítica ni tampoco tuvo un criterio de unicidad a través de su historia. Apenas un anclaje en alguna sede edilicia datada en la década de 1870 cuyo uso y titularidad por parte de la Sociedad Filantropía Argentina generó también graves conflictos hasta bien entrado el siglo XX. Las sedes de las distintas masonerías nacionales fueron diversas con el transcurso de los años.

Otra falacia implica sostener o dar por sentada una sumisión incontrovertible con respecto a la masonería inglesa y sus dictados. Por supuesto que esto no siempre fue así. A pesar de la instalación de algunas logias y una Gran Logia Distrital por parte de Inglaterra en el año 1861, las relaciones entre esta y la masonería local fueron siempre tensas, dando lugar a la protesta, ya sea oficial o a través de los medios de comunicación publicados por los masones argentinos, ante la reiterada invasión jurisdiccional de la Obediencia europea. 

Se profundiza la crisis

Durante 1902 continúan las escisiones y, en el mes de septiembre, surge el ya mencionado Gran Oriente de las Logias Confederadas, también llamado el Gran Oriente del Rito Confederado, con sede en la calle Corrientes 1.947 de la ciudad de Buenos Aires y Belín Sarmiento a la cabeza. En 1904 contaba con 11 logias y 590 miembros.

Desde julio de 1902 funcionaba en Rosario la Gran Logia Provincial de Santa Fe. Su Gran Maestro era Carlos Paganini y practicaba el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, aunque también incluía dos logias del Rito de Mizraim.

En 1904 nace el Gran Oriente Nacional del Rito Argentino (anticlerical), que adoptaba nuevamente los 33 grados e impulsaba la idea de que sus miembros se constituyeran en un partido político a fin de influir en los asuntos del país. Compuesto por 13 logias y 650 miembros, se instala en la calle Chacabuco 1.141 de la Capital Federal. En 1906 es rechazado su pedido de personería jurídica. Llegó a ocupar su Gran Maestría el que fuera Presidente de la Nación, Carlos Pellegrini.

En 1912 existían tres Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y, desde 1916, la Federación Argentina de la Orden Masónica Mixta Internacional del Derecho Humano que llegó a presidir Belén de Sárraga.

Pocos años después, y en el período comprendido entre 1914 y 1922, desde la Gran Logia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (luego Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la República Argentina-Confederación de Potencias Masónicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado), con sede en la calle Bartolomé Mitre 2.520, su Gran Maestro Francisco Gicca, grado 33, manifestaba en uno de sus mensajes anuales:

"Tenemos 80 entidades masónicas constituidas, y en trámites, sea en formación o dispuestas a salir de Orientes irregulares, 25 Talleres más.

Sin embargo, conste que estaremos siempre dispuestos a firmar tratados de amistad o formar parte de una Confederación de Ritos siempre y cuando, aún de Orientes irregulares como el Azul y el Confederado, haya en ellos hombres dignos (...)".

Un año después, sostenía el mismo Gicca:

"(...) La Orden se encuentra instalada en un local digna de ella. Este Oriente cuenta con el doble de Talleres de los titulados Oriente de Cangallo 1242, Chile 1038 (bajo la conducción de Francisco Serp), y Rito Azul y Confederado juntos (...)".

Entre sus relaciones oficiales e intercambio de Garantes de Paz y Amistad se contaban, entre otras, las siguientes Potencias Masónicas: Supremo Consejo Internacional Mixto El Derecho Humano, Francia; Supremo Consejo del Serenísimo Grande Oriente Español; Supremo Consejo y Grande Oriente de Portugal; Supremo Consejo del Serenísimo Grande Oriente de Cuba; Supremo Consejo y Gran Oriente del Brasil; Gran Oriente y Gran Logia de Francia; Honorable Gran Logia Suiza Alpina; varias Grandes Logias de México, etcétera. Aparte de unas veinte Potencias citadas, agregaba Gicca:

"(...) Hállanse actualmente en tramitación el intercambio de relaciones oficiales con más de veinte Potencias Masónicas europeas y americanas, y cuyos tratados no se han verificado aún a causa de las dificultades que por la conflagración europea se sufre en las comunicaciones postales (...)".

En otro de sus discursos, decía:

"(...) Hay masones del interior del país que dicen que continúan bajo la Obediencia de Cangallo 1242 porque cuando han venido a esta capital y han visitado aquel Templo que es lujoso e imponente y han venido luego a visitar este, se han encontrado con una pobreza franciscana (...).

En efecto, no puede negarse que este templo no es ni majestuoso, ni grande, ni siquiera cómodo y que los que se quejan que no tengamos una casa como aquella, olvidan que fue levantada con el esfuerzo de cincuenta años de masonería, y que hoy no es más de la masonería, sino de unos cuantos llamados masones, que son los verdaderos dueños de la casa y que hasta que las logias que llaman de su Obediencia les sirvan ciegamente, reconociéndolos como Supremo Consejo, Poder Ejecutivo y dueños del edificio, bien; en caso contrario los expulsan porque ellos son los señores de horca y cuchilla. Ellos tienen una gran casa; nosotros estamos en una casa honesta.

Recordaré como ilustrativo el párrafo del titulado Gran Maestro de un Oriente irregular, señor Francisco Serp, quien después de unos trabajos para llegar a la unión con Cangallo 1242 declara en un manifiesto, que lleva su firma de reciente fecha, lo siguiente:

"En sustancia, en la casa Cangallo 1242, la mayoría de los dirigentes piensan así:

La masonería debe tener una organización monárquica y de gobierno absoluto; debe regirse sin desviación alguna por las viejas pragmáticas del Rito Escocés; el dogma y la liturgia no se deben tocar ni discutir, y el pueblo masónico debe acatar sin protesta, lo que los dirigentes resuelvan, y debe también cotizar... y callar; en esa forma entienden que se labra la felicidad de sus componentes, y serán buenos masones aquellos que conozcan bien la historia de la masonería, que con toda corrección practiquen las señales y toques, la entrada al templo y no olviden la palabra secreta; sobre todo que no se les ocurra, ni por asomo, preguntar si la casa de la calle Cangallo 1242, que figura a nombre de la Filantropía Argentina (sociedad particular), es o no de la masonería"".

Fechado en mayo de 1917, el Soberano Gran Comendador y Gran Maestro del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina con sede en la calle Cangallo, Juan Ángel Golfarini, daba a conocer el siguiente documento, en el cual se exponían las propuestas de diversas partes para llegar a un acuerdo de unión entre distintas masonerías.

Enunciaba el documento:

"El Soberano Gran Comendador de la Orden cree oportuno hacer públicas las tentativas de unión que se han realizado a fin de que desaparezca la pluralidad de agrupaciones masónicas que tienden a un mismo fin, eliminando así la irregularidad en que se encuentran los grupos que no pertenecen a nuestra Obediencia".

 Del texto se desprenden dos posturas:

"(...) La proposición recibida de los señores Francisco Serp, Santiago Gallegos y Antonio Ponzio en representación de la sociedad civil Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en la que, a pesar de reconocer la regularidad de este Supremo Consejo (Cangallo 1242) y su antigüedad desde 1857, proponen en resumen que esta masonería regular y la sociedad civil Filantropía Argentina se entreguen y sometan a la sociedad civil Masonería Argentina (Chile 1038)".

Luego:

"(...) La proposición hecha por este Supremo Consejo (Cangallo 1242) en la que, también en resumen, proponíamos fraternal y sinceramente una unión duradera por la fusión de ambas agrupaciones, luego de la sanción de sus estatutos civiles y masónicos comunes, haciéndola preceder de un pacto de paz y amistad que hubiera servido para que, en el hecho, las dos fracciones tuviesen igualdad de trato y prerrogativas, ínterin tanto se sancionaran los estatutos a que se ha hecho referencia y se eligieran bajo su régimen las autoridades comunes que gobernarían las dos fracciones reunidas (...)".

Al concluir las negociaciones, asumirá la Gran Maestría de las entidades unificadas, Francisco Serp, extendiéndose su mandato desde diciembre de 1917 hasta febrero de 1923. Durante su gobierno, nuevos Estatutos serán publicados en el boletín oficial de la Masonería Argentina-Supremo Consejo y Gran Oriente del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (Año 64, enero 1º de 1921, Era Vulgar, No 35, págs. 57-60), y que sancionados a fines de 1920 empezarán a regir en los inicios de la nueva década. De sus artículos se desprende que el gobierno central de toda la estructura de la Orden continuará sujeto a los dictados del Supremo Consejo, constituyéndose este en la máxima autoridad, aún con injerencia sobre los talleres simbólicos a los cuales puede expulsar.

En 1926 un cuantioso grupo de logias dará nacimiento a la Gran Logia Nacional Argentina asentada en la calle Perú y enfrentada a la ya mencionada Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, de Cangallo. Entre los principales puntos de la disputa se encontraba la citada injerencia de los altos grados en el simbolismo.

La mencionada controversia se resolvió en la VI Conferencia de Supremos Consejos Confederados, celebrada en París en 1929, donde se decidió la separación entre los grados simbólicos y los altos grados escocistas. En Argentina, esta postura se adoptó a partir de 1931 (Goyogana, 2009), lo que condujo al pacto de unión masónica de 1932, hasta el nuevo cisma del período comprendido entre 1935 y 1957. 

Cambio de época

Tras la unificación masónica de 1957 y durante un cuarto de siglo, hasta la víspera de la restauración democrática, diversas publicaciones de amplia difusión y relevancia investigaron sobre la Orden con resultados variados según la perspectiva.

En 1960, la revista Usted reflejó la opinión del antimasón Patricio José Maguire, quien afirmaba que la Gran Logia Argentina estaba bajo la dependencia de las logias inglesas y que el local de la Gran Logia Distrital de Sudamérica era frecuentado por todos los diplomáticos ingleses y también por miembros de la Cámara de Comercio Británica, quienes mantenían una estrecha relación con el gobierno argentino (pág. 29).

Según Maguire, la logia de la calle Cangallo estaría subordinada a esta masonería inglesa. Además, señaló que los miembros de la logia británica casi siempre han formado parte del Gran Consejo de la Masonería de la calle Cangallo (pág. 29).

Maguire, interesado en rastrear las implicaciones inglesas en la masonería argentina, aportó más argumentos a su tesis: recordó que en 1958 el descendiente de ingleses, Ian Drysdale, fue elegido Pro Gran Maestro de la Orden. Tras el suicidio del Gran Maestro, el médico Agustín Álvarez (último Gran Maestro del GOFA), Drysdale se convirtió en el jefe de la orden. Maguire agregó: Drysdale formaba parte del directorio de varias sociedades anónimas con un capital suscripto de millones de pesos. Con este poder económico, este hijo de ingleses habría influido, al igual que sus antecesores, en la masonería argentina (pág. 29).

El cronista destacó (pág. 27): 

"Desafiada a salir de su mutismo, incitada a abandonar su secreto ideario, la masonería, sin embargo, ha permanecido en silencio a través de los siglos: el velo ha ocultado hasta el punto de partida de su origen.

Los teóricos eclesiásticos han sostenido que el nacimiento de la secreta organización ocurrió exactamente el 24 de junio de 1717 bajo la protección de Jorge II de Inglaterra: de allí arrancaron, a través del tiempo, todas las organizaciones masónicas de hoy, salvo escasas excepciones.

Pero la masonería reclama para sí una tradición más antigua. La misma palabra masones (de masons: albañiles, en inglés) sugiere una línea de ascendencia brotada en la Edad Media: los talleres de las logias han mantenido, hasta ahora, la distinción jerárquica medieval, que divide a los hermanos en maestros, compañeros y aprendices. Otros han asegurado que los masones tienen un origen más remoto todavía: sus primeros miembros habrían aparecido en los difusos tiempos de Confucio, del antiguo Egipto, de Zoroastro y hasta de Adán".

Uno de los entrevistados (págs. 28-29) afirmó que la Masonería es condenada por la Iglesia debido a dos razones fundamentales: a) su naturaleza como entidad secreta que induce a sus miembros a comprometerse sin pleno conocimiento, lo que se considera inmoral; b) su negación del orden sobrenatural, manifestada en el rechazo de la Revelación, la Encarnación, los méritos de la Pasión y de la Cruz, la Gracia, los Sacramentos y la existencia de una Iglesia instituida por Dios como depositaria de la verdad. 

Además, destacó la activa participación política de los masones en diversos países, señalando que más allá de su actividad espiritualista, la masonería muestra una innegable raíz política y conexiones con poderosos intereses económicos, con el objetivo de crear un gobierno mundial bajo su control y que Patricio José Maguire ha explicado que la masonería sirve como instrumento del imperialismo inglés.

Finalmente, el Gran Maestro Fiorini reivindicó para la Gran Logia la divisa del bien, sustentada en la defensa de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, contenidos en el lema ciencia, justicia y trabajo. Definió a la entidad, que trabaja silenciosamente bajo su dirección, como "enemiga declarada de la intolerancia, del fanatismo en todas sus formas y también de los regímenes de fuerza y violencia, por ser contrarios a la razón y denigrantes de la especie". La acción práctica de estos postulados se expresa en la circunstancia de que esta institución es esencialmente filosófica, filantrópica y progresista (pág. 27).


Portada de la revista Usted, Buenos Aires, Año I, N° 8, 10 de diciembre de 1960, págs. 27-29. 
En la foto, el odontólogo José María Fiorini, Gran Maestro de la Masonería Argentina de la calle Cangallo. 

En 1964, con motivo de la publicación del libro Jesuitas y Masones del húngaro Tohotom Nagy, la revista Leo Plan publicó un extenso reportaje donde aborda, entre otros temas, la encarnizada lucha de la Iglesia Católica contra los masones, su actuación en la Revolución Francesa, el movimiento emancipador americano, la unificación de Italia y el rol de la mujer en las logias, así como el papel antimasónico de Leo Taxil en la historia: "un experimento para comprobar hasta dónde podían llegar la credulidad y la estupidez humanas cuando estaban alimentadas por el odio" (pág. 42).

La masonería ha cumplido con su propósito histórico, dice el artículo,si quiere evitar envejecer y preservar su relevancia, debe explorar nuevos ámbitos de acción. De este modo, la institución se encuentra en una encrucijada, similar a la del siglo XVIII con la creación de las primeras constituciones de las logias por Anderson, que podría definir su curso en el siglo veinte (pág. 44).

Los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa, que no han variado hasta la actualidad; la tolerancia universal y la aceptación de todos los ideales, credos religiosos o políticos (excepto los que atentan contra esos mismos principios, es decir, comunismo, fascismo, nazismo), ya van siendo aceptados y propugnados por la Iglesia de Roma, sostiene la nota, y marcan la tónica del ámbito en que se desarrolla el Concilio Vaticano II, que inspiró la encíclica Pacen in Terris (pág. 46).

Queda aún la sospecha de que la masonería, detrás de todos sus escaparates, no pase de ser una cofradía de ayuda mutua entre ciertos sectores, para ganar así posiciones sociales y económicas. La idea de una alianza secreta entre los poderes monetarios y políticos puede producir pavor. El hecho de que grandes personalidades políticas hayan pertenecido a una u otra logia parece confirmar este temor (pág. 46). Según Nagy, es posible asegurar que esas logias políticas del siglo XIX han desaparecido por completo, si bien en un tiempo tuvieron en sus manos el manejo político del país.

Se puede asumir que la masonería desempeñó un papel crucial en la historia, agrega el cronista, y que su relevancia ha disminuido en la actualidad, pese a que figuras políticas destacadas siguen formando parte de ella. Algunos masones de alto rango consultados sobre el tema ofrecen una respuesta tajante: la influencia política de la masonería pertenece al pasado. Algunos incluso sugieren que los períodos en que la masonería fue considerada una vanguardia ideológica también han quedado atrás, y que es necesario explorar nuevos rumbos. Según estas opiniones, la masonería se encuentra actualmente en un período de estancamiento (pág. 46).

Para Nagy, la masonería constituye una hermandad de hombres libres orientada a fortalecer los lazos humanos en un entorno de máxima tolerancia, sin distinción de raza, credo ni ideología política, requiriendo únicamente fe en un dios, integridad y no afiliación a organizaciones que atenten contra la libertad, principio fundamental de la hermandad, lo cual excluye de las logias a comunistas, fascistas y partidarios reconocidos de ideologías totalitarias (pág. 42).

Finalmente, para el Soberano Gran Comendador Alberto J. Mazziotti, es pertinente destacar que la institución masónica no es ajena a los movimientos libertarios de los pueblos. En efecto, episodios históricos como las Cruzadas, la Revolución Francesa y la Independencia americana, todos ellos sustentados en ideales de libertad, han consolidado a la institución como una base fundamental. La fraternidad masónica se enfoca en cultivar ideales en los hombres, sin participar directamente en movimientos contra regímenes autoritarios, sino más bien preparando a sus miembros para aplicar estos principios en su vida cotidiana y contribuir así a la libertad de los pueblos (pág. 46).

Sobre el rol de la mujer, se explayaba el artículo (págs. 46-47):

"No logramos localizar a ninguna masona para que diera su respuesta; sólo pudimos averiguar que los ritos de las logias femeninas son, en principio, similares a los ritos masónicos masculinos, pero con notorias diferencias formales, ya que, en el fondo, no han comprendido al espíritu masónico que, según nuestro interlocutor, es completamente inaccesible a ella".

Sin duda, la mujer todavía era subestimada en sus capacidades por amplios sectores sociales y aún legales, en pleno siglo XX.

La mujer ni siquiera fue contemplada en las Constituciones de Anderson dictadas para la Gran Logia de Londres, y su emancipación social todavía era impensable. Una disposición general establecía: "Los esclavos, las mujeres, las gentes inmorales o deshonrosas no pueden ser admitidas, si solamente los hombres de buena reputación".

Un punto de inflexión lo constituyó la organización por parte del Gran Oriente de Francia, hacia 1774, de las llamadas Órdenes de Adopción para la Masoneria de Damas, Logias jurisdiccionadas y "bajo la protección de un taller simbólico regular que vela por ellas y atiende a sus trabajos". El Gran Oriente de Francia estableció reglas y leyes para su gobierno.

Muchas otras seguían batallando y, en este aspecto, resulta visionaria y más destacable la labor integradora y los logros obtenidos por la Orden Masónica Mixta Internacional del Derecho Humano desde fines del siglo XIX y desde los primeros años de su existencia, sobre todo teniendo en cuenta su rápida aceptación, expansión y su carácter internacionalista, siendo esta una de sus características más notables hasta el día de hoy. Es la primera vez que la mujer se inserta con plenitud en las Logias y en un plano de igualdad junto al hombre. Desde entonces ya no habrá límites para que la mujer alcance los más altos grados dentro de la Orden.



Imágenes de la revista Leo Plan, Buenos Aires, Año XXIX, 3 de junio de 1964, N° 715.


Revista Gente, Buenos Aires, Año 16, N° 828, 4 de junio de 1981, págs. 80-81.
Entrevista con el Gran Maestro Rolando M. Riviere sobre el escándalo provocado por Licio Gelli y la Logia Propaganda 2.

Por último, a fines de 1982, la revista Todo es Historia dedicó un número completo a caracterizar a la Orden desde diversas perspectivas y algunos abordajes polémicos. Uno de los destacados entrevistados fue el Gran Maestro Carlos Wilson, quien reafirmó las ideas democráticas de los masones frente a extremismos políticos y de otro tipo (págs. 54 y 56).

Luego de las habituales preguntas sobre el uso del lenguaje simbólico y el secretismo que envuelve a la Orden, describe a la masonería como una sociedad no masiva, jerárquica en su forma de actuar debido a su naturaleza como escuela de formación individual, pero sin connotaciones elitistas (pág. 57).

Señaló que la Orden se declara soberana e independiente, reservándose el derecho exclusivo de legislar sobre simbolismo, ajena a sumisiones extranjeras, y que en las logias solo se coloca la bandera argentina (pág. 57)

En respuesta a la pregunta sobre el conflicto con Gran Bretaña y la Guerra de las Malvinas, Wilson declaró que la masonería aboga por la diplomacia y que esta no persigue el triunfo de ningún tipo de gobierno determinado ni pretende implantar una forma de Estado en particular. Su fin primordial es, a través de sus hombres, crear en cada época y sociedad las condiciones favorables para los cambios que se producen en todo orden, luchando para mantener y ampliar cada vez más los valores esenciales de la persona humana, tanto individual como socialmente (55-56).

Aclaró que, bajo su lema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, lo masónico estuvo presente en las dos revoluciones inglesas de 1648 y 1688, en la revolución norteamericana de 1776, la francesa de 1789, en la Independencia hispanoamericana, en la Reforma de Benito Juárez en México, o en la República Española de 1936. Para Wilson, el espíritu de la masonería combate todas las formas autocráticas (pág. 56).

Al ser consultado sobre Licio Gelli y la logia Propaganda 2, dado que algunos masones argentinos figuran en sus listas, respondió (págs. 57-58):

"La Propaganda 2 y Licio Gelli no son masónicos. Gelli es un viejo dirigente fascista, y el fascismo italiano fue enemigo acérrimo de nuestra institución. Gelli y algunos otros, penetraron en la masonería italiana para servirse de ella, como plataforma política. Así lo hizo Hitler, en Alemania, a través del grupo Thule, de las llamadas Logias cristianas, y de los Caballeros teutónicos. Todas esas, eran sociedades pseudomasónicas, ultrarreaccionarias, pseudoespiritualistas, al servicio de los fines inconfesables del nazismo. La P-2 ha estado al servicio de negociados y de delitos en los cuales la masonería italiana y mundial, en absoluto han tenido que ver".


Todo es Historia, Buenos Aires, Año XVI, noviembre de 1982, N° 186, págs. 54-58.
Esta edición incluye entrevistas exclusivas con Carlos Wilson, Alcibíades Lappas y el destacado crítico de la masonería Patricio José Maguire, abordando temas como el conflicto con Gran Bretaña y la Guerra de las Malvinas, la red de corrupción orquestada por Licio Gelli y la logia Propaganda Due, así como el supuesto imperio masónico global construido por la Gran Logia Unida de Inglaterra y sus logias subordinadas. Esta publicación marca el cierre de un ciclo de veinticinco años de investigaciones periodísticas y entrevistas exhaustivas y polémicas.

Referencias bibliográficas, notas y apéndice documental con fuentes citadas

- Campos, Mauricio Javier 

  • Rebelión en las logias: masonería, mitos e historia, WGT Ediciones, Buenos Aires (2014).
  • El círculo interno de las logias, Ediciones Matrioska, España (2021).
  • La mujer masón, Editorial Autores de Argentina, Buenos Aires (2018).
  • Masones, Editorial Autores de Argentina, Buenos Aires (2024).
- Goyogana, Francisco (2009), Sarmiento en la masonería, Todo es Historia, Buenos Aires, Año XLI, Nº 499, febrero de 2009, pág. 15.

- Mayo, Carlos A. (1988), La masonería en crisis (1902-1922), Centro Editor de América Latina.

(1) Verbum, Buenos Aires, Segunda época, Año II, 1º de marzo de 1936, Nº 19, págs. 16-18.

Un dato destacable es aquel que se cita a menudo sobre las siete logias fundacionales de la masonería nacional, pero de las cuales solo Unión del Plata apoyó en un principio al grupo de Roque Pérez, de un total de otras varias logias que lo hicieron bajo la jurisdicción uruguaya, las cuales son mencionadas en los documentos originales y correspondencia de la época entre las partes involucradas (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 12, 30 de abril de 1873, págs. 359-361). 

Se les sumarán Consuelo del Infortunio y Tolerancia. El resto apoyaba a Valencia, siendo según los documentos, las siguientes logias: Confraternidad Argentina, Regeneración, Lealtad, Constancia y Verdad (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 14, 30 de mayo de 1873, pág. 420).

(2) Esta Potencia firmará un pacto de unión con la Gran Logia Filial Hispano Argentina bajo la conducción de Juan Manuel Iniesta, que también fuera, en su extensa trayectoria masónica, Gran Maestro de la Gran Logia Regional del Centro de España y luego cofundador del GOFA.

El Garante de Amistad de la nueva Obediencia con el Grande Oriente Español era Diego Martínez Barrio, luego Presidente de la República Española en el exilio. El GOFA cobijará mayoritariamente a los republicanos españoles perseguidos por el franquismo, entre otros, a Augusto Barcia y Luis Jiménez de Asúa. En España, Juan Manuel Iniesta fue el iniciador del Presidente de la Segunda República, Manuel Azaña.

Pacto de Unión y Solidaridad con la Agrupación Masónica Española, Boletín Oficial de la Gran Logia Nacional Argentina, Buenos Aires, Año III, agosto de 1928 e. v., Nº 3, pág. 12.

*

Apéndice documental 


Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 15 de junio de 1875, Núm. 9, págs. 250-253.
Carta del Soberano Comendador y Gran Maestro Nicanor Albarellos dirigida a la Gran Logia Unida de Inglaterra, expresando su protesta por lo que consideraba una conducta inapropiada del Gran Maestro Provincial del Distrito Sur, quien mantenía contacto con el grupo disidente liderado por Daniel María Cazón.


Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 28 de febrero de 1875, Núm. 4, págs. 139-141.
Carta del Soberano Gran Comendador Albert Pike dirigida al Gran Maestro y Soberano Gran Comendador del Gran Oriente y Supremo Consejo de la República Argentina, Nicanor Albarellos.


Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 15 de junio de 1875, Núm. 9, págs. 277-279.
Carta del Supremo Consejo de la República Argentina dirigida al Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo para la Jurisdicción Sur de Estados Unidos, Albert Pike.


El opúsculo Lautarín de 1902. Contiene la comedia Los renegados, una sátira contra el Gran Oriente Argentino del Rito Azul.


Constitución y Estatutos Generales del Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1910).


Logias y Triángulos del Rito Azul.


Constitución y Reglamentos Generales del Gran Oriente Argentino del Rito Confederado (1906).


Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, Boletín Oficial, Buenos Aires, Año 53, N° 23, enero de 1910 e. v., pág. 5.
Decreto expedido por la mano de Emilio Gouchón reconociendo como potencia regular al Rito Confederado. El Supremo Consejo vinculado a Cangallo se reservaba el derecho de arbitraje ante cualquier conflicto entre los dos Orientes. 


Constitución para la Gran Logia Nacional Argentina (1926).


Logias de la Gran Logia Nacional Argentina. 
Integraban la Obediencia prestigiosas logias como la 7 de Junio de 1891 de Mar del Plata (131 miembros), Confraternidad Argentina (45 miembros), Armonía, de Santa Fe (130 miembros) o Hijos del Trabajo (50 miembros). Luego se sumarán, entre otras, Unión del Plata. En el período del ejercicio anual de 1928-1929, las solicitudes de admisión ascendieron a 70 y de afiliación a 35. En 1934, la logia Res Non Verba empieza a publicar la revista Verbum, luego destacada publicación del GOFA.


Constitución y Reglamentos Generales de la Federación Argentina de la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho Humano (1917). La Federación llegó a estar presidida por la española Belén de Sárraga.


Logias de la Confederación de Potencias Masónicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Boletín oficial del Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la República Argentina, Buenos Aires, Año LVII, julio de 1917 e. v., Nº 43 (Templo central: Bartolomé Mitre 2520).
También se consultó el Mensaje a la Honorable Gran Logia, leído por el Serenísimo Gran Maestre del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Ilustre y Poderoso Hermano Francisco Gicca 33, Buenos Aires, 24 de junio de 1916 e. v. (período 1915-1916).


Boletín Oficial de la Gran Logia Simbólica Provincia de Santa Fe (1933).

3 de enero de 2026

Reseña de la revista Luz sobre el libro Masones

 

Revista Luz, Segunda Época, Año I, Número 3. Publicación de la Gran Logia de Canarias.

Ejemplares completos


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10 de diciembre de 2025

Masones en Tandil: secretos, códigos y ritos

“Después de las rudas batallas que se libran en la vida consiguiendo salvar todos los obstáculos con que se tropieza, después que nos damos cuenta que la conciencia del ser humano debe ser libre, se nos ocurre volver nuestra cabeza echando una ojeada sobre el pasado, y la luz de la experiencia nos detiene para presentar a nuestros ojos el pasado triste, el presente dudoso, pero vislumbramos en lontananza risueño y progresista el porvenir”.

Luz y Verdad, Órgano de difusión de la logia Luz del Sud, 1900.

“Sabemos por qué no progresan y se desarrollan los pueblos, sabemos qué razones los detienen, y sabiendo eso es que nos hemos propuesto poner el dedo sobre la llaga, trabajando sin tregua ni descanso dentro de nuestras débiles fuerzas, por conseguir hacer cicatrizar las heridas que prácticas rutinarias y viciosas han abierto en el corazón de esos pueblos”.

Luz y Verdad, Órgano de difusión de la logia Luz del Sud, 1900.


Medalla de la logia Luz del Sud N° 39 de Tandil. (1)

*

I. A manera de introducción: Historia de la logia tandilense Luz del Sud (2)

II. Los antecedentes: masonería, mutualismo y política

La logia Luz del Sud Nº 39 de Tandil fue fundada el 7 de septiembre de 1872, con autorización del Gran Maestro y Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo y Gran Oriente de la República Argentina, Nicanor Albarellos. 

Fue patrocinada por la logia Estrella del Sud Nº 25, de Azul, establecida a su vez el día 8 de agosto de 1867 por el Coronel Álvaro Barros.

Según Lappas (La Masonería en la ocupación del desierto, 1981), el 11 de julio de 1872, Ramón Santamarina, Julián y Luis Arabehety, Nicanor Elizalde, Pedro Pereyra, Miguel Méndez y Carlos Adolfo Díaz, todos hacendados o comerciantes, junto al médico Eustaquio Herrera, fueron iniciados en la logia de Azul. 

Posteriormente, en la fecha ya mencionada, fundaron la logia Luz del Sud con Eugenio Iriarte, hijo menor del general Tomás de Iriarte (miembro de las logias lautarinas), Bernardo Sabaté Laplace, Hugo Goodfelow y el médico José Fuschini, asumiendo la presidencia Iriarte, quien era gerente del Banco local. 

En los meses siguientes, se incorporaron el coronel Antonio López Osornio, Juan María Dhers, Blas María Dhers, Ernesto Romero, Fernando Bonnet, Luis A. Burgos, el coronel Julián Murga y su yerno Pedro Francisco Duffau, Angel Ignacio Murga y otros. 

Pedro Francisco Duffau, yerno del coronel Murga, ocupó el cargo de primer intendente de la ciudad de Tandil en 1886. Por su parte, Angel Ignacio Murga fundó la actual ciudad de Necochea en 1881. Finalmente, Pedro Pereyra, yerno del general Martín Rodríguez, fundó Laprida en 1889.

En esta etapa, 1872, Luz del Sud nace como una logia operativa que trabajó para encauzar la vida pública del pueblo, aquejada por diversas problemáticas que incluía el fraude político y la puja entre las viejas familias criollas y los extranjeros que traían ideas progresistas. (3)

Se complementaba este conflicto con la dura pelea entablada entre la Iglesia y el liberalismo, ya que el avance laico era evidente y se imponía a la prédica del clero, quitándole espacios de poder, un proceso que incluiría con el tiempo la creación de los Registros Civiles, la promulgación de la ley de educación laica, obligatoria y gratuita, la secularización de los cementerios y los debates en torno a la la ley de divorcio. Posibles causas estas que ayudaron a desencadenar la masacre de pobladores extranjeros del 1º de enero de 1872, con un saldo de treinta y seis víctimas: dieciséis franceses, diez españoles, tres británicos, dos italianos y cinco argentinos.

Por último, esta matanza fue la excusa histórica para dar plenitud al actuar masónico que ya existía en forma velada a través de la Sociedad Filantrópica La Caridad de Tandil. En este contexto, los franceses desempeñaron un papel fundamental en estos procesos, destacándose Sabaté Laplace, los Dhers y los Chapar, siendo esta última familia la principal afectada por la masacre, con numerosos muertos en su entorno. Los Dhers participaron en la fundación de la logia de Azul y todos también formaron parte de las listas de socios de la Sociedad Hermanas de los Pobres, entidad paramasónica que, en 1889, le dedicó una medalla a la colonia francesa con motivo del centenario de la Revolución.

Cuando se creó Luz del Sud en 1872, su carácter era operativo porque tenía una misión política: desplazar al juez de paz Figueroa, que representaba a la parte conservadora criolla. Después de la matanza de extranjeros supuestamente instigada por el curandero Tata Dios, la logia pretendía asumir el poder político, ya que posiblemente ese hecho haya estado fomentado por los conservadores. En 1873 el Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina le otorgó carta constitutiva, aunque el periódico Luz y Verdad en 1903 indicó en uno de sus ejemplares que la fundación de Luz del Sud se produjo en 1874.

La diferencia de fechas quizá responde a un intento de disimular la misión inicial de la logia. 

La Revista Masónica Americana ya la incluía en la nómina de las logias del Gran Oriente a fines de 1872 (Buenos Aires, Año 1, Núm. 1, 15 de noviembre, página 29).

Luego, en el ejemplar del Año 1, Núm. 11, 15 de marzo de 1873, página 337, publica el listado completo de Logias Simbólicas y Capitulares “expresando la época en la que fueron creadas esas oficinas, número de antigüedad que les corresponde y su estado de abatimiento o actividad masónica, sacado de los datos adquiridos en la Gran Secretaría General”.

Señala que la logia fue instalada el 30 de enero de 1873.

Su Templo estaba en la calle Rodríguez N° 364, entre Belgrano y Maipú (Lappas,1981, op. cit.; Luz y Verdad, 1903, op. cit.). Ocupaba el centro del pueblo, al lado de la escuela común, de la Iglesia católica y de la plaza principal (La Acacia, 1882). 

Adjunto las siguientes listas para que puedan compararse los nombres de los fundadores de La Caridad, primera mutual del pueblo, (4) y la primera comisión de la logia Luz del Sud, fundada pocos meses después. Los nombres de estos masones se repetirán, como podrá verse, en relación a la construcción del templo parroquial.

En estos años, los masones también fundaron las mutuales de la Sociedad Española (1873), la Unione Italiana (1877) y la Sociedad Sadi Carnot (1891), que nucleaba a los franceses, y el Asilo San Juan, primer hospital del pueblo.

Sociedad Filantrópica La Caridad (Segunda Comisión, 5 de noviembre de 1871):

Presidente: Bernardo Sabaté Laplace (Venerable de Luz del Sud, Mutual Sadi Carnot).

Vicepresidente: Carlos A. Díaz (Juez de Paz, impuesto por los masones después de la matanza de extranjeros de Tata Dios, en 1872).

Tesorero: Ramón Santamarina (Mutual Sociedad Española, Sociedad Hermanas de los Pobres).

Vicetesorero: Juan Espel.

Secretario: Manuel Suárez Buyo (Mutual Sociedad Española)

Vicesecretario: Juan M. Dhers (Venerable de Luz del Sud, Mutual Sadi Carnot, Sociedad Hermanas de los Pobres).

Entre los vocales: Julián Arabehety.

Médico: José Fuschini (Venerable de Luz del Sud, primer director médico del Asilo San Juan, Mutual Unione Italiana, Sociedad Hermanas de los Pobres).

Logia Luz del Sud Nº 39 (Primera Comisión, 7 de Septiembre de 1872):

Presidente: Eugenio Iriarte (Hijo del General Tomás de Iriarte vinculado a las logias lautarinas).

Vicepresidente Primero: Bernardo Sabaté Laplace.

Vicepresidente Segundo: Carlos A. Díaz

Orador: Miguel Méndez (Comandante de la Población Extranjera en Armas).

Secretario: Julián Arabehety.

Tesorero: Ramón Santamarina.

Hospitalario: Dr. Eustaquio Herrera.

Otros miembros: Manuel Suárez Buyo, Pedro Pereyra, Nicanor Elizalde, Juan M. Dhers.

III. El controvertido regreso de los masones

Según distintas fuentes, la logia Luz del Sud de Tandil fue instalada entre 1872 y 1875. En el diario Nueva Era (edición Nº 26.770, Año 85, del domingo 7 de mayo de 2006, pág. 16), y a través de voceros oficiales, se estableció la fecha de 1875, descartando la de 1872 que se había sostenido anteriormente. 

Se anunció también el levantamiento de columnas luego de décadas de inactividad. Lo cierto es que la logia ya había participado de lleno en el V Congreso Nacional del Simbolismo en Tanti (Córdoba) en el transcurso del año 1995, o sea, once años antes, con una ponencia sobre la financiación de la entidad y sus problemáticas de cara al siglo XXI (Anales, V Congreso Nacional del Simbolismo, La Masonería Argentina frente a las puertas del tercer milenio, organizado por la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, págs. 89-91).

La Revista Masónica Americana establece la fecha de instalación el 30 de enero de 1873, poco más de un año después de la matanza de extranjeros supuestamente instigada por Gerónimo Solané (Tata Dios) y sus seguidores. Esta fecha coincide con la proporcionada por el semanario Luz y Verdad en 1903 durante los festejos por el 30° aniversario de la logia, coincidente con la Veneratura de Bernardo Sabaté Laplace, confundador de la misma. 

La Revista Masónica Americana señala que, en 1875, la logia retoma su actividad luego del conflicto de poder suscitado hacia el interior de la Orden entre Nicanor Albarellos, Carlos Urien y Daniel María Cazón (Año III, Buenos Aires, 15 de enero de 1875, Núm. 1, pág. 36).

En su nueva etapa desde los años 2000, con el advenimiento de Guillermo Muzlera y en el contexto de la intendencia de Miguel A. Lunghi (2003 a la actualidad), cuyos antepasados integraron las listas de sociedades paramasónicas, la logia ha resurgido con un marcado sesgo político y elitista. Dice Nueva Era sobre el reclutamiento de candidatos (Se reinicia en Tandil la actividad masónica, viernes 5 de mayo de 2006, pág. 7): 

"No es que hay una discriminación, sino que se selecciona gente que tenga en principio una actividad lícita, que tenga buenas costumbres, que tenga una presencia social reconocida, ese es el punto central".

Esta tendencia se puso de manifiesto en dos encuentros previos celebrados en Buenos Aires y Mar del Plata, respectivamente, y fue recogida por el diario La Capital en el artículo Los masones en tiempos de apertura (28 de diciembre de 2004, pág. 8). 

Dice:

"La masonería marplatense rindió homenaje al intendente Teodoro Bronzini. Su sede fue colmada por invitados. Presidió el Gran Maestre en la Argentina (...)".

Continúa:

"El regreso de los masones fue el título con el que la revista Noticias presentó, en su última edición, una nota sobre la cena de fin de año que la Gran Logia Argentina realizó en un distinguido restaurante de la Capital".

"También aquí, en Mar del Plata, la masonería efectuó un encuentro en fecha reciente en el Salón Pasos Perdidos de la Logia 7 de Junio de 1891 (...) para rendir homenaje al varias veces intendente de Mar del Plata, Teodoro Bronzini".

"El gran maestre en el país (...) presidió tanto la velada de Capital como la que tuvo lugar en esta ciudad".

"Noticias se hace eco de uno de los típicos supuestos sobre la masonería: la prohibición de divulgar la identidad de los miembros de las logias. Es así que refiere la dificultad de distinguir en la cena de Capital entre quién era masón o simple invitado". 

Luego menciona como presentes en carácter de invitados a jueces, diputados, algún abogado, un senador, un periodista-empresario y un ex ministro.

"En el caso marplatense la tenida blanca, como llaman los masones a las reuniones abiertas a las que pueden concurrir los no iniciados, fue de homenaje "al ilustre masón don Teodoro Bronzini", tal lo expresado en la tarjeta de invitación que firmó el (...) presidente de la logia local".

En la ocasión, se desarrolló un panel integrado por varios ex intendentes y concejales, destacándose el gesto del intendente Daniel Katz, quien no solo asistió a la tenida blanca en honor a Bronzini junto a colaboradores, sino que también disertó sobre su legado.

La masonería argentina intensificó su ofensiva propagandística con el cambio de siglo, según una investigación de Hernán Brienza para la revista 3 puntos (Año 3, N° 156, Buenos Aires, 29 de junio de 2000, págs. 24-30). 

La nota, titulada Masones, el poder en las sombras, exploró la influencia de las logias en la política, la empresa y las fuerzas armadas del país. Los masones argentinos, que se definen como liberales progresistas y librepensadores, buscan promover la democracia y los derechos humanos, aunque operan en secreto, según el artículo.

"Dicen trabajar por la democracia y los derechos humanos. Se reconocen como liberales progresistas y librepensadores. Buscan la luz pero operan en las sombras. Se reúnen en logias secretas. Hay políticos, escritores, militares y empresarios. Quiénes son y qué quieren los masones argentinos".

La muerte del líder socialista y masón Simón Lázara fue uno de los disparadores de la nota, que analizó la disputa de influencias en la Corte Suprema y la relación entre la masonería y el Opus Dei, la reunión con el Episcopado y la dificultad del gobierno para repatriar los restos de Rosas, entre otras revelaciones.

Sostenía uno de los masones entrevistados: 

"La masonería es como una enredadera aferrada al Estado y las principales instituciones. No se la puede arrancar sin perjudicar las estructuras que la sostienen". 

 

Revista 3 puntos, Año 3, N° 156, Buenos Aires, 29 de junio de 2000.

IV. La polémica en los medios 


Masonería y política. Letra P, 23/05/2024.


Masonería y política. Letra P, 06/04/2024.


Masonería y política. TN, 03/04/2025.

Con respecto a las insinuaciones de infiltración y acción política, el portal Parvis (2025), sostenía:

“Casi obligada a expresarse públicamente, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones parece que se ha propuesto diluir la sospecha de una supuesta participación directa en el gobierno, tanto como de la posible influencia de la Orden en las políticas del gabinete nacional. Puesta ante el mismo dilema, la Gran Logia Femenina no solo ha tomado distancia de los funcionarios, sino también de algunas líneas principales de la gestión de la administración del Estado”.  

Como ejemplo, citaba declaraciones del sitio elDiarioAR (2025): 

“No tenemos diálogo directo con este Gobierno, pero hay masones en todos los partidos, incluso en el oficialismo. Nuestro rol no es partidario, sino fomentar el debate plural” y la influencia indirecta a través del soft power, explicaba el Gran Maestro. Y luego, la masonería es “uno de los pocos espacios donde conviven con respeto masones de La Libertad Avanza, del PRO, del radicalismo, del peronismo, del socialismo, ateos, católicos y de todo color político, religioso o social”.

*


Revista Masónica Americana, Tomo Primero, Buenos Aires, Año I, Número 1, 15 de noviembre de 1872.


Revista Masónica Americana, Tomo Primero, Buenos Aires, Año I, Número 11, 13 de marzo de 1873.


Nueva Era (2006).


La Acacia, Año III, Buenos Aires, agosto 15 de 1882, N° 10.


La logia retoma sus actividades luego del conflicto interno en la Orden.
Revista Masónica Americana, Año III, Buenos Aires, 30 de marzo de 1875, N° 6.


El cuadro de la logia en 1882. Los Dhers serán también muy activos en Azul.
La Acacia, Año III, Buenos Aires, 1° de marzo de 1882, N° 3.


Dignatarios y oficiales electos en 1903.
Luz y Verdad, Año III, Tandil, mayo 12 de 1903, N° 159.


El cuadro de Estrella del Sud de Azul en 1875. Se repite el apellido Dhers.
Revista Masónica Americana, Año III, Buenos Aires, 15 de enero de 1875, N° 1.

En el ejemplar de enero de 1912 de la revista La cadena de Unión (Año XXI, 2° Época, Buenos Aires, pág. 2193), los Greco, propietarios y redactores de la publicación, saludaban efusivamente a Juan A. Dhers (Venerable de Luz del Sud en 1903) con motivo de su traslado de la sucursal del Banco Nación de Las Flores al de Azul, con un ascenso al cargo de Tesorero. La nota destacaba la trayectoria masónica de la familia en la región.


Medalla de la logia Luz del Sud.


Medalla de la logia General Martín Rodríguez N° 152 de Tandil.

La logia fue fundada el 31 de mayo de 1909 con la autorización de Pedro Esnaola, Gran Maestro del Gran Oriente Argentino del Rito Azul. Esta Obediencia trabajaba en el simbolismo, excluyendo el sistema de altos grados escocistas.

Descripción, por Jorge N. Ferrari (op. cit.):

En el anverso se aprecia: "(...) la Piedra Movediza, superada de gran estrella de cinco puntas cargada en su centro de una letra /G/ iluminada. La estrella flanqueada, a diestra de la inscripción / FUND / (FUNDADA) y a la izquierda por el año / 1909 /. Abajo de la estrella, la abreviatura masónica / E. V. / (ERA VULGAR). En el perímetro, leyenda semicircular superior / AUG. LOG. GRAL. MARTÍN RODRÍGUEZ / (AUGUSTA LOGIA GENERAL MARTÍN RODRÍGUEZ), y semicircular inferior / VALL. DE TANDIL / (VALLE DE TANDIL). Ambos segmentos de la leyenda, separados por estrellas de cinco puntas.

En el reverso, "(...) dentro de un círculo (...) encerradas en una figura romboide formada por un compás, puesto con las puntas hacia abajo y una escuadra, puesta con los extremos hacia arriba, dos manos movientes de los flancos sostienen una antorcha".

V. Periodismo e ideología masónica entre dos siglos

Varias fueron las publicaciones que tuvo la masonería en el poblado de Tandil, surgidas durante la época de su apogeo: la Liga del Sud, en 1887; La luz, desde el 31 de julio de 1888, revista mensual editada por la Sociedad Hermanas de los Pobres, nacida a su vez el 6 de enero de 1888.

De 1888, es El Deber.

En noviembre de 1889 aparece la Revista Mensual de la Sociedad Hermanas de los Pobres que desde el 1° de febrero de 1890, se convierte en Revista Trimestral. El director de estas últimas publicaciones fue José A. Venegas, masón y socio protector de la entidad Hermanas de los Pobres.

Otros masones tuvieron sus publicaciones en Tandil. El general Enrique Spika (1843-1920) fue intendente municipal y presidió el Consejo Escolar. Fue iniciado en la logia Luz del Sud Nº 39 en 1880. Fundó y dirigió entre 1879 y 1882 el periódico La Voz del Pueblo. Como militar luchó en Pavón, en la campaña del Paraguay y contra los indios. En Buenos Aires fue catedrático del Colegio Militar y miembro del Consejo de Guerra y participó de la Logia Confraternidad Argentina Nº 2.

El doctor Eduardo Fidanza (1847-1924) fue intendente municipal. Fundó y dirigió entre 1880 y 1883 el periódico El Ferrocarril. Fue iniciado en la logia Luz del Sud en 1887. En Buenos Aires fue médico de la Policía y de los Tribunales y uno de los fundadores de la Asociación Médica Argentina. Integró la Logia Constancia Nº 7 y ocupó cargos en la Gran Logia y en el Supremo Consejo del grado 33°.

En 1900, José Antonio Cabral crea el semanario masónico Luz y Verdad (1900-1903), órgano de difusión oficial de la logia Luz del Sud y, en 1919, el diario Nueva Era (1919-2021).

En el ejemplar Nº 105, Año 3, del 1º de mayo de 1902, “edición especial con motivo de su segundo aniversario”, se publican los “ideales de Luz y Verdad”:

  • Separación de la Iglesia y el Estado.
  • Erección de un monumento a Bernardino Rivadavia.
  • Sanción del proyecto de divorcio presentado al Honorable Congreso de la Nación por el Diputado Sr. Carlos Olivera.
  • Educación científica e integral a la mujer, para hacerla madre e institutriz.

El ejemplar Nº 1 sostenía sobre su programa:

“Nunca apareció en el escenario público un periódico nuevo, sin traer consigo un hermoso programa.

Así los periodistas como los políticos, los financistas como los altos dignatarios del país, al hacerse cargo del cargo que van a desempeñar, su primer paso consiste en enseñar de antemano al pueblo el programa que van a seguir.

Como ese programa es inmejorable el pueblo confía y espera la realización de grandes ideales.

Llega el momento difícil en que el protagonista va a dar el salto de la teoría a la práctica, y ya por una cosa, ya otra, todas las esperanzas quedan defraudadas. Cunde entonces el desengaño, y los hermosos programas quedan en calidad de reclamos (...). 

Es tan fácil confeccionar un programa político, liberal o financiero, como difícil de cumplirlo cuando su autor lo satura con ideales y se marca de antemano la ruta que va a seguir, bajo un plan doctrinario y limitado.

Un plan doctrinario es semejante a un anillo de hierro destinado a estrechar un cuerpo cuya forma y volumen se ignora. Sí. El uno cede al fuego y al martillo, el otro, a las circunstancias, apreciaciones, actos o hechos humanos, y al fin en ambos, existe la dificultad de extenderlos porque sus límites están ya trazados (...), el primero arriesga algo de su espíritu, y el segundo, su primitiva forma.

Por eso no queremos encerrar nuestro programa en un círculo doctrinario. Juzgaremos sobre el terreno de los hechos, que por su naturaleza y variedad no están sujetos a reglas fijas ni apreciaciones determinadas.

Sin embargo, he aquí nuestra norma. Si os parece llamadle programa: combatir el error, sea cual sea la forma en que se presente. Si erramos, agradeceremos al que nos lo demuestre. No aspiramos a mayor satisfacción que a la del bien cumplido, y no nos entusiasmarán con aplausos, ni nos arredrarán los silbidos.

La existencia de Dios y la doctrina de Cristo, es nuestra bandera. Nuestro escudo, la luz y la verdad”.

Luego:

“Después de las rudas batallas que se libran en la vida consiguiendo salvar todos los obstáculos con que se tropieza, después que nos damos cuenta que la conciencia del ser humano debe ser libre, se nos ocurre volver nuestra cabeza echando una ojeada sobre el pasado, y la luz de la experiencia nos detiene para presentar a nuestros ojos el pasado triste, el presente dudoso, pero vislumbramos en lontananza risueño y progresista el porvenir.

Triste dijimos al pasado, pero lo tenemos merecido; al presente lo llamamos dudoso porque no es posible continuar creyendo en la mentira, y risueño al porvenir, porque en este siglo hemos de oír repercutir el eco de la verdad, no más la palabra sin fe, hija de la mistificación y la farsa. 

Sabemos por qué no progresan y se desarrollan los pueblos, sabemos qué razones los detienen, y sabiendo eso es que nos hemos propuesto poner el dedo sobre la llaga, trabajando sin tregua ni descanso dentro de nuestras débiles fuerzas, por conseguir hacer cicatrizar las heridas que prácticas rutinarias y viciosas han abierto en el corazón de esos pueblos.

Sabemos también que es fuerte el enemigo que nos proponemos combatir, pero no importa; sabemos que así nomás no pueden extirparse las malas costumbres, que por desgracia se han hecho carne en el corazón de la humanidad.

Nada de eso podrá detenernos en la campaña que emprendemos, combatiremos todo lo que consideramos retroceso y farsa desde las columnas de nuestra humilde hoja, buscaremos deshacer las espesas brumas de la ignorancia que cultivan como una causa santa, los eternos enemigos de la civilización.

Necesitamos que la civilización se imponga, que haga sentir el poderoso influjo de su poder en las masas populares, pero para ello, es indispensable que cooperen a la realización de esta obra todos los hombres bien intencionados, y no hay duda de que se conseguirá hacer variar de rumbo tanta conciencia, que marchan insensiblemente por la ruta dominable de la ignorancia al derrumbadero que les prepara la mistificación y el fanatismo.

De manera que, alentados por la razón y guiados por la verdad, alcanzamos a comprender que la fuerza del derecho se antepone a las falsas conveniencias sociales.

Debido a esas conveniencias mal entendidas hemos visto la verdad interrumpida en su camino y la mentira triunfante. La luz cubierta con un espeso velo para que no pueda proyectar el camino de la virtud, de la inteligencia y de la verdad.

Por la desidia, por el abandono, por la negligencia de la humana especie es que aún en el siglo XX avanzamos con paso inseguro como por una lóbrega e incierta callejuela, abatidos y hasta temerosos, sin acordarnos siquiera que nos hallamos en el siglo de las luces. Parece mentira pero por desgracia es cierto.

Si la hipocresía y la farsa dominan todavía, si la humanidad no es capaz de erguirse para combatir a un enemigo que la destroza, tendremos la corona del martirio, eternamente, único premio que hemos merecido por nuestra pusilanimidad.

Entonces nos preguntamos, ¿por qué no se cultivará tanta preciosa inteligencia? Porque nosotros no hemos querido que fueran libres las conciencias, y porque nosotros hemos contribuido a matar moralmente a la humanidad, al abandonarla".

 Nueva Era. Bodas de Oro. 1919-1969.

El escribano José Antonio Cabral (1875-1952) fue un destacado hombre público y masón, creador en 1919 del diario Nueva Era. Fue uno de los fundadores de la biblioteca Bernardino Rivadavia. Padeció censura y cárcel. Fue Ministro de la provincia y como Diputado Nacional por el Partido Radical, redactó en 1941 un código del niño. Fue uno de los principales artífices e impulsores del semanario Luz y Verdad, órgano oficial de la logia Luz del Sud que presidió en 1913-1915. (5)


Luz y Verdad, Año III, 1° de mayo de 1902, N° 105.


Luz y Verdad, Año I, 1° de mayo de 1900, Número 1.


Algunos anunciantes del semanario masónico Luz y Verdad: Estos datos proporcionan una visión general del nivel social, intelectual y de las diversas actividades que desarrollaban los librepensadores de la época, inicialmente un círculo compuesto por hacendados, médicos, militares y comerciantes, y posteriormente por empresarios y profesionales independientes con la capacidad de dedicarse a múltiples tareas. Eran propietarios de hoteles y mueblerías, martilleros públicos o rematadores, agentes de seguros y comisionistas, jueces de paz, escribanos, empleados bancarios, maestros, sastres, talabarteros, entre otros.

VI. La mujer y la masonería en el siglo XIX

En su ejemplar N° 6 de diciembre de 1888, decía La Luz, la revista mensual creada el 31 de julio de 1888 por la Sociedad Hermanas de los Pobres:

“En el seno de la logia masónica Luz del Sud, en esa asociación cuyo norte fue siempre levantar el imperio de la razón abatiendo el de los abusos falsamente apoyados en la santidad de la religión, nació la filantrópica Sociedad Hermanas de los Pobres basada en principios de caridad práctica y emancipándose de falsas fórmulas religiosas que nada producen en bien de la humanidad.

Los hombres progresistas y los filántropos vieron en ella un principio de decadencia en el fanatismo de la mujer de este pueblo que se hermanaba para correr en auxilio del menesteroso (...)”.

La Sociedad Hermanas de los Pobres fue fundada en Buenos Aires en el año 1880 por iniciativa del Gran Maestro Manuel H. Langenheim. Era una entidad auxiliar de la masonería que se ocupaba de tareas de beneficencia. Estaba integrada por esposas y hermanas de masones. Su primera presidenta fue la esposa del Gran Maestro, la señora Josefa Escalada y López Camelo de Langenheim.

La Sociedad se constituyó en Tandil, como ya se dijo, el 6 de enero de 1888, con el auspicio de la logia Luz del Sud Nº 39. Su objetivo fue el de ayudar a los necesitados, pobres y enfermos.

Fue su Presidenta Honoraria-Fundadora la señora Josefa M. de Venegas.

Presidenta Efectiva: Margarita P. de Aranda.

Vicepresidenta: Alejandrina D. de Cavenago.

Tesorera-Contadora: Ana J. de Bronsted.

Protesorera-Contadora: Carolina M. de Colle.

Depositaria: Petrona C. de Etcheverry.

Inspectora General: Anastasia de Soulá y María Ansolabeherry.

Secretaria: María Benavídez.

Prosecretaria: Emilia Dabondi.

Existían también comisiones seccionales (Norte, Sur, Este y Oeste) con sus respectivas autoridades.

Según el artículo Res, non verba, publicado en La Luz, año 1, Nº 4, pág. 1, octubre de 1888, se reunían todos los domingos en el local de la logia, a la vuelta del templo parroquial cuya construcción también fue auspiciada por masones.

La entidad colaboraba con el Asilo San Juan, primer hospital del pueblo que fue fundado en 1880 por la logia Luz del Sud y cuya atención era gratuita y abarcaba también una amplia zona de la campaña.

Los ingresos de las Hermanas de los Pobres estaban compuestos de donaciones, cuotas de asociados, el tronco de beneficencia e intereses de depósitos bancarios.

Las erogaciones estaban relacionadas con compras de pan, leche, carne, artículos de tienda, almacén, asistencia médica, cuidados de enfermos, mantenimiento de huérfanos, servicios de carruaje para recoger ropa y otros traslados, medicamentos, pasajes a otras localidades, etc. Había otros gastos menores relacionados con repartición de circulares, impresiones varias, etc.

Luz y Verdad, en su ejemplar del Año 1, 22 de mayo de 1900, Número 4, le dedica a la entidad el siguiente artículo:

La Sociedad Hermanas de los Pobres.

"Con este cierto y significativo nombre, Tandil tuvo en su seno una filantrópica asociación. Hoy que ha venido a nuestra memoria el recuerdo de sus cuantiosos beneficios, vamos a tener el placer de dedicarle unas breves palabras.

La misión de aquellas damas generosas, no era otra que proteger y auxiliar al desvalido; trabajar incesantemente por aliviar sus males, cubrir sus miserias, calmar sus dolencias, mitigar su hambre y su sed.

Donde la miseria tendía su lúgubre manto, una mano caritativa, una hermana de los pobres, golpeaba la puerta de esa mísera vivienda para alcanzar al necesitado lo que le hacía falta.

Aún nos parece verlas, volviendo a sus hogares después de su tarea ordinaria, con el semblante risueño, la conciencia tranquila y el alma llena de júbilo, porque ese día habían aliviado muchos males, habían practicado obras de caridad.

Cuánto desinterés encerraban esos trabajos. Qué bellos corazones los de esas matronas y señoritas que solo deseaban el bienestar de los desgraciados, sin otra recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

Sin embargo, ya no existe esa sociedad, y con ella han perdido mucho los pobres; pues no exagero al decir que jamás un menesteroso llamó a las puertas de esa sociedad implorando una limosna, sin haber sido debidamente atendido.

Ellas no preguntaban la procedencia, sexo, edad o religión del que demandaba ayuda, solo se fijaban que era un desgraciado, un pobre, el que pedía un socorro en casa de una de las hermanas, y lo servían porque era para ellas como el amo que impartía órdenes a sus criados.

En fin, durante el tiempo que esa benemérita asociación se sostuvo, supo cumplir en todas sus partes la misión que generosamente se impuso. Y el día que ese núcleo de damas bien intencionadas se vieron imposibilitadas para seguir adelante con su honrosa tarea, se encontraron con que en el balance, la sociedad no era dueña ni de una miserable silla. Nos diréis, amados lectores, ¿por qué siendo una sociedad de fines tan filantrópicos, se encontró tan sumamente pobre a su disolución?

No es un enigma indescifrable; es sencillamente lo siguiente: No estamos acostumbrados a proteger sociedades o congregaciones que no den resultados pecuniarios bastante satisfactorios a los “desinteresados protectores”. Eso es todo.

La Sociedad Hermanas de los Pobres, no explotó nunca el vocablo "caridad" para lucrar con él; no explotó tampoco las necesidades de un desgraciado para acarrearse un beneficio particular.

Las nobles damas de la Sociedad Hermanas de los Pobres, jamás publicaron en diarios ni revistas el nombre del desgraciado a quién socorrían. 

Es que esas nobles damas entendían y practicaban la caridad tal como la ordenaba Jesucristo. “Hacían bien, sin mirar a quién, cuidando de que su mano izquierda no supiera lo que hacía su derecha”, y fue así como jamás abochornaron al pobre que socorrían.

Sabían como sabemos nosotros que hay cierta caridad, que ni enaltece al que la hace y sonroja al que la recibe”.

La importancia de la inserción masónica en el pueblo de Tandil puede dilucidarse a través de las listas de socios de la Sociedad Hermanas de los Pobres, que se constituye en un documento clave.

A continuación, las cifras y datos poblacionales para el período 1870-1910.

Año y habitantes:

1870 ......................................5.093

1875 ......................................6.198

1880 ......................................8.337

1885 ....................................10.410

1890 ....................................12.253

1895 ....................................14.982

1900 ....................................18.840

1905 ....................................23.001

1910 ....................................28.660

En 1870 el pueblo tenía 5.093 habitantes. En 1890, 12.253 y, en 1900, 18.840. Las listas de la Sociedad Hermanas de los Pobres de 1890-1891 incluyen según los ejemplares, entre 208 y 216 nombres. De los socios protectores, que suman 53, el autor Jorge N. Ferrari menciona que 43 de ellos eran masones. La fiesta de 1903, celebrada por el aniversario de la logia, reunió a más de 300 personas. 

La conferencia del diputado Carlos Olivera y el Gran Maestro Pablo Barrenechea de 1903, en apoyo del proyecto de ley de divorcio, convocó a 1.200 personas y 45 masones. Estuvieron presentes, entre otras familias: Sabaté, Riviére, Del Viso, Vogelius, Vernetti Blina, Bianchi, Rivello, Maldonado, Tagle, Gordillo, Riva, Aboal, Pilheu, Ueltzen, Bosatta, Dhal, Schultz, Svendsen, Alemany, Gonzalez, Mazzini, Mendez, Arrayago, Comte, Peyrel, Paggi, Molina, Crimella, Ader, Correa, Olivera, Vitullo, Rivas, Fabre, Reyes, etcétera.


Revista mensual de la Sociedad Hermanas de los Pobres, mayo 1° de 1890, Tandil, Año I, N° 7.
Clicar en la foto para ampliar.
 
Listado de socios entre los que figuran por lo menos cinco Venerables que llegaron a presidir la logia: Juan María Dhers, José María Fernández, el Dr. José Fuschini, Pablo Depietri (en 1905, con José Antonio Cabral como Secretario) y Cristian Smiegelow (1911-13). Uno de los últimos Venerables detectados es Nicolás Petilo (1921), con Pascual Ciccarone como Secretario.

En el ejemplar N° 11 de la revista (enero-marzo de1891), aparecen entre los socios activos y cotizantes miembros de la familia Chapar, vinculados al entorno del pulpero asesinado en 1872 al grito de mueran los gringos y masones. Sus libros de cuentas y deudores desaparecieron en la matanza.


Los masones de Tandil invitan al pueblo a la conferencia sobre la ley de divorcio.
Luz y Verdad, Año III, Tandil, 24 de  junio de 1903, Número 163. 

VII. El Asilo San Juan: expedientes de una logia

1

El Asilo San Juan fue fundado en 1880, siendo el Venerable Maestro o presidente de la logia Luz del Sud, el doctor Juan J. Zavala, quien también ocupaba el cargo de vicepresidente de la Sociedad Española. La dirección del hospital estuvo a cargo de otro miembro de la logia, el doctor José Fuschini. La atención médica era gratuita y abarcaba también una amplia zona de la campaña. Estaba situado en la esquina de las calles Maipú y Río Bamba (hoy Alem) y funcionó hasta el año 1888.

2

El primer hospital que se estableció en el poblado fue de campaña y fue traído por la expedición fundadora en 1823. Estaba ubicado en el Fuerte, donde se atendía a todos los pobladores, tanto militares como civiles. Con el paso de los años, médicos enviados por el gobierno provincial o que llegaron por cuenta propia se establecieron en la aldea, entre ellos Francisco Javier Muñiz, también masón e introductor de la vacuna antivariólica.

Luego existió una Casa de Sanidad, dirigida por los doctores Eduardo Fidanza y José Fuschini, ambos masones.

El 3 de octubre de 1880, y patrocinado por la logia Luz del Sud, se funda el Asilo San Juan. A poco más de un año de su inauguración, señalaban los cronistas: 

“(...) A primera vista parece excesivo el número de defunciones sobre el total de enfermos asistidos; pero, es que debe tenerse en cuenta que, cuando empezó a funcionar el Asilo, entraron muchos enfermos crónicos y ancianos decrépitos que hasta entonces vivían de la caridad pública, y que encontraron en el Asilo, un lecho cómodo, asistencia esmerada y cuidados solícitos”.

Las esposas, hijas y hermanas de los masones colaboraban asiduamente, y en 1888, la logia creará en el pueblo la Sociedad Hermana de los Pobres, ya existente en Buenos Aires desde 1880 por iniciativa de las autoridades de la Orden en el país. Era una entidad auxiliar de la masonería que se ocupaba de tareas de beneficencia. Su objetivo fue el de ayudar a los necesitados, pobres y enfermos. Sus ingresos provenían de donaciones, cuotas de asociados y, entre otras alternativas, del llamado “tronco de beneficencia” aportado por los masones.

Se reunían todos los domingos en el local de la logia, ubicado a la vuelta del templo parroquial cuya construcción también fue auspiciada por masones.

Decía en 1900 el semanario Luz y Verdad, órgano publicado por la logia tandilense, entre cuyos principales partícipes e impulsores se encontraba José Antonio Cabral, fundador en 1919 del diario Nueva Era y destacado masón, político y legislador del Partido Radical: 

“La misión de aquellas damas generosas, no era otra que proteger y auxiliar al desvalido; trabajar incesantemente por aliviar sus males, cubrir sus miserias, calmar sus dolencias, mitigar su hambre y sus sed”.

El Asilo fue municipalizado en aquel mismo año de 1888 por decreto.

La estructura edilicia del actual Hospital Municipal inaugurado en 1909, y de la Iglesia Santa Ana, situada en los terrenos adyacentes, fueron donaciones de la familia del empresario, terrateniente y masón Ramón Santamarina, cofundador de la logia Luz del Sud en 1872, y fallecido en 1904.

3  

Adjunto parte de la correspondencia sostenida por la logia Luz del Sud con el entorno masónico porteño de aquella época. Decían los autores de las crónicas, de las cuales se pueden obtener datos muy valiosos:

La Acacia (1882, op. cit.):

“(...) La Augusta Logia Luz del Sud, aunque limitado sea el número de Hermanos que componen su cuadro (o sea, membresía), no solo da señales de una vida próspera, sino que merece pasar a ocupar uno de los puestos prominentes entre las logias del interior. Los bienes que tiene hechos en la localidad son públicos y notorios. Obreros decididos por la causa de la humanidad (...).

Con mano oculta hemos aliviado al necesitado y para no practicar el bien a pocas y determinadas familias, pues no podíamos auxiliar a tantos infelices cuya existencia ignorábamos, hemos fundado el Asilo San Juan para que los pobres hallaran un amparo seguro y no se escaparan a la acción protectora de esta logia ninguno de los que de ella necesitasen.

Modestamente principiaron los fundadores de nuestra Institución en este Valle (o sea, sitio geográfico), en un lugar reducido y apartado. Pero la abnegación tiene su recompensa. Hoy, ostentamos un Templo sencillo y elegante a la vez, en el centro del pueblo, precisamente al lado de las escuelas comunes, del templo católico y de la plaza principal (...).

Socorrer al desvalido, es su más estricta obligación, y si el silencio y la sombra cubren la celebración de sus trabajos, es que comprende que la caridad verdadera tiene rubores que evitar en el cumplimiento de sus actos (...)”.

 La Acacia (1882, op. cit.):

“El Asilo San Juan abrió sus hospitalarias puertas a la orfandad el día 3 de octubre de 1880 y desde entonces hasta la fecha ha enjugado las lágrimas y curado los males de 25 indigentes que habían encontrado cerrada la protección de las autoridades locales; ha asistido a 138 enfermos de males diversos, de los cuales han fallecido 29 y han sido dados de alta el resto; todo esto sin contar 23 heridos enviados por la autoridad y 14 alienados; de estos últimos han sido enviados 9 a la capital y 5 dados de alta.

Debo añadir también que, debido a la epidemia de viruela reinante en este partido durante el año anterior (1881), la Comisión del Asilo se vio en la imprescindible necesidad de improvisar salas de asistencia en ranchos apartados del pueblo, porque se veía en frente de esta dolorosa alternativa: o los acogía bajo su amparo, o los dejaba morir abandonados y sin recursos (...).

En la actualidad (septiembre de 1882), hay asistiendose en el Asilo 10 enfermos incluyendo un loco.

El Asilo nos origina un gasto mensual (...), sin contar la asistencia médica que es gratuita, ni los gastos extraordinarios habidos en el año anterior, debido a las enfermedades epidémicas. Estos gastos son cubiertos casi en su totalidad con los escasos recursos de nuestra logia. Todos los Hermanos de ella comprendiendo que el Taller (o sea, la logia), no puede solo hacer frente a tanto gasto, han establecido una cuota (...) mensual (...) para ayudarlo; pero sin embargo siempre es crecido el gasto.

En un principio, el vecindario cooperó con mucho entusiasmo a sostener esta hospitalaria mansión, pero viendo, sin duda, que la Municipalidad daba un mal ejemplo (siendo la más interesada) pues, aunque se suscribió (...), no ha pagado más que los dos primeros meses, también perdió su entusiasmo y cesó casi completamente la suscripción popular. Tratamos ahora de formar comisiones de señoras (como la ya citada Sociedad Hermanas de los Pobres), que hagan propaganda en favor del Asilo y cooperen para que no caiga bajo el peso de la indiferencia pública, establecimiento como este, tan benéfico a la población. 

Respecto a la situación y construcción del Asilo, es inmejorable, colocado en el extremo S. E. del pueblo, sobre un paraje elevado, a 1/2 cuadra del arroyo que circunda al pueblo y que en ese paraje es muy a propósito para baños, lejos del bullicio de los centros, que tanto incomoda a los enfermos, conteniendo 5 espaciosos, limpios y ventilados salones con 4 camas cada uno, una pequeña pieza destinada a guardar los aparatos, instrumentos y medicinas más apremiantes y más comúnmente usados, una grande y cómoda cocina, una repleta despensa y dos hermosos patios; uno sumamente limpio que es usado para pequeños ejercicios de los enfermos en sus convalecencias y el otro cubierto de yerbas que por lo general se halla habitado por innumerables gallináceas destinadas para condimentos de los enfermos.

Debo advertir que las puertas de los salones antes citados dan frente al N. E. unos y al S. E. otros y que todos son muy higiénicos.

En cuanto al servicio del establecimiento, cuenta este con un matrimonio español, cuya administración es excelente y cuyos oportunos servicios son elogiados por médicos y enfermos a la vez”. 

La Acacia también publica:

"Considerando los importantes aunque apenas conocidos trabajos llevados a cabo por algunas logias de nuestra Obediencia en el interior y siendo el deber de nuestras Altas Oficinas contribuir por todos los medios a su alcance al desarrollo de nuestras ideas, a la propaganda de nuestras doctrinas, así como también cooperar al bien del país y fomentar y apoyar toda empresa que tenga por objeto mejorar la condición del ciudadano y aliviar las dolencias, el Supremo Consejo y Gran Oriente sanciona:

Exonerar de todo impuesto (...) y contribucion hasta diciembre de 1884 (...) A la Logia Luz del Sud del Valle del Tandil, siempre que sostenga o contribuya eficazmente al sosten del Asilo San Juan, hospital establecido en ese valle por iniciativa de esa logia". 

4

Durante la época en la cual funcionó el Asilo la logia le dedicó una medalla que revela aspectos simbólicos de la Orden.

Describe Jorge N. Ferrari:

En el anverso se aprecian, entre otras alegorías: “(...) dos brazos vestidos (...)” que “se estrechan las manos diestras”. “En la mitad superior (...)” un “triángulo iluminado, denominado Delta, cargado de un ojo, que simboliza al Gran Arquitecto del Universo contemplando la creación. Arriba, la inscripción curva / CARIDAD /. En la mitad inferior (...) la leyenda LA AUG. LOG. LUZ DEL SUD (...)”.

Con respecto al reverso, aparece una “(...) modesta habitación con techumbre de vigas expuestas, piso embaldosado y puerta al fondo; un hombre, de pie y de frente, atiende a un enfermo postrado en cama. Sobre la cabecera, algo a la izquierda, cuelga un cuadro y a la derecha, en el piso, par de botas. Sobre la puerta, en dos líneas horizontales, la leyenda / ASILO / SN JUAN /. En el perímetro, leyenda (...) POR SU MUY UMANITARIO (sic) / PROCEDER CON LOS DOLIENTES (...)”. 


Medalla del Asilo San Juan acuñada por la Logia Luz del Sud en la década de 1880. Las fotografías fueron publicadas en la revista Todo es Historia, Año XXXIV, abril de 2001, Nº 405.


Un artículo de la prensa masónica sobre el Asilo San Juan. La labor de los masones tandilenses trascendía a nivel nacional.
La Acacia, Año III, Buenos Aires, octubre 15 de 1882, N° 14.


Local donde funcionó el Asilo.

VIII. Los masones en la construcción del templo parroquial

Dicen las actas: 

"En el pueblo de Tandil, jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires, República Argentina, a veinte y siete días del mes de julio de mil ochocientos sesenta y ocho, fue iniciada por la Municipalidad de este Partido y a pedido del cura Vicario la construcción de este Templo Parroquial, primero en esta localidad, la que se presentó ante el gobierno de la provincia, solicitando su cooperación del expediente respectivo, se ha podido conseguir en el presente año la concesión solicitada, concesión hecha bajo la Administración del Excmo. Gobernador de la Provincia, ciudadano Carlos Casares, a quien la Municipalidad agradecida por el logro de su propósito y que tantos bienes representa a este vecindario, ha acordado nombrar padrino de la piedra fundamental de esta iglesia, nombramiento que el Excmo. Gobernador se ha dignado aceptar, como se ha servido comunicarlo al señor Ministro del Departamento de Gobierno, doctor don Aristóbulo del Valle, en nota del 16 del corriente mes; manifestando también, que no pudiendo asistir por el cúmulo de ocupaciones que lo rodean actualmente, ha resuelto nombrar al ciudadano don Estanislao del Campo para que lo represente en aquella ceremonia". 

"Y hallándose presente el mencionado ciudadano, quien a la sazón desempeña el cargo de Oficial Mayor de aquel ministerio, para cumplir su cometido, hoy, día de la fecha, a las dos de la tarde, hora señalada para este acto, acompañándole la corporación municipal, presidida por el señor Juez de Paz don Carlos A. Díaz y el señor Cura Párroco, doctor don Jacinto Ma. Cervera y gran número de vecinos de este Partido, se procedió a la colocación de la piedra fundamental de esta obra, con arreglo a lo que prescribe el ritual eclesiástico; de todo lo cual yo, el Secretario de dicha municipalidad doy fe: Por S.E. el señor Gobernador de la Provincia, Estanislao del Campo, Carlos A. Díaz, Jacinto Ma Cervera, Fausto LaraBernardo Sabaté LaplaceManuel Eygler, Miguel Méndez, Juan M. Dhers, Justino Sabaria, arquitecto constructor; Ramón Santamarina, Félix José Moro, Teniente Cura Eulogio Vergara. Ante mí: M. Suárez Buyo, Secretario Municipal."

Ramón Santamarina preside la comisión que supervisa la Obra. 

El templo se inaugura el 28 de febrero de 1878. Previamente, se designa una comisión para organizar los festejos, compuesta por el coronel Benito Machado, don Juan Bautista Arabehety, don Remigio Sánchez, don José Maria Martínez, don Norberto Melo, don Aurelio Castro, don Faustino Núñez, don Joaquín A. Rivera, don Luciano Orbea, don Alberto Speroni, don Ramón S. Gómez y don José Pardo.

El gobernador, su ministro de gobierno, su representante en Tandil, el Juez de Paz, el Secretario Municipal y, todos los señalados, eran masones. Con los años, el mensaje del semanario Luz y Verdad se volverá muy anticlerical y antirreligioso, al igual que toda la prensa masónica de la época. Publicaba extensos artículos como Los crímenes de DiosLa peste religiosa o Una filosofía sin Dios antes que un Dios sin filosofía, este último del anarquista, dramaturgo y guionista de cine tandilense Rodolfo González Pacheco (1883-1949). A pesar de esto, en pleno siglo XX se edificó un nuevo templo con un profundo simbolismo escocista.


La fachada original de la iglesia del poblado de Tandil presenta el Delta Luminoso y el Ojo que todo lo ve como principio creador en el centro, flanqueado por dos torres que simbolizan las dos columnas del Templo simbólico y las dos columnas solsticiales de San Juan Bautista y San Juan Evangelista en el constructivismo cristiano medieval. Dichas columnas representan los equinoccios y solsticios, denominados metafóricamente como la puerta de los cielos y las estaciones. De ahí deriva el nombre de los dos San Juan, procedente del término janua, que significa puerta, mediante el cual los cristianos reemplazaron antiquísimos mitos paganos.

El Delta, con sus múltiples significados, representa la tríada creadora en diversas culturas, compuesta por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, este último derivado del término hebreo ruah, que simboliza el concepto femenino del aire, viento o aliento, frecuentemente representado por un pájaro o paloma. Descansa sobre cuatro columnas que simbolizan los cuatro elementos o las cuatro etapas de la vida humana. Este símbolo encarna la idea divina sustentada por los fundamentos del mundo material y la experiencia humana, constituyendo un concepto central en la búsqueda de la perfección y el equilibrio dentro del Templo masónico. Sobre el Delta se encuentra la Piedra Cúbica Piramidal o en punta. Otros símbolos masónicos de los altos grados capitulares revelan la culminación de la Obra.


Vista de la plaza principal del pueblo con la cuadratura del círculosimbolizando la unión de los opuestos (espíritu y materia, lo divino y lo terrenal), así como la transformación interior y la búsqueda de la perfección o Gran Obra, con la Iglesia original enfrente y la Municipalidad. El antiguo templo parroquial fue edificado con la forma de una cruz tau. 


El Sello de Salomón
La alianza con la virtud que significa la completitud del hombre en el plano físico, espiritual y moral.


La Estrella de Cinco Puntas y el plano de la Iglesia con forma de cruz tau, como reflejo de la rueda solar y el ciclo zodiacal anual.

La plaza presenta un patrón geométrico de rico simbolismo que comprende figuras como el rectángulo, el cuadrado, el triángulo y el círculo, entre otros, destacando un obelisco central con una cruz griega inscrita en el trazado, que evoca la idea de la cruz que gira ("Rota") o cruz solar. Los obeliscos fueron erigidos como un símbolo del curso del sol y el ciclo de la vida y la muerte. Como ya lo señalé en mi investigación Los masones y los templos del siglo XX (2006), visto de noche y de espaldas a la Iglesia Matriz, se puede vislumbrar en la punta del obelisco, en la contracara de la estatua que lo remata y favorecida por los reflejos de la luz, una calavera, símbolo de la muerte iniciática para los francmasones. 

En síntesis, y considerando el abundante conjunto de símbolos presentes, el diseño se remite al uso de la Geometría Sagrada.

IX. Los masones, las causa obrera y el apoyo a los picapedreros

Durante la década de 1880, Argentina experimentó un notable progreso y auge económico, lo que intensificó la explotación de piedra en la región de Tandil, iniciada años atrás con escasa productividad. 

La llegada del ferrocarril en 1883 impulsó significativamente el transporte y el desarrollo de esta actividad, coincidiendo con la llegada masiva de inmigrantes que proporcionaron la mano de obra necesaria. 

Las condiciones de vida de estos trabajadores y sus familias eran sumamente difíciles, ya que estaban recluidos en asentamientos cercados y bajo estricta vigilancia. 

La condición de extranjeros exacerbó su aislamiento social y laboral, sometidos a exigencias económicas estrictas por parte de los empresarios, quienes controlaban tanto el alojamiento como el pago en vales o "plecas", una moneda sin valor legal fuera del perímetro de las canteras. 

Estas condiciones duras comenzaron a cambiar en 1909, después de una huelga prolongada que logró mejoras salariales y mayor libertad de movimiento para los trabajadores, lo que a su vez dinamizó la actividad del poblado.

La población en estos asentamientos, según diversos estudios y periodos, podría haber variado entre 3.000 y 12.000 picapedreros y sus familias. El período de máximo esplendor se sitúa en los primeros años del segundo decenio del siglo XX.

La actividad sindical comienza a principios del siglo XX, aunque hacia fines de la década de 1890, Pietro Gori, abogado, sociólogo, anarco-sindicalista y masón italiano, ya había llegado a Tandil, entrevistándose con obreros de las canteras. No obstante, hasta 1906 no se constituye la Unión Obrera de las Canteras de Tandil, en cuyo estandarte se observan un mazo, escuadra y compás. 

Pietro Gori (1865-1911) estuvo en el país unos años, dictando conferencias, escribiendo para periódicos como La Protesta y promoviendo el gremialismo. Su constante prédica propició la realización del Congreso Constituyente de la Federación Obrera Argentina (FOA) en 1901.

En 1902, la FOA convocó a la primera huelga general del país, pero los socialistas se opusieron por considerar exagerada la medida y fundaron la Unión General de Trabajadores (UGT). La FOA representaba a 66 sindicatos con 33.895 afiliados, y la UGT, a 43 gremios con 7.400 afiliados.

A partir de 1904, la FOA se denominó Federación Obrera Regional Argentina (FORA).

Con el transcurso de los años, el anarquismo se distanció de las luchas sindicales, enfocándose en aspectos ideológicos y perdiendo influencia. Los anarquistas desestimaban el marco legal, estatutario y de autoridad que emanaba de los sindicatos. 

En los congresos de la FORA, a principios de siglo, también participó la Federación Obrera Regional Uruguaya. 

Durante varios años, se sucedieron huelgas en el sector de las canteras, resultando en varios muertos y enfrentamientos con la policía, así como conflictos internos, que fueron cubiertos por El Picapedrero, publicado en Montevideo por la Federación Sudamericana de Picapedreros. Uno de sus ejemplares destacó en primera plana el asesinato del secretario general del Sindicato de Tandil, Alfonso Espinosa, quien fue asesinado a tiros.

El semanario Luz y Verdad publicará panfletos y proclamas sobre la cuestión obrera, tales como El capital y el trabajo, Nuestra legislación obrera y Sociedad obrera, así como las actividades sindicales del masón y socialista Adrián Patroni. En su ejemplar del Año 1, del 24 de julio de 1900, Número 13, dedica un artículo a la problemática de la explotación en las canteras titulado La monopolización del Cerro de los Leones: 

"No es un misterio en el Tandil, el abusivo y odioso tráfico que de mercadería de primera necesidad se ha establecido en algunas canteras, con menoscabo y restricciones a la libertad individual, perjuicios a la industria y comercio de esta plaza.

Hemos oído a los pobres picapedreros murmurar de este monopolio y fieles a nuestro programa, recogemos el murmullo como una queja, como un gemido, y la lanzamos al pueblo en forma de protesta.

Entendemos que bajo las protectoras alas de la Constitución, y al calor de la industria y comercio libres, no puede ni debe establecerse ese monopolio sin fraude y menosprecio a la sociedad que directa o indirectamente afecta.

Sin embargo, nos consta que el vampiro social se amamanta y vive en el Cerro de los Leones, debido a uno o dos empresarios que acaparan artículos de primera necesidad, excluyendo la competencia al prohibir a los trabajadores de esa canteras que compren a otros lo que ellos mismos venden. 

Esta prohibición que a primera vista parece imposible sostener, se hace extensiva a los vendedores que no están de acuerdo con los empresarios, por medio de una moneda que subrepticiamente se ha introducido.

Demás está decir que esa moneda introducida por los monopolizadores, no tiene valor intrínseco o legal, ni es un billete de banco adoptado ni adoptable en el país.

No hay duda que ella representa el producto del trabajo, pero, como no puede cambiarse sino a los que la expiden, carece de valor para los demás, porque la cambiabilidad es el principio del valor, y lo que fácilmente no se puede cambiar, disminuye en su valor representativo o intrínseco.

A la introducción de la moneda ilegal y a sus consecuencias lógicas, cuyos comentarios fluyen de lo dicho puesto que se obliga al trabajador a consumir artículos malos o caros, y casi siempre caros y malos, hay que agregar que los monopolizadores obligan a los canteristas a tratar pensión en las fondas por ellos establecidas, negandoles derecho para tomarla en casas de familia u otras fondas donde le suministren mejor comida a precios más reducidos.

Y esto no es todo. 
 
El trabajador que ya por falta de trabajo, ya por otras causas, se ve obligado a consentir tácitamente todas estas absurdas imposiciones tiene además que trabajar tres meses para percibir uno en la moneda ilegal, quedando los otros dos en poder del empresario a titulo de garantía. Mientras tanto, ese capital cuyo interés no corre para su dueño, puesto que está para él inmovilizado, se gira para los empresarios que negocian con él y les produce... Es de suponer que algo; algo que constituye el rédito que debía percibir el canterista como dueño del capital.

Si calculamos en cien pesos mensuales como término medio el salario de cada trabajador, o sea trescientos pesos trimestrales, y en ciento cincuenta pesos las gastos de cada uno en el trimestre, resulta que durante los tres meses el trabajador obtiene una ganancia de ciento cincuenta pesos que están en poder del empresario, y calculando por lo bajo en trescientos el número de trabajadores, tenemos que el capital total asciende a cuarenta y cinco mil pesos trimestrales, el que sirve al monopolizador para girarlo en sus negocios.

Ahora bien, ¿qué interés puede producir este capital? Por lo menos el 1 y medio o 2%. Agreguemos a ese interés, la compra y pensión obligada y el pago cotidiano en moneda ficticia, y encontraremos la razón del porqué los canteristas no acuden como antes a surtirse en esta plaza.

Al lector se le ocurrirá preguntar, ¿por qué el trabajador acepta esas imposiciones tiránicas e injustas? Nosotros contestamos por él. La necesidad tiene cara de hereje, y el acosado por ellas no las ve, y si las ve, piensa que tiene que comer y dar de comer a sus hijos.

Le falta trabajo, y entre la miseria y las restricciones, opta por estas.

He aquí cómo se consigue restringir la libertad individual, cómo se violan las leyes fundamentales y cómo se perjudica al comercio en general en beneficio de los monopolizadores del Cerro de los Leones, que es una villa de mil habitantes".


Estandarte de la Sociedad Unión Obrera de las Canteras de Tandil.
Foto: El Eco de Tandil.

Aquí posa el escritor español y masón Vicente Blasco Ibáñez con amigos junto a la Piedra Movediza de Tandil. La fotografía fue tomada apenas un par de años antes de la caída de la afamada Piedra Movediza en febrero de 1912, y poco tiempo después de finalizar la gran huelga de los picapedreros de la zona en 1909 (Nueva Era. Bodas de Oro. 1919-1969).

X. Ceremonias secretas del pasado


Anuncio de la ceremonia de tenida blanca y adopción de niños, hijos de masones, en conmemoración del 30 aniversario de la logia.
Luz y Verdad, Año III, 27 de enero de 1903, N° 142.

Los masones han divulgado sus ideales y actividades en publicaciones especializadas, exceptuando aquellos aspectos considerados secretos, como los signos, toques y palabras de reconocimiento.

Luz del Sud dio a conocer aspectos relevantes del pensamiento masónico reflejado en rituales y símbolos, tales como la ceremonia de adopción de hijos de masones por parte de la logia o el interrogatorio de iniciación para nuevos candidatos.

En relación con la protección de la niñez, la ceremonia de adopción se caracteriza por un marcado simbolismo que refleja claramente la noción de ayuda recíproca y valores humanistas.

La adopción de los cinco niños (Vitullo, Varizat, Comte, Vogelius y Rivello) fue objeto de una ceremonia que tuvo una amplia resonancia a nivel nacional y regional, congregando visitantes de diversas localidades, según relata el cronista.

"Los símbolos que se emplearon sirvieron de procedimiento de enseñanza gráfica para los lovatones (así llamados los niños adoptados), que tras la escuadra, encontraron la rectitud y la precisión, tras el compás, la lógica y la justicia, tras el mallete, la autoridad razonable y leal, detrás de la regla, la armonía que reina en toda la naturaleza, cuyo corolario es el del trabajo fecundo para los hombres y los pueblos sobre la base de una fraternidad sabia en la distribución de los derechos y obligaciones".

El cronista cita aspectos de la ceremonia de adopción:

"Se echó, primero, agua en las manos de los niños, con la cual se significaba que tuviesen la más alta pureza del espíritu; después se les puso sal en la frente, símbolo de la sabiduría; en seguida se les untó los labios con miel, para que sus palabras tuviesen la dulzura y bondad que inspira el amor al prójimo; más tarde, se les pasó vino por los párpados, para que vieran la luz de la verdad y de la razón; se les puso aceite en los oídos; para que permanecieran sordos al error, se les dio a beber un trago de leche, con lo cual se les indicaba que la masonería se convertiría en una madre para ellos, se les dio de comer frutas, con lo que se indicaba que la masonería los alimentaría siempre, toda la vida, cuando sus padres precisasen".

 Expresó el Venerable:

"Que el mandil que les fue ceñido como emblema del trabajo que crea y perfecciona, les recuerde en todo momento el deber que tienen de ser fuertes intelectual y físicamente para la lucha por la existencia, y la de vivirla libre de prejuicios, de errores, de supersticiones y de fanatismo".

"(...) Cuando tengas más edad conocerás esa luz, más preciosa que la del día, la luz de la ciencia y de la verdad, es decir, la inteligencia de la vida y la actividad de la razón (...)".

Estuvieron presentes, entre otras familias: Sabaté, Riviére, Pilheu, Dhers Juan M., Davison, Draper, Hopson, Nelson, Depietri, Comte, Vogelius, Nigoul, Acosta, Gordillo, Riva, Rivas, Rivello, Orbea, Mackeprang, Méndez, Lopez Osornio, Capiel, Sabalza, Magenta, Ader, Fabre, Benavidez, Setzes, Alemany, Aboal, Del Viso, Caro, Vitullo, Varizat, Cowen, Ambrosi, Davis, etcétera. 


Ceremonia de adopción.
Símbolo, Buenos Aires, Año X, N° 41, 1955.

Notas 

(1) Logia Masónica Luz del Sud. Distintivo. Descripción de Jorge N. Ferrari (op. cit.):

Forma el cuerpo de la pieza una corona de laurel estilizado con los extremos hacia abajo y sobre ella, contrapuestos, escuadra con los brazos hacia arriba y compás cuyas puntas hacia abajo se unen con los extremos de la corona. En la superficie romboide que forman el compás y la escuadra, estrella de cinco puntas, cargada con una letra /G/. Sobre el brazo diestro de la escuadra, la inscripción / AUG. L. LUZ DEL SUD / (AUGUSTA LOGIA LUZ DEL SUD) y sobre el izquierdo / VALL. DEL TANDIL / (VALLE DEL TANDIL). La pieza lleva cinta roja y broche de bronce planteado, liso. El reverso es liso.

(2) Entrevista al autor con motivo de disputarse el Premio Municipal de Ensayo Histórico, por Paula Rodríguez, diario El Eco de Tandil, 2005.

(3) Sostiene Mirta Henault (Los inmigrantes, Revista Todo es Historia, Año XVI, agosto de 1982, N° 183, págs. 54-55):

"De acuerdo al censo ocupacional de 1895 casi todos los propietarios del país son extranjeros; un cincuenta por ciento de extranjeros son dueños de industrias y un setenta y cinco por ciento de comercios".

"Los recién llegados ocupan casi la mitad de los trabajos en la industria, el comercio y el transporte. La población nativa se refugia en la administración pública y en los organismos de defensa y seguridad. El arte y la ciencia están casi exclusivamente en manos de extranjeros".

De acuerdo con el censo poblacional de 1869, la población del país era de aproximadamente un millón y medio de habitantes, con un 12% de ellos siendo extranjeros. Para 1914, la población había aumentado a ocho millones de habitantes, con un tercio de estos siendo inmigrantes, principalmente italianos, españoles y franceses. En cuanto a la distribución poblacional en 1869, de los 1.269.000 habitantes, 474.000 residían en áreas urbanas y 795.000 en áreas rurales. 

Además, se registran las siguientes cifras de inmigración: entre 1861 y 1870, alrededor de 160.000 inmigrantes europeos llegaron al puerto de Buenos Aires; en el período comprendido entre 1871 y 1880, arribaron 260.885; y entre 1881 y 1890, el número ascendió a 841.122 (Ref: Ricardo Parera, La ofensiva católica de 1884, Revista Todo es Historia, marzo de 1982, N° 178, pág. 26 y ss.).

(4) Dice el prólogo de su Estatuto:

"La Caridad, una de las virtudes más nobles, es el título que esta Sociedad adopta. El objeto de esta Institución es la reciprocidad de asistencia en la necesidad entre todos sus socios, es decir: durante las enfermedades, y en los casos que estas corten el hilo de la vida, los honores que la religión impone. Además cada miembro se obliga a dar un legítimo realce a la institución con la práctica del amor y fraternidad recíproca. Ellos no deberán perder nunca de vista que la solidez, la fuerza y el impulso dependerán de la observación rigurosa del Reglamento, sin la cual ninguna asociación puede desarrollarse y menos vivir. Los cimientos de instituciones análogas reposan sobre la igualdad, la responsabilidad y la fraternidad: palabras que deberían ser grabadas en todo corazón humano para tenerlas presentes en todos los actos de la vida". 

Siguen 42 artículos. En este último se establece: 

"Nuestros votos son que, la institución que tenemos el honor de fundar, alcance el objeto que todos deseamos, que la concordia, la unión y la observancia de los deberes que nos imponemos, base de nuestra asociación, sirvan siempre de regla a nuestra moral, a fin de que las generaciones venideras hallen en esta institución el espíritu invariable de fraternidad, filantropía y moralidad."

(5)  El extenso documento sobre la niñez fue publicado por partes en Nueva Era, a partir del 23 de junio de 1941. Expresaba el documento:

"El niño de hoy, es la Nación de mañana. Es el eslabón que nos une al porvenir. Su salud refleja el grado de civilización del medio en que se desarrolla. Su bienestar, el mejor augurio, la más bella esperanza de un pueblo que aspira a su progreso y grandeza. Cuidar la vida, la salud, la educación y velar en todo sentido por el niño, será pues, la mejor forma de defender a nuestra patria y a nuestro destino".

"En la Nación Argentina el niño tiene los siguientes derechos:

1. Derecho a la tutela del estado. 

2. Derecho a la concepción y gestación en condiciones de normalidad fisiológica.

3. Derecho a nacer sano y ser alimentado y cuidado por la madre. 

4. Derecho a la conservación de la salud y al normal desarrollo higiénico de su cuerpo y de su espíritu. 

5. Derecho a la alegría. 

6. Derecho al reconocimiento de sus padres. 

7. Derecho a la educación e instrucción laica. 

8. Derecho a la consideración y amparo social. 

9. Derecho a una justicia que lo excluya del concepto común del delito. 

10. Derecho a su capacitación para la lucha por la vida".

Los masones también participaron en la fundación de otras entidades, como el primer Club de Gimnasia y Esgrima y el mencionado Centro Bernardino Rivadavia.

Se estableció como objetivo del Centro el fomentar la cultura general a través de cualquier medio, entre los cuales se seleccionaron la organización de conferencias, disertaciones y debates públicos sobre temas relacionados con la sociología, educación, política, religión y ciencias en general, la creación de una mesa de lectura y dar vida e impulso a la Biblioteca Pública local Bartolomé Mitre, donde el centro de estudios instaló su sede.

La primera comisión directiva estuvo integrada de la siguiente manera: Presidente: Juan A. Dhers. Secretarios: José Calvento y Francisco S. Riva. Vocales: Antonio Nigoul, José A. Cabral, Antonino Reyes, Manuel S. Gordillo (hijo), Juan R. Setzes, Agustín Cano, Higinio Plazas, Carlos A. Dhers, Alejandro Setzes, Martín S. Pennacchi, Alberto Méndez, Axel Gericke, José M. Carné, F. Castelao Villamil, Emilio Pilheu y Valentín A. González.

Integraban la Comisión Directiva del Club de Gimnasia y Esgrima: Presidente: Horacio Cavenago. Vice-Presidente: Dr. Juan J. Gatti. Secretario: Francisco S. Riva. Pro-Secretario: Antonio Nigoul. Tesorero: Juan R. Setzes. Pro-Tesorero: José Calvento. Vocales: Esteban Maritorena, Dr. Fernando Peré, Rufino V. Pereyra, Manuel S. Gordillo (h) y Angel D. Speroni.

Los mencionados eran integrantes de la logia, promocionaban sus actividades comerciales en el semanario Luz y Verdad o formaron parte de las listas de socios de entidades paramasónicas.

(6)  Decía la Revista Masónica de Salvador Ingenieros sobre Adrián Patroni (Año VII, agosto y septiembre de 1900, Núm. 15 al 18, pág. 203):

"La Logia Estrella de Oriente en estos días ha iniciado al incansable propagandista Adrián Patroni. ¿Quién no conoce a ese hombre modesto pero activo e ilustrado miembro del Partido Socialista Argentino? ¿Quién no ha escuchado en los salones, los teatros, plazas públicas y por doquier, en Buenos Aires como en los pueblos del interior, sus conferencias sobre la cuestión social?

Autor de varios folletos de propaganda, su nombre se ha hecho popular y su ingreso en la Masonería lo consideramos una verdadera adquisición. Todo consiste en saber cultivar los buenos elementos y no aumentar los claros que se observan en nuestras filas".

Bibliografía y fuentes citadas 

- Barrientos, José P., Historia del periodismo de Tandil, introducción, notas e investigaciones ampliatorias y actualización 1956/1974, Daniel E. Pérez.

- Campos, Mauricio Javier:

  • Apuntes preliminares sobre masonería en Tandil, Buenos Aires, 2004, ISBN: 978-987-05-1490-1.
  • Sobre masones y tumbas. La historia masónica y el semanario Luz y Verdad a principios del siglo XX, Buenos Aires, 2005, ISBN: 978-987-05-1489-8.
  • Los masones y los templos del siglo XX, Buenos Aires, 2006, ISBN: 978-987-05-1544-4.
  • Microhistoria masónica, WGT Ediciones, Buenos Aires, 2013, ISBN: 978-987-1827-37-4.
  • Inmigrantes, obreros, socialistas y masones, WGT Ediciones, Buenos Aires, 2015, ISBN: 978-987-1827-48-0.
  • El pasado secreto de las logias: simbolismo, historia y poder, WGT Ediciones, Buenos Aires, 2016, ISBN: 978-987-1827-72-5.

- Castelnuovo, Juan Roque, La historia que parece cuento, El Eco de Tandil, 12 de marzo de 1999.

- Dipaola, Néstor, La atención de la salud de la población en Tandil, a través de los tiempos, Revista Cámara, Órgano de difusión de la Cámara Empresaria de Tandil, mayo-junio 2008, Año IV, Nº 18.

- E. N. y Galarza, Florencia (2025), Gran Maestro Pablo Lázaro: hay masones en todos los partidos, incluso en el oficialismo, elDiarioAR.

- Ferrari, Jorge N., Tandil en la medalla, Tandil, 1973. Editado con el patrocinio de la Comisión Ejecutiva Coordinadora del Sesquicentenario de Tandil.

- Lappas, Alcibíades:

  • La Masonería Argentina a través de sus hombres, Buenos Aires, 1958, 1966, 2000.
  • La Masonería en la ocupación del desierto, Instituto Histórico de la Organización Nacional, Buenos Aires, 1981.

- La Acacia, Revista General de la Masonería en la República Argentina, Buenos Aires, Año III:

  • Enero 1º de 1882, Número 1.
  • Septiembre 1º de 1882, Número 11.
  • Octubre 15 de 1882, Número 14.

- Luz y Verdad, Año 1, martes 1º de mayo de 1900, Número 1 y otros. La colección consta de 188 ejemplares. Fue el órgano de difusión oficial de la logia Luz del Sud. El censo poblacional en la época de la fundación de la logia, hacia 1870, era de 5.093 habitantes. En 1900, fecha de aparición del semanario Luz y Verdad, la población sumaba 18.840 habitantes. En esta última fecha había unos 45 masones.

- Nario, Hugo:

  •  Cortando piedra, Todo es Historia, Año XV, N° 178, marzo de 1982.
  •  Preludio masónico en la vida política del Interior, Símbolo, Año LI, Número 63, abril-mayo de 1998.

- Nueva Era, Bodas de Oro, 1919-1969.

- Parvis (2025), Sombras, nada más... (tango): https://parvis.com.ar/sombras-nada-mas-tango/

- Pérez, Daniel Eduardo (1977), Los italianos en Tandil, Centenario de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, S.I.S.M. Editor. Incluye a la Sociedad Filantrópica La Caridad, pág. 59 y ss.; y el Estatuto en págs. 139-144. Prólogo de Enrique de Gandía.

Anexo documental


Luz del Sud en los listados aportados por la Revista Masónica de Salvador Ingenieros, ambos de 1900.


Luz del Sud en los listados de la revista El Oriente de Scarpa y Soldano en 1892.


Almanaque Masónico de 1875, publicado por Bartolomé Victory y Suárez.