24 de junio de 2016

Aspectos históricos del Gran Oriente de Francia en el Río de la Plata del siglo XIX

Estudios históricos y simbólicos sobre la Franc-Masonería, Adolfo Vaillant, Montevideo, 1864.


Clicar en la foto para ampliar

"Esta Logia, esencialmente francesa, tanto por su carácter como por la nacionalidad de sus miembros, no se afirmó sólidamente hasta 1842. Entonces tomó el título distintivo de Les Amis de la Patrie, y pidió Constituciones al Gran Oriente de Francia. El 19 de septiembre de 1843 le fueron dadas sus Constituciones en el Rito Francés, por aquella autoridad masónica, y fueron comunicadas oficialmente en Montevideo en tenida solemne el 16 de junio de 1844".

"La Respetable Logia Les Amis de la Patrie trabajaba regularmente hacía ya trece años (... ) En esa época el Taller francés se había erigido en una verdadera autoridad masónica en la América del Sud, y había llegado a merecer la confianza de muchas grandes Potencias extranjeras, gracias a la inteligente dirección y a los memorables trabajos de su Venerable el Hermano Vaillant".

"Vaillant comenzaba por otra parte a hacer conocer sus notables conocimientos sobre la masonería simbólica, que publicados hoy en francés y en español, hacen ley y sirven de guía en todas las Logias de la América del Sur".

"El Hermano Vaillant es un filósofo y un literato distinguido. Muy docto en historia de la Masonería y perfectamente instruido de su carácter moral y humanitario en todas las épocas, había fundado por decirlo así, la Logia Les Amis de la Patrie y asegurado su existencia, dando al Taller las gloriosas tradiciones que no podía olvidar. Obligado a separarse de la Logia a consecuencia de discusiones deplorables en todos los conceptos, el Hermano Vaillant se ocupó todavía algún tiempo de Masonería y publicó una serie de obras que forman hoy el fondo de todas las bibliotecas masónicas de la América del Sur.

Solicitado en 1868 para entrar en el Supremo Consejo del Uruguay y trabajar en la revisión de las Constituciones, el Hermano Vaillant aceptó: el veía por otra parte que la Masonería entraba en esos momentos por una mala senda, y marchaba tal vez a su ruina: era necesario restaurarla sobre nuevas bases.

Ninguno mejor que él era capaz de emprender este trabajo, y llevarlo a buen término. Aceptó pues, y al hacerlo obró como buen masón.

Vaillant fue admitido al Supremo Consejo en calidad de 33; aunque él había pertenecido desde hacía mucho tiempo al Rito Escocés, nunca había poseído un grado tan elevado: a él le fue comunicado sin ningún ceremonial, haciéndole observar amistosamente en esta circunstancia el Soberano Gran Comendador que él no conocía en toda la América del Sur más que un solo hombre capaz de hacer la iniciación en el grado 33 y que este hombre era Vaillant.

Encargado de reorganizar el Gran Oriente del Uruguay, con plenos poderes, o poco menos, Vaillant emprendió animosamente su trabajo".

Fragmentos del informe sobre "Historia de la Franc-Masonería en la República del Uruguay" del Capitán de Navío Chabiraud, fechado en Río de Janeiro en diciembre de 1871 y publicado (traducido de La Cadena de Unión de París), en la Revista Masónica Americana de Buenos Aires, Año 1º, Número 19, 15 de agosto de 1873, páginas. 616-629. El texto original completo fue publicado en el ensayo "El Gran Oriente de Francia, Garibaldi y la Masonería fundacional uruguaya", incluido en el volumen "La Rebelión de las Logias: Masonería, mitos e historia", WGT Ediciones, Buenos Aires, 2014.

Introducción a la Estrategia


18 de junio de 2016

Verbum


Clicar en la foto para ampliar

Primer número de la revista Verbum, aparecida en septiembre de 1934. Puede ser el único ejemplar existente y lo conservaba en privado Patricio José Maguire, uno de los investigadores antimasónicos más importantes de Latino América.

Empezó siendo editada por la Logia Res Non Verba jurisdiccionada a la Gran Logia Hispano Argentina bajo auspicios del Grande Oriente Español en suelo nacional.

De esta Gran Logia era Gran Maestre Juan Manuel Iniesta, ex Gran Maestre de una de las Grandes Logias Regionales del Grande Oriente Español en la península y luego exiliado.

Fue uno de los cofundadores del Gran Oriente Federal Agentino - G.O.F.A., del cual esta revista fue su órgano oficial desde 1935 hasta su disolución en 1957, al fusionarse con la Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Las Logias españolas se unieron a la Gran Logia Nacional Argentina en 1926, entre ellas, Res Non Verba, que luego engrosaría las filas del G.O.F.A., un caso similar al de la Logia marplatense 7 de Junio de 1891, de la cual era miembro de honor Augusto Barcia.

Entre sus directores se contaron intelectuales notables como Virgilio Lasca, Osías Kovadloff y el ya mencionado Augusto Barcia.

Se cuenta entre la prensa masónica más notable de su tiempo, no solo por su muy elevado nivel intelectual y vida longeva, sino también por su abordaje continuo y constante del exilio español y el rescate de la influencia de las Obediencias liberales en este continente, como fue el caso del Gran Oriente de Francia.

Del apéndice documental de los volúmenes Microhistoria masónica y Rebelión en las Logias: Masonería, mitos e historia, Wgt Ediciones, Buenos Aires, 2013 y 2014.

14 de junio de 2016

La comedia masónica no es divina


"Gran Tenida Magna (...), celebrada en las buhardillas del Banco Italiano, con motivo de haberse separado del Oriente Argentino y del Rito Escocés, para pasarse al rito azul (...).
La sala representa un cementerio, en el centro se ve un templete griego, en su frontis se lee: "aquí yace la Gran Log.´. (Logia) Nacional". En el pórtico y sobre la escalinata, se ve la estatua de Hamlet, con esta leyenda en el pedestal (que dice traducida), "comer o no comer, este es el problema".
Los renegados, página 1.

Portada de la revista masónica editada en 1902 bajo el nombre de Lautarín. Una publicación atípica y poco conocida. Contiene una comedia redactada bajo el título Los renegados. El folleto cuenta con apenas 16 páginas y es una sátira brutal contra el Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1902-1917), creado en aquel año.

Creo que poco se sabe que lo integró, aparte de notables figuras públicas como el Almirante Howard o el periodista del diario La Prensa Manuel Elicabe, ambos Grandes Maestres, el historiador Antonio R. Zuñiga, autor de un texto sobre las sociedades secretas en el período de la independencia y asesor-colaborador, junto a otro notable escritor e historiador sobre la misma temática, en este caso Martín Lazcano, de la revista La Cadena de Unión, editada entre 1904 y 1932, y sucesora de la revista de Salvador Ingenieros, padre de José Ingenieros y de destacada actuación en ambas orillas del Río de la Plata.

El nombre de esta Potencia alude a la Masonería Simbólica y a los tres grados en los cuales trabajaba exclusivamente (Aprendiz, Compañero y Maestro), desestimando los grados filosóficos y su habitual injerencia en el simbolismo. La Obediencia surgió en contraposición a los altos grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Varios de los personajes de la obra son identificables, como el prestigioso masón Narciso Terrón o Belín Sarmiento, este último nieto del ex Presidente, educador, autor de Facundo y Gran Maestre de la Masonería. Belín Sarmiento será luego uno de los fundadores del Gran Oriente Argentino del Rito Confederado. Paradójicamente, y a través de un decreto expedido por la mano de Emilio Gouchón, este último Gran Oriente será reconocido en 1910 como potencia regular paralela a la de Cangallo.

El panfleto está redactado en formato de comedia y sin duda emanó del seno del ya mencionado Gran Oriente de la calle Cangallo, el cual se menciona en reiteradas ocasiones, y cuyos miembros se burlaban de la escisión provocada por este grupo fundador de la nueva Obediencia y de las razones de su apartamiento.

El alcance y eficacia del folleto podría cuestionarse desde una perspectiva actual ya que apenas tres años después de haber iniciado sus actividades, el G.O.A. del Rito Azul contaba con 103 Logias y Triángulos.

En el balance del tercer ejercicio administrativo (1904-1905), declaraba el Gran Maestre y Vicealmirante Enrique G. Howard: "En este lapso de tiempo se fundaron e instalaron 32 Logias y Triángulos, y por lo tanto contamos hoy con 103 en pleno desarrollo de actividadDurante el mismo período el número de iniciados, afiliados y regularizados, ascendió a 589". Este es el detalle: Iniciaciones, 444. Afiliaciones: 100. Regularizaciones: 45. Suspendidos, radiados o expulsados: 46. Fallecidos: 12.

Por su parte, en el período 1905-1906, el Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, con sede en la calle Cangallo, declaraba unas 90 Logias. En aquella época (y hasta 1957) no existió ninguna Potencia llamada Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

El historiador Alcibíades Lappas solía olvidarse de mencionar estos detalles, y tampoco coincido con el autor Emilio J. Corbière que consideraba la existencia y pluralidad de Obediencias Masónicas que coexistían en aquellos años como simples desgajamientos de un pretendido tronco tradicional, ya que la Masonería argentina jamás fue monolítica ni tampoco tuvo un criterio de unicidad a través de su historia. Apenas un anclaje en alguna sede edilicia datada en la década de 1870, y de la cual daré a conocer en otra ocasión los entretelones -no siempre gratos-, de su construcción, a través de los documentos de la época. Las sedes de las distintas Masonerías nacionales fueron diversas con el transcurso de los años.

Otra falacia implica sostener o dar por sentada una sumisión incontrovertible con respecto a la Masonería inglesa y sus dictados. Por supuesto que esto no siempre fue así. A pesar de la instalación de algunas Logias y una Gran Logia Distrital por parte de Inglaterra en el siglo XIX, las relaciones entre esta y la Masonería local fueron siempre tensas, dando lugar a la protesta, ya sea oficial o a través de los medios de comunicación publicados por los masones argentinos, ante la reiterada invasión jurisdiccional de la Obediencia europea. Relataré aspectos de estos enfrentamientos en uno de mis próximos artículos titulado Al servicio de Su Majestad masónica.

Pocos años después, y en el período comprendido entre 1915 y 1916, desde la Gran Logia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (luego Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la República Argentina-Confederación de Potencias Masónicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado), con sede en la calle Bartolomé Mitre 2520, su Gran Maestre Francisco Gicca, grado 33, manifestaba en uno de sus mensajes anuales: "Tenemos 80 entidades masónicas constituídas, y en trámites, sea en formación o dispuestas a salir de Orientes irregulares, 25 Talleres más.

Sin embargo, conste que estaremos siempre dispuestos a firmar tratados de amistad o formar parte de una Confederación de Ritos siempre cuando, aún de Orientes irregulares como el Azul y el Confederado, haya en ellos hombres dignos (...).

(...) Hay masones del interior (del país) que dicen que continúan bajo la Obediencia de Cangallo 1242 porque cuando han venido a esta capital y han visitado aquel Templo que es lujoso e imponente y han venido luego a visitar este, se han encontrado con una pobreza franciscana (...).

En efecto, no puede negarse que este Templo no es ni majestuoso, ni grande, ni siquiera cómodo y que los que se quejan que no tengamos una casa como aquella, olvidan que fue levantada con el esfuerzo de 50 años de Masonería, y que hoy no es más de la Masonería, sino de unos cuantos llamados masones, que son los verdaderos dueños de la casa y que hasta que las Logias que llaman de su Obediencia les sirvan ciegamente, reconociéndolos como Sup.´. Cons.´. (Supremo Consejo), Poder Ejecutivo y dueños del edificio, bien; en caso contrario los expulsan porque ellos son los señores de horca y cuchilla.  Ellos tienen una gran casa; nosotros estamos en una casa honesta.

Recordaré como ilustrativo el párrafo del titulado Gran Maestre de un Oriente irregular, señor Francisco B. Serp, quien después de unos trabajos para llegar a la unión con Cangallo 1242 declara en un manifiesto, que lleva su firma de reciente fecha, lo siguiente:

"En substancia, en la casa Cangallo 1242, la mayoría de los dirigentes piensan así:

La Masonería debe tener una organización monárquica y de Gobierno absoluto; debe regirse sin desviación alguna por las viejas pragmáticas del Rito Escocés; el Dogma y la liturgia no se deben tocar ni discutir, y el pueblo masónico debe acatar sin protesta, lo que los dirigentes resuelvan, y debe también cotizar... y callar; en esa forma entienden que se labra la felicidad de sus componentes, y serán buenos masones aquellos que conozcan bien la historia de la Masonería, que con toda corrección practiquen las señales y toques, la entrada al Templo y no olviden la palabra secreta; sobre todo que no se les ocurra, ni por asomos, preguntar si la casa de la calle Cangallo 1242, que figura a nombre de la Filantropía Argentina (sociedad particular), es o no de la Masonería"".

Un año después, sostenía el mismo Gicca: "(...) La Orden se encuentra instalada en un local digna de ella. Este Oriente cuenta con el doble de Talleres de los titulados Oriente de Cangallo 1242, Chile 1038, y Rito Azul y Confederado juntos (...)".

Entre sus relaciones oficiales e intercambio de Garantes de Paz y Amistad se contaban, entre otras, las siguientes Potencias Masónicas: Supremo Consejo Internacional Mixto "El Derecho Humano", Francia; Supremo Consejo del Serenísimo Grande Oriente Español; Supremo Consejo y Grande Oriente de Portugal; Supremo Consejo del Serenísimo Grande Oriente de Cuba; Supremo Consejo y Gran Oriente del Brasil; Gran Oriente y Gran Logia de Francia; Honorable Gran Logia Suiza Alpina; varias Grandes Logias de México, etcétera. Aparte de unas veinte Potencias citadas, agregaba Gicca: "(...) Hállanse actualmente en tramitación el intercambio de relaciones oficiales con más de 20  Potencias Masónicas europeas y americanas, y cuyos tratados no se han verificado aún a causa de las dificultades que por la conflagración europea se sufre en las comunicaciones postales (...)".

2 de junio de 2016

La Nueva Era

LA NUEVA ERA. Revista quincenal masónica. Año 1. Buenos Aires, Julio 1° de 1873. N° 1.


Clicar en la foto para ampliar