10 de febrero de 2018

Entrevista a Mauricio Campos: "La masonería actual se presenta muy deslucida y dispersa"

Por Walter Gustavo Telesca, para El Ápice, portal de cultura.

Luego de lanzar su último libro "San Martín y las logias", Mauricio Javier Campos, nos adentra en el mundo de la masonería.

Mauricio Campos tiene editados una colección de títulos relacionados con la masonería que clarifican un poco más todos los temas concernientes a esta temática que provoca curiosidad en la gente del llano y que ve en la masonería un ocultismo oscuro digno de cualquier secta de película.


El escritor tandileño Mauricio Javier Campos, además de ser masón, se especializa en temas relacionados con la masonería; en su último libro "San Martín y las logias" explica el objetivo que tenían las logias y en sus libros anteriores cuenta como fueron los movimientos de los masones a lo largo de los siglos en distintas regiones de la Provincia de Bs. As., como era la relación entre los masones y la Iglesia y se adentra en los símbolos y el lenguaje utilizado por las logias.

¿Por qué te especializaste en Masonería?

MJC: Responde a un conjunto de intereses y circunstancias, en los cuales se aúnan la pasión por los libros, la lectura, la historia y la escritura e investigación de archivos y documentos.

La historia de la humanidad y de las diversas culturas está plagada de sociedades secretas de profunda influencia en todos los ámbitos en los cuales se insertan. Nuestras sociedades actuales no son ajenas a este fenómeno, aunque con notorias diferencias en varios aspectos con respecto al pasado. Resulta muy interesante seguir huellas, indicios y rastros dejados por sus miembros en distintas actividades.

La historia de las distintas Masonerías constituye una veta muy rica que cuenta aún con muchas vicisitudes y sucesos por desentrañar, en un contexto no exento de múltiples abordajes y teñido de una amplia gama de posturas ideológicas, ya sean políticas, religiosas, doctrinarias y culturales en general.

Desde principios de los años 90, y a partir de los primeros materiales históricos recuperados, fue creciendo mi interés y abultándose mí biblioteca, potenciado todo esto por la existencia de escasos documentos, las versiones equívocas y distorsionadas de los hechos narrada por diversos autores (cada vez más notorias con el transcurso de los años y la adquisición de mis propios papeles y conocimientos), y el rechazo y consiguiente espera de mi solicitud de ingreso a la institución que se prolongó por el lapso de 14 años.

Desmitificar ciertas creencias arraigadas en el ideario popular sin ningún tipo de sustento y, a la vez, bucear en viejos documentos y despejar dudas, para llenar los huecos y vacíos dejados por obras escritas en bloque, que siempre repiten los mismos errores y el relato de lo que llamo el “esquema ideal”, que intenta plasmar una historiografía masónica sin fisuras, se constituyeron también en un fuerte aliciente. 

¿Qué es ser masón?

MJC: La respuesta a esta pregunta se puede abordar desde dos perspectivas diferentes, pero complementarias. No existe una sin la otra. Una formal, que involucra el proceso de “iniciación” que, a su vez, implica la aceptación de la persona o candidato para el ingreso a la institución y que culmina con la ceremonia propiamente dicha, donde el nuevo miembro es reconocido por los demás integrantes de la Logia como su par y al cual, a partir de ese momento, se lo denomina como “hermano”. Esto trae aparejado algunos derechos, más obligaciones y el compromiso aún más fehaciente de asumir los valores morales inherentes a la entidad y que esta ha pregonado a través de los siglos y que la identifica como tal.

La iniciación, y la ceremonia que conlleva, se constituyen en una experiencia inolvidable para el masón. Cada ceremonia posterior, ritual compartido junto a sus pares o teatralización (una metodología de enseñanza y guía), busca un impacto motivador, un impulso que lo movilice a crecer en todas sus facetas de ser humano.

Esto se produce en un marco señalado por las Constituciones fundacionales de la masonería moderna, dictadas por Anderson, en las cuales se sostiene que la institución atrae y permite conocerse entre sí a personas que de otra manera jamás se hubieran encontrado en otras circunstancias. En esto reside una de sus facetas más enriquecedoras.

Su completitud institucional conlleva años de arduo trabajo hasta llegar a la “maestría”, pero ese trabajo interior se extiende incesante a través de toda su vida, siendo esa etapa señalada, apenas como el verdadero comienzo de la vida masónica plena. 

 ¿Como vive un masón el hecho de pertenecer a la institución?

MJC: En el plano personal, cada masón, ya sea varón o mujer, vive su pertenencia a la institución como puede y según las posibilidades de su entendimiento. El trabajo sobre sí mismo, la búsqueda de su propia “verdad”, se trasunta y proyecta en el entorno social que lo contiene: su actitud y compromiso moldean el contexto y la realidad a la que pertenece, pero sin exigir ni imponer a los demás. Las “herramientas” disponibles para el trabajo masónico, vinculadas a su condición de persona, están a su disposición, simbolizadas a través de aquellas otras herramientas que utilizaban los albañiles o canteros de la Edad Media.

Por otro lado, la cualidad de masón es de por vida, jamás se pierde, más allá de que el miembro renuncie o por diversas circunstancias no cuente con una Logia a la cual asistir.

¿Por qué alguien elegiría hoy ser masón? ¿Cumplen la misma función que en el pasado?

MJC: A medida que evolucionaron, las diversas culturas necesitaron de los Ritos de Paso como intento de plasmar la maduración interna en sus iniciados, de esos procesos internos que la vida da, ofrece o quita y/o, mejor dicho, renueva en forma cíclica y contribuye a solidificar las estructuras sociales.

Aquellos Ritos ya caducaron, salvo excepciones. La Masonería moderna surgida en el siglo XVIII, y a través de su propia evolución durante los últimos 300 años en una sociedad de pensamiento, ha intentado tomar su relevo en ciertos aspectos, y ha sido una moldeadora del entorno colectivo y humano en cada época en la que le ha tocado actuar, por lo menos hasta los primeros decenios del siglo XX.

Actualmente no creo que eso sea posible, ya que el progreso en sus peores manifestaciones y la exclusión que trae aparejada no esperan a nadie: el rol social de las personas se ha desdibujado y su inserción plena en la comunidad que habitan ha sido trastocada. Pocos entrevén el lugar que ocupan. La multiplicidad de ofertas institucionales también es demasiado amplia y la masonería ha derivado, según la visión de muchos, en otro mero club social.

¿Es difícil ingresar?

MJC: El ingreso resulta hoy más accesible, ya que cualquier información está disponible en las redes, y se dé quizá por afinidad de ideas, invitación de otros miembros o vulgar curiosidad, apostando algunos por una errónea y/o confusa mezcla de supuesta influencia política, poder, ocultismo y extrañas espiritualidades o pseudociencias, etc. Al respecto no todos los candidatos son adecuados ni todas aquellas personas que son valiosas por sus valores están interesadas.

¿Crees que hoy en día ser masón tiene el mismo tenor que en el siglo pasado?

MJC: No. La realidad, las problemáticas y las circunstancias han cambiado en los últimos decenios, dejando a la masonería un poco desfasada y anacrónica en cuanto a su accionar social y los tiempos internos que maneja. Todo esto repercute en aquellos que la integran. Los masones de otra época eran "renacentistas" en el sentido más amplio de la palabra, de una cultura e intereses inabarcables, más allá de que algunos llevaran una vida sencilla, modesta y austera. Ese prestigio y lustre personal ya no existe o es muy escaso.

En tus libros citás muchos documentos que muestran a la Masonería del siglo anterior como algo mucho más habitual de lo que hoy parece, ¿es así?

MJC: Sin duda. Sus miembros integraban centros y entidades culturales, fomentaban las revoluciones y conquistas sociales y suplían la falta de los partidos y asociaciones políticas. Por decirlo de alguna manera, los masones de antaño "impregnaban" todo el tejido social y su influencia era notoria. Se podía seguir su accionar a través de obras concretas y publicaciones.

Por el contrario, a nivel institucional la masonería actual se presenta muy deslucida y dispersa. Quizá por sus desaciertos.

Una cuestión a tener en cuenta es el uso adecuado de los medios de expresión como una herramienta de acción: desacralizar pero sin perder la esencia de lo que la Orden es: sus principios, sus valores y su práctica en Logia. Su propia historia la vuelve más humana y la impulsa a mejorar. La Masonería no puede estar inserta en lo social si insiste en mostrarse esquiva y elitista. El conjunto social constituye una extensión donde volcar su obra y no un campo de juego del que hay que tomar posesión.

Este punto es vital, porque la apropiada utilización de estos medios contribuye al conocimiento, acercamiento y hasta la aprobación de los postulados masónicos por parte de la opinión pública. Pero la torpeza solo conlleva a una vulgarización de la institución y al descrédito. Tal vez la decadencia. 

¿Qué guardan en secreto las logias?

MJC: La curiosidad que despierta en la gente común el tema de la masonería responde al secretismo que siempre tuvieron las logias, hoy en día estarán más "abiertas a la comunidad" y sin embargo sigue teniendo ese halo misterioso de lo que ocurre en un templo. ¿Se guarda secreto por algo en particular? ¿Sus miembros juran mantenerse callados? Las distintas masonerías ya no hablan de secretismo, sino de discreción.

Jamás se debe revelar la identidad de otro masón que no quiera ser conocido públicamente, excepto después de su fallecimiento. No hay otros secretos, más allá de los signos, toques y palabras que identifican a los masones en sus distintos grados. Aun así estos han quedado expuestos a través de la historia en numerosos documentos y publicaciones, al igual que los rituales completos.

Actualmente todo lo que atañe a la masonería se encuentra en las redes. Lo difícil es separar y distinguir el abordaje serio del tema del mito infundado, la fantasía y el delirio.

¿Qué tipo de persona se puede hacer masón? 

MJC: Todas aquellas personas buenas y de sanas costumbres, moralmente correctas. Sin exagerar y sin imponer prejuicios. Sin discriminar a nadie por su género, sexualidad, clase social o creencias religiosas, espirituales y políticas, siempre y cuando estas últimas no sean antidemocráticas.

Sí se requiere una cierta cultura para entender determinadas cuestiones simbólicas y filosóficas y pasar por una serie de entrevistas a partir de las cuales el candidato(a) será aceptado o no por la Logia.

Los valores que pregona la masonería, son valores que deberíamos tener sin pertenecer a ninguna logia. En el pasado la mayoría de los políticos era miembro. ¿Crees que hoy en día ocurre lo mismo con los políticos actuales?

MJC: Hay muchos políticos que en la actualidad son miembros. Imposible saber cuántos, ya que pertenecen a distintas Obediencias con sus características doctrinarias propias, que son cuerpos administrativos que nuclean a varias Logias. O no son suficientes o ya no tienen la influencia necesaria para sanear a una clase dirigente desprestigiada por sus vicios.

Quizá sus intereses son otros; tal vez más mundanos y capciosos.

¿Qué le faltaría a la sociedad si el día de mañana desaparecieran las logias masónicas?

MJC: Nada. Existen muchos sustitutos.

¿Cuál de tus libros de toda la serie que escribiste te gustó más escribir y por qué?

MJC: Son dos. “Rebelión en las Logias: Masonería, mitos e historia”, porque contiene los documentos y revelaciones más polémicas que van a contramano del “esquema ideal” que ya mencioné y que plantea y sostiene la historiografía masónica actual. Lo considero el más revolucionario e importante por su contenido.

El otro es “El símbolo y la lengua muerta: Masonería, Iglesia y sociedad”. Es el que más me gustó escribir. Aborda mis temas preferidos. Como sostiene parte de la síntesis, trata sobre la adopción del símbolo por las élites y la paulatina transformación de aquel en dogma a través diversas etapas y procesos históricos; y la instrumentación del uso del poder, el secreto y la desinformación por medio del lenguaje simbólico.

Sobre el autor:

Mauricio Javier Campos es diplomado en Seguridad Privada y Corporativa, Criminalística y Criminología; cursó también Estrategia y Contraterrorismo, y estudios incompletos de Sociología en distintas Universidades de Argentina y España.

Publicó varios libros entre los que se pueden mencionar "Rebelión en las logias"; "El símbolo y la lengua muerta"; "Los masones y la Biblia"; "Microhistoria masónica"; "San Martín y las logias"; "Inmigrantes obreros, socialistas y masones"; "El pasado secreto de las Logias" y su próximo título a lanzar será "La mujer masón" en el cual deja a las claras que la masonería no es solo una cuestión masculina.

Entre otros premios, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires en el género ensayo.

Es Maestro Masón en las Logias del Derecho Humano Internacional.

20 de enero de 2018

La mujer masón



Clicar en la foto para ampliar

Sinopsis:

La mujer ni siquiera fue contemplada en las Constituciones de Anderson dictadas para la Gran Logia de Londres, y su emancipación social todavía era impensable. Una disposición general establecía: "Los esclavos, las mujeres, las gentes inmorales o deshonrosas no pueden ser admitidas, sí solamente los hombres de buena reputación".

Un punto de inflexión lo constituyó la organización por parte del Gran Oriente de Francia, hacia 1774, de las llamadas Órdenes de Adopción para la Masonería de Damas, Logias jurisdiccionadas y "bajo la protección de un taller simbólico regular que vela por ellas y atiende a sus trabajos". El Gran Oriente de Francia "estableció reglas y leyes para su gobierno".

Sostenía la masonería masculina argentina en una entrevista llevada a cabo por la revista Leoplán en 1964: 

"No logramos localizar a ninguna masona para que diera su respuesta; sólo pudimos averiguar que los ritos de las logias femeninas son, en principio, similares a los ritos masónicos masculinos, pero con notorias diferencias formales, ya que, en el fondo, no han comprendido al espíritu masónico que, según nuestro interlocutor, es completamente inaccesible a ella".

Sin duda la mujer todavía era subestimada en sus capacidades por amplios sectores sociales y aún legales.

Muchas otras seguían batallando y, en este aspecto, resulta visionaria y más destacable la labor integradora y los logros obtenidos por la Orden Masónica Mixta Internacional del Derecho Humano desde fines del siglo XIX y desde los primeros años de su existencia, sobre todo teniendo en cuenta su rápida aceptación, expansión y su carácter internacionalista, siendo esta una de sus características más notables hasta el día de hoy. Es la primera vez que la mujer se inserta con plenitud en las Logias y en un plano de igualdad junto al hombre. Desde entonces ya no habrá límites para que la mujer alcance los más altos grados dentro de la Orden.



24 de septiembre de 2017

Escenarios estratégicos de la Seguridad


Clicar en la foto para ampliar

Escenarios estratégicos de la Seguridad, WGT Ediciones, Buenos Aires, 2017.

El siguiente volumen reúne trabajos escritos para la Diplomatura en Seguridad Privada y Corporativa de la Universidad Blas Pascal; el curso de Introducción a la Estrategia de la Universidad Maimónides, habilitante para ingresar a la Licenciatura en Estrategia Contemporánea; el curso sobre Seguridad, Terrorismo e Información del Campus Internacional para la Seguridad y la Defensa, Inteligencia y Geoestrategia (CISDE), entidad universitaria con sede en Sevilla acreditada por el Ministerio del Interior del Gobierno de España; y el curso de Seguridad privada para vigiladores organizado por la Unión del Personal de Seguridad de la República Argentina, y dictado por el Centro de Formación Profesional N° 403 dependiente del Consejo Regional de Educación de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires.

Incluye los textos Seguridad, Sociología, poder (2007); Planes para la organización de una empresa de Seguridad privada (2016); El escenario internacional del terrorismo: De las guerrillas locales a la Yihad islámica (2016); y Errores estratégicos del Gobierno de Irak en la crisis del Golfo de 1990-1991 (2016).



30 de mayo de 2017

San Martín y las Logias


Clicar en la foto para ampliar

Sinopsis:

Lautaro empezó como un Triángulo creado por Alvear, San Martín y Zapiola, entre otros, para influir en los medios públicos, políticos y militares y concretar su objetivo: Lautaro aludía explícitamente al indio araucano que se opuso a la dominación extranjera y simbólicamente a la expedición a Chile. Los Hermanos, que así se llamaban entre ellos, utilizaban en su correspondencia el símbolo de la cadena de unión, abreviaturas y la firma acompañada por los tres puntos. Adoptaron signos, fórmulas, grados y juramentos de tipo masónico.

Sin duda eran masones, iniciados en Logias como la de Cádiz, y a partir de estas, según el testimonio documental del general Tomás de Iriarte, fueron montando una red de logias operativas en ciudades clave para servir a sus propósitos de emancipación colonial, aunque las divergencias de los estudiosos sobre la calidad masónica de estas logias y algunos de sus miembros continúa.

WGT Ediciones, Buenos Aires, 2017.



3 de agosto de 2016

El pasado secreto de las Logias: Simbolismo, historia y poder


Clicar en la foto para anpliar

El pasado secreto de las Logias: Simbolismo, historia y poder, WGT EDICIONES, Buenos Aires, 2016.

Sinopsis:

Sostenía Fulcanelli:
“Este mutus liber (libro mudo o cerrado) que es el templo, Biblia oculta y de macizas hojas de piedra; la huella, el sello de la Gran Obra Laica al frente de la Gran Obra Cristiana”.

El siguiente volumen incluye conferencias y artículos breves que abordan aspectos históricos de las doctrinas masónicas reveladas a través del ritual y el símbolo, así como las posibles rupturas y vinculaciones o puntos de confluencia en el ideario de los masones, las religiones cristianas y el paganismo, sin descuidar el contexto social, cultural y político de las épocas en las cuales se han desenvuelto y desplegado sus actividades.

Entre los ejes principales se aborda la figura socio-política y religiosa del Buen Pastor, asociada a la pastoral de las iglesias cristianas y también a distintos Ritos masónicos y otras sociedades.

También el aspecto simbólico-religioso utilizado por la naciente iglesia, y del cual esta se sirvió al usurpar la tradición pagana y, a su vez, la posterior apropiación de los altos grados masónicos de la ya afianzada tradición judeo-cristiana (Reforma y Contrarreforma incluidas), al avanzar en su evolución especulativa a partir del siglo XVIII.

De la introducción: Aspectos de la Masonería

Resulta complejo definir y encasillar a la Masonería como institución. Hay muchas vertientes, y por la naturaleza misma de los miembros que la integran, se genera en estos un concepto propio.

De sus muchas características puede decirse que es una sociedad de pensamiento, cuyo énfasis está puesto en los aspectos morales e intelectuales, y en el desarrollo íntegro del ser humano.

Otros podrán agregar la espiritualidad, el aspecto esotérico con todas las derivaciones que involucra el vocablo y hasta el componente deísta, este último afianzado dentro de la Masonería que se guía por los parámetros establecidos por la Gran Logia Unida de Inglaterra, surgida en 1813.

Utiliza el lenguaje simbólico para transmitir sus enseñanzas, para lo cual adoptó las herramientas del oficio de los canteros o talladores de piedra de la edad media.

Con respecto al origen de la palabra masón (que significa albañil o constructor), o franc-masón (free, en inglés, o franc, en francés), los investigadores no se ponen de acuerdo.

Lo más probable es que el término haga alusión al paso franco a través de pueblos, fronteras y Estados, libre de todo tipo de trabas, y del cual se privilegiaban los masones por el hecho de estar al servicio de la iglesia, nobles y reyes.

A esta variante del compañerazgo se le puede asociar también con las llamadas guildas, o a las agrupaciones gremiales y sindicales que a través de la historia se fueron formando para protección de los individuos que las integraban. Como así también su trabajo y secretos profesionales.

Existieron en casi todas las culturas en diversas formas, a veces canalizadas a través de las castas u otras con mayor liberalidad (desde Egipto a Roma). Para ser breves, y situándonos en la edad media occidental (lo que supone una fecha más específica para ubicarnos), se puede decir que uno de sus aportes es la noción del mutualismo.

Mutualismo (o ayuda mutua), protección del individuo y del grupo, de sus técnicas de trabajo y aprendizaje, gremialismo, etc., son características propias del compañerazgo (operativo), del que abrevará la posterior Masonería especulativa.

Pero la Masonería operativa, y la llamada actualmente especulativa, son cosas bien distintas.

Se puede decir que en 1598, Wiliam Schow, supervisor de obras del rey de Escocia, contribuyó a la reorganización de las Logias, estableciendo la obligatoriedad de llevar un registro de sus reuniones, soslayando, en cierta manera, la tradición oral imperante hasta ese momento. Esto constituyó un paso importante en la conservación de materiales escritos.

Con el tiempo la construcción en piedra decae, dándose prioridad en la construcción a otros materiales, como el ladrillo. Ya en el siglo XVII es más notorio el ingreso de los llamados masones aceptados, sobre todo aquellos caballeros notables reunidos en torno a la Sociedad Real de Londres; pero los masones aceptados fueron en principio los nobles o terratenientes, y hasta clérigos, que debían encargar sus obras a los obreros capacitados, siéndoles de utilidad, a la hora de contratarlos, conocer las señas por las cuales aquellos se reconocían.

En la segunda mitad del siglo XVII, convivían en las Logias anticuarios como Elías Ashmole o nobles como el conde de Moray que pisaron las Logias pocas veces en su vida, junto a seguidores de movimientos ideológico-políticos como los rosacruces y/o científicos de todo tipo, como Isaac Newton. Junto a estos se destacó Cristopher Wren, personalidad muy culta y último de los Grandes Maestros de obra de la Corona británica antes del nacimiento de la Masonería especulativa en 1717, y que se ocupó de la reconstrucción de Londres luego del gran incendio que la asoló en la década de 1660.

Aclarada esta etapa de transición histórica, queda evidenciada la imposibilidad de contar con registros documentales detallados de todo este proceso evolutivo.

La Masonería especulativa surgida en 1717 con la creación de la Gran Logia de Londres es una entidad totalmente distinta, que utiliza el simbolismo de las herramientas de los antiguos canteros, pero que va más allá en su accionar social, intelectual e ideológico. Surgida al calor de las disputas dinásticas en Inglaterra entre los Estuardo y los recién llegados Hannover, y con un fondo de luchas de clase y de religión, entre católicos y protestantes, las Logias se constituyeron en nidos de conspiraciones.

La escasez documental es una problemática que se ajusta a los parámetros seguidos por la institución en su nacimiento a la modernidad en el siglo XVIII. Su naturaleza secretista influyó para que en sus primeros tiempos no se registraran sus reuniones, o que este registro fuera deficiente o que dicho material fuera ocultado y con el tiempo se extraviara. Las condenas papales empeoraron la situación. 

En este contexto la mujer ni siquiera fue contemplada en las Constituciones de Anderson de 1723 (documento fundacional de la Masonería moderna), y su emancipación social todavía era impensable, si bien hoy está demostrado que la mujer integró grupos de trabajo y colaboró en la Masonería operativa. Una disposición general establecía: "Los esclavos, las mujeres, la gentes inmorales o deshonrosas no pueden ser admitidas, sí solamente los hombres de buena reputación".

En síntesis:

En la modernidad, en el siglo XVIII, surge la Masonería ahora llamada especulativa, reflexiva, no la del masón que opera o construye edificios o trabaja con la piedra. Todo este tipo de Masonería sufrió transformaciones a partir de los últimos 300 años.

Existen diversas Masonerías. Mencioné a la anglosajona, que para caracterizarla es básicamente deísta, ya que para ingresar exige creer en Dios, y este es un problema que enfrentan muchos masones.

Hay otro tipo que se llama liberal o adogmática, y se la encuadra bajo ese concepto porque apunta a la libertad absoluta de conciencia. Se admiten ateos, agnósticos y mujeres.

Esta última vertiente ha estado históricamente representada en el Gran Oriente de Francia y en la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain- El Derecho Humano (la primera Obediencia en la cual la mujer se inserta con plenitud en las Logias y en un plano de igualdad junto al hombre), nacidas en 1773 y 1893, respectivamente, y ambas de fuerte contenido social.

Puede decirse que la Masonería permite el acercamiento de personas que en otro momento de la vida no se hubieran conocido. Actualmente no es secretista, aunque jamás estuvo apartada de la sociedad, ni de los cambios operados en esta desde que la entidad surgió.